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soyquiensoy (Ricardo R. González)

Trillizas en casa

Trillizas en casa

He aquí los tres retoños junto a su mamá Yordanka que ha agregado unas 60 libras a su anatomía.

Por Ricardo R. González

Foto: Ramón Barreras Valdés

Como esas telenovelas que reservan su final feliz, así ocurrió con las últimas trillizas nacidas en Villa Clara que ya dijeron adiós al hospital ginecobstétrico Mariana Grajales, de la capital provincial, y se encuentran en casa.

Las niñas nacieron en febrero pasado, y abandonaron la institución hospitalaria luego de dos meses de estancia hasta alcanzar un desarrollo adecuado y el peso requerido.

Al partir, la balanza marcó 6 libras y 6 onzas para Anyelaine Cabrera Martínez, quien nació con 3 libras y 8 onzas, mientras que su hermana Anyeline de la Caridad logró 5 libras y 1 onza, (2,12 en el momento del nacimiento), y Anyelén de las Mercedes egresó con 6 libras y 10 onzas ante 3,13 al llegar al mundo.

Esta historia comenzó a las 13 semanas de gestación cuando a  Yordanka Martínez Peña le detectaron un embarazo múltiple en la consulta multidisciplinaria del policlínico comunitario Idalberto Revuelta, de Sagua la Grande.

Desde entonces, permaneció ingresada en el Hogar Materno de la referida localidad hasta la semana 28 en que fue trasladada a la principal institución de la maternidad villaclareña.

Ciertos dolores bajo vientre aparecieron en Yordanka durante la pasada madrugada del 18 de febrero que movilizaron a los especialistas del centro. El tiempo gestacional oscilaba entre las 32 y 33 semanas, mas no había tiempo que perder ante un nacimiento con inminente realidad.

Una cesárea sin contratiempos, adelantada de fecha porque la propia distensión uterina existente en estos casos puede provocar rupturas prematuras de las membranas ovulares e inducir al proceso.

Anyeline, Anyelén y Anyelaine están en Isabela de Sagua, junto a sus padres y la familia que ya conocen de cerca esa especie de torbellino latiente en el hogar.

Abogado José Pertierra califica juicio de Posada Carriles como falso y vergonzoso

Abogado José Pertierra califica juicio de Posada Carriles como falso y vergonzoso

El abogado José Pertierra afirmó en La Habana que en la farsa judicial montada en El Paso, contra el terrorista Luis Posada Carriles, la presidenta del tribunal, Katleen Cardone, tuvo un desempeño vergonzoso, plagado de arbitrariedades.

El letrado, que representa al Gobierno de Venezuela en el pedido de extradición del connotado asesino, refirio en la sede de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), que en esa caricatura de juicio se juzgó a los testigos que se presentaron contra Posada Carriles, se sometieron a juicio las pruebas que remitió Cuba e incluso se procesó judicialmente al diario The New York Times, pero no realmente al delincuente.

Culpó a la administración de George W. Bush por los inocuos cargos presentados contra el asesino de 73 personas a bordo del avión cubano, que explotó cerca de Barbados en 1976.

Asimismo fustigó al actual Presidente estadounidense Barack Obama por no haber procurado un verdadero proceso, con las acusaciones que merecía el reo.

El también integrante de una firma de abogados de Washington, recordó las difíciles condiciones en que participó en el proceso judicial durante tres meses.

En el transcurso de su estancia en la localidad texana redactó, para el sitio digital Cubadebate, su “Diario de El paso”, donde, en unas 50 crónicas, desmenuzó los pormenores del juicio y lo que acontecía fuera de éste.

Traté de adentrarme también en las cosas que tenían que ver con la farsa judicial pero no se mencionaban en ésta ni en medios de prensa locales o miamenses que le daban cobertura, señaló luego de anunciar que con esos artículos confomará un libro.

Dejó al desnudo la falta de voluntad política de la Casa Blanca para condenar a un individuo como Posada Carriles.

Recordó que este reo y otros como él, motivaron a hombres como Gerardo Hernández, René González, Antonio Guerrero, Ramón Labañino y Fernando González, conocidos como Los Cinco, a marchar a Estados Unidos a defender a su país, y ahora cumplen injusto encarcelamiento.

Luego de autoproclamarse “periodista a la fuerza”, ante decenas de colegas de medios nacionales, se refirió a la solidaridad recibida de parte de gente sencilla de El Paso, a la cual consideró una humildísima localidad de la frontera mexicano-estadounidense.

Finalmente, a manera de reconocimiento, Tubal Páez, Presidente de la UPEC, le hizo entrega a Pertierra de una estatuilla del Guerrillero Heroico Ernesto Che Guevara, tallada en madera y anunció que el mismo será condecorado hoy con la Orden Félix Elmuza.

(Con información de Miguel Maury Guerrero / AIN)

«Estamos sentenciados por la lotería biológica»

«Estamos sentenciados por la lotería biológica»

El prestigioso fraile dominico brasileño Frei Betto concedió una entrevista exclusiva, y expuso sus valoraciones en torno a las disparidades que marcan este mundo nuestro.

Aunque augura tener en proceso otros textos, Frei Betto confiesa ser un hombre sin demasiado tiempo para hacer muchos libros. Algunos le han llevado hasta seis años.  

Por Ricardo R. González

Foto: Liván Montiel Campos

Llegó a Santa Clara sin un mínimo de protocolo. En una tarde cuando aun le resulta inexplicable el por qué no había estado antes en una ciudad que ya la lleva entre los tesoros humanos acumulados en el lado izquierdo del pecho.

Vino de súbito a mi mente la prosa martiana: «Caen y tropiezan en lo pequeño los espíritus altos». Una especie de alegoría para recordar que la sencillez se convierte en el rasgo distintivo de aquellos verdaderamente grandes, de esos que hablan sin distancias, y miran de frente en el afán de hacer por la vida.

Pidió una visita al Complejo Monumentario Ernesto Che Guevara. Se detuvo frente al pedestal y guardó silencio. Luego recorrió el Museo, penetró en el Memorial a fin de rendir un tributo más prolongado.

Ese es Carlos Alberto Libanio Christo. Frei Betto para nosotros y el mundo. Entonces iniciamos un diálogo sin fin, de esos en que no funciona el reloj, se obvian otros compromisos, y brotan los sentimientos del alma. La reedición de Fidel y la religión, presentada durante la Feria del Libro en Santa Clara, resultó buen pretexto para alimentar un cuestionario sin ápice de premeditaciones.

— Usted ha dicho que Fidel y la religión rompió barreras, y agregaría que configuró otra visión para el necesario vínculo entre creyentes y fervientes políticos dentro de un mismo contexto ¿me equivoco?

— En principio solo pensaba hacer un librito sobre Cuba dedicado a la juventud de Brasil pues acababa de terminar la horrible dictadura. Eran tiempos en que mencionar a la isla resultaba algo en extremo prohibido, pero después de 1985 respiramos otros aire, y en ese mismo año sostuve un encuentro con Fidel en La Habana. Allí le propuse una pequeña entrevista.

«Él acepto. Preguntó la fecha de mi próximo viaje acá. Recuerdo que corría febrero… Le dije en mayo, todo quedó acordado.

«Sobre el libro agregué que quitó los prejuicios de los comunistas y el miedo de los creyentes. La gente en Cuba creía pero tenía sus temores. Los crucifijos estaban guardados, o se rezaba en solitario y a escondidas.

«Fue a partir del IV Congreso del PCC en que modificaron los estatutos. Todos los creyentes podían militar en el Partido, y muchos son católicos reconocidos dentro de sus filas. 

—Sin embargo, el término comunista, así dicho, causa aun una especie de pavor hasta con cierto matiz peyorativo.

— ¿Y cómo se le denomina a quienes se afilian a un partido de esta ideología? Lo que pasa es que constituye un vocablo utilizado mucho por la reacción, las oligarquías, y las escaladas mediáticas con un sentido discriminatorio y ofensivo, y también porque muchos, sin pertenecer a estas esferas, tienen grabada en sus mentes esta imagen y no rompe con arcaicos esquemas.

— ¿Es cierto que el nacimiento de Fidel y la religión estuvo en peligro de aborto?

— Viajé a Cuba en la fecha prevista. Estaba feliz de cumplir mi sueño, pero coincidió con el inicio de las transmisiones de Radio Martí.

