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«Con 2 que se quieran» Sara González (Parte II)

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Amaury, Rolando (Tato) Pérez, Rafael Solís y Sara. Foto: Petí

Amaury. Recuerdo “Crin hirsuta”.

Sara. “Crin hirsuta”, me dijiste, falta el final. Que fue una belleza de verdad, no por nada, pero quedó…

Amaury. Ese es un disco muy bonito. Pero ahora estamos en la Casa de las Américas y tú tuviste el privilegio, como lo tuve yo…

Sara. …Después entonces te lo plantearon a ti.

Amaury. Sí, eso ya fue después, pero yo quería hablar de una persona, de la que en este programa no se ha hablado todavía, y creo que quien mejor puede hablar de ella eres tú, y es de Haydee Santamaría, (Yeyé). Porque ella fue para todos nosotros, bueno, para la Cultura cubana en general, pero especialmente para nosotros, prácticamente una madre, una especie de madrina.

Sara. Una madrina, la madre es otra cosa. Ella era como una guía, pero además con complot y con misterios y con cosas. A mí me gustaba mucho las cosas con ella, porque ella era muy elucubradora y te llamaba y hacía campañitas, pero de la buenas, para buscar cosas, soluciones, planes, de ideas de conciertos ¿qué ustedes creen? Nos llamaba y hacía esas cosas muy bonitas. Pero después venía y te decía: “Eso mismo dijo Amaury”, o después venía y decía: “Eso mismo me dijo Pablo”.

Amaury. Todos nos acercábamos a ella, pero ella tenía contigo un cariño muy especial y creo que nunca hay tiempo suficiente para honrarla, para honrar su memoria y lamentar su ausencia física. Ahora, ¿cuándo llega la Sara de “La Victoria”? Esa canción que es un himno, un himno de este país, que se cantó y se sigue cantando y se cantará para siempre. La Victoria ¿Cómo es que aparece?

Sara. Amaury, mira, realmente muchas veces y digo antes de hablar de “La Victoria”, el caso específico de “La Victoria”, me han hablado de ¿por qué yo no compongo más? ¿por qué yo no hago más canciones? ¿Por qué si las que he hecho, las cuatro, las cinco que he hecho, han quedado más o menos bien?

¿Por qué? Porque hay personas que necesitan motivos, unos motivos raros para a veces componer. Yo no soy como tú, que te sientas en tu casa y de repente, eso de las musas. ¿Por qué yo compuse tanto en la época del ICAIC, más canciones de las que he compuesto después? Porque estaba la imagen, y a mí la imagen me provocaba. Hice una canción para un documental que nunca se llegó a poner, pero que a mí me gusta y está hecha para el cine y me gustó mucho y se llama Qué maravilla. Decía: “Qué maravilla nacer en esta tierra / y ser el hijo de aquel que fue a la guerra / qué maravilla nacer”.

Amaury. Que tú has grabado.

Sara. Pero no llegó a ser parte del documental y sentarme con Rogelio, Rogelio París a oírle las anécdotas, Rogelio es un gran cuentero y sabe perfectamente lograr la música que él necesita. Eso me ha pasado con componer. ¿Qué pasó con “La Victoria”? Que fue eso mismo, a mí la palabrita es una cosa que me da repelú. Eso que cada vez que te dicen: por encargo, me parece cosa de mandados, de ir a buscar mandados. Pero es así como se llama el estilo ese de la creación: canción por encargo. Y fue por encargo, “La Victoria” fue una canción por encargo.

Amaury. ¿Quién te la encargó?

Sara. Nosotros hicimos una reunión unos meses antes del 4 de abril famoso ese donde se estrenaron todas esas canciones. Me recuerdo que fue en Varadero, en la playa de Varadero y quién dirigió ese espectáculo fue el maestro Frank Fernández.

Entonces Frank reunió allí a los que estábamos para ese encuentro de la Trova y nos dijo: “yo quisiera que en la parte de Girón hubiera tres canciones: “El preámbulo”, que fue cuando se declara el carácter socialista de la Revolución, “La Batalla y “La Victoria”. Quisiera que “Preludio”, la haga Silvio (Rodríguez), “La Batalla”, que la hace Eduardo Ramos y la canta Tatica (Jesús del Valle), y entonces me dice: tú que eres una mujer muy arriba, tú eres una mujer de un carácter explosivo y feliz. Tú tienes que hacer La Victoria. El que le cante a “La Victoria” tiene que ser con ese carácter y con esa alegría y con esa fuerza. Y la cabeza mía empezó con aquello y cogí un libro y empecé a leer y, de verdad te juro que ya estaba tan llena de aquello, porque yo no viví aquello, yo era una niña. Que me senté y me salió, Amaury, en diez minutos la canción y esa canción se estrena ese día en el espectáculo ese.

