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«Con 2 que se quieran» Loipa Araújo (Parte II)

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Amaury. Y el talento.

Loipa. El talento, pero ellos son los que dieron base, soportaron, añadieron, aportaron a eso. No sólo Alicia y Fernando, mis padres, mi hermana, mi esposo. Entonces son gentes que son muy importantes en mi vida. Sin ellos yo no sería lo que he tratado de ser.

Amaury. ¿Con qué papeles te sentías más cómoda?

Loipa. Chico, yo siempre me he sentido muy atraída por los papeles dramáticos. Yo siempre hago el cuento de que Sílfides era un ballet que cada vez que yo me tenía que poner esa coronita y el vestido blanco, yo me miraba en el espejo y decía: ¿pero qué tiene que ver eso conmigo?

Y como te tienes que esforzar, tienes que vencer tu propia reticencia, tu propio deseo de no hacer y tienes que hacerlo bien, porque ese es el compromiso…y tú no puedes llegar al escenario y decir: ¡esto no me va a salir bien porque no me gusta! No. Tienes que hacerlo bien.

Eso logró que yo llegara a encontrarme con Sílfides y te puedo decir que mis últimas funciones, El Preludio, que la gente considera como uno de mis grandes roles, lo disfrutaba tremendamente.Por eso te digo que en la vida, aunque a uno no le guste, hay que tratar de hacer las cosas, porque uno no sabe si en eso que no le gusta hacer, va a haber también otro camino para encontrar un…

Amaury. Sí, pero si tú pudieras ahora mismo escoger, suponte que yo fuera Sigfrido…

Loipa. …Sufrido, como decimos nosotros. (risas)

Amaury. Bueno, ustedes, pero yo no voy a decir eso porque es un príncipe maravilloso. Pero suponte que entonces tú tienes un príncipe que soy yo, un príncipe X, no soy ningún príncipe, nada más lejos de mí que un príncipe…

Loipa. …Por estatura y por porte seguro que lo puedes ser…

Amaury. …Con la cintura que yo tengo, haría un príncipe que es una maravilla. ¿Cuál papel te gustaría hacer conmigo otra vez, repetir, donde tú te sintieras rica?

Loipa. No, uno solo, yo te diría que una noche me encantaría hacer El Lago de los Cisnes. Esos roles, sobre todo el contraste entre Odette/Odile para mí era maravilloso. Te diría que me encantaría hacer Giselle, por todo el trabajo de estilo romántico, y el trabajo psicológico de ese primer acto. Y me encantaría hacer algo contemporáneo, alguna obra de Alberto Méndez.

Amaury. Háblame de Alberto, es que yo adoro a Alberto y tú también.

Loipa. Pues Alberto es un ser muy especial. Yo le decía con  mucho cariño Krapsi. Muy pronto empezó a demostrar tener un talento coreográfico… y Alberto, como había estudiado arquitectura, él encontró en sus primeras coreografías…, tú veías como un diseño corporal muy interesante.Y tiene cosas maravillosas. “Tarde en la siesta” de Alberto, la considero una joya. Pues tiene grandes ballets como Rara Avis,es un gran coreógrafo.

Amaury. Tú has ganado varios concursos, en el de Varna la medalla de Oro, después ganaste creo que la medalla de Plata en Moscú y normalmente los bailarines hablan mucho de los concursos. ¿Para qué sirven los concursos?

Loipa. Para probarte a ti mismo y para saber cuán duro tienes los nervios.

Amaury. ¿Para eso?

Loipa. Sobre todo. No creo que un concurso vaya a determinar la carrera de un bailarín. Puede ser que te conozcan, eres famoso, pero si tú no correspondes, o sea, porque el concurso es un momento, después continúa tu vida, y si tú no puedes mantener el nivel que tú demostraste en el concurso, igual que subiste, bajaste.

Amaury. ¿Pero puede servir para que te vea un director de una compañía importante?

Loipa. Puede servir, pero cómo lo hacen cuanto tú generalmente…, y también los concursos han cambiado un poco de características. Antes a los concursos iban, sobre todo, bailarines ya bastante hechos.Ahora, los concursos son más para esto que tú estás diciendo. De gente joven que se pone a trabajar, trabaja tres variaciones, o cuatro variaciones, se las sabe impecablemente como para sorprender, pero muchas veces, cuando tú los sacas de esas cuatro variaciones que han trabajado durante un año, tienen miles de lagunas y miles de debilidades técnicas y artísticas.

