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Santa Clara a 322 años de su primera luz

Santa Clara a 322 años de su primera luz

Por: Msc. Ovidio Cosme Díaz Benítez

Como resultado del proceso de conquista y colonización de España en Cuba, después de su llegada el 27 de octubre de 1492, durante el siglo XVI quedaron establecidas las primeras Villas, entre las que se hallaron Trinidad y Sancti Spíritus, también fue fundada la Villa San Juan de los Remedios (1515), considerada como la octava. Las Corporaciones de los nuevos asentamientos poblacionales fueron las facultadas de mercedar las tierras que se hallaban bajo su jurisdicción, en los inicios las más cercanas a las costas y posteriormente las situadas hacia el interior, lo que fue preparando de manera paulatina las condiciones para futuros asientos y por tanto la expansión y-o colonización hacia nuevas posesiones.

La mercedación de tierras hacia el interior fue más lento, así tenemos que no es hasta el 29 de julio de 1646, que el Cabildo de Sancti Spíritus merceda las tierras, en las que se fundaría 43 años después la Villa de la Gloriosa Santa Clara, al remediano Antón o Antonio Díaz y de Pavía el que asentó en dicho lugar su hacienda Sabana del Ciego de Santa Clara. Unido al proceso de Conquista y Colonización en que España se vio inmersa durante los siglos XVI y XVII se generó como consecuencia el asedio de las potencias europeas mediante constantes ataques a las costas de sus enclaves coloniales. Cuba no estuvo exenta de las agresiones de piratas que saqueaban, secuestraban mujeres, y llegaban hasta el asesinato por tal de obtener valioso botín para su abastecimiento.

La Villa de Remedios desde su fundación, y en el siglo XVII se vio irrumpida. Entre las más traumáticas agresiones tenemos las que llevaron a cabo en 1652 los llamados Hermanos de la costa, y en 1658 y 1667 fue arrasada en su totalidad por Francisco Nau, conocido como “El Olonés”. El último ataque pirata registrado por la historia fue en 1668. A partir de esta fecha comenzó a generarse con ímpetu la idea del posible traslado de la localidad hacia un lugar más seguro.

Los constantes ataques de piratas a la Villa fue una de las causales que se tuvieron en cuenta por los naturales más acaudalados de Remedios para justificar el necesario traslado hacía el interior; de esta forma los propietarios de tierras dedicadas a la ganadería, el tabaco y otros cultivos, estarían más cerca de estas, que le brindaban mejores posibilidades económicas y seguro sostén. La ganadería fue hasta mediados del siglo XIX el renglón económico esencial de la villa.

Entre los terratenientes que aspiraban al traslado se encontraban representantes del clero, que eran los que mayores extensiones de tierras poseían. El cura beneficiado Cristóbal Bejerano partidario de establecer el nuevo asentamiento en su hacienda “Santa Fe” y su similar José González de la Cruz que propuso su Hato “El Cupey”. Ambos apelaron a todas sus influencias y tretas para lograr sus aspiraciones. Por solo citar una, González de la Cruz alegó que la villa era atacada por los demonios, y que a ellos se debían los sufrimientos de sus pobladores, por lo que entre las soluciones para acabar con los maleficios diabólicos era necesario trasladarse hacia el lugar que él señalara. Así, por Real Cédula del 29 de enero de 1684 se dispuso la mudanza a sus tierras, pero las limitadas posibilidades económicas de estas provocaron el retorno hacia Remedios y el despoblamiento de la “tierra prometida” por González de la Cruz.

Los conflictos entorno al traslado se hicieron continuos, razón por la que el Capitán General de la Isla, Antonio de Viana Hinojosa libró un Auto en 1689, con el apoyo del Obispo Diego Evelino de Compostela, en el que dispuso el traslado de la Villa hacia el Hato de Antón Díaz, teniendo en cuenta la propuesta que habían realizado el Alcalde Ordinario Manuel Rodríguez y el Regidor Antonio Díaz. De esta manera la Iglesia Católica no aparecía, como protagonista, en un litigio bochornoso que empañara su imagen, al excluir a dos de sus acólitos, que además de oficiar misas en Remedios poseían grandes haciendas y riquezas.

Veamos las condiciones y argumentos que se establecieron por las autoridades antes mencionadas para la traslación de los pobladores de laVilla Remediana.

“Auto, en la Habana a 11 de junio de 1689 el General, de Artillería D. Diego de Viana Hinojosa, Capitán General, dijo que cuanto por exhorto que despachó a su señoría D. Diego Evelino de Compostela, Obispo de la Isla, inserta una Real cédula de su Majestad del 29 de enero de 1684 por la cual se sirve mandar que si se llevare el motivo de los vecinos de la Villa de San Juan de los Remedios del Cayo, de esa jurisdicción sea el padecer continuas hostilidades de los piratas enemigos se mudase el referido pueblo sobre que su señoría provecho auto con parecer de Asesor en once de febrero de 1689 en vista de los autos dichos sobre esta razón por sus antecesores en que mandó que dicha Villa de San Juan de los Remedios del Cayo se mudase al sitio del Cupey alias Santa Marta de Guadalupe en conformidad con lo dispuesto por dicha Real Cédula y para que tuviese efecto dichas traslación se despachó mandamiento con inserción de dicho exhorto y auto citado cometida sus excelencia á los Alcaldes ordinarios de dicha Villa para que hiciesen dicha traslación con las penas apercibimientos que en dicho auto se contienen á que se coadyuve a dicho Ilus. Sr. Obispo cumpliendo enteramente con lo mandado por S.M. en dicha real cédula y dio Facultad á dicho padre José González de la Cruz, Beneficiado de la Parroquia de esa Villa de San Juan de los Remedios del Cayo para que hiciera dicha mudanza á sitio de los Copeises convocando a dicho Alcalde Ordinario, Regidores y Feligreses para que se resolviera lo más a propósito como más largamente con lo de los autos dichos sobre esta razón y porque hasta ahora no ha tenido efecto dicha traslación ante si por escrito ante sussa. Presentaron en 1 de junio de este año el Capitán Manuel Rodríguez Alcalde Ordinario de dicha Villa del Cayo y Antonio Díaz Regidor de ella insisten en que la mudanza se haga en el sitio nombrado Antonio Díaz por los fundamentos, razones y motivos que enuncian en dicho escrito así en razón de la conveniencia ó se sigue el servicio de ambas Magestades como á sus habitadores en que se haga dicha traslación al dicho sitio Antonio Díaz y porque en lo referido siempre que ha habido discordia entre los vecinos y diversos pareceres sin atender cada uno más que á su fin particular y por lo que importa al servicio de su Majestad y cumplen de su real mandato dicha traslación y que se escusen los perjuicios tan considerables que se experimentan y que tengan alivios aquellos miserables vecinos que viviendo sin seguridad en dicha Villa del Cayo se tiran cómo fieras a los montes huyendo de las invasiones e los enemigos piratas que frecuentemente padecen inconsideraciones que además de la relación que, dichos Alcaldes y Regidores hacen por dicho escrito, verbalmente han representado á su señoría cuan importante es dicha traslación a dicho sitio Antonio Díaz por ser el más a propósito para ello, del mismo sentir son la mayor parte de los vecinos en que se haga dicha traslación en dicho sitio. Mando que dicho Alcalde Manuel Rodríguez, luego cuando antes embosque todos los vecinos de dicha Villa y estando la mayor parte de ellos de que se haga la traslación en dicho sitio de Antón Díaz lo que pone luego en ejecución y si algunos vecinos de dicha Villa quisieran contrarias dicha Mudanza de cuenta a su Sra. Para que se proceda contra ellos como hallase por derecho y se participe este Auto á dicho. Ie. Sr. Obispo para lo que le toque si tuviera alguna cosa que prevenir o advertir en el caso ó para mayor cumplimiento de la voluntad de su Mag. Su Sria. Ilustre lo disponga como más convenga al servicio de Dios ntro. Sr y ejec. Del RI. Mandato y firmo con parecer de Asesor – Diego Antonio de Viana e Hinojosa – Ledo D. Antonio de Tapia y Catetegui – ante mi Bernardo de Hojeda Escribano Mayor de Gobernación lo mandó despachar en Habana el 11 de junio de 1689. D. Antonio de Viana Hinojosa”. (1)

A las anteriores posiciones de traslado, se sumó la defendida por los partidarios de permanecer en el asentamiento original. Sus máximos exponentes fueron los terratenientes y funcionarios del Cabildo Jacinto de Rojas, Juan Jiménez y Bartolomé del Castillo, que además estaban unidos por lazos de consaguinidad. Al llevarse a cabo en 1678 la fijación y-o delimitación de las propiedades entre Remedios y Sancti Spíritus los interesados en el movimiento vieron más cercanas sus aspiraciones por cuanto con anterioridad los terrenos demarcados pertenecían a los Spirituanos que no tenían las más mínimas intenciones de un traslado y al quedar subordinados a Remedios podían disponer de estos para consumar la traslación.

Tomando en consideración los elementos abordados hasta el momento, es evidente, que los ataques de piratas pudieron haber incidido, a través del tiempo, en el comportamiento de los remedianos hacia la búsqueda de lugar más seguro, quizás previendo no enfrentar en un futuro ataques que abortaran su tranquilidad y construcción pacífica de una Villa próspera, pero, es necesario acotar que el último ataque pirata ocurrió en 1668, y la fundación de la nueva Villa por familias remedianas se produce 21 años después, revelando intereses y necesidades económicas.

Un elemento que contribuye a reafirmar las palabras anteriores lo encontramos en la familia compuesta por los descendientes de Antón Díaz y de Pavía. Numerosa familia integrada por los descendientes y copropietarios de las tierras del Hato de Antonio Díaz, interesados en fundar en sus propiedades, la nueva villa, para controlar y obtener los bienes mayores.

El auto de Viana e Hinojosa fue cumplido un mes después, y el 15 de julio de 1689 después del oficio de la misa, fue bendecida la fundación de la nueva villa por Fray Salvador Guillén del Castillo, a la que se le dieron de manera inicial diversos nombres: Cayo Nuevo, Villa Nueva de Santa Clara del Cayo, Pueblo Nuevo de Antonio Díaz, y Los Dos Cayos. Esta última denominación para distinguir a Remedios y Santa Clara. También encontramos en las Actas Capitulares la designación de Villa Nueva de Santa Clara. No obstante desde el 14 de junio de 1689 el Obispo Diego Evelino de Compostela había expedido un auto en el que dotaba al sitio de Antón Díaz con el nombre de Gloriosa Santa Clara, nombre con que nació la villa, además de ser Santa Clara de Asís (2) la patrona y abogada del lugar y sus pobladores.

