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«Con 2 que se quieran» Jorge Perugorría (Parte II)

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Amaury Pérez. Sí, pero cuando me hablas de la pintura yo siento que… tú tienes un brillo muy especial en los ojos, pero te brillan todavía más. ¿Por qué dices siempre que la pintura es tu violín de Ingres, tu profesión alternativa o tu segunda opción? ¿Por qué la segunda? ¿Por qué no es la primera?

Jorge Perugorría. Sí, realmente también pudiera ser… no, porque yo como actor realmente tengo un reconocimiento, gracias a mi trabajo, y como pintor soy un pintor joven que estoy empezando, ¿entiendes?, tengo la misma pasión a la hora de pintar y me encanta, aparte que es…, porque el cine es un arte colectivo, el cine es algo transgresor, o sea, cuando hacemos una película, por suerte, todo este equipo que aquí nos acompaña hoy es del cine, y me han acompañado en películas y son parte de mi familia profesional, saben y nos pasa a todos, que cuando hacemos una película son dos meses de tu vida que no es otra cosa que la película, por el tiempo de trabajo, porque es duro el cine, son doce horas… cuando te metes a hacer una película va la familia a un lado, la vida tuya individual a un lado, todo a un lado porque uno le entrega todo a una película y, además a todas, hasta las que salen malas.

Amaury Pérez. Pero la pintura tampoco es un hobby.

Jorge Perugorría. Sí, pero tiene algo que es más personal, que yo eso lo hago en mi casa, en mi soledad, entonces para mí tiene ese otro valor añadido que es que el cine es un arte colectivo y esto yo estoy ahí en mi mundo, en mi burbuja, estoy conmigo mismo y con Elsita que siempre aparece en todas partes, hasta cuando estoy conmigo mismo.

Amaury Pérez. Elsita está al aparecer ya como un tema principal dentro de la entrevista, pero yo vi tu exposición, la primera, y lo primero que me dio risa, me acuerdo que fue Carlos Varela quien me dijo: Oye, el Pichi va a hacer una exposición que se llama “Si me pides el pescáo te lo doy”. Entonces yo dije: qué título tan curioso y después hiciste otra que se llamaba “Vacíos” y has hecho más, yo me imagino, que no he tenido conocimiento. ¿Has hecho otras exposiciones?

Jorge Perugorría. Sí, sí, hice otra también que se llamaba “Chivo que rompe tambó”, que era un poco. Lo de “Si me pides el pescáo”…, esa intención mía de buscar lo popular y de acercarme a lo popular y a lo cubano, ¿no?, y de buscar una identidad también dentro de la propia obra que voy haciendo, no sólo con el título, con la propia pintura también. Ha sido un viaje bien bonito el de la pintura que ha ido creciendo cada vez más, cada vez le dedico más tiempo. A veces pienso que el cine también es una etapa de la vida de uno, que posiblemente vaya teniendo menos películas y pueda dedicarle más tiempo a la pintura, pero para mí no será un sufrimiento, porque he encontrado otra fuente de placer.

Amaury Pérez. Pero el cine necesita también a los que hacen de padres y después a los que hacen de abuelos…

Jorge Perugorría. …los abuelos, sí algún abuelo haré o algún padre por ahí.

Amaury Pérez. Todavía te falta mucho tiempo. Y ya que estamos hablando de pintura, yo quiero hablar entonces de Elsita. Elsita ha estado apareciendo de vez en cuando. Yo sé -dice mi esposa que no debo decir yo sé-, pero yo te veo con ella y yo presiento esas cosas, es evidentemente el gran amor de tu vida.

Jorge Perugorría. Sí, sí, sí.

Amaury Pérez. Tu gran compañera y quisiera que me hablaras de ella y me hablaras de los muchachos, que ya están grandes y están estudiando música, ¿no?

