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Amaury. La CNN de ahora es fatal.

Taladrid. Y entonces, ¿qué pasa?, que se me fue dando un proceso muy natural. Yo llegaba como asesor de la idea, del contenido, pero me empezaba a gustar más cómo se editaba y yo le decía ¡espérate!, ¿cómo se hace esto?, y me fui metiendo. Yo tengo una sed insaciable de saber, eso sí lo tengo, tratar de saberlo todo, cómo era lo del editor y la cámara, cómo se grababa y se concebían las ideas. Lo que yo traía, que había aprendido empíricamente más esto que lo estaba haciendo en la práctica, empecé a experimentar con ello y me convertí en uno más del equipo y al final ya me decían: ¡Ven, edítalo tú con el editor! No de que yo tocara las teclas, no, que edítalo tú, cortas aquí, vamos a intercalar un planito aquí, una disolvencia aquí. Ya empecé yo a hacer, y me encantó aquello.

Amaury. Y se te fue quedando el Derecho…

Taladrid. …El Derecho quedó a la espera. Eso me ha buscado problemas con dirigentes de la esfera jurídica del país. Que me dicen: no digas más que tú estudiaste Derecho y que no lo ejerciste, porque eso no es un buen ejemplo.

Amaury. De todas maneras te queda la oportunidad de volver, de ser abogado algún día.

Taladrid. ¡Cómo no! Mira, pudiera ser abogado tuyo si tienes algún problema.

Amaury. Espero no tenerlo.

Taladrid. ¿Tú crees que yo te defendería bien?

Amaury. Yo creo que tú me defenderías mucho, no sé si bien.

Taladrid. No sé si bien. Ya estás cuestionando mi capacidad, mi aptitud. (risas)

Amaury. Vamos a caer en el programa que te ha dado una absoluta popularidad en el país. Pasaje a los desconocido. ¿Qué impacto social tú sientes que tiene Pasaje a lo desconocido para el público?

Taladrid. Yo nunca me imaginé que iba a pasar eso que pasó… cuando Pasaje a lo desconocido empezó en 1997… en esa época había dos canales de televisión. Y realmente…

Amaury. ¿Qué tiempo lleva en el aire?

Taladrid. Quince años, este es el año número quince, a mí no me gusta eso de los aniversarios y eso.

Amaury. Te lo pregunto por curiosidad, porque no lo recordaba.

Taladrid. Son 15 años, estar 15 años en pantalla no es fácil. En ningún lugar del mundo.

Amaury. ¿No te cansa?, yo llevo un año y ya estoy cansado.

Taladrid. No, porque ahí está lo de no marearse, que te he mencionado tres veces. Yo estoy insatisfecho permanentemente e inventando siempre y el equipo que trabaja conmigo es excelente y se ponen a crear siempre, ¿por qué no hacemos esto distinto?

Te voy a poner un ejemplo: En ese momento que empezó Pasaje a lo desconocido, había dos canales. Cuando yo empecé a poner ese tipo de documentales, en Cuba no había cultura de ese tipo de documental. Hoy no solo hay cinco canales que ponen cantidad de documentales de ese tipo, sino que se venden ahora en las esquinas, en la calle, tú puedes comprar ahí un disco de Discovery. Y eso me obliga a volver a cambiar.  Yo quiero que el peso del programa esté en los temas que tengan más que ver con la vida cubana, con las cosas cotidianas de la gente y darle menos peso al documental y más peso al intercambio y a la discusión.

Y ahora existe un programa que muy gentilmente Radio Rebelde me ofreció y ya está saliendo al aire desde enero, que se llama Pasaje a lo desconocido en Radio Rebelde. Que puede o no ser el mismo tema que se toque el domingo. Sábados a las siete de la noche, hay que aprovechar el programa para decirlo.

Amaury. Sí, es que aquí está el director de…

Taladrid. …No ¡el sábado!