“Auto: En la Habana á 14 de junio de 1689 el Obispo D. Diego Evelino de Compostela Cuba, de Jamaica y la Florida, visto el suplicatorio del Capitán General D. Antonio de Viana Hinojosa del 11 del corriente que manda la mudanza de la Villa de San Juan de los Remedios del Cayo, convocando á los vecinos && al Capitán Manuel Rodríguez, estando de acuerdo con él pues se cumple mando de S.M. y que con el cambio será más seguro, el templo y se tendrá con beneración el Santísimo Sacramento y serán beneradas las Santas Imágenes qe. Respecto de dichas invasiones todo se había destruido y vituperado con grandísimo desconsuelo de los fieles, &&, de ser el sitio elegido del Hato nombrado de Antonio Díaz, esparcido, abundante, ameno y con todo género de materiales para dichas fabricas y cercanas aguas y temperamento saludable para la conservación de la vida humana y donde los moradores se hallarán sin el desasosiego y trabajos de traer sus mujeres é hijos por asegurarse de dichos Piratas & se confirme el Sr. Obispo con el parecer del Capitán General que sea en el centro de Antonio Díaz para la población y edificación de la Iglesia señalando tierras á los vecinos y que en los egidos puedan pastar sus ganados &,& y por último que dicho sitio de Antonio Díaz se ha de titular con el nombre de la gloriosa Santa Clara que es el que ha tenido y tiene y sea muy decente y justo se conserve á quien han de tener por su patrona y Abogada y que el cura Beneficiado de dicha villa ponga en ejecución, auxiliado de dicho Alcalde la dicha traslación y por este auto así lo proveyó y firmó – Diego, Obispo de Santiago de Cuba, ante mi Juan, ante Juan García del Valle, Secretario”. (3)

Vinieron a fundar la Villa, 175 personas. De ellas 138 pertenecían a un mismo tronco familiar: los Díaz de Pavía y Rojas de Pavía, y 37 individuos miembros de distintos núcleos familiares, hasta hoy no se ha podido probar vínculo alguno entre ellos. Otros 2 llegaron solos, y se incorporaron a los que ya vivían en la zona desde mediados del siglo XVII. Razón por la cual se infiere que la fundación de Santa Clara, incluso de otros sitios, va más allá del establecimiento de una fecha reconocida de manera oficial, como era la costumbre en Cuba y respondiendo a la usanza de aquella época histórica.

“La historia y la tradición nos dicen que el quince de julio de mil seiscientos ochenta y nueve, dieciocho familias procedentes de Remedios se albergaron en la habitación y corrales de Francisco Alejos situados en la llamada hoy “Loma del Carmen” que junto a la habitación existía un árbol y que en ese lugar se verificó por primera vez el “Santo Sacrificio de la Misa”.-Para rememorar este hecho, la piedad del pueblo Villaclareño levantó en aquel lugar la Ermita de Nuestra Señora del Carmen. Con estos otros datos se ha formado el blasón que lleva el cuartel inferior del escudo y por eso vemos en él una pequeña colina prevista de vegetación en su parte inferior desnuda de árboles en su parte media y en la cúspide una rústica choza sobre la cual se inclina el frondoso ramaje del tamarindo al pie del cual se hizo la primera misa”. (4)

Nació así, Santa Clara, “La Villa entre dos Ríos”; los llamados del Monte y de la Sabana. En la actualidad nombrados, Ríos Cubanicay y Bélico, respectivamente.

Independientemente de los intereses que movieron a las familias remedianas a buscar nuevas tierras, también fue un beneficio del gobierno español y de la Iglesia Católica la fundación y consolidación de una nueva localidad. En todos estuvo presente como eje central del proceso, el provecho económico mediante la tenencia de la tierra.

Administrativamente, Santa Clara, quedó bajo la jurisdicción del Teniente Gobernador y Capitán de Justicia y Guerra con residencia en Trinidad.

La resistencia de muchos remedianos al cambio generó durante algunos años serias confrontaciones. El 12 de enero de 1691, el Capitán Luis Pérez de Morales, secundado por 40 hombres sobre las armas, atacó y arrasó la Villa Remediana. La Iglesia y la casa de un regidor de Santa Clara fueron los únicos inmuebles que quedaron en pie, todas las moradas fueron convertidas en antorchas y reducidas a cenizas. No obstante, un número considerable persistió en seguir en su posesión, y ante la prohibición de reconstruir sus casas, se internaron en el monte. Si bien, con posterioridad se permitió la reconstrucción de las viviendas, las contradicciones e inconformidades continuaron.

Los enfrentamientos, por el reconocimiento de ambas Villas de manera independiente, terminaron el 21 de diciembre de 1695, cuando por auto del Capitán General se ordenó el cumplimiento de la Real Previsión de la Audiencia de Santo Domingo, que dispuso la existencia de ambas Villas, con sus respectivos gobiernos, y la devolución a los remedianos de sus archivos y papelería oficial. Lo que hizo efectivo un año más tarde. La posición adoptada por los remedianos y remedianas de permanecer en la tierra en la que habían nacido, y que sus ancestros habían construido, fue una clara manifestación de defensa al sentido de pertenencia, el que podemos traducir como defensa de su identidad. La petición que enviaron las mujeres remedianas al Obispo Diego Evelino de Compostela, con fecha 9 de octubre de 1690, testimonió de manera transparente el arraigo a la patria chica, y la defensa de su patrimonio.

“” Ilmo. Señor, En la presente ocasión nos hallamos en este lugar patria nuestra, (Remedios. ODB) tan desconsoladas, con tantos disgustos, penalidades y calamidades, que aseguramos a V.S. Ilma. Que según el desconsuelo y penas que nos asisten, que no sabemos si estamos en este mundo ó en el otro, por causa de la acelerada y rigurosa sentencia que ha pocos días llegó á esta Villa, en que se manda que con toda prestanza salgamos de ella, desamparando y dejando perdidas nuestras pobres casas y nuestras pobres haciendas de campo y labranzas que hemos estado manteniendo con tanto trabajo en tanto tiempo, para tener con que sustentarnos, desterrándonos y llevándonos a un paraje, como es la nueva población que se ha hecho…” (5)

Con claridad, continúa afirmando la petición, como el traslado era beneficioso a los que poseían tierras, examinando, cómo antes de la fundación, estos permanecían más en sus posesiones que en la villa remediana.

“…que solo es de utilidad para aquellos que quisieron mudarse por tener a la redonda muy circunvecinas sus haciendas de campo, pues sin haberse mudado, ni hecho población de pueblo, solían estarse todo el año en el campo sin venir a este lugar. Estos tales tendrán, sino todas conveniencias, las más de ellas por tener tan a manos el recurso de sus haciendas, corrales, hatos y vegas…” (6)

Es incuestionable, tomando como base las realidades abordadas, que para unos el trasladado hacia otras tierras fue forzoso, mientras para otros constituyó una necesidad impostergable.

El reconocimiento de estas villas por separado, generó la disposición de llevar a efecto la

limitación de territorios que pertenecería a cada una, por lo que se dio origen a una división político administrativa, la nueva villa fue la más amparada al obtener 41 haciendas , mientras remedios adquirió 42, de las 83 que ostentaba con anterioridad.Seis meses después de la fundación, el 1 de enero de 1690 se celebraron las primeras elecciones a Cabildo, hasta ese momento vivió administrando justicia, Manuel Rodríguez, que estuvo entre los principales protagonistas del traslado y que era el Alcalde Ordinario de la Villa de Remedios, este fue ratificado en el cargo. También se eligieron los regidores anuales, alférez mayor, el procurador general y Alcaldes de la Santa Hermandad. Los cargos eran ocupados por la oligarquía ganadera. Los negros y las mujeres eran excluidos de toda responsabilidad funcionaria y política. Los comicios eran un gran negocio, en el cual se beneficiaban las autoridades coloniales, al recibir cuantiosas sumas de dinero por el pago de renta individual (media anata) de cada uno de los electos en toda la Isla. El ejercicio del buen gobierno era una responsabilidad de los electos, así lo declaraban en el juramento:

“… que desempeñaré bien y fielmente las obligaciones del cargo que voy a ejercer del Gobierno Militar, mientras rija los destinos de la Isla de Cuba y me impongo estas obligaciones sin reserva ni intención de evadirlas…” (7)

Las Familias fundadoras:

Diversos son los criterios que durante años se han esbozado sobre la cantidad de familias fundadoras y el total de los presentes en el acto de fundación.

Las cifras oscilan entre, 8, 18, 32 y 20 familias. Las más aceptadas y razonables son las dos primeras.

Las 18 familias corresponden al criterio del primer Historiador de Santa Clara, Manuel Dionisio González (1815 – 1883) (8), que tuvo en cuenta la integración de núcleos familiares que conformaron los Rojas de Pavía, Díaz de Pavía y el resto de las familias.

El criterio de las 8 familias fundadoras, responde a una investigación realizada por Natalia Raola. (9) Esta hace un detallado estudio de las relaciones de consanguinidad, y elaboró el arbol genealógico de las familias, lo que permitió hacer un análisis de parentesco y vinculación entre las diversas estirpes.

Reconocida, Santa Clara, como Villa de manera oficial, sus habitantes se dieron a la tarea de comenzar a trabajar por su demarcación y delimitar el terreno para la plaza de Armas. Así sobre la base de 4 leguas planas para la fundación y ejidos, se escogió para este lugar el que hoy ocupa nuestro centro histórico y en el que esta ubicado el Parque Leoncio Vidal Caro, en recordación a aquel insigne patriota que perdió la vida en el asalto a Santa Clara en marzo de 1896, junto a su ayudante el cabo Brito. Aquí están el primer gran monumento; El Obelisco, construido en 1886, La majestuosa estatua a nuestra benefactora Marta de los Ángeles Abreu de Estévez, la Glorieta (1911), la Fuente del niño de la bota o bota infortunada (1925), la recordación mediante un busto y en la farola a Leoncio Vidal Caro.

En su entorno, nos encontramos el sobrio Teatro la Caridad, mandado a edificar por Marta Abreu en 1885, el edificio que sirvió de sede al Ayuntamiento de la Villa, La sólida construcción del Gobierno Provincial, actual biblioteca “Martí”, el Museo de Artes Decorativas, entre otras valiosas edificaciones.

Durante más de un siglo, posterior a la fundación, la plaza de Armas fue un abandonado terreno, en el que a pesar de sus precarias condiciones sirvió para fiestas, paradas militares y otras actividades. Aquí se erigió en 1692 la primera Iglesia de tabla y guano. Sustituida por la Iglesia Mayor que por iniciativa del padre Juan de Conyedo se comenzó a construir en 1725, y se terminó en 1738.

La nueva instalación de rojos y oscuros ladrillos, sin revestimiento, dio a la Plaza Mayor una nueva apariencia por su perfecta simetría y por ser el más grande edificio de la Villa. Su demolición en 1923, para ampliar el parque, nos privó de tener hoy esa joya de la época colonial, construida con el esfuerzo de los pobladores de la Villa.

A través de la Historia, el actual parque tuvo diversos nombres; Plaza de Armas, Plaza Mayor, Plaza de la Constitución, Parque el Recreo, y el que ostenta hoy.

En acta del Cabildo con fecha 22 de de diciembre de 1885, se le denomina, Parque Central, aunque, este último nunca se hizo oficial. Desde 1999 fue declarado Monumento Nacional.

A su alrededor aparecieron las primeras calles. La más antigua de la ciudad fue llamada calle principal, los crímenes, posteriormente Calle de Buen Viaje, Calle Gerardo Machado, y en la actualidad Rolando Pardo. Sin embargo por tradición los santaclareños la siguen llamando, calle de Buen Viaje. También, la actual Calle Marta Abreu, en sus inicios llevó las denominaciones de Calle del Calvario, y Amargura.

El Parque de Santa Clara, es el espacio abierto más antiguo de la ciudad, en él han crecido, jugado y luchado varias generaciones. Es un lugar en el que están presentes las realidades y los sueños de los que lo consideran parte inseparable de su vida.