Jorge Perugorría. Sí, estudiando música, sí. Mira, yo cuando terminé el Pre, que te dije que me fui, que quería ser actor y estaba en lo de extra y eso, pero me iba a coger el Servicio Militar y me metí a estudiar otra cosa, crucé la calle…, había una escuela de Edificaciones y empecé a estudiar edificaciones para ganar tiempo para ver si podía entrar en el ISA y estudiar actuación.

Amaury Pérez. Pero no era Ingeniería Civil.

Jorge Perugorría. No, era Edificaciones.

Amaury Pérez. Porque mucha gente dice estabas estudiando para ingeniero civil.

Jorge Perugorría. No, no, edificaciones, dibujo arquitectónico, la José Martí. Y ahí me metí, tú terminabas el Pre y después habían los grupos del pre y los grupos de noveno grado. Y yo un día estoy en el comedor, me estoy comiendo unos chícharos que eran habituales en la escuela todos los días… unos chícharos, pero que eran alucinógenos los chícharos aquellos. Yo me metí ese día un plato de chícharos, iba a salir del comedor, puse la bandeja y cuando abrí la puerta vi a una mujer que venía con un pantalón de corduroy rojo, por una hilera de pinos que había un camino y el viento le estaba dando en aquella pelambre que traía y ahí cambió mi vida.

Amaury Pérez. Hasta ahora.

Jorge Perugorría. Era Elsita. Dieciseis años tenía Elsita, los uniformes eran de color mostaza, ha sido mi compañera durante toda la vida. Posiblemente gran parte de las cosas que he hecho han sido posible también por esa tenacidad de ella de creer en mí y de darme fortaleza. Porque la vida no es…, en la realidad, uno no es un ejemplo tampoco de un sueño idílico ni mucho menos, la vida es dramática, en realidad, pero el éxito no lo aparta a uno del dolor, de la contradicción, de la duda y Elsita siempre ha estado ahí al lado mío. Y siempre me ha dado fuerzas y siempre me ha acompañado.

Amaury Pérez. ¿Y los muchachos?

Jorge Perugorría. Y los muchachos. Porque tú tienes una familia y al otro día tú dices: hay que ponerse las botas y salir para la tierra a arar la tierra, porque hay que sembrar boniato para que estos muchachos coman y crezcan, ¿no?.

Amaury Pérez.  Pichi es un hombre fiel, ¿qué tú piensas que es la fidelidad y cuánto uno le debe a la fidelidad? Y hablo de la fidelidad en el plano general, desde el amor a la tierra hasta el amor a Elsita.

Jorge Perugorría. Sí, yo creo que la fidelidad es la sinceridad de los sentimientos que tú tengas hacia cualquier cosa, hacia la Patria, hacia tu compañera. Cuando lo que tú sientes por tu compañera…, la pasión, ¿sabes?, eso de estar juntos en las malas, en las buenas, eso de yo que he andado por ahí por todas partes y regresar, porque sé que este es mi lugar, esta tierra es mi lugar, que Elsita es, al lado de ella es mi lugar, que mi familia es mi lugar, yo creo que eso ya es el sentido que yo entiendo de fidelidad, no la fidelidad que se entiende como, para mí como concepto ya burgués, católico, no sé qué, de las apariencias y de la doble moral, ni nada de eso, para mí todo eso es bobería, para mí todo eso es banal y superficial. Para mí la fidelidad se tiene que basar en sentimientos verdaderos, o sea, uno tiene que andar con una compañera, uno tiene que amar un país cuando ese país le provoca a uno amor, cuando esa compañera le provoca a uno amor.

Amaury Pérez. ¡Wao! Yo te quería hacer esta pregunta, te la quería hacer hace años y ahora aprovecho. En el instituto donde hoy estamos grabando, el ICAIC, sus siglas son, Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica, y a veces yo he pensado si se podía llamar Instituto Cubano de Arte Cinematográfico. ¿Cuánto hay de industria en el cine cubano y cuánto hay de arte?