«Fidel me comunicó que estaba muy ocupado, que de momento era necesario posponer el proyecto… Entonces, me sentí como el personaje de Hemingway en El viejo y el mar. Frei Betto pescando un tiburón, pero siempre me dije ahora o nunca».

— Insistió y lo logró…

— Así fue. Llamaba de manera continua hasta que él me preguntó mis verdaderos objetivos. Le leí las cinco primeras preguntas de las 64 concebidas, y enseguida ripostó: «Mañana empezamos.»

—¿A qué atribuye ese cambio de actitud?

— Estoy seguro que pensó en interrogantes más complejas y de rutina, de grandes análisis filosóficos… Yo empecé tocando las fibras humanas y parece llegué a su corazón. De la formación religiosa de su madre y de la familia, de su estancia en colegios religiosos… en fin... Me interesé por su infancia y por su vida, y creo eso lo sensibilizó sobremanera.

— Lograron 23 horas de plática repartidas en cuatro sesiones. Mientras estas transcurrían ¿pensó en el impacto de la obra?

— En parte sí. En la medida que avanzábamos tomaba conciencia de que tenía una bomba en mis manos. Por primera vez en la historia un jefe de Estado de un país socialista hablaba positivamente de la religión. No existe ningún precedente.

«Lo que nunca imaginé que tendría aquella repercusión, a pesar de que ya suma 26 años de publicado. Recuerdo las colas interminables en La Habana para adquirirlo, incluso sustentó el «mercado negro»

«Se tradujo en 23 idiomas y en 32 países que yo conozca, pues existen ediciones de las que tengo noticias, y no poseo ejemplares en mi colección. Por ejemplo, en India se publicó en tres idiomas, y no los conozco.

— A fines de los años 70, Frei Betto vivió en las favelas brasileñas. Luiz Inácio Lula da Silva le pidió que trabajara con los pobres y entre los pobres ¿Cómo incidieron estas vivencias en su espiritualidad?

— Desde joven pertenecí a un grupo cristiano que, a través de los años, actuó en alianza con los comunistas, en contra de la dictadura conservadora. Era la Acción Católica que tenía admiración por tu país y su revolución.

«Hablamos a los pobres, con los pobres, y en nombre de los pobres, pero no habíamos estado cerca de los pobres, y decidí marchar hacia un punto intermedio entre Río de Janeiro y Bahía. Cinco años de residencia, y resultó algo que cambió radicalmente mi vida, y mi manera de ser. Me consolidó como un ser humano de mayor espiritualidad, al tiempo que comprendí mejor los antagonismos de este mundo». 

— ¿Y no estaría con anterioridad ya marcado por los vendavales de su estancia en la cárcel?

— Fue la primera experiencia de acercamiento al peligro. Cumplí cuatro años de prisión durante la dictadura, y en los dos últimos me pusieron a convivir con penitenciarios comunes entre los que se encontraban bandidos, traficantes, contrabandistas…

«Vi la cara espantosa de la miseria, de sentir la exclusión de esos seres humanos, una omisión total como si fueran animales y no formaran parte del universo. Me lastimó el hecho de que nadie pensara en reeducarlos.»

— Dos de los momentos que han marcado su vida son el derrocamiento del gobierno de Salvador Allende, y la muerte de Maurice Bishop ¿Agregaría otros?

— Cada vez llueve más en el mundo, y la derrota del Frente Sandinista de Liberación Nacional también lo incluiría. Estaba como asesor de ellos durante la etapa en que se logró la victoria. Después continué mi labor en las comunidades eclesiásticas nicaragüenses compartido con la educación popular, sin apartarla de las nociones marxistas y cristianas.

«Y también me estremeció el derribo del muro de Berlín, y la desaparición de la URSS y del campo socialista en un soplo».

— ¿Es cierto que conoció a Fidel en las festividades por el primer aniversario del triunfo de la revolución sandinista en 1980, y que estuvieron conversando durante cuatro horas seguidas?

— Participé en el acto, y en Managua conocí a Fidel. Era la primera vez, y lo que preguntas es verdad. Estuvimos dialogando desde las 2:00 de la madrugada hasta las 6:00 de la mañana.

— Frei Betto figura entre las personalidades que ha apoyado la lucha por la independencia de Puerto Rico. A raíz de las protestas estudiantiles y de los fuertes enfrentamientos a las autoridades ¿cree que ya es hora de cambiar el curso de la historia en ese país?

— En este mundo se habla mucho. PR tiene el derecho a ser un estado libre e independiente. Inconcebible que elijan su senador en Washington, y ese señor tenga voz pero no voto. Entonces ¿cuál es la democracia?

«Constituye un pueblo marcado por su historia propia, con una sólida identidad cultural, con sus raíces definidas… ¿Por qué los Estados Unidos no permite que PR sea democrático y soberano?».

— ¿Confía en la democracia?

— (Una sonrisa casi ofrece la respuesta)… Imagínate que mañana aparezca en un noticiero que un grupo de hombres tomó por la madrugada una parte de California e instalaron una base cubana. Sería un escándalo, propiciaría un maratón mediático… Sin embargo, mira las paradojas, lo que dije es irreal, pero en Guantánamo sí existe una instalación, transformada en una base de tortura, y el planeta lo sigue viendo como algo rutinario, incluso en violación de acuerdos internacionales. Vuelvo a preguntar: ¿Dónde está la democracia?

«Hay 6 mil millones de habitantes que viven en la miseria, y dos de esas partes están por debajo de los límites, según informes especializados. Mas, por aquí y por allá, encuentras fenómenos ni imaginados. Entonces, estamos sorteados por la lotería biológica porque nosotros no escogemos a la familia que pertenecemos, si no que naces con la familia que te corresponde.»

— En un mundo marcado por la crisis global, los signos de la hambruna, las democracias y falsas democracias, con un medio ambiente herido y a punto de eclipsar… cinco cubanos permanecen injustamente encarcelados en celdas norteamericanas ¿Cuál es la posición de Frei Betto?

— Constituye otra prueba del cinismo del gobierno de los Estados Unidos. Ellos desactivaron planes para evitar más de 100 acciones terroristas con su trabajo preventivo, mientras otros andan por las calles de Miami sin preocupaciones, y Posada Carriles está sometido a un juicio, bastante risible, y por cuestiones menores «Dónde está la justicia?

— ¿Cuba?

— Le dije a mi primo que viene por primera vez: vas a ver un país pobre, pero muy digno. Hay mucho que arreglar y perfeccionar, es cierto; sin embargo, la nación no tiene razones para apartarse de su camino, y ustedes serán los encargados de configurar ese modelo económico porque no me caben dudas de que seguiremos pensando y haciendo por el necesario mejoramiento humano.  

«Con 2 que se quieran» Loipa Araújo (Parte I)

«Con 2 que se quieran» Loipa Araújo (Parte I)

“Yo no sé qué joya soy”

Amaury. Muy buenas noches. Estamos en Con 2 que se quieran, como me gusta decir, aquí, en el corazón de Centro Habana, en Prado y Trocadero, el barrio de Lezama Lima, en los legendarios Estudios de Sonido del ICAIC.

Hoy nos acompaña -me pongo nervioso-, en la entrevista de hoy, una de las más grandes bailarinas que ha tenido la historia del ballet clásico en Cuba y del ballet contemporáneo, porque también ha bailado contemporáneo.

Una Maitre, profesora, dice ella que coreógrafa no -sólo hizo dos coreografías cuando era joven- y una persona a quien yo siempre admiré mucho. No voy a decir mucho más porque voy a comprometerme diciendo entonces que ha sido siempre mi bailarina preferida: Loipa Araujo.  Mi bella…

Loipa. Amaury querido.

Amaury. A ver, Loipa, tú naciste en 10 de Octubre, lo que hoy es el municipio 10 de Octubre, pero hay un elemento que para mí es sobrecogedor, y es que ¿qué profesión tenían tus padres? ¿Tu papá era doctor?

Loipa. Mi padre era médico, especialista en vías respiratorias y mi madre era profesora de una escuela por la Virgen del Camino. De eso me acuerdo, de haberla acompañado a esa escuela.

Después papi cambió de especialidad y se hizo psiquíatra. Mami se hizo doctora en Pedagogía y empezó a trabajar en la que es la Secundaria Básica Rubén Martínez Villena, justo la que está detrás del Habana Libre.

Recuerdo que mami tocaba muy bien el piano, a mi mamá le encantaba la música y a mi padre también. Mi padre era un melómano y desde niña recuerdo siempre ese ambiente musical alrededor mío.