El 15 de julio de 1689 quedó establecida la Villa de Santa Clara, “población interior de la Isla de Cuba, situada sobre la carretera central de la misma Isla, á los 22º 45’ latitud N. y 73º 48’ 57’’ de longitud de O. de Cádiz,… cuya altura sobre el nivel del mar es de ciento treinta y seis varas”. (10)

A trescientos dieciocho años de fundada, están vigentes aquellas palabras escritas de Nicolás Joseph de Ribera al referirse a nuestra Villa: “… Villa Clara… Es pueblo nuevo, pero precioso y bien arreglado…” (11)

La condición de Ciudad la adquirió por Real Orden de Su Majestad Isabel II, el 12 de mayo de 1867. A partir de aquí se hizo frecuente llamarla Villa Clara, según se dictó por su majestad, no obstante por solicitud , posterior acuerdo del Ayuntamiento Local, y disposición del Gobernador Superior Civil del Gobierno, la naciente Ciudad conservó el nombre que había llevado desde hacía 178 años. Al terminar la guerra de los 10 Años, como resultado de la división político administrativa que se adoptó, Santa Clara es nombrada capital de la provincia de su mismo nombre hasta 1940, cuando la provincia pasó a llamarse Las Villas, Santa Clara conservó la capitalidad. En 1976, la provincia fue denominada Villa Clara, como consecuencia de la aplicación de una nueva división política administrativa, y Santa Clara, cabecera provincial. A través del tiempo esta ciudad se convirtió en el centro económico administrativo más importante de la región central, incluso a finales del siglo XIX fue propuesta como Capital de toda la Isla.

En la actualidad es la ciudad Capital de la Provincia Villa Clara, con una extensión de 513, 7 Km., y 231 777 habitantes, siendo el municipio más poblado de la provincia y el décimo en extensión territorial. Abarca el 5,9 del territorio provincial, situada solo a 30 Km. del centro geográfico del Archipiélago Cubano.

Hoy, continuamos trabajando de manera creadora, haciendo cada día valederas las aspiraciones de sus fundadores, de contribuir, en toda jornada, al progreso, al ejercicio del buen gobierno y al bienestar de los habitantes de la insigne, hospitalaria, patriota y revolucionaria Ciudad de Marta y El Che.

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(1).- Martínez Fortún y Foyo. J.A.- Anales y efemérides de San Juan de los Remedios y su jurisdicción (1492 – 1849). Archivo Histórico Provincial de Villa Clara. He subrayado los elementos esenciales, que permiten seguir los diferentes momentos de intentos de traslación de la Villa Remediana hacia tierras del interior de la Región .Este auto aparece trascripto en la Pág. 190 de la Historia de Santa Clara. Obra Científica del Consejo Científico Asesor para la Historia Local. (Con permiso de los autores)

(2).- Clara de Favarone. Descendiente de una Ilustre familia de la ciudad de Asís, en Italia, donde nació el 13 de diciembre de 1193. En 1200 a consecuencia de la guerra civil en la ciudad, la familia se exilia y no retornan hasta 1208. A los 18 año inició su vida de consagración en el Convento de San Damián, en Asís. En 1224 enfermó, pero nunca se alejó de su misión espiritual. El 9 de agosto de de 1253 se aprobó mediante bula la Regla de Santa Clara y dos días después, el 11 de agosto fallece en el Convento de su Ciudad natal, en el que se consagró al Sr. Al siguiente día fue inhumada en el monasterio de San Jorge y fue canonizada dos años después (1255). En 1260 su cuerpo fue trasladado a la Basílica de Asís. Durante muchos años la fiesta a Santa Clara se realizó el 12 de agosto y no el 11. No es hasta 1965 por decisión del Papa Pablo VI que fue reordena la fecha y comenzó a festejarse el día de su muerte; 11 de agosto de 1253.

Los creyentes y seguidores, a través de los tiempos han hecho a Santa Clara de Asís, la Patrona de los Navegantes, de los vidrieros, de los Jueces, del buen tiempo, entre otras.

Las autoridades eclesiásticas la han llamado: La Cristiana; el Papa Gregorio IX la denominó; Madre de la Salvación y Sagrario del Espíritu Santo, y la Iglesia la declaro, Santa.

En pueblos del mundo su nombre lo llevan, calles, plazas, fuentes, templos, conventos, catedrales y diócesis, además es desde el siglo XVII la Santa Patrona de nuestra localidad.

La celebración en nuestra ciudad se ha mantenido como una gran fiesta popular, despojada del matiz religioso, en la que se mezclan todos los componentes de nuestra cultura, en esa maravillosa mezcla que nos identifica y a la vez nos tipifica.

De manera oficial y después de haber recibido una imagen de la virgen, el 16 de agosto de 1695 se acordó en reunión del Cabildo bajo el mandato del Alcalde Ordinario, Capitán José Sarduy y el resto de las autoridades, celebrar cada 12 de agosto la Fiesta a la Gloriosa Santa Clara de Asís, lo cual se hizo saber al cura y vicario Don. Diego Rubí de Celis, testimonio que fue consignado en el Archivo Eclesiástico de la Villa.

(3).- Martínez Fortún y Foyo, J. A. Anales y efemérides de San Juan de los Remedios y su jurisdicción. (1492 – 1849). T-1 Pág. 50 – 51.

(4).- En Archivo Histórico Provincial. Colección de Documentos del Fondo Personal del historiador, bibliotecólogo, patriota, Manuel García Garófalo. Leg 26, expediente 585.

En la actualidad en el Histórico Parque del Carmen se levanta Majestuoso un monumento erigido por el Grupo de los Mil en el que se recuerda el acto de fundación de la Gloriosa Santa Clara. En cada columna están inscritos los nombres de las familias fundadoras, y en el centro se levanta un frondoso tamarindo.

(5) y (6).- Este documento lo podemos encontrar íntegramente en el Apéndice F de las dos ediciones de la obra “Historia de una pelea Cubana contra los demonios”, de Fernando Ortiz, en el tomo 1, Pág. 54 de los Anales y Efemérides de San Juan de los Remedios y su jurisdicción, de José A. Martínez Fortún y Foyo, y en la Revista Islas # 81, Pág. 12, en un trabajo de la Investigadora Remediana Natalia Raola titulado.”Fundación de Santa Clara (un curioso caso de nepotismo). Lo subrayado es nuestro.

(7).- Sesión Ordinaria del Cabildo de la Villa de Santa Clara, 1 de enero de 1690. Fondo Ayuntamiento de Santa Clara. Tomo I. AHP, Villa Clara. Juramento de los elegidos para cargos en el Cabildo de la Villa.

(8).- La sustentación de este criterio aparece en la Obra “Memoria Histórica de La Villa de Santa Clara y su jurisdicción”, publicada en 1858 en Santa Clara. Manuel Dionisio enumera y establece los vínculos entre estas familias separándolas por núcleos familiares, pero sin instituir de manera minuciosa las relaciones de familias que había entre ellos, recordemos que en esa época había anarquía en el uso de apellidos y esto obstaculizaba constituir el nivel de parentesco que entre estos hubiera podido existir. El mismo hace referencia como existían criterios de individuos que alegaban que participaron en la fundación de Santa Clara hasta 70 Familias. A partir de la Pág. 363 de la obra citada aparecen relacionadas las familias fundadoras.

El criterio relacionado con las 32 familias aparece en el Diccionario Geográfico, Estadístico, Histórico de la Isla de Cuba de Jacobo de la Pezuela, también lo encontramos en “Un día como hoy: 366 fechas en la Historia de Cuba, de Emeterio S. Santovenia .Pág. 400.

Por otra parte Rafael Rodríguez Altunaga en su obra, Las Villas, biografía de una provincia señala que las familias fundadoras oscilan entre 32 y 18.

Martínez Fortín señala en su obra Anales y Efemérides de San Juan de los Remedios y su Jurisdicción (1492 – 1849) T I, Pág. 49, que se trasladaron para la fundación unas veinte familias, llegando en total unos doscientos habitantes.

(9).- Natalia Raola Ramos. Destacada investigadora Remediana, que sobre la base de la Obra de Manuel Dionisio González: “La Memoria Histórica de la Villa de Santa Clara y su jurisdicción”, estableció relaciones de parentesco, alterando el orden en que inicialmente aparecen y demuestra las atañas entre estas cunas.

Este interesante y valioso estudio aparece en su Obra: Fundación de Santa Clara: Un curioso caso de nepotismo”, publicado en la Revista Islas de la Universidad Central de Las Villas.

En cuanto al total de personas que estuvieron presentes en la fundación considero que lo más apropiado es señalar que más de 175 personas, porque no es posible establecer una cifra exacta, si tenemos en cuenta que no existe un documento original, o un empadronamiento de aquella época que así nos lo permita.

(10).- González, Manuel Dionisio. Memoria Histórica de la Villa de Santa Clara y su Jurisdicción. Capítulo 1, Pág. 17.

(11).- Ver descripción de la Isla de Cuba de Nicolás Joseph de Ribera. Editorial Ciencias Sociales. La Habana. 1975.

José Martín Félix de Arrate en su obra “Llave del Nuevo Mundo y Antemural de las Indias Occidentales…, al referirse a la Villa de Santa Clara en 1761, señaló que: … la Villa de Santa Clara, llamada Pueblo Nuevo,( estaba ODB) situado en el más fértil y rico territorio de la Isla”, así mismo refiere como de Santa Clara se lleva a cabo comercio de ganado para la Habana.

BIBLIOGRAFIA.

- Actas capitulares. Tomo I. 1690 -1720. Fondo Ayuntamiento de Santa Clara.

Archivo Histórico Provincial de Villa Clara.

- Cabrera Cuello, Migdalia. Una Villa entre Dos ríos. Artículo Inédito. Oficina de

Asuntos Históricos del PCC, Provincial, Villa Clara.

- Cubanacán. Revista de la Sección de Activistas de Historia en Villa Clara. p.16.

- Díaz Benítez, Ovidio C. La Gloriosa Santa Clara: La Celebración del 12 de agosto. Publicación periódica “El Santaclareño”, suplemento del periódico Vanguardia. Agosto del 2002, Pág.3.

- _____________________. “Las primeras elecciones en Santa Clara”.Publicación periódica “El Santaclareño”, suplemento del periódico “Vanguardia”.noviembre del 2002, Pág. 2

- ______________________. El Teatro la Caridad, su memorable fundación. Revista Cultural Carta Cuba, Dirección Provincial de Cultura. Grupo Guamo. Abril del 2003.

- ______________________. El Parque Leoncio Vidal Caro, Historia, cultura e identidad Santaclareña. Artículo inédito. 2002. Oficina del Historiador de la Ciudad de Santa Clara.

- ______________________. Santa Clara, a 313 de su fundación. Artículo inédito. 2002.

- García Garófalo, Manuel. Fondo Personal, en el AHP, Villa Clara, Leg 26, expediente 585. Exposición Histórica sobre Santa Clara.

- González Yanes, Manuel Dionisio. “ Memoria Histórica de la Villa de Santa Clara y su Jurisdicción”. Imprenta el Siglo. Villa Clara, 1858.