Amaury. El 4 de abril, creo que fue de 1974. Pero después o antes tú grabas Su nombre es pueblo, de Eduardo Ramos.

Sara. No. Fue después. Su Nombre es Pueblo es una canción, que si mal no recuerdo la anécdota, es una canción que Eduardo Ramos  compone para el Che, para un espectáculo del Che. Y quien canta la canción en ese momento es Omara Portuondo, y un día le dije a Eduardo: a mí me gusta mucho la canción esa que cantó Omara, ¿por qué no me la das para cantarla? Yo cantaba en aquel momento 36 Peldaños, La Batalla, temas de Eduardo Ramos y a mí esa canción me gustaba mucho y es cuando empezamos a cantarla. Termina grabada en un disco del grupo con un arreglo.

Amaury. ¿Pero en los últimos años has cantado esa canción a capella? ¿Cuándo fue la primera vez que la cantaste a capella?

Sara. En un acto en la Plaza de la Revolución. Me pidieron que cantara esa canción y no estaba ni montada ni nada, con el grupo con el que yo trabajaba. La verdad que yo jamás, que te lo digan mis mismos músicos, que en aquel momento trabajaban conmigo. Yo nunca puse esa canción en programa, sino, nada, la situación se daba, se creaba esa situación que tienen las cosas para que se den y para que tengan la fuerza del momento…

Amaury. Bueno, más nadie se ha atrevido a cantarla de todas maneras.

Sara. Bueno, no. A capella no (risas)

Amaury. Sara, antes de irnos de esa época tan extraordinaria, quiero que tú me hagas una valoración de la importancia de Leo Brouwer en el Movimiento de la Nueva Trova, porque no se habla demasiado de eso.

Sara. Es que Leo es un hombre tan importante en tantas cosas. Realmente Leo es un hombre maravilloso. Yo creo que todo artista, Amaury, es un maestro. Pero él es un maestro extraordinario.

Amaury. Sí, natural, además.

Sara. Hablar con él es una clase, yo no sé porqué siempre Leo cuando tú terminas de hablar con él cualquier cosa, aprendiste algo. Que no tiene que ser específicamente de música. Puede ser de fotografía. Tú hablas con él y de repente te dice: porque yo tengo una cámara, porque mira, tú sabes cómo se hace, que es normal. ¿Cómo tú sabes de eso? Cualquier cosa, es un hombre con una facilidad que tiene de comunicación, y de trasmitir.

Amaury. Ahora, saltamos de ahí y toda esa etapa tan hermosa de la que hemos hablado en extensus, como se dice y vamos al Conjunto Nacional de Espectáculos, con Virulo.

Sara. Amaury, mira, yo nunca he sido una cómica.

Amaury. ¡Sí, tú sí eres muy cómica!

Sara. Yo soy como soy, pero no me he propuesto hacer un papel de cómica en la vida. Lo que pasa que tú te mueres de la risa cada vez que yo abro la boca, ese es el problema.

Amaury. Sí, tú eres muy simpática y todos los que te conocemos nos morimos de la risa.

Sara. Pero porque a mí me gusta ver más reír a la gente que llorar, y entonces si yo soy capaz de sacarte una sonrisa, por eso soy capaz de cualquier cosa.

Entonces no sé, la idea era tan bonita, aquello de ópera-son, me parecía el descubrimiento del Siglo XX y Virulo era muy amigo mío. En aquel momento andábamos muy juntos para actividades y yo estaba oyendo lo que él estaba haciendo y me estaba interesando tremendamente sobre todo eso, ese nuevo género de hacer la ópera-son, no otra cosa. Entonces claro, naturalmente todo esto conlleva un aprendizaje que puedo decirte que es lo que más valoré en todo el tiempo que estuve ahí, que fue dar clases con el maestro José Antonio Rodríguez, dar clases con Carlos Ruiz de la Tejera, de lo que era la interpretación.

Lo que pasa que yo me divertía mucho, Amaury, tú me contabas lo de los samurais y yo te decía; mira, Amaury, el problema es que como yo soy la graciosita que siempre está fijándose en las cosas cómicas para estarse riendo, en aquella época en Cuba venían una cantidad de películas de esas de samurais y de cosas esas que eran muy buenas como El Bravo, pero unas muy malas que venían también y que eran muy graciosas.