Jorge Perugorría. Realmente el cine no se puede despegar del concepto de industria, realmente hay un concepto de industria que es importante a la hora de hacer cine, por lo costoso que es el cine porque es parte de la mecánica del cine, ¿no?

Lo que pasa que en este caso el ICAIC es una industria cinematográfica que ha apostado y sigue apostando por un cine de arte, por un cine de un compromiso social y Cuba ha sido protagonista en eso, de hecho lo sigue haciendo, no sólo a través del Festival, de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, sino por el apoyo que le ha dado a todos los cineastas y a todos esos nombres que crearon este movimiento.

Pero yo creo también que es un cine que depende del apoyo del Estado, porque es un cine que no recupera la inversión que se hace. En ese sentido es una industria prácticamente que depende de una política cultural, o sea, es un cine que vive por la política cultural del Gobierno y tiene que seguir viviendo, tiene que seguir existiendo. Y en la medida que este país gane, que es lo que aspiramos todos, y lo que queremos y estamos esperando todos, gane en recursos, crezca la industria y volvamos a tener más dinero, pues vamos a tener más dinero también para invertir en ese cine, que no se recupera, en ese sentido no tiene…

Amaury Pérez. …No, con lo que cuesta.

Jorge Perugorría. …En ese sentido no tiene un concepto de industria, pero que es nuestra memoria en imagen y sonido. Y es una apuesta necesaria para la cultura.

Amaury Pérez. Y los medios alternativos estos que están ahora, poder grabar en digital ¿Cómo ves el futuro de esos medios alternativos que ya no es grabar con la Arriflex o grabar con la Panavisión?

Jorge Perugorría. Eso es fantástico, mira y de hecho ahora cito a alguien que no había citado en esta entrevista contigo, que es Humberto Solás, con él hicimos el primer largometraje de ficción en digital, que fue Miel para Oshún, con un equipo reducido.

Humberto fue el que marcó ese movimiento dentro de Cuba y les enseñó a los jóvenes que se podía hacer, y no sólo a los jóvenes, le enseñó  también al ICAIC, que se podía hacer un cine de bajo presupuesto, en digital, con calidad. Y eso sirve de ejemplo para la gente joven. Porque si tú ves a Humberto que se baja y vuelve de nuevo a hacer cine a pie, ¿no? pues eso para los muchachos dicen: ¡pues si lo hace el maestro lo haré yo también! Porque también el arte es trabajo, o sea, por mucho que tú estudies en una escuela, que tengas veinte proyectos, ideas y que seas intelectual y vayas todos los días a la cinemateca, la concreta es hacer la película. Para ser director tienes que dirigir, no hay otra, entonces tienes que coger con los recursos…, con un teléfono grabas la película y así vas a conocer a tres tipos que cogían la película que hiciste con un teléfono digital y van a decir: ¡qué talento tiene este muchacho, para la próxima te voy a ayudar! Eso es importante para los jóvenes. No es solamente soñar, hay que materializar esos sueños.

Amaury Pérez.  Yo, recuerdo que tú has dirigido cosas, un clip para Silvio Rodríguez y con José María Vitier has dirigido algunas cosas. ¿Esas experiencias te llevaron a dirigir tu primer largo, “Afinidades” o ya tú tenías pensado por dónde ibas a ir?

Jorge Perugorría. No, realmente ¿sabes?, todo es consecuencia de la propia vida. Una vez yo andaba por allá por Galicia y me encontré un loco una madrugada que me dijo: “La vida nos vive”, y a mí me parecía aquello como una cosa fantástica y, así es, a veces la vida nos vive.