- Gandulla Rodríguez, Teresa. Aspectos Fundamentales del desarrollo de Santa Clara en el período de 1689 – 1799. Facultad de Letras, Universidad Central de Las Villas. 1988- 1989.

- Hurtado Tandrón, Aremis y otros. Historia de Santa Clara. Consejo Científico para la Historia Local. PCC Provincial. Villa Clara. 1992.

- Libro de Oro de Santa Clara. s.p. Casa de la Ciudad.

- Martínez Fortín y Foyo, José A. Anales y Efemérides de San Juan de los Remedios y su Jurisdicción. (1492 – 1849). T.I. p.49.

- Magazine “La Lucha”. p.10. Archivo Histórico Provincial de V.C. Santa Clara. Fondo Hemeroteca.

- Pezuela, Jacobo de la. Diccionario, Geográfico, Estadístico, Histórico de la Isla de Cuba, p. 662. Madrid, Imprenta del establecimiento de Mellado. 1868-1878. 4 t.

- Rodríguez Altunaga, Rafael. Las Villas (Biografía de una Provincia). P. 48.Imprenta el siglo XX, 1955. 355 Págs.

- Santovenia, Emeterio S. Un día como Hoy: 366 Fechas en la Historia de Cuba. P.400

- Raola Ramos, Natalia. Fundación de Santa Clara: un curioso caso de Nepotismo. Revista Islas, # 81. Universidad Central de Las Villas: Marta Abreu. mayo- agosto 1985.

- Venegas Delgado, Hernán. Notas críticas sobre la economía colonial de Villa Clara. Revista Islas # 81, Universidad Central de Las Villas. mayo- agosto 1985.

DOCUMENTOS LOCALIZADOS EN.

Oficina del Historiador de la Ciudad.

- Memoria Histórica de la Villa de Santa Clara y su jurisdicción. Manuel Dionisio González. Primera Edición. 1858.

Archivo Histórico Provincial de Villa Clara.

- Fondo Ayuntamiento de Santa Clara. Actas del Cabildo. Tomo I.

- Fondo Personal Manuel García Garófalo.

Biblioteca “Martí”. Santa Clara.

- Colección de Fondos raros y valiosos.

(Foto: Periódiico Vanguardia en trabajo de Luis Machado Ordext)

Proponen nueva reserva de la biosfera en Cuba

Proponen nueva reserva de la biosfera en Cuba

Por sus altos valores de diversidad la Sierra de los Órganos, que incluye el Parque de Viñales y otras 11 áreas protegidas, está propuesta para recibir esa condición.

PINAR DEL RÍO.— La Sierra de los Órganos, que incluye el Parque Nacional Viñales y otras 11 áreas protegidas, está propuesta como nueva reserva de la biosfera en Cuba por sus altos valores de diversidad, entre los cuales se encuentran más de 1 200 especies vegetales y una cifra superior a las 160 de la fauna.

El expediente con la argumentación ya fue presentado al Comité Cubano del Programa El hombre y la biosfera y deberá contar finalmente con la aprobación de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), con lo cual se convertiría en la séptima zona del país con dicha condición, precisó Roberto Novo, especialista del Centro de Investigaciones y Servicios Ambientales ECOVIDA.

La citada área, además de mogotes calizos, valles intramontanos y fluviales, contiene los mayores sistemas subterráneos de la nación y entre los de mayores dimensiones de América Latina.

Atesora la Sierra de los Órganos la mayor biodiversidad extinta compuesta por restos óseos de animales únicos como águilas, búhos, almiquíes gigantes, monos, y quirópteros que habitaron el Caribe insular durante el Pleistoceno y Holoceno.

De aprobarse la propuesta, podrían integrarse acciones y estrategias con vistas a realizar prácticas de ordenamiento y conservación, encaminadas al uso racional de los recursos y la sostenibilidad del medio.

Estarían involucrados en la reserva los municipios de Mantua, Guane, San Juan y Martínez, Minas, Viñales y La Palma.

En el país tienen dicho título la Sierra del Rosario; la Península de Guanahacabibes; el Parque Baconao; Cuchillas del Toa; Ciénaga de Zapata y Buenavista.

(Con información de Zenia Regalado. Periódico Juventud Rebelde)

«Con 2 que se quieran» Carilda Oliver (Parte I)

«Con 2 que se quieran» Carilda Oliver (Parte I)

“He sido muy feliz siendo poeta”

Amaury. Muy buenas noches, estamos en Con 2 que se quieran, ahora aquí en 5ta. Avenida y calle 32, en el barrio de Miramar, en los maravillosos Estudios Abdala.

Una noche verdaderamente especial. Durante todos estos programas que han transcurrido hasta este momento, ustedes la pidieron, ustedes la solicitaron mediante sus correos, mediante sus cartas. Es la persona que más han solicitado. Yo lo he ido apuntando y así es y aquí está. Los ojos más bellos de la literatura cubana: una mujer extraordinariamente hermosa, una escritora de excelencia. Para cualquiera es emotivo presentarla, tenerla delante. Una mujer que irradia dulzura y ternura, la eminente poetisa cubana, matancera Carilda Oliver Labra.

Señora, un beso, otro beso. Muchas gracias, yo estoy abrumado por su presencia, usted ha venido de Matanzas a estar aquí con nosotros y yo no puedo menos que rendirme a sus pies y agradecérselo. Y empezaremos nuestra conversación, más que una entrevista. Usted es Premio Nacional de Literatura. La pregunta sería. ¿Llegó a tiempo el Premio Nacional de Literatura?

Carilda. Claro que te voy contestar y te voy a tratar de tú. Aunque no hemos tenido mucha oportunidad de vernos personalmente, pero te he visto en escena, en televisión, y en sueños…

Amaury. Ay, Dios mío…

Carilda. Primero, tengo que agradecerte la invitación.

Amaury. Gracias, muchas gracias.

Carilda. Después, todas esas cosas lindísimas que has dicho y en el transcurso del programa creo que se podrá ir haciendo presente esa admiración que es mutua.

Amaury. Ah, muchas gracias.

Carilda. Y que hoy para que no parezca esto una asociación de bombos recíprocos no te puedo hablar de tu música ni de tus interpretaciones. Yo creo que tú eres un poeta, lo de músico, ¡figúrate!, pero bueno, vamos a pasar a responder tu pregunta. Que si llegó, si tomó mucho tiempo… eso, en cierto modo, pues no es descorazonador, diríamos, no, no me angustió. Fui candidata 9 veces, o sea, 9 años seguidos, al Premio Nacional de Literatura que es, como todo el mundo sabe, el premio más importante en la carrera de un escritor. Fueron escogiendo los mejores escritores de Cuba, no puedo decir otra cosa, pero bueno, mi turno no llegaba y yo pensaba: bueno, es que yo no soy tan buena, yo no soy tan buena.

Además, yo había tenido mis problemas, había estado fuera de las editoriales mucho tiempo, y decía: esto puede ser que influencie, era un tribunal, parece que compasivo, digo yo, también, a lo mejor no era tan justo, pero dirían: esta pobre mujer lleva 9 años esperando seguramente. No, yo ya no esperaba.

Amaury. ¿No esperaba nada?

Carilda. Cuando me lo dieron, que me llamaron por teléfono para decírmelo. Dije: Esto es una broma, esto es una broma. ¡Pero era verdad!

Amaury. ¡Pero era verdad!, ¿y lo disfrutó?

Carilda. ¡Ay, cómo no! Lo disfruté muchísimo, lo estoy disfrutando todavía. Sí, sí, porque eso, claro, es un compromiso, es un compromiso histórico y algo que nos obliga a tratar de ser mejores y ya va siendo imposible porque la vida…, con sus añitos… es posible que nos esté haciendo daño. Desde luego, nosotros no nos damos cuenta. Esto es una coquetería, esto es una coquetería.

Amaury. Téngala conmigo porque la está teniendo con los televidentes nada más. La veo que mira para la cámara y para la cámara, tiene que hablarme a mí, porque me estoy poniendo celoso.

Carilda. Yo coqueteo con los televidentes… (risas)

Amaury. (risas) Yo estoy celoso, me estoy poniendo celoso de la cámara.

Carilda. No esté celoso, porque más celoso estará mi marido. (risas)

Amaury. Ah, sí, seguramente. (risas)

Carilda. Y ten cuidado no se cele de ti porque es karateca. (risas)

Amaury. ¡No. no, no! Además él sabe que usted es un amor antiguo mío, pero somos amigos, usted lo sabe, Raydel y yo somos amigos, así que no se va a poner celoso conmigo.

Ahora, ¿Usted escogió el camino de la poesía, Carilda, o la poesía la escogió a usted?

Carilda. Bueno, yo creo que sería presumir mucho por parte mía si digo que yo fui escogida por la poesía. Es presumir mucho. Lo que pasa que de ella no me he podido escapar. He sido muy feliz siendo poeta. No hubiera querido ser nada más.

Amo mucho la música, la plástica. He intentado y hasta me he graduado de pintura, pero realmente… el ballet, bueno, el teatro, todas las artes, pero, sinceramente, nací poeta.

Y quiero decirlo, porque cuando yo tenía tres o cuatro años, que mi mamá me cantaba canciones, ella me contó mucho tiempo después, que yo le modificaba las canciones.

Amaury. ¿Ah, sí?

Carilda. La letra.

Amaury. La letra, claro.

Carilda. Entonces ella dijo: esta niña va a ser poeta y parece que resultó. Claro, la poesía es muy difícil y me parece a mí, que aparte del don que se pueda traer, hay que estudiar y tiene mucho que ver con la técnica y con la inspiración.

Amaury. Ahí vamos, porque hay gente que dice que no hace falta… que la inspiración no existe.

Carilda. ¡Pero imagínate!, si no existiera la inspiración, si fuera una cosa de aprender lo que es un endecasílabo, lo que es una cesura, lo que es un hemistiquio, lo que es un soneto, lo que es un verso libre, pues sería, vaya, un objetivo de cualquier persona.

Amaury.  Cualquier persona se aprende la técnica y ya es poeta.

Carilda. Claro y yo creo que…, claro, se pueden hacer versos, pero una cosa es un verso y otra cosa es la poesía, ¿eh?. El verso es la línea, el fondo, la forma, diría, la forma. Pero tú puedes aprender…, bueno, vamos a hacer octosílabos. Me voy a leer a Martí, que era magnífico poeta y que además en los octosílabos, sí, era un príncipe y ya, voy cogiendo esa música, que la rima y el ritmo, pero si se te fue la chispa, que es el fuego, es más que el fuego, la luz del verso, no puedes hacer poesía. Bueno, no es una lección, es una idea muy humilde.

Amaury. Bueno, es humilde pero está viniendo de Carilda Oliver. No me lo está diciendo cualquiera.

Carilda. Además, no creo que sea una idea mía, yo creo que todos los que escribimos sabemos. Hay veces que uno hace cosas que rompen. Que las miras después y en todo…, uno puede escribir un poema breve de cinco o seis o siete versos y tener un solo verso, y si merece la pena lo dejamos porque es imposible que, por ejemplo, en un soneto, los catorce versos sean buenos.

Ahora, me preguntaba Gabriela Mistral. ¡Ay, bueno, es una anécdota…! Perdóname que te la haga.

Amaury. No, ¡pero qué bueno que me la hace! Por favor.