Amaury. No, para que la gente sepa que Reinaldo, porque acabas de virarte a la cámara, para que sepan, que aparte de todo, Reinaldo invitó -y es una alegría para nosotros que haya venido- al director de Pasaje a lo desconocido…

Taladrid. …Quisieron venir porque este programa ya es una leyenda. Entonces la gente quiere venir. Oye, fui al programa de Amaury…

Amaury. …Y que esté con nosotros aquí. (risas)

Taladrid. ¡Eso es leyenda ya!, ¡fíjate!

Amaury. Iremos todos nosotros a ver cómo lo hacen ustedes.

Taladrid. No, no, no tiene comparación, tú tranquilo, quédate aquí en Abdala, que tú, no te preocupes. (risas)

Entonces ahí tienes un ejemplo de un cambio que hemos hecho, porque la realidad nos ha llevado a eso. Pero yo lo que te quería decir, que yo nunca pensé que fuera a pasar eso con Pasaje a lo desconocido ni mucho menos durar 15 años.

Y sabes, después de pensarlo mucho, la causa, yo creo, es que a pesar de todo lo que digan, y todo lo que ha pasado y a pesar de los pesares y de todas las fallas cualitativas que pueda tener nuestro sistema educacional, eso es un resultado más del alto nivel educacional de este país en comparación con otros países del mundo, que ese tipo de programa, que existe en casi todos los países, casi nunca es de los más populares. Y sin embargo, aquí logró colarse con altos niveles de popularidad.

Amaury. Ya.  ¿Cómo te preparas para esos programas?

Taladrid. Bueno, ahí también hemos ido cambiando. Hubo una época que yo hacía eso (señala las tarjetas de Amaury) la tarjetica, y los temas. No, no me lo enseñes, no me vayas a enseñar que están vacías.

Amaury. No, no están vacías.

Taladrid. ¡Ah!, sí.

Amaury. Yo las uso además como abanicos, también es una oportunidad de abanicarme. (risas)

Taladrid. Eso es una seña, eso es una seña. No, no voy a decir más nada, no, porque te revelo secretos aquí. (risas). Al principio empecé así con las tarjetas, hoy viene Amaury, ¿de qué le voy a hablar?, bueno, le voy a hablar de esto y esto, primero esto, y con la limitación del tiempo me hacía quedar muy rígido. Y después he ido probando el tema de…, pero tienes que dominar el tema. Yo tengo que saber quién es Amaury, que ha hecho Amaury, a la hora de prepararme para entrevistar a Amaury. Primero, no entrevistar. Es un diálogo. Yo no quiero hacer más entrevistas. Yo quiero intercambiar, discutir, conversar. No la clásica entrevista, aunque el formato esencial es de entrevista. Y también introduje algo que no lo inventé yo, es tan viejo como la mayéutica de Sócrates, que aquí generó cierto rechazo, porque “Taladrid le falta el respeto al invitado”, que sí Taladrid…

Amaury. …Lo interrumpe…

Taladrid. …Lo interrumpe. ¡Óigame! la contra pregunta es una cosa tan vieja…

Amaury. …A mí me acusan de eso, de abusar de la contra pregunta.

Taladrid. Te voy a explicar por qué. El problema es que existe un mal hábito, de que tú entrevistas a alguien y lo que diga esa persona es sagrado, palabra de Dios. Pero es que tú puedes tener, o dudas de lo que dijo tu entrevistado, o quieres que esclarezca algo, o no estás de acuerdo.

Amaury. O quieres redireccionar el argumento.

Taladrid. Entonces, por ejemplo, yo te pregunto: ¿las corbatas finitas son mejores que las anchas? y entonces tú me dices, la corbata finita ayuda la circulación, etc. Y entonces yo te digo: pero, por qué usted dice eso si yo acabo de leer un artículo de un cardiólogo que dice que es al revés. Un ejemplo absurdo, nadie vaya a pensar que la corbata de Amaury ayuda a la circulación.