De por qué soy bailarina, no te lo puedo decir. Quizás porque era muy inquieta y me movía mucho.

Amaury. ¿Y no te daba miedo nada en esa época? Porque los miedos son…

Loipa. No, porque además, papi me contaba y es curioso, que ellos estuvieron un poco preocupados al principio, porque a mí no me gustaba jugar con muñecas. Mi mayor entretenimiento era que me sacaran a pasear y recoger piedras. Di tú, ¿por qué? Nadie puede saber. Yo todavía aún no lo sé.

Amaury. Bueno, pero él que era psiquíatra, ¿sabes que hay una enfermedad…

Loipa. Todavía no era psiquíatra.

Amaury. Pero tenía seguramente el conocimiento de que hay una enfermedad que se llama rastromanía.

Loipa. Ah, bueno, puede ser.

Amaury. Sí, que funciona…

Loipa. Pero por suerte se me ha quitado. Ya no tengo deseos de recoger ninguna piedra del piso.

Amaury. Ni falta que te ha hecho, gracias a Dios.

Loipa. Gracias a Dios y a los Orishas, que hay que contar con ellos.

Amaury. También.

Loipa. Ellos me decían, este es el anecdotario que siempre cuento porque creo que es de donde parte todo, que me convertí en el entretenimiento de la familia, porque me ponían en una mesa, ponían el radio y cambiaban la estación y que de acuerdo a la música que saliera del radio, pues yo cambiaba mi actitud ante esa música y dijeron: ¡bueno, esta algo tiene que bailar! y de ahí pasé a la Sociedad de Pro Arte musical.

Amaury. Sí, pero no vamos a llegar todavía a Pro Arte Musical porque yo te quiero preguntar…, tú pasaste el ciclón del 44, durante los ciclones ocurren muchas cosas, hay mucho viento, mucha lluvia, las ventanas suenan, crujen las puertas, todo eso. Tengo entendido que tú tuviste mucho miedo, como cualquier niño que tiene cinco años, cuatro años, no sé qué edad tendrías cuando el ciclón del 44.

Loipa. No tuve miedo, yo lo que estaba era fascinada. Acostada en una camita, todavía tengo imágenes muy claras. Hay cosas en mi vida que yo las tengo casi fotografiadas.

Me acuerdo que estaba con un medio hermano mío, acostada en esa camita y yo estaba fascinada de ver cómo aquellas ventanas de cristales temblaban.

Amaury. ¿Y esos sonidos no te dieron ganas de bailar?

Loipa. No, el ruido del viento no me dio ganas de bailar, yo estaba muy tranquilita en la cama.

Amaury. ¿Por qué dijiste en una entrevista que tus padres tenían que tener más de un trabajo, si ser médico era…?

Loipa. Papi, yo me acuerdo que trabajaba en dos hospitales, en dos clínicas; trabajaba en el Calixto García y trabajaba en una clínica que se llamaba el Centro Benéfico, si no me acuerdo mal, que estaba en la Calzada del Cerro.

Y mi mamá trabajaba en dos escuelas; en la mañana trabajaba en un hospicio, era una escuela de monjas, que tenía niños con problemas, porque a mami siempre le fascinó el trabajo con niños con problemas de retraso mental. Después, por la tarde, trabajaba en la Secundaria Básica, y todo ese trabajo lo hacían para poder costear la escuela que teníamos mi hermana y yo y después las clases de ballet.

Recuerdo a mami llevarme a El Encanto y comprarme un par de zapatillas de puntas y decirme: ¡mi hijita, para todo el año! o sea, que ya yo sabía que ese par de puntas tenía que remendarlas, coserlas, ponerle papel.

Amaury. Sí, porque las puntas no duran todo el año.

Loipa. Las puntas no deben durar todo el año. Tampoco tenía mucho que bailar, pero bueno, de todas maneras me tenían que durar el año entero porque era ya como un gasto extra que no entraba en el presupuesto familiar.

Amaury. Y si tus padres tenían dos trabajos, tu mamá estaba todo el tiempo fuera de la casa y tu padre también ¿con quién te criaste?

Loipa. Con mi abuelo. Te diría que mi abuelo es el que garantizaba recogerme en la escuela, el llevarme… cuando el tranvía, que se llamaba el V2, que pasaba por ahí por Humboldt, por Infanta y venía y subía por 23 y después iba por Línea.

Amaury. ¿Había un tranvía en Línea?

Loipa. ¿Cómo qué no? Toda la calle Línea era de tranvías, el V2 y el V6, que después se convirtieron en las guaguas, creo que 82 y 64 y hoy en día, no sé qué P será, si P-1, debe ser alguna de esas.

Amaury. Mientras no vuelvan a ser tranvías…

Loipa. Déjame decirte, que el tranvía tiene su encanto… a mí, yo monté mucho tranvía en Milán, que todavía tienen ahí los tranvías y a mí me encantaban los tranvías.

Amaury. Y en San Francisco también.

Loipa. Pero los de San Francisco te dan un poco más de impresión, esas lomas en tranvías.

Amaury. ¿Por dónde te gustaría que hubiera un tranvía?

Loipa. Mira, yo me acuerdo del tranvía por la calle 17.

Amaury. El tranvía de 17. Si esa idea es aceptada, le pondremos a ese tranvía Loipa.

Loipa. No, mira que ya yo tengo una cafetería con el nombre de Loipa. Y que también es una anécdota, porque me acuerdo que fue cuando Llanusa era el presidente de ¿cómo se llamaba aquella institución?

Amaury. Creo que era el INIT.

Loipa. Creo que sí. Ese era el que daba la tarjeta de mejor servicio. Entonces había la idea de ponerle a los distintos lugares los nombres aborígenes indo-cubanos y como Loipa es un nombre indo-cubano, pues le preguntaron a mi papá si daba el permiso para ponerle a la cafetería el nombre de Loipa y mi padre dijo: ¡sí, cómo no!

Después, muy iluso él, llegamos a merendar y merendamos y cuando hubo que pagar, dice mi papá: ¡pero es que a esta cafetería le pusieron el nombre por mi hija! Y el hombre le dijo: ¡Bueno, a mí no me interesa, tiene que pagar exactamente igual! (risas)

Amaury. Volvemos a Pro Arte. ¿Qué cosa era Pro Arte Musical, adonde tu abuelo te llevaba?

Loipa. Pro Arte Musical era una sociedad privada, de damas de mucho dinero, que fueron las que crearon el Teatro Auditórium. Ahí fue donde Alicia empezó a bailar y donde empezó Fernando y donde empezó Alberto.. y traían grandes… yo ahí vi a la RenataTebaldi cantar; vi el ballet, el American Ballet Theater; vi a Alicia Markova con Anton Dolin en Bailar, o sea, traían a grandes personalidades de la cultura.

Amaury. Los traía Pro Arte.

Loipa. Los traía Pro Arte y hacían las funciones en el Amadeo (Teatro Amadeo Roldán).

Amaury. ¿Y si ustedes pagaban, si tu familia pagaba tenían acceso a esas funciones?

Loipa. Sí, porque eran socios, pero habían socios de platea, socios del primer balcony y socios del segundo balcony. Naturalmente, mi familia era del segundo balcony. Pero siempre de arriba se ve mejor, de verdad.

Amaury. A veces se ve mejor de lejos.

Loipa. Sí, verdad. Entonces nosotros hacíamos muchas funciones de ballet, y ahí fue donde empecé. Además, mis primeros intentos, si tú quieres, de tocar algo que no fuera clásico, porque yo me acuerdo que Alberto Alonso, que dirigía la escuela, ya estaba haciendo sus cosas coreográficas, ¿no? y yo era una de sus niñitas de las que… siempre era un poco su conejillo de indias de hacer… y hacíamos muchas funciones, todos los fines de cursos, todos los años había una fiesta de fin de curso. Pero cuando eso, ya Laura Rainerique -era la madre de Fernando y Alberto- se va y Alberto se va de la dirección de la escuela porque empieza a hacer los show de Sans Soucci, fue cuando le cayó la pared, que acabó con mucha gente.

Amaury. Acabó con su carrera.