Carilda. Bueno, el día que tuve la dicha de conocerla, porque fue tan generosa Dulce María Loynaz, nuestra enorme, inmensa, inolvidable Dulce María, que me invitó a su casa, la primera vez que fui, porque estaba allí Gabriela. Y entonces Gabriela, después que leyó unos sonetos míos, me dice: con una modestia, que es digna de mencionar. No por lo que entraña el elogio que me hizo, sino por la forma en que ella asumió el conocimiento de una muchacha, como ella llamaba “del campo”, una niña del campo, porque yo era matancera y Dulce María era capitalina y además una mujer que había viajado y yo no había salido de Tirry 81 (calle y número de la casa de Carilda en Matanzas).

Amaury. De Calzada de Tirry 81.

Carilda. Fue después que he viajado y he tenido otras oportunidades, pero bueno, Tirry 81, para mí, es el planeta.

Entonces, ¿qué pasa?, que ella me dice: ¿Y cómo cierra tan bien los sonetos? porque en el último verso a mí siempre se me va la fuerza, palabra textuales de Gabriela, y luego paso mucho trabajo y a fin de cuentas lo dejo así, ¿pero cómo tú lo cierras tan bien? y entonces yo le dije: A mí, casi siempre, los sonetos me suceden en los momentos menos oportunos. Estoy sentada en el cine viendo una película, y me viene un solo verso y me levanto y voy para mi casa a escribir, porque después se me olvida. Es así, eso va en aumento, porque la inspiración es como que se consolida en determinado momento, ya es como una efervescencia, como una llama que crece, que crece y que luego no se vuelve humo, sino se vuelve luz. Y ese verso de la luz, a veces, aparece en el segundo terceto, en el último, o aparece en el primer cuarteto, en cualquier parte, pero uno tiene que darse cuenta y dice: este es el final y lo pone al final y después empieza la rima de abajo para arriba.

Amaury. Nunca había oído que nadie empezara un soneto de abajo para arriba.

Carilda. Sí, pero eso es una técnica, que yo no sé si yo la descubrí, yo creo que no, pero es un recurso, es un apoyo, y ahí está el soneto a mi madre. Búscalo.

Amaury. ¡A claro, claro! Aquí, este soneto, por ejemplo. (Amaury le acerca el soneto Madre mía que estás en una carta, escrito por Carilda)

Carilda. No lo vamos a leer todo completo.

Amaury. ¡Léalo completo!.

Carilda. Ah, ¿completo?

Amaury.  Completo.

Carilda. Y entonces ustedes verán que el último verso, que no lo voy a decir ahora, es realmente el cierre, pero es que ese fue el primero que yo escribí y no lo puse arriba porque echaba a perder el soneto.

Amaury. ¡Qué bárbaro!

Carilda. ¿Comprende? él se llama:Madre mía que estás en una carta”.

Madre mía que estás en una carta

Y en un regaño antiguo que no encuentro.

Quédate para siempre aquí en el centro

de la rosa total que no se aparta.

Madre mía que estás tan lejos

Harta de la nieve y la bruma,

Espera que entro a ponerte a vivir con el sol dentro

Madre mía que estás en una carta.

Puedes darle al misterio alguna cita,

Convenir con las sombras hechiceras.

Puede ser una piedra que se quita

O secarte ahora mismo las ojeras,

pero acuérdate madre de tu hijita,

¡No te atrevas a todo, no te mueras!

Amaury. ¡Madre santa, es que eso es un poema! ¿Cuán duro fue, ya que me leyó esto, el exilio de sus padres, para usted, que decidió quedarse?

Carilda. Bueno, imagínate si fue duro el exilio, que yo los acompañé al aeropuerto y en el momento que el avión despegó, yo me quedé sin habla y sin oír. Y recuperé el habla a las pocas horas y todavía me falta por recuperar, que ya es imposible, de eso hace muchos años, el oído derecho. Yo oigo solo de este oído, del izquierdo, que lo recuperé después, de la impresión. Eso fue muy duro, pero la decisión la tomé sin dame cuenta.

Desde que empezaron con el asunto de los pasaportes y tengo que significar que ninguno de los dos era desafecto a la Revolución. Pero se iban en pos de hijos y en pos de nietos.

Amaury. Claro.

Carilda. Mi papá era abogado y quería sacarme el pasaporte como para embullarme, pero sin decírmelo, siempre me respetaron mucho mi opinión, ni siquiera hicieron presión. Y, era muy triste, porque imagínese, ellos se iban…, aparte del amor, de la compañía, yo estaba en aquel momento sola, no tenía a nadie. Pero yo soy una palma que nací aquí y aquí tengo la raíz y no me podía, de ningún modo cortar las raíces, me quedé, eso fue todo.

Amaury. Bueno, ya no sé ni cómo hacer las preguntas. La gente tiene una imagen, la imagen que se quiere crear de Carilda.  Pero evidentemente hay una Carilda imaginada y hay una Carilda real. Hay una oculta, la que habita en Tirry 81, la que tiene una familia, la que tiene hace veinte años un compañero, un matrimonio, su esposo. Y hay una que es la que la gente quiere fantasear, que es la que acusan de… los términos son feos, pero la Carilda que dicen que es libertina (Carilda ríe), que cuando uno se pone a buscar los sinónimos de libertina… Y yo, yo puedo dar fe en televisión de que usted es una dama, de que usted es una señora.

Carilda. Gracias, gracias. Bueno, eso es hasta simpático, no me ha traumatizado, aunque desde luego, en cierto modo ha tergiversado la personalidad literaria de uno.

A mí no me afecta desde el punto de vista personal. A mí…, Carilda, es así, es asao… generalmente los artistas arrastramos una serie de comentarios, que son muy convenientes porque así hablan de nosotros, buscan las poesías, y se venden los libros y entonces uno puede hacer una carrera, pudiéramos decir, vamos a llamarle así a esto de ser poeta, que no es ninguna carrera. Ser poeta es una cosa muy difícil, cuando uno, bueno, quiere serlo de verdad.

Entonces ¿qué pasa?, que yo, figúrate, muy jovencita escribí el tal “Me desordeno…” y la gente siguió desordenándose por su cuenta (risas), pero me han echado la culpa a mí de todo. La cantidad de hombres que me han dicho a mí y de mujeres: Ay, le agradezco su Me desordeno, porque con esa poesía yo he enamorado y he hecho, y qué sé yo. Y a mí me da risa, porque esa poesía es hasta inocente, es inocente incluso esa parte que dice: Cuando quiero besarte arrodillada, esa parte, la gente le da unas explicaciones… que bueno, no lo voy a decir aquí porque estamos en la televisión (risas), pero los televidentes ya saben de lo que estoy hablando. Entonces…, me van a tachar todo esto… (risas)

Amaury. (risas) No le vamos a tachar nada.

Carilda. ¿Qué dirá el ICRT? (risas)

Amaury. No, no, nada, el ICRT es muy comprensivo con este programa. (risas)

Carilda. Ay, perdónenme, pero yo, bueno, soy un poco irreverente, pero buena muchacha. (risas) Lo de muchacha es peor que lo de irreverente (risas).

Amaury. (risas) ¡Señora, señora, señora!

Carilda. Bueno, chico, pero me estoy divirtiendo un poco. (risas)

Amaury. Claro que sí, diviértase.

Carilda. En estos programas hay que reírse también.

Amaury. Claro, no se puede ser tan grave…

Carilda. A veces tenemos que llorar por cosas…, que tampoco debiéramos llorar…

Amaury. No, pero si yo lo que la quiero es ver divertida. ¿Cómo llorando? No, yo no quiero verla llorando.

Carilda. Estoy divertida, pero es culpa tuya, porque yo no sé qué vueltas me has dado, que mira dónde me has puesto (risas), porque yo no iba a venir a ningún programa. Bueno, entonces me atreví a celebrar las piernas de los  hombres, de un hombre.

Amaury. De uno, claro, no de los hombres.

Carilda. En uno están todos los demás. Entonces la boca, los ojos, vaya, decirles piropos a los hombres. Porque siempre eran a las mujeres y bueno, pues yo rompí con eso, porque yo no veo nada en eso de extraordinario, ni de cosas subversivas, irreverentes, que estoy faltando el respeto, porque piensan que estoy hablando de una cosa carnal. Y el amor es espiritual y carnal y tiene que integrarse de las dos cosas, porque si no realmente no responde a la verdadera esencia del amor. Y bueno, todas esas cosas empezaron a traerme, aparte de algunas cosas de la vida de uno, que se han ido deformando y se han exagerado cosas y pasiones. Han inventado cosas con Hemingway, que no pasó nada en lo absoluto, ese era un hombre muy caballeroso, que me dio un elogio, un piropo delante de periodistas y eso empezó a dar vueltas, es un ejemplo que pongo. Y bueno, a cada rato pues a la gente le ha parecido muy natural que yo tenga romances de acuerdo con los versos que he escrito y esos versos están escritos para mis esposos, para las personas que yo he amado y que me han amado. Mi vida ¡figúrate!, en la Ciudad de Matanzas, que es una ciudad como todo el mundo sabe, como todas las provincias de Cuba. Yo allí salía sola con mi novio, cosa que la gente no hacía, mi familia me lo permitía. Estoy hablando de los años 50. Mi primer matrimonio data del 52. Íbamos a sentarnos en el parque…, allí lo más que hacíamos era cogernos las manos. El primer noviazgo mío eran dos días a la semana por la noche, dos horas, y mi mamá sentada cerca, que uno no se podía dar ni un beso porque, ¡imagínate!, ella, cuando ya el novio se iba, se paraba a la mitad del zaguán y ya. Esas cosas de la época…, que ahora los jóvenes disfrutan de otra libertad que ¡bienvenida sea!, porque creo que todo aquello era… Mi mamá era de una educación española. Mis abuelos eran españoles, por parte de madre, pero siempre mi madre, a pesar de haberse educado en aquel sitio, me respetaba, me veía como…, ella decía que no se podía interferir en la vida de los hijos hasta el extremo de querer dirigirlos en todo, que había que dejarles que respiraran el aire de la libertad, que ella no lo había tenido de niña, que siempre estaba con la religión a cuestas. Y, fíjate que todo eso no juega con que después yo escribiera determinados versos, pero a lo mejor era aquel hálito que había en mi casa de respeto lo que me hizo soltarme como un pájaro y volar.

Amaury. Y no como un papalote donde hay una cuerda. Porque el papalote parece que está libre, pero hay una cuerda que lo ata.

Carilda. Exacto, perfecta la imagen, perfecta la imagen. No sé si te contesté.

Amaury. Sí, claro que me contestó. No, me contestó, y de más, qué maravilla.

Carilda. Me he casado tres veces. Estuve muchos años sin compañía. Luego llegó un muchacho joven a mi vida, demasiado joven. Toda la ciudad se escandalizó y yo diría que toda Cuba, cuando él empezó a visitarme. Él estuvo como dos años detrás de mí y yo me acuerdo que el primer día que lo vi, lo vi a través de la mirilla de la puerta. Esto no viene al caso, pero bueno. (risas)

Amaury. ¡No, cómo no!, sí viene al caso, claro, porque yo voy a leer ahora una cosa que él me mandó.

Carilda. ¿Ah, sí?

Amaury. Así que sí viene al caso, aquí todo viene al caso y, viniendo de usted, más al caso.