Son cosas que ni yo pensé, ni que me preparé para eso pero que la propia vida me ha ido llevando, de pronto, a ponerme detrás de la cámara. La primera cosa que intentamos hacer fue Habana Abierta, el documental que hicimos, porque por esto de uno sentir cosas que son necesarias, importantes, más que por el ego de que ahora yo quiero convertirme en director. No, hay que ponerse detrás de la cámara ¿quién se va a poner? ¿Nadie?, me pongo yo, pero hay que dejar un testimonio de esos…, me parecía como generación importante… del regreso de todos esos jóvenes que llevaban como seis años por Madrid, por España, trabajando…, que allí seguían tocando en barcitos de 10, 20, 30, 50 personas y que aquí estaban llenando los teatros enormes y que llenaron La Tropical. Entonces llamé a Arturo Soto, que es un hermano mío y con el cual he hecho películas y compartimos no sólo las películas, sino la vida… Nos dieron hasta un Coral y todo, que nos sorprendió muchísimo, nos alegró mucho…, pero sobre todo dejamos un testimonio del regreso de… además era importante ¿sabes cuántos artistas jóvenes, cubanos…, contribuir a que los muchachos jóvenes que andan por ahí regresen?, decirles: esta es tu casa, este es tu público natural.

Amaury Pérez. ¡Oye, Pichi, tú hablas de muchachos jóvenes como si tú no lo fueras!

Jorge Perugorría. Ya yo no soy tan joven, Amaury, ya yo no soy tan joven, yo estoy “embarajando” un poco, pero no.

Amaury Pérez. Tu casa siempre está llena de gente. ¿Cómo se arregla un ser humano para acomodar el tiempo? Una. Y dos, ¿cómo tú sientes, como tú manejas el hecho de que todo el mundo te quiere, que nadie habla mal de ti? No hay una sóla persona que yo conozca que te diga una crítica, un comentario malo sobre ti como ser humano.

Jorge Perugorría. Bueno, no sé, eso lo dices tú.

Amaury Pérez. Yo lo digo, doy fe.

Jorge Perugorría. Bueno, imagínate, realmente nosotros siempre hemos sido así, o sea, esto no es después de Fresa y Chocolate. Ya viviendo en Lawton, el puerquito aquel que yo crié durante la película, nos lo comimos con toda la gente del barrio.

Y los dos cubos de cerveza que buscaba en el Bar Sonia, iba toda la gente del barrio a mi casa a jugar dominó. Siempre hemos sido así. Y para mí la amistad es algo importante.

Y en el caso mío, por ejemplo, yo he aprendido mucho de mis amigos, yo creo que yo he crecido mucho con la contribución que han hecho mis amigos a mí como persona, mis amigos músicos, mis amigos pintores. El Cuty, Noel, los otros, no sé, el Kcho, todo el mundo y terminamos descargando y pintando cuadros y fueron los primeros que me dijeron: enseña lo que estás haciendo.

En mi relación con el cine, detrás de las cámaras, mis amigos músicos han sido fundamentales porque con José María Vitier, que he tenido el lujo, para mí es un lujo haber trabajado en dos discos de José María, haberle hecho dos DVD.

Y después, finalmente, viene mi gran amigo Vladimir Cruz y me dice: vamos a dirigir una película juntos. Que el Vlado, que ha tenido una carrera paralela a la mía, y que ha andado por ahí haciendo teatros, cine, de todo, trabajando mucho y que en los últimos tiempos estábamos también muy pegados, hicimos como cuatro películas juntos seguidas, él también estaba dando pasos.  Y de pronto me dice: tengo un guión ¿por qué no unimos fuerza y hacemos la película juntos?

Y lo hicimos, dimos ese primer paso juntos y es una experiencia muy particular, porque nacimos como actores en el cine juntos y vamos a nacer como directores de ficción juntos también.

Amaury Pérez. ¿Trabajan ustedes también en la película?

Jorge Perugorría. Sí, en la película estamos como actores y directores.

Amaury Pérez. ¡Ay, caray!

Jorge Perugorría. Y entonces es una cosa muy particular. Y que ojalá, Vlado lo tiene más claro, el Vlado yo creo que se va a enfocar más. Yo soy más de…, también de vivir cosas. Quizás mañana me ponga a pintar, o a actuar y quizás vuelva a dirigir otra película, también es otro sueño.