Loipa. Aquello decayó un poco y entonces ya estaba la Academia de Ballet Alicia Alonso, ya estaba el Ballet Alicia Alonso. Hablo del año 55, ya yo tenía 14 años, ya yo pensaba, ya yo sentía que mi vocación era esa. Yo quería ser bailarina, aunque en aquel entonces decir bailarina, no se sabía, la gente no identificaba bien lo que era la palabra bailarina y entonces decidí irme, también lo hizo Yuyi, Josefina (Josefina Méndez), las dos estábamos estudiando en Pro Arte y las dos nos fuimos al ballet de Alicia Alonso, donde ya estaban Aurora (Aurora Bosch), y Mirta (Mirta Plá).

Amaury. Ya tú conocías a Josefina,¿cuándo conoces a Aurora y a Mirta?

Loipa. Sí, Yuyi y yo veníamos juntas, salimos juntas de Pro Arte al llegar al Ballet Alicia Alonso y a la Escuela de Ballet Alicia Alonso y allí es donde ya, con nosotras que formamos el grupo…el grupo era un poco más grande, porque ya estaba Ramona, la que es hoy directora de la Escuela Nacional de Ballet.

Amaury. Ramona De Saá

Liopa. Y la hermana de Ramona, la gemela, Mangui, entonces éramos seis. Ese período yo te digo que fue un período muy lindo, muy importante en nuestras vidas, porque como no habían funciones, nosotras dábamos pequeñas funciones. Nos convertíamos en coreógrafas; nos convertíamos en luminotécnicas; nos convertíamos en vendedoras de papeletas para las funciones. Había que alquilar las sillas para sentar a las personas, o sea, éramos de todo y además, bailábamos. Ya en esa época, empezamos las cuatro a hacer el Grand pas de Quartre.

Amaury. Ya,¿tendrías 18 ó 17 años?

Loipa. En el 59.

Amaury. Por ahí.

Loipa. Claro, yo sí lo digo.

Amaury. Pero no lo digas.

Loipa. Sí lo digo, a mí me encanta decirlo, porque yo confieso que he vivido.Nací en el 41, ya, saca la cuenta, pues en el 59 yo tenía 18 años.

Amaury. Está bien, 18 años, bueno, yo tiré una piedra, pero…

Loipa. No, no, no, ¡yo confieso que he vivido!

Amaury. Ahora, desde que ustedes empezaron ya eran primeras bailarinas porque eran muy poquitas.

Loipa. ¡No, que va! Cuando se reconstituye el ballet de nuevo en el año 59 se hace una audición. Se trae inclusive un jurado internacional y vienen bailarines de los Estados Unidos y sobre todo bailarines de América del Sur.

Ese jurado, hacemos una clase, bailamos un poco y de ahí salieron las distintas categorías. Mirta queda como primera bailarina. Josefina, Aurora y yo quedamos como solistas. Después con el tiempo, Yuyi fue la que se hizo primera bailarina y Aurora y yo, casi, casi contemporáneas en asumir los roles de primeras bailarinas en el año 65, a mí me hicieron primera bailarina después del concurso de Varna.Fue la primera medalla de Oro y además también el reconocimiento de la Escuela Cubana de Ballet como tal.

Amaury. Para explicarle un poco al espectador. ¿Cómo son las categorías en el ballet, cuántas son? Cuerpo de baile qué  B, C, A.

Loipa. Bueno, hay las primeras bailarinas.

Amaury. Primeras bailarinas y primeros bailarines.

Loipa. Primeros bailarines, naturalmente, nos necesitamos mutuamente. Primeros solistas y después los solistas, luego están los corifeos, que es una palabra muy fea, pero es la traducción literal del francés, corifée, pero suena feo, que son los corifeos y después vienen los cuerpos de baile nivel A, nivel B y nivel C.

Generalmente se entra en el C y se va progresando, pero eso ha cambiado con el tiempo, porque hay veces que te llegan talentos tan grandes que tú no los puedes poner en un cuerpo de baile C, tú tienes que ya casi entrarlos en un cuerpo de baile A y en muy poco tiempo, naturalmente, si lo trabajan, no es que porque yo tenga talento me lo tienen que dar, van caminando muy rápido.

Nosotros en nuestra época nos demoramos mucho, asumimos los primeros roles de bailarines sin ser primeros bailarines, pero el período de tiempo antes de que nos nombraran fue más largo.

Hoy en día eso va mucho más rápido. Va mucho más rápido  como va el siglo, como va la técnica.

Amaury. ¿Puede salir un muchacho de la escuela y llegar a primer bailarín rápidamente en una compañía?

Loipa. Puede llegar

Amaury. Ahora, a ver. Viene otra pregunta de esas con las que yo no duermo.

Si, supongamos, una solista, hablemos de una solista, que tiene unas condiciones maravillosas y que cuando llegan los fuetés, los hace dobles, triples y es un fenómeno, porque los hace y es tremendo, pero hace Coppelia, le dieron la oportunidad, supón, y no hay primeras bailarinas, todas están enfermas porque cogieron catarro y yo la pongo a hacer Coppelia, y Coppelia no es igual que Giselle; y Giselle no es igual que El Lago y El Lago no es igual que La Fille Mal Gardée. ¿Se puede decir entonces que esa mujer, aunque tenga muchas condiciones, o ese muchacho, puede ser un hombre también, no están preparados para asumir grandes roles si todos los hacen igual, solamente porque físicamente estén preparados?

Loipa. Estoy de acuerdo contigo. En mi opinión, la técnica no hace un bailarín. Lo que realmente te da a ti la categoría superior, es el que tú logres interpretar cada rol con el estilo. Desgraciadamente en el mundo hoy en día hay la tendencia al gran virtuosismo técnico, al vender, quince piruetees, saltos, como yo les digo que se llaman, tienen nombres técnicos, pero a mí me gusta llamarlos por lo que me parecen: el helicóptero, el tal cosa, porque son pasos tan raros que tú no lo puedes definir, son impresionantes, requieren gran destreza técnica, pero eso no hace a un bailarín.

El bailarín… verdaderamente tú recibes la impresión de algo que tiene un principio, que tiene un fin, que tiene un dominio, que tiene una elegancia, yo, hay veces que me levanto de una función y me voy cuando nada más que veo eso, mucho fuego artificial.

Amaury. ¡Circo!

Loipa. ¡Circo! además, hay veces que resulta que yo digo: ¡ay! pero mira, se están cambiando el traje, el tutú, o la chaqueta, el peinado, y hacen todo igual; tres pas de deux distintos, iguales, hasta con los mismos pasos, porque son los pasos que mejor les salen y eso es a la larga un facilismo y a la larga significa una carrera muy corta, porque el día que no tengas la potencia muscular, ni el poder, la cosa de girar, ¿qué te queda?, nada.

Amaury. Es interesante. Otra pregunta de esas. Estoy hablando de mis misterios, estoy sacando mis fantasmas. Después yo vuelvo otra vez para allá y para acá. ¿Por qué no dejan ir a la playa a los bailarines?

Loipa. ¿Quién te dijo que no?

Amaury. ¡Ay, cómo no! Yo he tenido novias bailarinas y me decían que no, que estaba prohibido y que a ustedes les prohibían.

Loipa. No, prohibido no…

Amaury. Que se les ven las marcas de las trusas.

Loipa. Pero oye con los bikinis nada y además existe el topless y todo, así que hoy en día… Quizás en mi época era un poco más difícil.

Amaury. Tu época también era la mía.

Loipa. Tu generación es la mía. Ahora no, te pones un topless y ya no hay problemas. Hoy existen miles de cremas de protección 50, de protección 80, que no te quemas y entonces estás en la playa y sales como si no hubieses entrado.

Amaury. O sea, entonces puedo pensar que me estaban engañando.

Loipa. No engañando, yo creo que cada época tiene sus cosas y la nuestra era esa. Yo sí fui mucho a la playa y a mí me encantaba la playa. El agua, el mar es algo maravilloso, es una de las cosas que más extraño.

Lo único que tenía cuidado de no quemarme y después si me quemaba un poco, pues me tenía que poner toneladas de maquillaje en el cuerpo para que no se notara.

Amaury. ¿Por qué los bailarines se enamoran normalmente entre sí? ¿Tiene que ver con la cantidad de horas que pasan juntos o con la sensualidad de estar todo el tiempo tocándose?

Loipa. Yo creo que es más bien el estar desde por la mañana hasta por la noche. Salir de gira y estar tres meses juntos, o sea, y además el hecho de que el ballet es tan absorbente, que hay que ser muy consciente para tratar de que tu mundo no se convierta en eso, que alrededor de ese mundo tuyo existen miles de cosas interesantes, bellas y que además te pueden aportar mucho a ti mismo como bailarín.