Carilda. Bueno, pues entonces yo lo veía por la mirilla de la puerta. Él tenía el pelo largo  -¡imagínese! que andaba por los veinte años y yo andaba por… vamos a no hablar de eso.

Amaury. No lo diga, no lo diga.

Carilda. Yo decía: Este es otro de esos muchachos que vienen a leer versos y a enamorarla a una, porque yo tenía una casa y vivía sola en la casa ¿comprende?, y sabe cómo son las cosas, como había tanta diferencia de edad, yo siempre pensaba… y eso es cosa de malicia también del pueblo.

Amaury. Claro.

Carilda. Que no nos perdonaron cuando empezamos el romance y cuando nos casamos. Siempre creyeron que él venía por la casa y porque ya yo tenía cierto nombre, y que él era un muchacho joven que empezaba. Pero yo me enamoré de aquel muchacho por muchas cosas. La primera porque la soledad es una cosa terrible, llevaba años viuda…, con mis gatos.

«Con 2 que se quieran» Carilda Oliver (Parte II)

«Con 2 que se quieran» Carilda Oliver (Parte II)

Amaury. Con sus gatos, ¡qué maravilla!

Carilda. Mis gatos que han sido mis nenés, mis niñitos, mis compañeros. Bueno, y ahí me conoció él, que yo no tenía ni un centavo y él tenía una casa magnífica donde vivir, había huido del campo porque quería estudiar y esa es la historia de ese joven.

Amaury. Claro, él me manda hoy, porque no pudo venir al programa por asuntos personales vinculados con su mamá. Él me manda una carta que no voy a leer completamente porque es una carta privada, pero hay una parte que sí quiero compartir con Carilda, que no la conoce.

Carilda. No.

Amaury. Y con ustedes. Él me dice, bueno, empieza con “Mi muy admirado Amaury”, muy cariñoso. “Lamento profundamente no asistir a este encuentro con nuestra Carilda. Pero me ha resultado imposible” (y ahí me explica por qué). Pero después dice: “Gracias Amaury por llevarte contigo, en esta feliz ocasión, a una mujer que ya no se puede amar desde un solo cuerpo, que se ha hecho menos mía para volverse propiedad de un pueblo que ha encontrado en su voz la suya propia, prohijada por un deseo interminable de amor y de vida.” Y después me señala: “Hay muchas personas que tal vez contemplen nuestra pareja como un sacrilegio porque nos hemos atrevido a unir nuestras dos juventudes en un matrimonio que ya casi cumple dos decenios.”

Y es lo que usted ahora ha estado aclarando y eso es lo que me manda a decir.

Carilda. ¡Qué casualidad!

Amaury. Ahora, él toca aquí un punto, fíjese que yo no lo tenía ni anotado… pero él toca un punto donde dice, hablando de usted y, ahora entonces vamos a hablar de este tema que él toca aquí.

“Carilda ha tenido fe en la justicia, en el amor de su gente y en el triunfo de la verdad. Por ello en mi opinión creo que durante aquellos casi veinte años de silencio en su amada Patria, no supo en la soledad ser infeliz.”

¿Por qué usted cree que hubo tanto tiempo sin que a usted la consideraran lo que siempre ha sido? Una cubana fiel, digna y amante de su Patria.

Carilda. Bueno, hay cosas que realmente ni el tiempo ha podido aclarar. Porque la verdad, sí, yo siempre creí que todo pasaría y así fue, todo pasó. Yo había escrito, inclusive, un Canto a Fidel cuando estaba en la Sierra (Maestra) porque yo había conocido a Fidel en la Universidad. Ya yo terminando en la Universidad, Derecho, él empezaba y, naturalmente, al ver que estaba en la Sierra -y esa historia no la voy a hacer porque es larga y ya se ha publicado- Me emocionó mucho aquel compañero de la adolescencia, que alentaba una Revolución que era una esperanza.

Amaury. Un símbolo.

Carilda. Y así, bueno, entonces ¿qué sucede? La Revolución realmente triunfó, pero inmediatamente, casi, a mí me dejaron cesante de mi trabajo. ¿Por qué? porque yo trabajaba en la Alcaldía de Matanzas. Porque las revoluciones son convulsas y cuando comienzan, como en este caso, hay un problema: Que hay mucha gente que se sube al carro de la Revolución sin haber estado en esa Revolución. Y a mí me parece que los intermediarios fueron, no en este caso, pero en muchos casos, fueron responsables de las injusticias y de las cosas que pasaron. Yo tuve la suerte de que no me quedé completamente cesante y esto es muy bueno decirlo, porque siempre hay alguien que esclarece, que salva, que es un abogado, que hoy es muy notable y es uno de los defensores de los Cinco Héroes, que es el doctor Rodolfo Dávalos.

Amaury. Una eminencia, el doctor Dávalos es una eminencia.

Carilda. Una eminencia, jurista y él me dijo: no, no importa, tú eres abogada y tú no has cometido delitos… Además, tú tienes ese Canto a Fidel. Él es poeta, pero de esos silenciosos, que no publican.

Amaury. Sí, que no quiere publicar.

Carilda. Tremendo escritor ¿eh?. Y entonces, bueno, entré en aquel bufete colectivo y fui muy feliz en ese bufete, porque allí se pudo hacer mucha justicia y muchas cosas y no se habló de nada. Pero el veto empezó a pesar de estar yo en el bufete.

Amaury. ¿Y no se le publicaba entonces, nada?

Carilda. Esto es bueno que se sepa, ¡qué me van a publicar! Pasaron muchas cosas.

Amaury. ¿Y cuándo termina el veto?

Carilda. Eso termina un día, un buen día, un magnífico día, estoy nombrando personas porque estoy hablando verdades.

Amaury. Claro, claro.

Carilda. No me gusta hacer anonimatos, y fulano, y que esto. Bueno y además, estoy muy agradecida al doctor Armando Hart.

Amaury. Un hombre de la cultura y un hombre justiciero.

Carilda. Se apareció en Matanzas un día, a averiguar qué pasaba conmigo, porque él no entendía nada.

Amaury. Pero usted nunca abandonó ninguna Revolución ¿qué Revolución abandonó usted?

Carilda. ¿Pero qué abandono?, ¡pero si no me exilé con toda mi familia y seguí en mi Tirry 81 pasando calamidades! Yo he comido sopas de yerbas y todas esas cosas. Yo tuve que arrancar las puertas grandes de Tirry 81, que están detrás de las ventanas, para un pobre guajiro que vino, bueno, no era pobre porque tenía más dinero que yo, y me compró las puertas y con eso comí como seis meses. ¡Ay, pero no soy ninguna víctima!

Amaury. ¡Claro que no!.

Carilda. No, no, no.

Amaury. ¡Y con esos ojos!.

Carilda. Muy dichosa. Muy dichosa, porque escribí más poesía que nunca. Escribe y escribe y escribe y feliz, feliz.

Amaury. Bueno, aquí están sobre la mesa sus libros… Carilda trajo sus libros. Yo me he quedado frío.

Carilda. Tengo 43 libros. Claro, entre ediciones, reediciones y cosas en el extranjero. En España tengo cinco libros.

Amaury. Ahora, yo quiero de todas maneras, porque cuando hablamos por teléfono el otro día…

Carilda. Sí.

Amaury. …Hablamos mucho, hablamos más por teléfono que lo que vamos a hablar en la entrevista. Y pasó una cosa bien curiosa, porque yo le dije que a mí me encantaba este soneto, de Sonetos a mi padre, el cuarto soneto.

Carilda. Ah, sí.

Amaury. Y usted de pronto me dijo: qué casualidad, era el que le gustaba a ¡Eliseo Diego!

Carilda. Sí, así mismo es.

Amaury. Léame, por favor, ese soneto.

Carilda. ¿El último?

Amaury. Ese soneto, el último, yo se lo escogí.

Carilda. Este es el Cuarto Soneto de la colección, pero cuatro son demasiado.

Tu sillón de dentista ¿dónde está?

Tu violín de estudiante, ¿cómo suena?

Enterrabas centavos en la arena

Y otros nombres ponías a mamá.

Guardo todas tus cartas y retratos

En mis sueños tu próstata se cura,

Por el fondo del patio y la ternura

Se encaminan tus últimos zapatos.

Quiero verte salir en un postigo,

¡Ven fantasma, ven ángel oportuno!

Ya no sé lo que hago, lo que digo,

Porque quiero beber el desayuno,

Con mi padre, mi sabio, mi mendigo

En Calzada de Tirry 81.

Amaury. ¡Es que es algo…, es precioso ese soneto! y se ve que a usted le afecta, todavía le afecta. No sé ni para qué lo traje. Fíjese qué rápido vamos a hablar de otro tema. A ver si usted me quiere decir este secreto. En este libro (Amaury le muestra un libro) hay una carta, están sus prosas, aparte que hay una foto aquí tremenda, la foto de la portada, con el pelo corto.

Carilda. Está agotado ese libro.

Amaury. Ese libro está agotado, ah, bueno. Pero ya uno va teniendo cosas que están agotadas, uno se va quedando con ellas. Pero hay un momento, donde hay varias cartas. Usted no quiere, ya me lo dijo por teléfono, hablar de a quién le había hecho las cartas y yo, por supuesto, respeto eso, pero no puedo privar al televidente de esa Carilda irónica que aparece aquí en un momento de esta carta.

Carilda. ¡Ah!, va a leer esa, ¡vale!.

Amaury. En un momento de esta carta yo por poquito me…, yo me arrastré cuando la leí la primera vez -carta número 4 se llama-,

Te escribo por recomendación de este papel amarillo que vi sobre la mesa y para que me perdones el incumplimiento de la amenaza: El director tropieza con todos los sueños, así que dispuso sin mi permiso, que trabajara hoy de noche.

Como te encantan las sorpresas, estarás muy contento de ver a otra mujer y no a la que pronosticó el telegrama. Pues bien, deseo con todos los humores negros de mi venganza, que solo caiga en tus brazos una soprano calva de 190 libras.

No vamos a hablar de a quién se la hizo, pero vamos a hablar de esa Carilda maldita, esa Carilda, que vaya, es que no… “Lo que deseo es que caiga en tus brazos una soprano calva de 190 libras“. (risas)

Carilda. (risas) Ay, son cosas de la juventud.

Amaury. Ahora, ¿cómo fue aquello del tren que viene de Santiago, pasa por Matanzas y una persona que la amaba le ponía mensajes en el tren? ¿Qué cosa es eso, Carilda?

Carilda. Ay, pero mira lo que estás sacando hoy. Óyeme, pero ¿cuántos cuentos te han hecho? Qué cosas…

Amaury. Pero es que eso es tan bello.

Carilda. Bueno, es  verdad, es una cosa de…, y estoy hablando del año 50, porque fue el año, lo recuerdo perfectamente, en que salió Al sur de mi garganta.

Al sur… nace en el 49, pero se lleva el Premio Nacional de Poesía del 50. Y entonces él es un poeta, por cierto, un poeta muy singular, porque es que tenía muchos oficios y era matemático, era graduado de La Sorbona, de Yale, yo no sé de cuántos lugares. Era un hombre muy talentoso que apareció en Cuba. Y como él quería enamorarse, porque él quería enamorarse de algún modo de alguna cubana, y sobre todo que fuera un amor imposible, digo yo, porque hizo todo lo posible. Yo tenía mi novio, yo era novia de Hugo Ania  que era un noviazgo reciente y que después nos casamos. Y entonces, pues… No voy a contar lo que pasó en el medio, porque hubo problemas muy serios.