Amaury. Bueno, quién sabe.

Taladrid. Pero bueno. Eso es lo que hacía Sócrates. Sócrates en sus clases con sus alumnos decía una cosa y los alumnos tenían que retar y eso te obliga a convencer, no a asentar un dogma, sino a convencer. Y yo creo que con eso, a la larga, se gana y también el intercambio y hablar como hablan los cubanos. Mira, lo voy a decir aquí. Yo tengo una larga correspondencia, ¿sabes con quién?, que empezó de manera casual -la tuve con Cintio (Vitier)-, y con Fina García Marrúz.

Un día a la salida -y eso para mi fue un honor impensado, inmerecido- un día no me acuerdo qué era en el Palacio de las Convenciones, ellos me llamaron. Yo me quedé muy así. Me dijeron: ¡ay, muchas gracias por devolver la cubanía a ese tipo de temas en la televisión! Y yo me quedé frío. Y a cada rato, ahora, Fina me manda unas noticas y me manda cartas con comentarios, elogiosos o no, con opiniones de ella. Y que el solo hecho de que una persona, y también Cintio, de esa altura, de esa dimensión, me hayan dicho eso, me dio una satisfacción tremenda, porque yo también me propuse hablar como hablan los cubanos. Los cubanos no hablan de ningún tema de esa manera, que a veces se quiere, disciplinada de: Amaury, ¿la corbata ayuda? Y entonces Amaury dice: la corbata ayuda por esto y por esto. Próximo tema, prácticamente, próximo tema. Los cubanos nos interrumpimos, los cubanos nos sobreponemos. Los cubanos polemizamos, hablando de cualquier tema. Entonces por qué…

Amaury. …Nos involucramos sentimentalmente en una conversación…

Taladrid. …Es la pregunta que yo hago casi siempre ¿qué haría usted? Por ejemplo, un tema tan difícil como la eutanasia, claro, tú tienes que saber a quién le puedes hacer esa pregunta, el doctor Calixto Machado es una autoridad mundial en el tema de la eutanasia, pero a la vez es una persona muy jovial. Y yo le pregunto: ¿Y si usted estuviera en ese caso, qué haría con un familiar suyo? Y hay gente que no le gusta que yo le pregunte eso, pero yo creo que es poner en la perspectiva humana a grandes científicos. Yo creo que eso no afecta el contenido, ni la calidad. Yo creo que es una forma de acercarse a la gente, o como me gusta decir, de elevarnos a la gente.

Amaury. Taladrid, ¿tú eres casado?

Taladrid. (risas) Ya pasé por eso. Bueno, mira, ¡imagínate!, a veces uno es bateador de líneas cortas, a veces da nada más que batazos largos, no sé. Entonces mira, no he tenido, no he navegado con suerte en ese tema.

Una ex mía terminó, fíjate, cosa rara, una ex terminó de profesora de canto en Nicaragua. Otra anda por la televisión china, y otra pasó por tú programa.

Amaury. ¿Pero tú eres un exportador de esposas? (risas)

Taladrid. Sí, no, pero otra pasó por tu programa. Y entonces ¿qué pasa?, que…

Amaury. ¿Y otra pasó por mi programa?

Taladrid. Relájate y coopera. Y ¿qué pasa?, que, no sé, uno ama tanto a las mujeres que yo no quiero…, quizás uno no quiere darle la oportunidad de después desencantarlas. Y entonces, quizás ese sea mi destino, a lo mejor no, a lo mejor después termino, ¿cómo es?, encadenado en la cárcel de tu piel, como dice la canción.

Amaury. Sí, ¡pero tienes que apurarte!

