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Celeste Mendoza (Cuba)

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Por Ricardo R. González (*)

Al parecer su cuna santiaguera le propició todo el candor necesario para que la coronaran con el epíteto de la bien llamada Reina del Guaguancó.

Y así, Celeste Mendoza Beltrán (6 de abril de 1930) recorrió el pentagrama de la música cubana con un estilo peculiar que tuvo su génesis en un programa radial de aficionados, patrocinado por la entonces emisora CMQ, con solo 13 años.

Pero la artista no se circunscribió solo al canto. Recibió lecciones de baile, e integró pareja con Jorge Beltrán, y constituyó uno de sus primeros trabajos hasta llegar a integrar el cuerpo de bailarinas del reconocido Tropicana bajo la guía del experimentado Rodney Neyra.

Ya en 1951 formó parte de un cuarteto junto a su hermana Isaura que tuvo la acertada conducción de Facundo Rivero, hasta que un año más tarde inició su camino como solista acompañada por la orquesta de Ernesto Duarte, considerada por muchos como la que respaldaba a las principales figuras de la época.

Su nombre comenzaba a ganar la atención, y llega a la TV para iniciar un intenso trabajo compartido con los espacios radiales y los escenarios de cabaret.

Su aval estaba ya condicionado para realizar las primeras grabaciones discográficas, y los ojos de los empresarios comenzaron a detenerse a fin de incluirla en giras artísticas dirigidas a las principales plazas europeas y de América.

Autores de prestigio como Ñico Saquito, Ignacio Piñeiro, Miguel Matamoros y Tania Castellanos se sumaron a un repertorio enriquecido por otros géneros, entre los que figuró la ranchera-mambo, el bolero-guaguancó, y la rumba, sin descartar el propio guaguancó que la hizo grande dentro del espectro musical cubano y foráneo.

Nuestra Celeste Mendoza compartió el escenario con renombradas figuras como Benny Moré, Pedro Infante, Nelson Sevilla, Bola de Nieve, y Edith Piaf, mientras el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) apreció sus valores y le dedicó varios documentales, a la vez que apareció en la película Tin Tan en La Habana, y en un corto musical para la Televisión francesa.

La Feria CUBADISCO, correspondiente a 1998, congratuló a la intérprete por el CD El Reino de la rumba, cuyo respaldo corrió a cargo de Los Papines, pero a través del tiempo quedó registrada en el catálogo de las disqueras más reconocidas como GEMA, SEECO, PUCHITO y la EGREM, por citar algunas.

Seleccionar los números más significativos de su amplio registro resulta difícil, pero pudieran nombrarse «Que me castigue Dios», rubricada por Marcelo Salazar, «Para que sufras» (Osvaldo Farrés), «Soy tan feliz» (José Antonio Méndez), «No he de volver» (Julio Gutiérrez), y «Caprichoso», de Piloto y Vera, entre otros.

Al valorar su arte, Rita Montaner expresó: «Al fin veo una verdadera artista cubana que expresa lo vocal y lo coreográfico con espontaneidad, sin dobleces nuestra música popular y folclórica. ¡Es la Reina del Guaguancó!».

Celeste dejó de existir el 16 de noviembre de 1998 cuando fue encontrada en su apartamento habanero.

(*) Nota de Editor: Los trabajos publicados en temas (Artistas) han sido elaborados por este autor, a partir de informaciones de base, sin que consignen la totalidad de detalles, hechos, y personalidades que influyeron en el desarrollo artístico.

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