Amaury. No, no.

Carilda. Esa es la mitología con que el pueblo cubano me ha adornado a mí, porque ese mito es un adorno.

Amaury. Claro.

Carilda. La gente quiere que yo sea como me han inventado.

Amaury. Exactamente.

Carilda. Y realmente yo soy una señora muy respetable, ¡Ay!, ¿qué dije? (se tapa la boca)

Amaury. No, sí lo es. Sí, Carilda, sí lo es.

Carilda. No, pero es que todo el mundo se va a disgustar.

Amaury. No, nadie se va a disgustar.

Carilda. ¿Tú crees que no?

Amaury. No, nadie se va a disgustar. La gente va a seguir con la mitología que quiera crearse sobre usted. Pero es bueno que de una vez se diga, que lo importante de usted, aparte de su belleza, aparte de su talento, de su simpatía, es su gran obra poética, que es lo que la va a trascender. Y la mitología que la gente se crea sobre los artistas, esa se va a quedar en el camino y lo que va a quedar al final, son estos poemas, son estos libros, eso es lo que va…

Carilda. …Ay, Amaury. ¡Qué generoso eres!

Amaury. No, generoso no, soy justo con usted.

Carilda. Te quiero.

Amaury. Carilda ¿Y entonces lo del tren? ¿El tren salía de dónde?

Carilda. Él tren venía de Santiago y llegaba a La Habana, aquí, pero claro, pasaba por Matanzas. Y entonces, este escritor, uruguayo, me escribía, después que se fue de Matanzas, me escribía desde allá. Pero él quería que llegaran las cosas tan pronto que iba al último vagón del tren. Ya me lo había advertido por teléfono: por la mañana me decía: Carilda, ahora voy a escribirte un mensaje en la pared del vagón último del tren, bueno, yo iba por la noche cuando llegaba el tren a Matanzas a ver aquello, a leer aquello. ¡Qué lindas cosas escribía!

Amaury. Por eso ahí empiezan las historias.

Carilda. Y ahí empiezan las historias de Carilda ¿comprende?

Amaury. Claro

Carilda. Que después de todo son historias muy lindas y no hay por qué renunciar a ellas.

Amaury. Pero mire, yo le voy a decir algo. El pueblo cubano, el lector cubano y más que el lector cubano, incluso, el que no la ha leído -que se está perdiendo una de las maravillas del mundo- la quiere a usted, usted es amada. Usted es amada por todo el mundo.

Carilda. No, porque amo, porque amo al pueblo.

Amaury. Claro, porque eso va y viene, eso es un efecto de ida y vuelta.

Ahora, yo quiero, Carilda, porque ya el programa lo estamos terminando. Mire, usted me trajo hoy de regalo la última edición de Al sur de mi garganta, es esta.

Carilda. 60 años cumplió el año pasado.

Amaury. Con una dedicatoria que es para mi corazón, yo no voy a leer lo que dice, que es muy emocionante y ya yo tengo hace rato los ojos aguados. Pero es que yo traje para que Carilda me firmara…

Carilda. …¡Ay, chico!…

Amaury. …La edición Príncipe…

Carilda. …Eso me emocionó…

Amaury. …De Al sur de mi garganta...

Carilda. Porque nadie la tiene, porque se hicieron 300 ejemplares. Imagínense, en el año 49.

Amaury. Claro, del 49 y esto se lo regala a mi tío Raúl y por supuesto a mi tía María Luisa también, Pascualito, un amigo, el 11 de marzo de 1950. Y aquí está con las ilustraciones. ¿Cuántos libros se hicieron de esta edición?

Carilda. 300 nada más. Esto lo pagó mi padre. Entonces no había editoriales.

Amaury. ¡Fíjese que es propiedad del autor!.

Carilda. Y tuve la suerte de que con ese librito gané el premio.

Amaury. Entonces usted me va a hacer el favor de poner su nombre aquí. Y después, porque estamos en televisión, me pone una cosita más, porque eso es un tesoro de la biblioteca nuestra, de mi esposa y mía. Un programa bien emotivo y bien difícil. Esto no se puede creer.

Carilda. Es que tú no habías nacido cuando el libro se publicó.

Amaury. ¡Claro que no había nacido!.

Carilda. Ah, imagínate.

Amaury. Pero ya había nacido usted, había nacido su poesía y a lo mejor, quién sabe si yo nací de algún poema de estos. Entonces, ahora va a terminar el programa usted. Yo antes le voy a agradecer su gentileza, su viaje, el suyo y el de sus compañeros que la han traído. Ha sido un programa muy especial. Es además el programa con el que estamos comenzando este año 2011, es el primer programa de enero de 2011.

Todavía hay una grata temperatura afuera, hemos acabado de pasar las Navidades…, yo quiero que usted me lea este poema que es uno de los poemas que más me gusta suyo, y que de esa manera despida el programa y le agradezco señora, su poesía, su talante, su genio, su gentileza, su belleza. Su amor a Cuba, su amor a la Patria.

Carilda. Gracias, la agradecida soy yo. Gracias.

Adiós locura de mis treinta años,

Besado en julio bajo luna llena,

Al tiempo de la herida y la azucena

Adiós mi venda de taparme daños.

Adiós mi excusa, mi desorden bello,

mi alarma tierna, mi ignorante fruta

Estrella transitoria que se enluta,

Esperanza de todo por mi cuello.

Adiós muchacho de la cita corta,

Adiós pequeña ayuda de mi aorta,

Tristísimo juguete violentado

Adiós verde placer, falso delito

Adiós sin una queja, sin un grito

Adiós mi sueño nunca abandonado.

Amaury. Gracias, Carilda, muchas gracias por existir. Nos veremos pronto.

Carilda. Gracias.

Béisbol: Urquiola estará listo para venideras contiendas

Béisbol: Urquiola estará listo para venideras contiendas

Alfonso Urquiola, manager de la selección cubana de béisbol, estará listo para comandar el conjunto que participará en los venideros Juegos Panamericanos de Guadalajara y en la Copa del Mundo con sede en Panamá.

Lo anterior se conoció en un encuentro con la prensa celebrado en el Hospital Hermanos Ameijeiras, que contó con la participación del jefe del equipo médico que atiende al otrora segunda base de los equipos nacionales.

Urquiola, quien fue ingresado hace 11 días por una diberticulitis aguda de colon, se recupera exitosamente en el hospital capitalino, subrayó el doctor Luis Alberto Ochoa Montes jefe de servicios del piso 19 de la instalación médica.

Con los debidos cuidados, una dieta rigurosa y un seguimiento para analizar la evolución de la enfermedad, podrá incorporarse sin problemas para cumplir con sus compromisos futuros, agregó Ochoa Montes.

Según el especialista, el paciente ha mostrado una evolución positiva al tratamiento, camina sin dificultad y no presenta dolor abdominal.

Por estos motivos la semana entrante se realizará una  colonoscopía  que permitirá reorientar el proceso de recuperación, anunció.

Urquiola, director del equipo campeón de la recién finalizada  Serie Nacional, está al tanto de la actuación del elenco que representa a la Isla en el Torneo Mundial de Retadores en Canadá.

Explicó que la estrategia trazada desde el principio se está cumpliendo, pero que el equipo necesita producir más carreras para asegurar las victorias.

Esta escuadra constituye la base de la que participará en los certámenes de mayor importancia del presente año, lo que no significa que sea la nómina definitiva, concluyó.

De igual forma,  el estratega agradeció el apoyo brindado por los trabajadores del hospital,  y se mostró satisfecho con las muestras de cariño que en los últimos días ha recibido del pueblo cubano.

(Con información de la AIN)

Regreso a una Historia No Contada

Regreso a una Historia No Contada

Agradezco a Miguel Barnet, Aitana Alberti, Alex Pausides y a todos los que realizaron esta nueva edición de “Los Héroes Prohibidos” y a todos los que nos acompañan esta tarde. Quisiera dar las razones que me llevaron a escribirlo y son probablemente su única justificación.

La parte más extensa de este pequeño libro es la traducción a nuestro idioma de 16 artículos que aparecieron en la revista CounterPunch en una serie subtitulada “The Untold Story of the Cuban Five” (La Historia no contada de los Cinco Cubanos, que fue publicada también íntegramente en Cubadebate). Carecen de méritos literarios y tampoco intentan analizar a fondo, con rigor técnico-jurídico, un enmarañado proceso judicial que además de profundamente arbitrario fue, en su momento, el más prolongado de la historia norteamericana. Se trata más bien de lo que algunos han llamado periodismo de urgencia. Les digo cómo sucedió.

Viví mucho tiempo en New York donde conservo no pocos amigos, incluyendo los que sostienen la importante publicación alternativa ya mencionada. Dialogando con ellos comprobamos lo obvio, que allá casi nadie sabe algo de este caso y la necesidad imperiosa de que esta historia fuera expuesta y en un lenguaje comprensible para el público.

Aunque soy miembro de la UNEAC, por obra y gracia de vuestra generosidad, no puedo considerarme un escritor y mucho menos bilingüe, pero accedí a cumplir el difícil encargo porque, sencillamente, pensé - o más exactamente, pensamos, con Jeffrey St.Clair y Alexander Cockburn - que era mi deber. No fui a la playa en el verano de 2009, pero créanme que pasé unas vacaciones inolvidables braceando en un mar de documentos legales y bregando con la lengua de Shakespeare.

Ustedes juzgarán el resultado que es también un hermoso acto solidario del Festival Internacional de Poesía de la Habana, de la Colección Sur y de la Unión de escritores y Artistas de Cuba.

Pero no nos engañemos. La historia de los Cinco sigue siendo una historia no contada. De ella, nada o casi nada sabe la inmensa mayoría de los norteamericanos ¿Qué más podemos hacer? Si me permiten repetir el inapelable reclamo de los niños de La Colmenita.

Porque el tiempo pasa y pronto serán trece años desde que Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René fueron secuestrados. Una tras otra se han ido agotando las posibilidades de devolverles la libertad por la vía de los tribunales, donde sólo les queda ya un último recurso, el procedimiento extraordinario o Habeas Corpus. Para liberarlos sería indispensable movilizar a mucha gente, a ese “jurado de millones” del que ha hablado Gerardo y esa meta está lejos aún, muy lejos. No la alcanzaremos formulando buenos deseos, ni repitiendo consignas, ni con una propaganda a menudo autocomplaciente que predica a los conversos y convierte en rito lo que tiene que ser, ante todo, una obra de amor.

La total inocencia de nuestros compañeros consta en documentos oficiales del gobierno y de tribunales norteamericanos. Pero eso poco importa. Porque los documentos demuestran que ellos no cometieron crimen alguno, el Imperio ha ordenado que esas pruebas sean sepultadas y sobre ellas ejerce una censura total. Las grandes corporaciones mediáticas, esas a las que Chomsky definió, con una palabra, “disciplinadas”, las ignoran siempre, sistemáticamente, sin excepción.

Que esos medios actúen así, que cumplan sus instrucciones con obediencia, es natural, comprensible. Pero no son ellos los únicos que practican un silencio indecoroso. La verdad es siempre revolucionaria y por eso hay que decir que ese silencio va mucho más allá, se extiende hasta muchos de los llamados medios alternativos y llega también a algunos que se interesan, sin embargo, por la suerte de “Los cinco héroes prisioneros del Imperio” como suelen reiterar.