Amaury. Uno va al ballet y se encuentra el siguiente escenario, todos los días: Siempre están haciendo los mismos ejercicios, las mismas posiciones; barra y esto, barra y otra vez. ¿Por qué es necesario hacer, pasarse toda la vida haciendo lo mismo?

Loipa. ¿Pero un pianista no tiene que empezar por el Do, Re, Mi, Fa, Sol, Fa, Mi, Re, Do? Es lo mismo. Un pianista no puede empezar a tocar el concierto…

Amaury. …¿Pero lo hacen por calentar? ¿Eso tiene un orden?

Loipa. …Eso lleva un orden igual que la escala musical, igual que el violín. Es igual que un actor cuando se va a preparar para actuar, necesita calentar la voz, necesita calentar la mente, repasar el texto.

Amaury. Sí, pero hay veces que no están ensayando una obra, que a veces nada más que van y dan clases, por ejemplo.

Loipa. No, yo creo que un actor tiene que estar…, no sé…, no soy actriz…

Amaury. Yo tampoco soy actor, ni siquiera hago ta, ta, ta, ta (sonido de escala musical)

Loipa. Pero tú cuando preparas una canción ¿qué haces, a ti te viene? (risas)

Amaury. No, a mí me baja como un ángel luminoso. (Risas)

Loipa. No, ¿qué te baja? porque tú tienes las neuronas que las vas acondicionando.

Amaury. Y que trabajo como loco. (risas)

Loipa. Y que te concentras en lo que vas a hacer, o sea, yo no creo que la inspiración divina le venga a nadie, y como nosotros estamos trabajando con los músculos, con las articulaciones, tú no puedes de repente salir a bailar porque seguro que te partes en dos.Entonces tú tienes que calentar esa musculatura, esas articulaciones.

Amaury. Yo hablo de las clases diarias.

Loipa. Por eso esos ejercicios son los que…, tienen un orden, por suerte, lo ordenaron así y que te permiten llegar a un estado donde tú puedes acometer la obra como tal.

Amaury. ¿Qué cosa es ser maitre?

Loipa. Es más que profesor, yo creo que el maitre es la persona que es capaz de ir más allá del simple hecho de cómo enseñar un ejercicio. Yo puedo…, hay personas que pueden montar y decir: ¡mira, haz el arabesque y esto! pero explicar qué es lo que haceOdette. ¿Por qué Odette mueve la cabeza así? ¿Por qué mueve los brazos? ¿Qué es lo que siente?, las diferentes formas que se puede hacer ese segundo acto, esa variación se puede hacer: de alegría, porque encontraste el ser amado que te va a sacar del encanto, o de tristeza, porque estás resignada a tu suerte y sabes que aunque ha llegado Sigfrido, que te jura amor, tú sabes que siempre volverás a ser cisne. Y eso tú nada más que lo puedes decir y extraer de los que están vírgenes, si tú lo has pasado por ti mismo, si tú has hecho el análisis, si tú lo has trabajado y has tenido un proceso para llegar a un personaje.

Porque todo el mundo empieza imitando. Yo no te digo que nosotras al principio, como teníamos la figura de Alicia y tan fuerte, porque la personalidad de Alicia… Quizás nosotras todas, en el inicio, queríamos ser un poco Alicia y después, con el hacer, con el mucho hacer, cada una fue encontrando su propia personalidad y creo que eso es una de las cosas maravillosas de Las Cuatro Joyas. Que es que aunque nosotras todas teníamos y hacíamos la misma coreografía, las cuatro éramos distintas porque cada cual tenía un acercamiento distinto a los papeles. Siempre respetando el estilo, siempre respetando la coreografía, pero éramos distintas y creo que para el público era interesante ir a ver cuatro bailarinas interpretando a Odette de diferentes maneras.

Amaury. Yo te estoy viendo moverte y te veía bailar, cuando bailabas. Tú siempre fuiste, Loipa, de sangre caliente o sea, todavía en la entrevista…

Loipa. Dicen que soy hija de Oshun.