Amaury. Pero hubo una época muy importante en la Escuela de Ballet, donde la Escuela de Ballet estaba junto con la Escuela de Música y había una relación entre todos nosotros y todos nos conocíamos y todos nos íbamos a ver.

Loipa. Pero ya eso no existe porque la Escuela de Ballet está a un lado, la de Teatro está en otro, la de Música está en otra.

Amaury. ¿Quién le puso a ustedes Las Cuatro Joyas?

Loipa. Haskell

Amaury. Arnold Haskell

Loipa. Fue el gran crítico inglés que llegó a un festival y nos vio bailar y creo que quedó impresionado por esas cuatro mujeres y nos dijo Las Cuatro Joyas. Además, aunque yo no sé qué joya yo soy, porque él a mí me definió como una orquídea exótica en el jardín del ballet, o sea, que habría que buscar una gema que tuviese ese color.Sí a Aurora le dijo el diamante, pero bueno, joyas como algo de que relucía.

Amaury. ¿Qué tú sentiste cuando murieron Josefina y Mirta?

Loipa. Bueno, es como si se muere gente muy cercana a ti, es como parte de tu vida que se va. Entonces por eso quizás para mí estos últimos años han sido muy difíciles porque han sido pérdidas muy importantes, una casi detrás de la otra.

Amaury. ¿Pensaste que siempre las ibas a tener ahí, que iban a estar juntas siempre?

Loipa. Sí, nosotras siempre pensábamos y hacíamos chistes, inclusive, de estar nosotras ya viejitas…

Amaury. Josefina era muy simpática.

Loipa. Sí, si Yuyi era muy simpática… de estar viejitas y ella imitaba a una viejita y decía: ¡Loipita, pon ese piecesito para afuera!

Amaury. …Estar así en un balcón en el teatro…

Loipa. Sí en un balcón en un teatro y estar viejitas; ¡oye, mira que estás tirando la pierna! Yuyi bromeaba mucho con eso, o sea, de que nosotras íbamos a estar juntas quizás hasta la muerte, pero bueno, la vida dispone las cosas en otra forma.

Amaury. Nos vamos para dos personas que están vivas entonces. Lo has dicho, he leído en estos días una cantidad de entrevistas tuyas, que estoy que puedo bailar contigo un pas de deux aquí pero ¿qué significan Alicia y Fernando? Ahora que ya tú no estás bailando.

Loipa. Bueno, cuando tú pones en la vida…, hay personas que son seres humanos que son fundamentales en tu vida y yo los tengo a ellos como esos seres sin los cuales yo no hubiese podido ser la que soy hoy en día. Son parte de este pequeño rompecabezas donde cada uno ha aportado y el resultado soy yo.Naturalmente que está lo que es la voluntad de Loipa.

«Con 2 que se quieran» Loipa Araújo (Parte II)

«Con 2 que se quieran» Loipa Araújo (Parte II)

Amaury. Y el talento.

Loipa. El talento, pero ellos son los que dieron base, soportaron, añadieron, aportaron a eso. No sólo Alicia y Fernando, mis padres, mi hermana, mi esposo. Entonces son gentes que son muy importantes en mi vida. Sin ellos yo no sería lo que he tratado de ser.

Amaury. ¿Con qué papeles te sentías más cómoda?

Loipa. Chico, yo siempre me he sentido muy atraída por los papeles dramáticos. Yo siempre hago el cuento de que Sílfides era un ballet que cada vez que yo me tenía que poner esa coronita y el vestido blanco, yo me miraba en el espejo y decía: ¿pero qué tiene que ver eso conmigo?

Y como te tienes que esforzar, tienes que vencer tu propia reticencia, tu propio deseo de no hacer y tienes que hacerlo bien, porque ese es el compromiso…y tú no puedes llegar al escenario y decir: ¡esto no me va a salir bien porque no me gusta! No. Tienes que hacerlo bien.

Eso logró que yo llegara a encontrarme con Sílfides y te puedo decir que mis últimas funciones, El Preludio, que la gente considera como uno de mis grandes roles, lo disfrutaba tremendamente.Por eso te digo que en la vida, aunque a uno no le guste, hay que tratar de hacer las cosas, porque uno no sabe si en eso que no le gusta hacer, va a haber también otro camino para encontrar un…

Amaury. Sí, pero si tú pudieras ahora mismo escoger, suponte que yo fuera Sigfrido…

Loipa. …Sufrido, como decimos nosotros. (risas)

Amaury. Bueno, ustedes, pero yo no voy a decir eso porque es un príncipe maravilloso. Pero suponte que entonces tú tienes un príncipe que soy yo, un príncipe X, no soy ningún príncipe, nada más lejos de mí que un príncipe…

Loipa. …Por estatura y por porte seguro que lo puedes ser…

Amaury. …Con la cintura que yo tengo, haría un príncipe que es una maravilla. ¿Cuál papel te gustaría hacer conmigo otra vez, repetir, donde tú te sintieras rica?

Loipa. No, uno solo, yo te diría que una noche me encantaría hacer El Lago de los Cisnes. Esos roles, sobre todo el contraste entre Odette/Odile para mí era maravilloso. Te diría que me encantaría hacer Giselle, por todo el trabajo de estilo romántico, y el trabajo psicológico de ese primer acto. Y me encantaría hacer algo contemporáneo, alguna obra de Alberto Méndez.

Amaury. Háblame de Alberto, es que yo adoro a Alberto y tú también.

Loipa. Pues Alberto es un ser muy especial. Yo le decía con  mucho cariño Krapsi. Muy pronto empezó a demostrar tener un talento coreográfico… y Alberto, como había estudiado arquitectura, él encontró en sus primeras coreografías…, tú veías como un diseño corporal muy interesante.Y tiene cosas maravillosas. “Tarde en la siesta” de Alberto, la considero una joya. Pues tiene grandes ballets como Rara Avis,es un gran coreógrafo.

Amaury. Tú has ganado varios concursos, en el de Varna la medalla de Oro, después ganaste creo que la medalla de Plata en Moscú y normalmente los bailarines hablan mucho de los concursos. ¿Para qué sirven los concursos?

Loipa. Para probarte a ti mismo y para saber cuán duro tienes los nervios.

Amaury. ¿Para eso?

Loipa. Sobre todo. No creo que un concurso vaya a determinar la carrera de un bailarín. Puede ser que te conozcan, eres famoso, pero si tú no correspondes, o sea, porque el concurso es un momento, después continúa tu vida, y si tú no puedes mantener el nivel que tú demostraste en el concurso, igual que subiste, bajaste.

Amaury. ¿Pero puede servir para que te vea un director de una compañía importante?

Loipa. Puede servir, pero cómo lo hacen cuanto tú generalmente…, y también los concursos han cambiado un poco de características. Antes a los concursos iban, sobre todo, bailarines ya bastante hechos.Ahora, los concursos son más para esto que tú estás diciendo. De gente joven que se pone a trabajar, trabaja tres variaciones, o cuatro variaciones, se las sabe impecablemente como para sorprender, pero muchas veces, cuando tú los sacas de esas cuatro variaciones que han trabajado durante un año, tienen miles de lagunas y miles de debilidades técnicas y artísticas.

Amaury. Uno va al ballet y se encuentra el siguiente escenario, todos los días: Siempre están haciendo los mismos ejercicios, las mismas posiciones; barra y esto, barra y otra vez. ¿Por qué es necesario hacer, pasarse toda la vida haciendo lo mismo?

Loipa. ¿Pero un pianista no tiene que empezar por el Do, Re, Mi, Fa, Sol, Fa, Mi, Re, Do? Es lo mismo. Un pianista no puede empezar a tocar el concierto…

Amaury. …¿Pero lo hacen por calentar? ¿Eso tiene un orden?

Loipa. …Eso lleva un orden igual que la escala musical, igual que el violín. Es igual que un actor cuando se va a preparar para actuar, necesita calentar la voz, necesita calentar la mente, repasar el texto.

Amaury. Sí, pero hay veces que no están ensayando una obra, que a veces nada más que van y dan clases, por ejemplo.

Loipa. No, yo creo que un actor tiene que estar…, no sé…, no soy actriz…

Amaury. Yo tampoco soy actor, ni siquiera hago ta, ta, ta, ta (sonido de escala musical)

Loipa. Pero tú cuando preparas una canción ¿qué haces, a ti te viene? (risas)

Amaury. No, a mí me baja como un ángel luminoso. (Risas)

Loipa. No, ¿qué te baja? porque tú tienes las neuronas que las vas acondicionando.