Taladrid. Sí, es verdad, es verdad. Pero mira, eso es como una anécdota que yo oí una vez de Bobby Salamanca, que Bobby Salamanca decía, acostumbraba a decir que la gente como él, y yo me incluyo ahí, que no somos agraciados, teníamos que hacerle swing a 10 lanzamientos para embasarnos tres veces. La gente agraciada, a lo mejor le hace swing a tres lanzamientos y se embasan dos veces y entonces eso me lleva a esforzarme más.

Amaury. Y hay gente que se embasa las tres veces, en los tres lanzamientos.

Taladrid. Sí, cómo no, cómo no. De tres, tres. Pero esos son los agraciados, yo no soy agraciado.

Amaury. Defendamos tus ojos, entonces nos quedamos por ahí. Tú siempre tienes que ir con los ojos por delante. Le dices: mírame a mis ojos. (risas)

Taladrid. Sí.

Amaury. Y ahí empieza todo. Ya casi terminando la entrevista, es cierto, no hemos hablado de béisbol. ¿De qué equipo tú eres?

Taladrid. Ah, no, ¿pero que tú crees?

Amaury. No, no.

Taladrid. Que me vas a coger de, me vas a coger manso así, entre primera y segunda, te vas a virar y me vas a sorprender así, fácil aquí en un programa nacional.

Amaury. Esa es la idea. (risas)

Taladrid. ¿No me digas?

Amaury. Porque tú eres un polemista, tú tienes tu peña.

Taladrid. Como le dijo Michael Corleone al marido de la hermana antes de liquidarlo: no insultes mi modesta inteligencia.

Amaury. Pero ¿tú no lo vas a decir entonces? No vas a aprovechar para decirlo.

Taladrid. Mira, lo que sí voy a defender es un principio, porque tuve el honor y una de las grandes experiencias de mi vida, de ser el conductor de los Juegos Panamericanos en el 2003. Organicé una experiencia que se llamó la Cabina post temporada, en la final del año pasado de la pelota en la COCO (emisora radial).

He hecho esa experiencia con la COCO, con Radio Ciudad del Mar, con la W en Santa Clara, de béisbol. Primero, yo hago lo mismo que hago siempre, preguntar, polemizar e intercambiar, yo no tengo ni que narrar, ni ser el especialista. Busco a los especialistas, aquí en La Habana uso a Lázaro Vargas, uso no es la palabra correcta, me acompaña, y yo aprendo de él, a Lázaro Vargas, una persona inteligentísima. En Cienfuegos lo hago con Antonio Muñoz, que es muy simpático y muy ocurrente, y tiene cosas geniales. En Santa Clara, lo he hecho con varias personas también y ahora, tengo retado a un duelo al conductor de la W en Santa Clara, Normando Hernández, para hacer un debate de pelota, ¿adivina en donde? en El Mejunje de Santa Clara, histórico, espero que sea, para bien de todos, no porque esté yo.

Ahora, lo que sí defiendo es el derecho a incursionar en varios temas. ¿Sabes por qué?, porque hay gente que te dice: Eso no es serio, hablar de pelota es una payasada. Tú eres una gente seria. No hagas eso, porque eso te rebaja.

Amaury. ¿Hay gente que piensa que la pelota no es un asunto serio?

Taladrid. Sí, no, no, lo que te dicen: chico, tú eres un  analista serio, tú hablas de temas políticos, ¿cómo tú vas a hablar de pelota?

Amaury. Qué horror, es que la pelota es un asunto muy serio para este país.

Taladrid. Yo te voy a ser franco: No es más, en mi opinión, que tratar de ejecutar, de llevar a la práctica el concepto que defiendo con convicción, que es el concepto de Fidel de la Cultura General Integral, de manera que tú no seas especialista de todo, pero que sepas un poquito de Historia, de Economía, de Arte; todo eso es Cultura. De Deporte ¿por qué no?, eso lo único que hace es enriquecer tu alma, tu espíritu, tu cerebro. Está probado que el cerebro tiene plasticidad, que es capaz de volver a aprender a hablar cuando tienes un accidente, que cambia de hemisferio. La capacidad de aprender matemáticas a los 60 años se ha demostrado, de estudiar a los 60, 70 años. Todo eso, lo único que hace es enriquecerte.