Amaury. Dice la gente que yo sé de eso, aquí me han dicho algunos invitados: ¡tú sabes de eso! Yo aquí estoy para entrevistar, yo no estoy para estar opinando.

Ahora, yo me preguntaba, cuando yo era jovencito yo iba al ballet a verte, yo iba mucho al ballet, decía: ¿cómo esta mujer tan cubana, tan pasional, se podía casar con Azari Plizetski, un ruso?, no quiero ser indiscreto, pero me parecía que Azari siempre estaba siempre lleno de nieve y tú estabas llena de sol.

Loipa. No, pero es que él estaba en Cuba y aquí estaba rodeado de sol,  ¿me entiendes?

Amaury. Que eras tú.

Loipa. Bueno sí y todo lo que le rodeaba, porque déjame decirte que Azari trató de cubanizarse y se logró cubanizar, o sea, Azari de verdad que cuando él llegó, a la semana estaba hablando español. Pero tan pronto yo llegué a Moscú, a vivir, cuando Azari terminó el contrato y yo me pasé en Moscú un noviembre, diciembre, enero, febrero, marzo, abril, yo entendí que yo no podría hacer mi vida allí,

y mi padre me lo había dicho. Mi padre me decía: mi hijita, tú eres hija del sol, a ti te gusta el calor, a ti te gusta el agua de mar caliente, tú no vas a poder, tú no estás acostumbrada a cubrirte. Y efectivamente, mi padre tenía razón.Por el clima, sobre todo por el clima, porque la familia de Azari era una familia maravillosa. La madre de Azari era una actriz famosa del cine silente en Rusia. El tío de Azari, Asaf Messerer, un gran maestro de baile. La hermana de Azari, Maya Plisétskaya,bailarina.

O sea, me di cuenta que yo como ser humano no iba a poder ser feliz y si yo no iba a ser feliz, yo no podía hacer feliz a nadie.

Amaury. Y terminaste así.

Loipa. No fue así, fue de a poco, fue la distancia, fue algo que no fue abrupto, fue algo que fue muy suavemente, y fue algo normal para los dos, pero yo le tengo un gran aprecio a Azari, además un gran agradecimiento. También es uno de los pilares importantes en mi vida como artista.

Amaury. Sí, porque él vino a Cuba para bailar con Alicia.

Loipa. Con Alicia, pero tuvo que bailar con todas nosotras, porque en aquel entonces todavía…, cuando Azari llega, ni Esquivel, ni Salgado… todavía estaban en la escuela. Todavía nosotros les dábamos clases en la escuela a ellos.

Amaury. Todavía eran niños.

Loipa. Ellos salen de la escuela en el año 68.

Amaury. ¿Cuándo tú decides: no bailo más?

Loipa. Yo no lo decidí así de un día para el otro. Me recuerdo, te puedo decir el momento; yo iba a hacer un Lago de los Cisnes, que me costó la vida. No sólo por la cosa física, sino el trabajo, la concentración que necesité para poder hacer ese Lago de los Cisnes.El ir a ensayar me costaba, era algo que me pesaba y cuando logré hacer la función, y fue una función maravillosa, dije: esta es la última. Yo me quiero ir con este recuerdo y decidí que esa iba a ser la manera.

O sea, después hice una Giselle y fue igual. La trabajé duro, duro, bailé muy bien: la última, y así fui haciendo con los grandes roles. Me quedé haciendo pues, en el Grand Pas de Quatre, La Taglioni y el Pas de Deux de Intermitencias de Roland, Bodas de Sangre, que me encantaba hacerlo. Y lo dejé poco a poco.

Amaury. ¿Pero fue por un asunto físico?

Loipa. Porque creo que cada cosa tiene su momento, Amaury, y salir al escenario con la presión de ¿puedo? Ya cuando uno adquiere cierta edad, tú eres muy consciente del paso del tiempo sobre tu físico y cada vez cuesta un poquitico más de trabajo y entonces vas perdiendo un poco de seguridad en ti mismo. Y tan pronto tú dudas un segundo en el escenario de si algo te sale o no te sale, ahí te dejó de salir.