Amaury. Y que trabajo como loco. (risas)

Loipa. Y que te concentras en lo que vas a hacer, o sea, yo no creo que la inspiración divina le venga a nadie, y como nosotros estamos trabajando con los músculos, con las articulaciones, tú no puedes de repente salir a bailar porque seguro que te partes en dos.Entonces tú tienes que calentar esa musculatura, esas articulaciones.

Amaury. Yo hablo de las clases diarias.

Loipa. Por eso esos ejercicios son los que…, tienen un orden, por suerte, lo ordenaron así y que te permiten llegar a un estado donde tú puedes acometer la obra como tal.

Amaury. ¿Qué cosa es ser maitre?

Loipa. Es más que profesor, yo creo que el maitre es la persona que es capaz de ir más allá del simple hecho de cómo enseñar un ejercicio. Yo puedo…, hay personas que pueden montar y decir: ¡mira, haz el arabesque y esto! pero explicar qué es lo que haceOdette. ¿Por qué Odette mueve la cabeza así? ¿Por qué mueve los brazos? ¿Qué es lo que siente?, las diferentes formas que se puede hacer ese segundo acto, esa variación se puede hacer: de alegría, porque encontraste el ser amado que te va a sacar del encanto, o de tristeza, porque estás resignada a tu suerte y sabes que aunque ha llegado Sigfrido, que te jura amor, tú sabes que siempre volverás a ser cisne. Y eso tú nada más que lo puedes decir y extraer de los que están vírgenes, si tú lo has pasado por ti mismo, si tú has hecho el análisis, si tú lo has trabajado y has tenido un proceso para llegar a un personaje.

Porque todo el mundo empieza imitando. Yo no te digo que nosotras al principio, como teníamos la figura de Alicia y tan fuerte, porque la personalidad de Alicia… Quizás nosotras todas, en el inicio, queríamos ser un poco Alicia y después, con el hacer, con el mucho hacer, cada una fue encontrando su propia personalidad y creo que eso es una de las cosas maravillosas de Las Cuatro Joyas. Que es que aunque nosotras todas teníamos y hacíamos la misma coreografía, las cuatro éramos distintas porque cada cual tenía un acercamiento distinto a los papeles. Siempre respetando el estilo, siempre respetando la coreografía, pero éramos distintas y creo que para el público era interesante ir a ver cuatro bailarinas interpretando a Odette de diferentes maneras.

Amaury. Yo te estoy viendo moverte y te veía bailar, cuando bailabas. Tú siempre fuiste, Loipa, de sangre caliente o sea, todavía en la entrevista…

Loipa. Dicen que soy hija de Oshun.

Amaury. Dice la gente que yo sé de eso, aquí me han dicho algunos invitados: ¡tú sabes de eso! Yo aquí estoy para entrevistar, yo no estoy para estar opinando.

Ahora, yo me preguntaba, cuando yo era jovencito yo iba al ballet a verte, yo iba mucho al ballet, decía: ¿cómo esta mujer tan cubana, tan pasional, se podía casar con Azari Plizetski, un ruso?, no quiero ser indiscreto, pero me parecía que Azari siempre estaba siempre lleno de nieve y tú estabas llena de sol.

Loipa. No, pero es que él estaba en Cuba y aquí estaba rodeado de sol,  ¿me entiendes?

Amaury. Que eras tú.

Loipa. Bueno sí y todo lo que le rodeaba, porque déjame decirte que Azari trató de cubanizarse y se logró cubanizar, o sea, Azari de verdad que cuando él llegó, a la semana estaba hablando español. Pero tan pronto yo llegué a Moscú, a vivir, cuando Azari terminó el contrato y yo me pasé en Moscú un noviembre, diciembre, enero, febrero, marzo, abril, yo entendí que yo no podría hacer mi vida allí,

y mi padre me lo había dicho. Mi padre me decía: mi hijita, tú eres hija del sol, a ti te gusta el calor, a ti te gusta el agua de mar caliente, tú no vas a poder, tú no estás acostumbrada a cubrirte. Y efectivamente, mi padre tenía razón.Por el clima, sobre todo por el clima, porque la familia de Azari era una familia maravillosa. La madre de Azari era una actriz famosa del cine silente en Rusia. El tío de Azari, Asaf Messerer, un gran maestro de baile. La hermana de Azari, Maya Plisétskaya,bailarina.

O sea, me di cuenta que yo como ser humano no iba a poder ser feliz y si yo no iba a ser feliz, yo no podía hacer feliz a nadie.

Amaury. Y terminaste así.

Loipa. No fue así, fue de a poco, fue la distancia, fue algo que no fue abrupto, fue algo que fue muy suavemente, y fue algo normal para los dos, pero yo le tengo un gran aprecio a Azari, además un gran agradecimiento. También es uno de los pilares importantes en mi vida como artista.

Amaury. Sí, porque él vino a Cuba para bailar con Alicia.

Loipa. Con Alicia, pero tuvo que bailar con todas nosotras, porque en aquel entonces todavía…, cuando Azari llega, ni Esquivel, ni Salgado… todavía estaban en la escuela. Todavía nosotros les dábamos clases en la escuela a ellos.

Amaury. Todavía eran niños.

Loipa. Ellos salen de la escuela en el año 68.

Amaury. ¿Cuándo tú decides: no bailo más?

Loipa. Yo no lo decidí así de un día para el otro. Me recuerdo, te puedo decir el momento; yo iba a hacer un Lago de los Cisnes, que me costó la vida. No sólo por la cosa física, sino el trabajo, la concentración que necesité para poder hacer ese Lago de los Cisnes.El ir a ensayar me costaba, era algo que me pesaba y cuando logré hacer la función, y fue una función maravillosa, dije: esta es la última. Yo me quiero ir con este recuerdo y decidí que esa iba a ser la manera.

O sea, después hice una Giselle y fue igual. La trabajé duro, duro, bailé muy bien: la última, y así fui haciendo con los grandes roles. Me quedé haciendo pues, en el Grand Pas de Quatre, La Taglioni y el Pas de Deux de Intermitencias de Roland, Bodas de Sangre, que me encantaba hacerlo. Y lo dejé poco a poco.

Amaury. ¿Pero fue por un asunto físico?

Loipa. Porque creo que cada cosa tiene su momento, Amaury, y salir al escenario con la presión de ¿puedo? Ya cuando uno adquiere cierta edad, tú eres muy consciente del paso del tiempo sobre tu físico y cada vez cuesta un poquitico más de trabajo y entonces vas perdiendo un poco de seguridad en ti mismo. Y tan pronto tú dudas un segundo en el escenario de si algo te sale o no te sale, ahí te dejó de salir.

Yo preferí irme con los recuerdos de bellas funciones. ¿Por qué llegar al extremo de tener que recordar: ¡ay, que me caí!? ¡No!. Yo puedo decir que mi último Lago fue un Lago maravilloso, que mi última Giselle lo fue exactamente igual.

Tengo maravillosos recuerdos de esas últimas funciones mías y para mí no fue un desgarramiento dejar el escenario. ¿Por qué? Porque por suerte nosotras empezamos a enseñar muy tempranamente.

Cuando se abre la Escuela Nacional de Arte y la Escuela de Ballet en el 62, nosotras tuvimos que ir a enseñar. Yo tenía 18 años y me encantaba, me fascinaba la enseñanza y por lo tanto una suplió a la otra de una manera muy natural.Y ahora en estos momentos recibo casi más satisfacción cuando veo con alguien que he trabajado, el Lago de los Cisnes, he trabajado uno de los grandes roles, hacer una función muy buena y yo sé que hay parte de mí, que no siempre se considera, ¿eh?, yo creo que esa es una de las grandes ausencias, cuando se hace una crítica de si ese bailarín está bien entrenado, detrás de ese bailarín bien entrenado, que ha hecho una función maravillosa, siempre está el ojo del maestro, está el ojo del ensayador.

Amaury. Loipa, cuando yo te llamé por teléfono para invitarte al programa, tú me dijiste que sí rápido, yo tengo que agradecerte eso, te lo digo sinceramente, hemos estado jugando, te he estado haciendo preguntas, yo te tengo mucha admiración y mucha confianza.