Saber de pelota y saber de Política y un poquito de Economía y un poquito de Ciencias, lo único que te hace es una persona más íntegra, como dice el concepto de Fidel, que yo defiendo. Porque sí, mucha gente aplaude el concepto de Fidel, pero después si tú hablas de deporte, te caen arriba: por qué tú haces eso, eso no es serio. No, yo creo que eso es muy serio y muy complejo y el deporte tiene un millón de aristas también, sociales, económicas, políticas, como lo tiene todo. Y los comentaristas deportivos merecen el mayor respeto y no hay que subestimar para nada eso. E incluso, he librado otra batalla más reivindicando el derecho de los deportistas a ser analistas en estas transmisiones, cosa que yo defiendo a capa y espada también, y lo he hecho, lo he demostrado.

Así que para mí eso ha sido una escuela, un orgullo, compartir y conocer a todos esos deportistas cubanos. Gente como Lázaro Vargas, que recientemente contó cómo rechazó 8 millones de dólares después de las Olimpiadas de Barcelona y está aquí, con veinte problemas, como tenemos todos.

Desde esas experiencias hasta aprender qué son los cinco tipos de lanzamientos en la pelota, hasta aprender las señas para robar una base, quién se vira. De todo. Y además lo único que se hace es disfrutar más el mayor espectáculo cultural de este país, que es la pelota.

Amaury. Bueno, terminando ya, yo te agradezco muchísimo que hayas venido, pero espero, no sé que tú pensarás, que el título de este programa se haya ajustado a la conversación que hemos tenido. Pero yo quiero terminar con una pregunta, porque  siempre me queda una duda.  Tú has estado defendiendo a la Televisión Cubana, que es defender a Cuba. Tú has estado defendiendo al Deporte Cubano, que es defender a Cuba. Tú has estado defendiendo a la Educación Cubana, que es defender a Cuba. Tú has estado defendiendo a tus padres en la Historia, que es una manera de defender a Cuba.

¿Defender a Cuba para ti es un deber o una obligación?

Taladrid. Lo que yo soy, o sea, lo que yo he aprendido se lo debo en esencia al cambio que tuvo este país en el año 59, que permitió esos números que te mencioné ahorita y ese nivel. Yo soy hijo de eso, con sus virtudes y sus defectos, con sus limitaciones y grandezas, con sus imperfecciones, pero yo soy hijo de eso.

Sería una ingratitud mayor, pecado bíblico también, la ingratitud, no ser consecuente, agradecido y defender lo que te permitió ser lo que tú eres para bien o para mal, yo no soy nada excepcional, pero lo que soy se lo debo a ese proceso, a esos 50 años, a esa Revolución.

Y yo, con convicción, o como diría la canción de Silvio, si quieren considerarme arrastrable, con orgullo me pongo una medallita aquí, y con orgullo soy arrastrable. El problema es que no me voy a dejar arrastrar. Porque también en un momento dado en la vida hay que saber defender las cosas en las que tú crees por cualquier medio. Primero me matan, pero con orgullo, si esa es la categoría, me incluyo en esa gran canción de Silvio, y soy arrastrable. Pero por convicción, no porque signifique prebenda, ni nada. Por convicción, lo que no quiere decir que a uno le guste que la vida sea cada vez mejor. Que el socialismo se hizo para que el ser humano viva mejor integralmente, no solo materialmente, pero también materialmente, y que el ser humano sea mejor. Así que por convicción hago esas cosas.

Amaury. Está bien. Muchas gracias, Taladrid.

Taladrid. No, gracias a ti.

Amaury. Gracias

Taladrid. Y sí, Con 2 que se quieran ¿por qué no?