Yo preferí irme con los recuerdos de bellas funciones. ¿Por qué llegar al extremo de tener que recordar: ¡ay, que me caí!? ¡No!. Yo puedo decir que mi último Lago fue un Lago maravilloso, que mi última Giselle lo fue exactamente igual.

Tengo maravillosos recuerdos de esas últimas funciones mías y para mí no fue un desgarramiento dejar el escenario. ¿Por qué? Porque por suerte nosotras empezamos a enseñar muy tempranamente.

Cuando se abre la Escuela Nacional de Arte y la Escuela de Ballet en el 62, nosotras tuvimos que ir a enseñar. Yo tenía 18 años y me encantaba, me fascinaba la enseñanza y por lo tanto una suplió a la otra de una manera muy natural.Y ahora en estos momentos recibo casi más satisfacción cuando veo con alguien que he trabajado, el Lago de los Cisnes, he trabajado uno de los grandes roles, hacer una función muy buena y yo sé que hay parte de mí, que no siempre se considera, ¿eh?, yo creo que esa es una de las grandes ausencias, cuando se hace una crítica de si ese bailarín está bien entrenado, detrás de ese bailarín bien entrenado, que ha hecho una función maravillosa, siempre está el ojo del maestro, está el ojo del ensayador.

Amaury. Loipa, cuando yo te llamé por teléfono para invitarte al programa, tú me dijiste que sí rápido, yo tengo que agradecerte eso, te lo digo sinceramente, hemos estado jugando, te he estado haciendo preguntas, yo te tengo mucha admiración y mucha confianza.

Pero cuando yo te dije dónde se filmaba, tú hiciste una pausa y me dijiste: ¡Ay, Dios mío! Y yo te dije: ¡Sí! además, yo no me daba cuenta de lo que te pasaba a ti y es que, claro, estamos grabando en los estudios a donde tantas veces viniste con Octavio Cortázar, gran cineasta, gran amigo y para mí modo de ver, el gran amor de tu vida. ¿Cómo lo conociste? Hablemos bonito de él; aquí se le recuerda con alegría, toda esta gente trabajó con él toda la vida.

Loipa. Mira, la historia de Octavio y mía fue una historia peculiar si tú quieres. Porque Octavio, él creó en el ballet, al principio, en los años 59, 60, se creó un cine-debate y Octavio era el que lo moderaba, por decirlo de alguna manera.

Después de eso, cada vez que íbamos a un trabajo voluntario, que fuimos a muchos trabajos voluntarios, al Cordón de La Habana, al ciclón Alma, a todo - siempre primero la clase de ballet y después nos íbamos para el Cordón de La Habana- ,  Octavio iba con la gente del ICAIC a filmarnos, o sea, siempre había un contacto y a mí, lo confieso, siempre lo he dicho, siempre me atrajo y era alguien a quien yo rehuía. Después me enteré que por parte de él pasaba lo mismo. Octavio se casa, se va a Checoslovaquia a estudiar en la FAMU (Academia de Cine y Televisión de Praga) y yo me caso con Azari. Nuestras vidas transcurren. Octavio regresa en el 73, se divorcia de su primera esposa y yo vengo en el 74, creo que fue cuando el estreno de La Bella Durmiente, yo vengo de Francia, ya yo estaba en Marsella y vengo y estoy en el teatro y Octavio estaba ese día en el teatro y me vio; y dice él que él se me acercó al palco y que yo le hice el caso del perro, porque yo estaba tan absorta en La Bella Durmiente, que tenía que estrenar y no le hice caso. Yo me divorcio y en el año 78, la compañía va para Madrid, y Octavio venía de España y nos encontramos en Barajas (aeropuerto de Madrid). ¡Ah!, qué tal. Octavio nos invita a un café a un grupo. Bien, yo sigo mi gira, Octavio regresa y de repente estando nosotros en Hungría, nos dicen que llegó una delegación cultural y hay un grupo del ICAIC donde viene Octavio. Ya eran demasiadas las coincidencias.

Amaury. Ya, ya, no se podía esperar.

Loipa. Y entonces, pues ahí poco a poco, pues éramos dos seres que nos habíamos visto a través de la distancia durante muchos años y de repente nos encontramos. Y nada, a partir de ahí, empezó una historia que duró muchísimos años.