Entonces ¿qué hacer?

En el juicio de Nuremberg un fiscal señaló que los que estaban entonces en el banquillo de los acusados no eran los únicos culpables. También lo eran quienes no los denunciaron, los que sabían y callaron.

Por lo pronto excúsenme que vuelva a mostrar este documento. Es de la Fiscalía General de Estados Unidos, fechado mayo 30 de 2001, cuando el juicio de Miami se acercaba a la hora del veredicto. Se titula “Petición de Emergencia”. Y ¿qué pidieron aquí? Que se detuviera el juicio y fuese modificada la acusación principal contra Gerardo porque “a la luz de las pruebas presentadas” era imposible sostenerla y conduciría probablemente a la absolución de nuestro compañero en el cargo más grave formulado contra él, “conspiración para cometer asesinato en primer grado”.

Pero este documento, que es el reconocimiento explícito, solemne, del fracaso de la calumniosa acusación, cumple ya más de diez años de total ocultamiento. Y hay algo más que prueba su inocencia.

Recordemos que la infamia contra Gerardo se fundaba en algo con lo que él no tuvo absolutamente nada que ver, el lamentable incidente del 24 de febrero de 1996 y el derribo en aguas cubanas de dos avionetas pertenecientes a un grupo terrorista que muchas veces había violado nuestro espacio soberano. Según los radares cubanos el hecho ocurrió aquí, muy cerca del Malecón habanero; los radares norteamericanos ofrecían datos contradictorios o confusos, en consecuencia, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), que investigaba el suceso, solicitó al gobierno de Estados Unidos las imágenes tomadas por los satélites norteamericanos. Washington se negó a entregar esas imágenes hace quince años, se negó a la misma petición durante el juicio de Miami y se niega nuevamente ahora cuando lo reclama otra vez la defensa de Gerardo. Ha podido hacerlo sin molestia alguna porque su sospechosa conducta no ha trascendido al público pues de ese asunto nada dicen quienes supuestamente se dedican a informar.

Escasa repercusión ha tenido también el descubrimiento en 2006 de que los medios locales de Miami, los que amenazaron al tribunal y crearon un ambiente de odio y hostilidad contra los acusados, cumplían esa sucia labor con financiamiento del gobierno federal. Hace cinco años que Washington se resiste a revelar todo el alcance de esta conspiración y puede hacerlo gracias a la complicidad o la torpeza de otros “informadores”.

Hace ya más de un siglo alguien muy autorizado puso el dedo en la llaga. Me refiero a John Swinton que fue durante un largo período redactor jefe de The New York Times. Escuchémosle: “Si publicara mis opiniones honestas en mi periódico antes de veinticuatro horas quedaría sin empleo. El oficio de los periodistas es destruir la verdad, mentir abiertamente, pervertir, difamar, adular a los pies del dios dinero… Ustedes lo saben y yo lo sé… Somos los instrumentos y los vasallos de los hombres ricos que mandan tras el escenario. Somos las marionetas, ellos mueven los hilos y nosotros bailamos. Nuestros talentos, nuestras posibilidades y nuestras vidas son la propiedad de otros hombres. Somos prostitutos intelectuales.”

En el tiempo transcurrido desde que Swinton hiciera su memorable denuncia la situación ha evolucionado en un sentido aún más desfavorable para la libertad. Los dueños de antaño se fusionan hoy en grandes conglomerados que poseen no solo publicaciones impresas, sino también la televisión, las agencias cablegráficas y otros medios de comunicación y la llamada industria cultural. Son colosales corporaciones que determinan lo que la gente puede conocer, manipulan su capacidad de pensar y sentir, embrutecen y promueven la banalidad, el egoísmo y el aislamiento entre los seres humanos. Son ellos los que diseminan las noticias o las hacen desaparecer. Es una verdadera dictadura global que penetra por todas partes muchas veces sin ser advertida.

Es duro el desafío para quienes intentan ser la conciencia crítica en la sociedad contemporánea. Es grande la responsabilidad de los intelectuales, entre ellos, los periodistas.

Sólo escapando de las redes de la tiranía mediática, buscando fuera del menú “informativo” que nos impone, podremos acceder a la verdad y alcanzar la cualidad del revolucionario, la de “seres pensantes no seres conducidos”, para usar la definición de Julio Antonio Mella. Sólo si además somos capaces de ayudar a otros a emanciparse del nuevo yugo y unirnos y articular tantos esfuerzos dispersos estaríamos cumpliendo nuestro deber para con los Cinco hermanos. Sé que es difícil, pero vale la pena. Después de todo, ellos dieron sus vidas por nosotros.

(Palabras en la presentación del libro ”Los Héroes Prohibidos” en la UNEAC, Julio 13 de 2011)

Las eurekas de Sitiecito

Las eurekas de Sitiecito

En el mundo de motores y agregados eléctricos tienen su espacio los 36 trabajadores del Taller Héctor Rodríguez, perteneciente al MINAZ. Un centro donde la clave del éxito estriba en compartir la buenaventura de la sabiduría.

Por Ricardo R. González

Fotos: Manuel de Feria

Uno de los implementos destinados a radiaciones oncológicas en el hospital universitario Celestino Hernández Robau, de Santa Clara, dijo «hasta aquí», y colapsó en meses atrás. Algunos pensaron en un receso pasajero, mas el tiempo fue pasando, y la incertidumbre hizo mella en quienes necesitan la terapéutica para prolongar las justas esperanzas de vida.

En medio de las incógnitas y la espera, una mente prodigiosa se alumbró y pensó en el Taller Héctor Rodríguez, ubicado en la localidad villaclareña de Sitiecito, como posible solución al complejo crucigrama. El dispositivo viajó hasta allí. Recuerdan los especialistas Roberto Fernández Pérez y Osvaldo Moya Reyes que estaban frente a una tecnología obsoleta. Incluso hubo dudas, y tuvieron que valorarla de manera colectiva a fin de sacar conclusiones.

«El equipo había tenido otros enrollados. El alambre se partía porque estaba muy quemado, y nos propusimos realizar un trabajo similar al original. Estuvimos probando cada paso, y las respuestas avanzaban. En solo tres días logramos el objetivo en lo que puede considerarse un tiempo récord», puntualizan los expertos quienes manifiestan la seguridad de hacerlo en un lapso menor si hay necesidad de trabajarlo en otra ocasión.

SECRETOS COMPARTIDOS

Un pasillo central conduce a las diferentes secciones en la amplia nave. Resalta la limpieza y su perfecta organización. Motores de todo tipo y tamaños, accesorios, y componentes eléctricos ocupan los estantes de la única entidad de su tipo, perteneciente al Ministerio del Azúcar, existente en la región central, y que tiene entre sus encomiendas el enrollado de motores y transformadores eléctricos para el MINAZ y otras empresas, sin descartar la reparación agregados destinados a la maquinaria agrícola y el transporte.

Aunque su rol fundamental concierne a los perfiles azucareros, hay sectores con prioridad absoluta, según reafirma Remigio Pérez Molina, un hombre que inició en el centro como jefe de producción, y suma ya siete años al frente del colectivo.

«Si tenemos resultados se lo debemos a los métodos utilizados para enfrentar cada jornada. Escuchar mucho a los trabajadores, y tener muy en cuenta las particularidades de cada obrero. Hay que preocuparse porque tengan agua fría hasta los pormenores de una alimentación en la medida de las posibilidades, y hacerlos partícipe de las decisiones con valoraciones colectivas.»

Una máxima prevalece en el sitio: no dejar para el siguiente día lo que tiene solución en el anterior. «Es lógico, la industria azucarera no puede detenerse a expensas del Taller. Desde que llega un dispositivo se fija un plazo, y ya deviene compromiso, sustenta Pérez Molina.

— Hay equipos y equipos ¿Qué hacen en estos casos?

— Los más experimentados comparten sus conocimientos, y todo sale. Para eso realizamos el debate técnico de cada componente, como hicimos con el motor del hospital Celestino Hernández Robau. Los técnicos revisaron documentación, confrontaron hipótesis, y comprobaron, paso a paso, la efectividad del trabajo.

De sus 36 trabajadores, solo seis son mujeres. Una relación que al decir de Mayra León Pérez, técnica de Gestión Económica, y Marta Ribalta Ribalta, especialista principal en detalles productivos, es mantenida sobre la base del respeto con quienes comparten el galardón de Vanguardia Nacional por 11 años consecutivos, entre otros pabellones que exhiben en su rinconcito de historia.

Aportes al Programa Materno Infantil (PAMI), a la remodelación del entorno como la brindada al parquecito de la localidad, a las labores de recuperación cañera, o a la construcción de viviendas en Sagua la Grande figuran entre las contribuciones sociales de hombres y mujeres que conviven bajo el mismo techo desde las 7:00 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde, siempre que no existan contingencias especiales, de lo contrario… no hay horarios. 

Bajo esta disciplina asumen las prácticas preprofesionales y de adiestramiento de estudiantes familiarizados con el oficio que necesitan los conocimientos de los más experimentados. Alberto Bartolomé Casanova Alfonso es un ejemplo. Desde 1961 está envuelto en las faenas, y no se cansa de encontrarle muchos secretos a los motores. Esos descubrimientos son compartidos porque piensa que el conocimiento no constituye un patrimonio personal.

Ello ha propiciado motivaciones, a tal punto que muchos de quienes integran la nómina laboral en la actualidad realizaron esas jornadas de práctica en décadas anteriores.

Bien lo sabe Deyvis Rodríguez Rodríguez, un operador de maquinado que ocupa la sección sindical en una instalación que estimula tanto en moneda nacional como en divisa según los resultados productivos, aunque tampoco obvian diversas modalidades que hacen de los estímulos morales otra recompensa al mérito.

Por estas cuerdas transita el Taller Héctor Rodríguez que, entre tesón e intelecto, encuentra las eurekas de Sitiecito.

Cancionero: Andrea Bocelli (Me faltas)

Cancionero: Andrea Bocelli (Me faltas)

A CARGO DE RICARDO R. GONZÁLEZ

ME FALTAS

ANDREA BOCELLI

PARTICIPACIÓN ESPECIAL: KENNY G

CD: AMOR

Me faltas

cuando el sol le da la mano al horizonte

y la noche apaga el ruido de la gente

y el cansancio que me pesa todavía

como sombras del ayer, cuando eras mía

Me faltas

cuando busco tu mirada de repente

cuando trato de arrancarte de mi mente

siento un fuego que me quema el corazón

y tú, y tú..

Me faltas, me faltas

puedo mentir que ya estoy bien

pero me faltas

ahora que entiendo lo que tuve

tenerte cerca antes de dormirme

mientras camino en el vacío de mi alma

Me faltas, ya lo sé

y si me acerco a otra mujer, me engañaré

son mis recuerdos que te llaman

muero de frío todas las mañanas

cuando despierto solo y siento que me faltas..

...Ahora que yo puedo darte un poco más

y tú, y tú..

Me faltas, ya lo sé

y si me acerco a otra mujer, me engañaré

son mis recuerdos que te llaman

muero de frío todas las mañanas

cuando despierto solo y siento que..

me faltas.