Pero cuando yo te dije dónde se filmaba, tú hiciste una pausa y me dijiste: ¡Ay, Dios mío! Y yo te dije: ¡Sí! además, yo no me daba cuenta de lo que te pasaba a ti y es que, claro, estamos grabando en los estudios a donde tantas veces viniste con Octavio Cortázar, gran cineasta, gran amigo y para mí modo de ver, el gran amor de tu vida. ¿Cómo lo conociste? Hablemos bonito de él; aquí se le recuerda con alegría, toda esta gente trabajó con él toda la vida.

Loipa. Mira, la historia de Octavio y mía fue una historia peculiar si tú quieres. Porque Octavio, él creó en el ballet, al principio, en los años 59, 60, se creó un cine-debate y Octavio era el que lo moderaba, por decirlo de alguna manera.

Después de eso, cada vez que íbamos a un trabajo voluntario, que fuimos a muchos trabajos voluntarios, al Cordón de La Habana, al ciclón Alma, a todo - siempre primero la clase de ballet y después nos íbamos para el Cordón de La Habana- ,  Octavio iba con la gente del ICAIC a filmarnos, o sea, siempre había un contacto y a mí, lo confieso, siempre lo he dicho, siempre me atrajo y era alguien a quien yo rehuía. Después me enteré que por parte de él pasaba lo mismo. Octavio se casa, se va a Checoslovaquia a estudiar en la FAMU (Academia de Cine y Televisión de Praga) y yo me caso con Azari. Nuestras vidas transcurren. Octavio regresa en el 73, se divorcia de su primera esposa y yo vengo en el 74, creo que fue cuando el estreno de La Bella Durmiente, yo vengo de Francia, ya yo estaba en Marsella y vengo y estoy en el teatro y Octavio estaba ese día en el teatro y me vio; y dice él que él se me acercó al palco y que yo le hice el caso del perro, porque yo estaba tan absorta en La Bella Durmiente, que tenía que estrenar y no le hice caso. Yo me divorcio y en el año 78, la compañía va para Madrid, y Octavio venía de España y nos encontramos en Barajas (aeropuerto de Madrid). ¡Ah!, qué tal. Octavio nos invita a un café a un grupo. Bien, yo sigo mi gira, Octavio regresa y de repente estando nosotros en Hungría, nos dicen que llegó una delegación cultural y hay un grupo del ICAIC donde viene Octavio. Ya eran demasiadas las coincidencias.

Amaury. Ya, ya, no se podía esperar.

Loipa. Y entonces, pues ahí poco a poco, pues éramos dos seres que nos habíamos visto a través de la distancia durante muchos años y de repente nos encontramos. Y nada, a partir de ahí, empezó una historia que duró muchísimos años.

Amaury. ¿Cuántos?

Loipa. 29.

Amaury. Cuéntamelos hasta hoy.

Loipa. Hasta hoy 31.

Amaury. Y si te vuelvo a entrevistar el año que viene.

Loipa. 32

Amaury. Así va a ser. ¿Tú tienes hijos, Loipa?

Loipa. Bueno, cuando quise tenerlos no los tuve porque siempre la danza, un concurso, una función y, después ya era muy tarde. Pero la vida y mi sobrina siempre me dice: ¡tía, por qué tú dices eso! Porque yo siempre solía decir: ¡Pero a quien Dios no le da hijos, el Diablo le da sobrinos!

Y mi sobrina es ella. Me dice: ¡tiíta, por qué tú dices eso si yo soy tan buena contigo! Y es verdad, yo no puedo decir lo contrario, tengo a Heian, que es mi hija, porque mi hermana Nara, después que la niña nació, se fue a Moscú a hacer su doctorado, y nos la dejó a mi mamá y a mí y nosotras prácticamente criamos a Heian hasta los 3 años, o sea, que Heian para mí es mi hija, no es mi sobrina, es mi hija. Y después, cuando empiezo mi relación con Octavio, Octavio tenía un hijo de cuatro años, Octavito, que también se convirtió en mi hijo, o sea, que tengo dos hijos que me han dado tres nietas.

Amaury. Loipa, mi última pregunta. Tú ahora estás en la Universidad Rey Juan Carlos, pero también eres maitre de la Ópera de París y también del Royal Ballet de Londres.

Loipa. Y del Teatro Real de Dinamarca y de la Escala de Milán.

Amaury. Todos, o sea, rotando por Europa.

Loipa. Sí, rotando un poco sí, pero últimamente me concentro, porque también …el tiempo pasa, Pablito Milanés, como digo yo, uno tiene que concentrarse y últimamente mi trabajo ha estado centrado en el Royal Ballet y el Teatro Real de Dinamarca. A la Scala hace un año que no voy y dentro de eso, siempre tratando de ver cómo vengo.

Amaury. ¿Cómo te sentirías, y esa sí es la última pregunta aunque hice un prólogo un poco largo, si mañana Alicia te dijera: Loipa, déjalo todo, ven, y sé la directora del Ballet Nacional de Cuba, ocupa mi lugar?

Loipa.Bueno, yo creo que el lugar de Alicia nadie lo puede ocupar, ni como directora, ni como nada. Creo que Alicia tiene su posición y uno se mejora tratando de ser, de alcanzar lo que ella significa y todo, pero no creo que podría, además, creo que sería un error plantearme ser como Alicia.

Amaury. No, no. Yo no te digo eso.

Loipa. ¿Qué cómo me sentiría? Pues imagínate, qué responsabilidad.

Amaury. Soltarlo todo. Decir voy y Alicia me ha pedido que venga y que me ocupe del Ballet Nacional de Cuba.

Loipa. No sólo es el Ballet Nacional de Cuba, es esta obra maravillosa que ella ha hecho, que hemos hecho todos nosotros, porque yo también me considero parte de esta obra. Ellos son los fundadores; Alicia, Fernando y Alberto pero detrás de ellos ha habido camadas de generaciones que han aportado a esa gran obra.O sea, que yo considero el Ballet Nacional de Cuba como algo a lo que yo he contribuido de una manera u otra, y por lo tanto lo considero mío también y todo lo que sea proteger algo mío, no digo yo si doy la vida por proteger algo que considero que es producto también de mi esfuerzo y el esfuerzo de tanta gente.

Esa es una obra que hay que preservar por encima de todo y si hay que sacrificar lo que haya que sacrificar, se sacrifica. Mayores sacrificios se han hecho en la vida, sobre todo por preservar una obra como es la obra del Ballet Nacional de Cuba.

Amaury. Bueno, mi princesa.

Loipa. Mi príncipe.

Amaury. Me arrodillo.

Loipa. Gracias.

Amaury. Te beso las manos.

Loipa. Gracias a ti.

Amaury. Te doy muchas gracias, te agradezco que hayas venido, y que seas “mi bailarina”.

Loipa. Gracias.

Indignados familiares por manipulación política de la muerte de Juan Wilfredo Soto

Indignados familiares por manipulación política de la muerte de Juan Wilfredo Soto

Juan Wilfredo Soto García

Por Freddy Pérez Cabrera

Tal como denunció la Nota Informativa del Gobierno Revolucionario, la muerte por causas naturales de Juan Wilfredo Soto García, un ciudadano cubano radicado en Villa Clara, continúa siendo objeto de manipulación por parte de las transnacionales de la desinformación.

Según relata Rosa Soto García, hermana del fallecido, este padecía varias enfermedades, entre ellas gota, hipertensión arterial, migraña y crecimiento del corazón, razón por la cual recibía atención médica desde hacía muchos años, reconociendo que Juan Wilfredo llevaba una vida muy desordenada y no cumplía las indicaciones de los galenos.

Eso de que lo golpearon es una gran mentira. No tenía ninguna marca de golpeadura, todo es un invento de la propaganda contrarrevolucionaria. Estamos muy dolidos con esta campaña que se ha formado, causante de un gran dolor en la familia“, dijo al tiempo que agradeció la atención médica recibida.

“Fíjese si estamos indignados, que el día del entierro, al hijo de mi hermano, de solo 14 años, le dio tanto asco la postura de los ‘disidentes’, que les pidió que se fueran del cementerio“, asegura Rosa.

Madelín Soto, la sobrina de Wilfredo, y a quien este consideraba como a una hija, también mostró su sorpresa por la maniobra orquestada. “Fui a verlo al hospital y no observé ninguna señal de violencia. Además, si le hubieran dado tan solo un arañazo, de seguro él me lo hubiera dicho porque yo era de su entera confianza”.