Entonces a mí, sobre todo, lo que más risa me daba, era que hubiera unas grandes frases dichas en ese idioma, donde nada más que dijera, bueno, no sé, (frase larga parafraseando el idioma japonés) y abajo decía: ¿Qué hora es? Y yo decía, ¿Cómo es posible?. Y entonces después decían: (frase corta parafraseando el idioma japonés) y quería decir: ¿Vendrá el emperador por el camino de…? Entonces eso era.

Había unas muy malas, las peores películas del mundo, que había una bruja, que era la que a mí más me gustaba hacer, lo que pasa que después yo no la pude incorporar al Estudio que era una bruja espantosa, era tan mala que lo mismo se te convertía en mosca, que en sopa, que en cuchara. (Risas)

Amaury. Que estaba en “El pirata Samurai”. (Risas)

Sara. ¿Te acuerdas?, que tenía una nariz así con un verrugón, y entonces con una uña así de este tamaño, y se te acercaba tanto y a todo el que yo tocaba le daba un ataque. ¿Te acuerdas?, yo venía imitándola con el dedo y tú te mandabas a correr. (Risas)

Amaury. Ahora, Virulo dijo en este mismo programa -tú debes haberlo visto-, que en su opinión y Virulo es una persona, tú sabes, muy simpática, muy ingeniosa, pero además, es muy certero en sus criterios. Y él dijo aquí que tú podías haber llevado las dos carreras al unísono.

Sara. No te vayas a creer que no lo pensé, lo que pasa que cambió y eso es algo que siempre él y yo no hemos discutido, pero sí en un momento determinado lo que estábamos haciendo cambia. Ya se convierte más en chiste que en cantar y ahí es donde yo decido que no tengo nada que hacer ahí. Porque si no me convierto en una actriz cómica y ya. Pero realmente a mí lo que más me interesaba de la ópera, era hacer el humor, pero cantar, llevar la canción, el son, el género de la música cubana a ese tipo de creación. Y yo llamo a Virulo y le digo: “Mi hermano, tú y yo vamos a seguir siendo como somos, hoy por hoy, hermanos, pero yo no voy a seguir haciendo esto”.

Amaury. ¿Pero no sientes ninguna nostalgia?

Sara. Amaury, tú sabes que yo sigo en mi casa, y cuando nos encontramos tú y yo y eso, yo sigo haciendo todos los monos del mundo, eso sí, entre nosotros.

Amaury. ¿Pero no quisieras hacerlo en televisión, incluso ahora?

Sara. Puede ser que a lo mejor algún día haga algo, no digo que no. Creo que sí, que se puede hacer un día, para algo y lo haré con mucho gusto.

Amaury. ¿Cómo fueron tus primeras giras, cómo te recibieron? Porque estuvieron por Italia, viajabas a lugares donde nadie va, o sea, tú has estado en Australia.

Sara. A mí me recibió el presidente de Australia, un canguro, buena gente. (risas)

Amaury. ¡Oye, mira, que tenemos amistad con ese país!

Sara. Muchísima. (Risas). ¡Oye, tú si te acuerdas que yo fui la primera vez a Italia! En el 74 fue mi primer viaje que te tuve que traer una Coca Cola, no, una Cola Cola no, una Fanta, porque tú querías una Fanta. Después te traje unos pitusas, no me digas que no.

Amaury. Yo tenía un desamparo textil total.

Sara. Total, dabas lástima.

Amaury. Pero tú en esos años viajabas constantemente porque te invitaban a todos los festivales importantes.

Sara. Había también había un furor muy grande en aquella época con la Nueva Trova y cualquier cosa que venía de los trovadores era muy fuerte. Recuerdo que tú y yo a México íbamos en aquel momento, cuando tú ya después te quedas en México, e instalas toda una imagen, un trabajo. Pero me acuerdo de haber ido 8 y 9 veces a México al año y España también fue… Todavía a España voy a cada rato. El año pasado fui y este año se supone que vaya otra vez. Yo creo que ahora estoy muy contenta con un espacio que estoy haciendo…

Amaury. Ah, bueno, hablemos de eso.

Sara. Estoy haciendo ahora un espacio que se llama “El jardín de la Gorda”, casi toda la semana es ensayando, viendo esto, viendo lo otro.

Amaury. ¿Y hay un día fijo? ¿Hay un domingo?