Amaury. ¿Cuántos?

Loipa. 29.

Amaury. Cuéntamelos hasta hoy.

Loipa. Hasta hoy 31.

Amaury. Y si te vuelvo a entrevistar el año que viene.

Loipa. 32

Amaury. Así va a ser. ¿Tú tienes hijos, Loipa?

Loipa. Bueno, cuando quise tenerlos no los tuve porque siempre la danza, un concurso, una función y, después ya era muy tarde. Pero la vida y mi sobrina siempre me dice: ¡tía, por qué tú dices eso! Porque yo siempre solía decir: ¡Pero a quien Dios no le da hijos, el Diablo le da sobrinos!

Y mi sobrina es ella. Me dice: ¡tiíta, por qué tú dices eso si yo soy tan buena contigo! Y es verdad, yo no puedo decir lo contrario, tengo a Heian, que es mi hija, porque mi hermana Nara, después que la niña nació, se fue a Moscú a hacer su doctorado, y nos la dejó a mi mamá y a mí y nosotras prácticamente criamos a Heian hasta los 3 años, o sea, que Heian para mí es mi hija, no es mi sobrina, es mi hija. Y después, cuando empiezo mi relación con Octavio, Octavio tenía un hijo de cuatro años, Octavito, que también se convirtió en mi hijo, o sea, que tengo dos hijos que me han dado tres nietas.

Amaury. Loipa, mi última pregunta. Tú ahora estás en la Universidad Rey Juan Carlos, pero también eres maitre de la Ópera de París y también del Royal Ballet de Londres.

Loipa. Y del Teatro Real de Dinamarca y de la Escala de Milán.

Amaury. Todos, o sea, rotando por Europa.

Loipa. Sí, rotando un poco sí, pero últimamente me concentro, porque también …el tiempo pasa, Pablito Milanés, como digo yo, uno tiene que concentrarse y últimamente mi trabajo ha estado centrado en el Royal Ballet y el Teatro Real de Dinamarca. A la Scala hace un año que no voy y dentro de eso, siempre tratando de ver cómo vengo.

Amaury. ¿Cómo te sentirías, y esa sí es la última pregunta aunque hice un prólogo un poco largo, si mañana Alicia te dijera: Loipa, déjalo todo, ven, y sé la directora del Ballet Nacional de Cuba, ocupa mi lugar?

Loipa.Bueno, yo creo que el lugar de Alicia nadie lo puede ocupar, ni como directora, ni como nada. Creo que Alicia tiene su posición y uno se mejora tratando de ser, de alcanzar lo que ella significa y todo, pero no creo que podría, además, creo que sería un error plantearme ser como Alicia.

Amaury. No, no. Yo no te digo eso.

Loipa. ¿Qué cómo me sentiría? Pues imagínate, qué responsabilidad.

Amaury. Soltarlo todo. Decir voy y Alicia me ha pedido que venga y que me ocupe del Ballet Nacional de Cuba.

Loipa. No sólo es el Ballet Nacional de Cuba, es esta obra maravillosa que ella ha hecho, que hemos hecho todos nosotros, porque yo también me considero parte de esta obra. Ellos son los fundadores; Alicia, Fernando y Alberto pero detrás de ellos ha habido camadas de generaciones que han aportado a esa gran obra.O sea, que yo considero el Ballet Nacional de Cuba como algo a lo que yo he contribuido de una manera u otra, y por lo tanto lo considero mío también y todo lo que sea proteger algo mío, no digo yo si doy la vida por proteger algo que considero que es producto también de mi esfuerzo y el esfuerzo de tanta gente.

Esa es una obra que hay que preservar por encima de todo y si hay que sacrificar lo que haya que sacrificar, se sacrifica. Mayores sacrificios se han hecho en la vida, sobre todo por preservar una obra como es la obra del Ballet Nacional de Cuba.

Amaury. Bueno, mi princesa.

Loipa. Mi príncipe.

Amaury. Me arrodillo.

Loipa. Gracias.

Amaury. Te beso las manos.

Loipa. Gracias a ti.

Amaury. Te doy muchas gracias, te agradezco que hayas venido, y que seas “mi bailarina”.

Loipa. Gracias.

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