El estudiante de derecho Yasmil Pérez Rodríguez, esposo de Madelín, quien lo condujo al hospital, aseguró que el viernes 6, la hija de Wilfredo acudió a su casa desesperada, para que acompañara a su papá al médico. “Cuando llegué tenía sudoraciones, no se sentía los pies, e incluso tuvimos que bajarlo del cuarto piso en un sillón de ruedas. Una vez en la consulta del Arnaldo Milián, fue objeto de varios análisis, recibiendo medicamentos de todo tipo, sin que hubiera una respuesta favorable de su organismo. Ante su empeoramiento, lo remitieron a la sala de terapia, donde permaneció ingresado hasta su deceso”.

Agregó Yasmil que estuvo con el tío de su esposa desde las 9:00 a.m. del viernes hasta el otro día. Tuvo oportunidad suficiente para conversar con él, llevarlo al baño, desvestirlo y nunca observó el más mínimo síntoma de violencia en su cuerpo, y “si fuera verdad lo que dice esa gente, de seguro él se lo hubiera contado porque entre ellos dos no había secretos”.

El día de los hechos relacionados con la supuesta golpeadura, Juan Wilfredo estaba, como de costumbre, desde horas muy tempranas en áreas del Parque Vidal, según cuentan varios testigos, entre ellos un grupo de trabajadores por cuenta propia dedicados a la venta de flores en el lugar, además de otros obreros que laboran en la zona, quienes accedieron a narrar los acontecimientos ocurridos el día 5, en los cuales estuvo involucrado el fallecido.

Jorge Álvarez Cabrera, vendedor de flores, relató que cerca de las 9:00 a.m., escuchó a una persona gritando consignas contrarrevolucionarias y vio que era Wilfredo, a quien conocía por su habitual presencia en el lugar.

Observé cuando dos agentes del orden público, uno de ellos mujer, lo condujeron a la patrulla, sin que hubiera el más mínimo forcejeo, e incluso, él montó por sí mismo“. Recuerda que al poco rato lo vio nuevamente en el Parque, y que Wilfredo hasta fue a pedirle “candela”, a lo que le contestó que no fumaba.

Amado Gómez Rodríguez, quien también labora como florero, aseguró que ese día Wilfredo mostraba un aspecto normal, con su acostumbrada fortaleza, sin signos de la supuesta “paliza”, como refieren los enemigos de la Revolución.

Un rato más tarde se le vio entrar a un establecimiento gastronómico en los bajos del hotel Santa Clara Libre, donde merendó, según cuentan el dependiente y el lunchero del establecimiento.

Los serios problemas de salud de Juan Wilfredo Soto no comenzaron ese día, sino mucho antes, de acuerdo con los criterios del doctor Nestor Vega Alonso, especialista de Primer Grado en Medicina Interna, quien desde el 2008 atendía con frecuencia al paciente.

Recordó que ese año Wilfredo ingresó en la sala Medicina C aquejado de un edema generalizado y de presión arterial elevada. Luego, al profundizar el estudio, le detectaron una cardiopatía dilatada, algo muy grave, además de la enfermedad de la gota y diabetes mellitus, todo lo cual daba un pronóstico reservado de vida.

Precisó que varias veces acudió a su consulta con cuadros de disfunción ventricular e hipertensión arterial, así como cifras muy altas de triglicéridos, una de las causas más frecuentes de la pancreatitis, enfermedad que a la postre provocó su muerte.

De acuerdo con los criterios del médico forense que realizó la autopsia, doctor Ricardo Rodríguez Jorge, con más de 14 años de experiencia en la especialidad, la causa de fallecimiento fue una pancreatitis aguda, con focos hemorrágicos a nivel de cola y cuerpo pancreáticos, y producto de las patologías anteriores se alteraron todos los parámetros por descompensación.

Aclaró el especialista que en la necropsia no se apreciaron signos de violencia a nivel externo, interno, ni en los planos anterior o posterior. En cuanto al cráneo y cuello, eran normales, y el tórax presentaba pulmones típicos de un fumador, con un corazón aumentado de volumen.

Respecto a la versión de la contrarrevolución de que la supuesta golpiza pudo ser el detonante de la pancreatitis, aseguró que resulta imposible, y destacó que un trauma, para que llegue al páncreas, tiene que ser visible. Como se ha reconocido por el personal médico y la propia familia, Juan Wilfredo no presentaba la más mínima muestra de contusión.

Ante tantas evidencias irrebatibles, cabría preguntarse cómo es posible continuar mintiendo. ¿Acaso no basta el aval de la Revolución de más de cinco décadas sin un solo torturado, desaparecido o asesinado?

Cuba desprecia la mentira.

(Con información del diario Granma)

Enfermería, pasión cotidiana

Enfermería, pasión cotidiana

Hoy 12 de Mayo es el Día Mundial de la Enfermería. Felicitaciones para todos los que hacen en favor de la vida.

Por Ricardo R. González

Foto: Ramón Barreras Valdés

Un médico es grande por la dimensión de su obra, pero al cerrar la historia clínica de un paciente, o al término del pase de visita necesita el complemento del personal de Enfermería con la misión de que cada dictamen se cumpla a fin de que la vida sonría.

Y con buena fe, el mundo designa, cada 12 de Mayo, como el Día para agasajar a quienes escogieron una profesión al servicio del prójimo.

Suman en Villa Clara 7 mil 328 (de estos, mil 024 hombres) los dedicados a un oficio que supera la simple toma de signos vitales, de descargar la temible jeringuilla en el necesitado, o dominar efigmos y estetoscopios. Una buena parte anda por lomeríos, ciudades o bateyes reforzando la atención primaria de Salud en los habilitados consultorios médicos.

Si bien ello constituye uno de los perfiles priorizados, la licenciada Yusimí Mesa Rodríguez, jefa del departamento de Enfermería en la Sectorial Provincial de Salud, reconoce el esfuerzo de quienes permanecen en los llamados servicios de riesgo, devenidos unidades de cuidados intensivos y salas de hemodiálisis, y de todos los que aportan al bienestar poblacional.

Aquello que parecía un sueño en la década de los 70 resulta realidad. Por entonces, era inimaginable que las aulas de la Universidad Médica en los predios asimilaran también los rostros de la Enfermería desde que el curso 1985-86 entregó los primeros egresados. Hoy superan los 3 mil.

O que se rebase la cifra de 110 con la categoría de máster dentro del inagotable universo del conocimiento.

Otros 379 cumplen su deber profesional en 22 países, y mientras los que permanecen en cada uno de nuestros 13 municipios vencen dificultades, penurias cotidianas y vendavales personales, el enfermo recibe el aliento requerido, la esperanza mediante las palabras, la prevención con énfasis, o la cura implícita desde el propio deber.

Un universo inundado de pasiones y desvelos protagonizado por los seguidores de Florence Nightingale, aquella británica nacida un 12 de mayo, pero de 1820, quien fuera considerada la madre de la enfermería moderna y creadora del primer modelo conceptual del oficio.

Por ello, es esta jornada. Enhorabuena artífices del bien.

Cancionero: Amaury Pérez Vidal (Amor Difícil)

Cancionero: Amaury Pérez Vidal (Amor Difícil)

A cargo de Ricardo R. González

Amor difícil

Autor e intérprete: Amaury Pérez Vidal

CD:  Muy Personal  (CD-2)

 

Yo tengo un amor pequeño y esquivo,

disperso como la espuma en el agua

que quiere y no quiere darme su signo

por miedo a la astrología y la jaula.

 

Que tiene de capricornio y de virgo

y un poco de mayo hundido en el alma

de tanto sol donado y convicto

pero con una luna en las alas.

 

Yo sé que me está adorando a escondidas

quizás hasta presumiendo tenerme

volcado bajo su andén, sobre la cima de su placer

a hurtadillas como siento.

 

Yo tengo un amor difícil contigo

que no ventila su olor, que no se exhibe

pero que carga mi corazón avasallando,

como un ciclón, un deseo que no dice.

 

Yo tengo un amor difícil contigo

aunque me pese lo contendré para siempre

porque más vale la obscuridad para un cariño

que no tolera la gente... diferente.

 

Yo tengo un amor oculto y sencillo,

sin precio, sin garantía, ni dueño

que goza lo que le doy sin testigos

y canta al final bendito y risueño.

 

Yo sé que me está pidiendo que diga,

que expanda mis emociones, que vibre

volcado bajo su andén, sobre la cima de su placer

a hurtadillas como vive.

 

Yo tengo un amor difícil contigo...