Sara. El domingo último de cada mes.

Sara. Tú estuviste. Cuéntale aquí a la gente cómo fue aquello.

Amaury. Sí, extraordinario, es un público muy entregado.

Sara. Muy participativo además.

Amaury. Y las personas que se reúnen alrededor de Sara González, las personas que es capaz de convocar Sara González. Decir Sara González, quiere decir, que te invite Sara a un jardín, a una pachanga, a un velorio, Sara González a uno lo acompaña adonde sea. Pero y de ahí ¿cuándo es que surge la idea de grabar las canciones escritas por mujeres? Has hecho dos discos.

Sara. ¡Ay, qué bonito! Estoy muy enamorada de eso porque siempre que termino, ya he terminado dos discos como tú dices y aparecen más canciones. Y de gente que ya no son tan conocidas, porque  es que realmente en el primer disco, Cantos de mujer, es una serie. Donde está desde María Teresa Vera, Ernestina Lecuona, Tania Castellanos, Isolina Carrillo y Yusa, y…

Amaury. Tienes gente joven también y Liuba…

Sara. Liuba, en fin, todas esas compositoras. Cuando yo terminé de hacer ese primer disco, que llegué a 15 canciones, quedaron como cinco o seis, porque ya no cabían. Vamos a llegar hasta ahí a ver qué pasa.

En realidad el disco tuvo aceptación desde el punto de vista que sin querer, sin pretender, porque una antología son palabras mayores. Sin pretender eso, bueno, pues, creo que llegamos a hacer un poquito de esa idea y es lo que estamos haciendo en estos discos.

Amaury. Ahora, tú también, bueno, eres productora, aparte de cantante, intérprete de estos discos, has sido productora de esos discos. Pero también le has producido discos a otros artistas. Yo recuerdo el primero, ¿fue el primero o el segundo?, de Teresita Fernández, un homenaje.

Sara. El primero, el de “Mi gatico Vinagrito”.

Amaury. ¿Es un trabajo que gusta?

Sara. Sí, me gusta.

Amaury. ¿Es un trabajo que te gusta, dirigir?

Sara. Me gusta, me gusta meterme en ese mundo. Creo que me gusta, no tanto como a ti.

Amaury. Bueno, que no se habla de mí aquí.

Sara. Te encantan los estudios de grabación, muchas cosas las he aprendido de ti, de vértelas hacer.

Amaury. Ahora, Sara, nos estamos acercando al final, la televisión tiene tiempo desgraciadamente. ¿Tú crees que canciones como La Victoria, como Su nombre es pueblo, trascenderán en la historia? ¿Tienes una idea, o sea, continuarán y pasarán de generación en generación?

Sara. Es que eso no viene por canción misma, por sí sola, esas cosas surgieron por algo, por cosas que pasaron, por hechos que son inolvidables, que están en la memoria. Está en la memoria de cada uno de nosotros, que se va a trasmitir, además, nos toca también. Nos toca el papel de maestro y guía en muchas cosas de ese sentido, en el sentido de nuestra historia. Están nuestras películas, están nuestras canciones, que son ya historia; no estaré yo, pero ellas están, están en los discos.

Amaury. Sí, y en la memoria colectiva de todo un pueblo.

Sara. De un pueblo que eso sí es más importante y este pueblo, efectivamente, lo más grande que ha tenido siempre, es su gran memoria histórica. Porque si Cuba es Cuba, hoy por hoy, es precisamente por eso, el respeto que tiene en el mundo un paisito como nosotros, debido a su memoria histórica a sus cien años de lucha. Esas cosas que, esa rebeldía que nunca quiso ser y dejarse dominar por nadie y menos por un país como los Estados Unidos, que tiene dominado a medio mundo y, a nosotros no.

Amaury. Sara, la última pregunta quiero que la medites bien, es una pregunta comprometida. Un amigo común dijo un día: Sara es la Patria. ¿Cómo se puede vivir con esa responsabilidad y con esa sentencia del amigo?

Sara. Amaury, yo no sé. Si se pone a pensar uno en eso, creo que es una responsabilidad fuertísima eso de que te identifiquen con la Patria, ¿no?, pero si me tocó ese pedazo, lo voy a asumir, con todo y por todos.

Amaury. Todo el mundo lo sabe. Los televidentes lo saben y tú lo tienes más que probado, yo doy mi vida por ti. Te quiero mucho y te agradezco que hayas venido.

Sara. ¡Ave María! (risas)

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