Amaury Pérez. Con tantos amigos músicos no te ha dado nunca por la música.

Jorge Perugorría. No, no, en la música estoy embarcao, Amaury, de verdad.

Amaury Pérez. ¡Oye, tú eres un hombre de éxito, Pichi,  eso es indiscutible, ya habíamos hablado de eso!

Jorge Perugorría. Pero tenemos que decirle a la gente que en el éxito también existe el drama.

Amaury Pérez. Sí, sí, ya tú lo habías dicho.

Jorge Perugorría. Sí, pero hay que repetírselo.

Amaury Pérez. Adonde yo voy es que le gusta a mucha gente exitosa decir que son rehenes del éxito, es una frase que se usa con cierta frecuencia… Yo no te veo a ti rehén del éxito.

Jorge Perugorría. No, para nada.

Amaury Pérez. Te veo como una persona que el éxito te da independencia, ¿te sientes beneficiario de ese éxito?

Jorge Perugorría. Por supuesto, o sea, yo además, he tenido la suerte de vivir cosas tremendas, de andar con mi trabajo. Me he disfrazado de pingüino como tres veces para ir a Cannes y subir la alfombra roja.

Me disfracé de pingüino junto con Titón y Juan Carlos Tabío para ir a los Oscar. Claro que son cosas simpáticas, son cosas inolvidables. He conocido grandes…

Amaury Pérez. …Grandes directores, actores.

Jorge Perugorría. Artistas, directores.

Amaury Pérez. Uno a veces se entera de que está por Cuba Natalie Portman ¿dónde está? uno pregunta. En casa de Pichi, siempre ocurre eso.

Ya estamos llegando casi al final de la entrevista. Yo te llamé para que vinieras al programa, y hablamos con Elsita y rapidísimo dijeron que sí. Ahora, la pregunta es: ¿Tú crees que yo te invité porque sabes que te admiro, porque tienes un gran éxito, porque tienes una gran carrera o porque intento ser amigo tuyo?

Jorge Perugorría. De siempre, tú me has mostrado una simpatía que quizás yo no la he correspondido a la altura de la simpatía que tú me has mostrado, porque no hemos tenido oportunidad, pero la tendremos, estoy seguro, porque estamos en el mismo barco, en el mismo viaje. Yo te doy las gracias…

Amaury Pérez. …No es la última pregunta, me queda una…

Jorge Perugorría. …Ah, bueno, espérate, pero te doy las gracias de todas maneras y te quiero decir una cosa, fíjate, no sólo le dije a Elsita, si llama a Amaury, yo quiero, porque es una oportunidad de estar en ese fenómeno que es la televisión, y del que hablábamos y que se puede hacer con calidad y tú eres de las personas que la pueden hacer con calidad.

Amaury Pérez. Bueno, gracias. No hablemos de mí, estamos hablando de ti. Yo te quería hacer la última pregunta, la última pregunta es, tú estás mucho tiempo fuera de Cuba trabajando en rodajes, promocionando las películas, editándolas, en fin. Cuando te vas de viaje tanto tiempo ¿Te llevas a Cuba contigo o nos la dejas a nosotros aquí para que te la cuidemos mientras tú regresas?

Jorge Perugorría. No, yo me la llevo conmigo. Yo me voy para España y termina medio equipo comiendo frijoles negros, bailando con los Van Van, jugando dominó, yo soy contagioso. Soy un virus cubano, pero contagioso… donde quiera yo pongo a la gente a jugar dominó ya sea italiano, portugués, a bailar con los Van Van, a la gozadera esa, yo soy contagioso.

Amaury Pérez. Bueno, gracias Pichi, gracias por haber venido y que tu sonrisa eterna jamás se marchite. Te quiero mucho.

Jorge Perugorría. No, gracias a ti. Gracias.

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