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Miradas desde el Parque Casallas

Miradas desde el Parque Casallas

Por Ricardo R. González

Fotos: Ramón Barreras Valdés

Ha pasado un tiempo desde que el placeteño Parque Casallas modificó su imagen; sin embargo, Rigoberto Rodríguez Real, quien sabe muy bien de todos los esfuerzos desplegados como director de Comunales en la localidad, todavía se detiene en una esquina del sitio, mira hacia el objetivo y le parece una especie de debate que juega entre la fantasía y la realidad.

Como detallista del paisaje siente algunas insatisfacciones en la cultura del detalle llamadas a mejorar y, de acuerdo con su punto de vista, vaticina que serán más hermosas respecto a las actuales.

«A veces cuando más agobiado estoy camino por el Parque y aparecen nuevas iniciativas. Lo disfruté cuando niño e imagino aquella etapa pensando en la infancia de hoy y en la que está por venir. Todo ello me proporciona mucha paz, tranquilidad al saber que junto a un equipo inestimable de soñadores, cargados de alguna que otra divina locura, hemos contribuido con el entorno».

Parecía que la pandemia ponía el punto final al proyecto. Se detuvo la obra, un compás de espera prolongado, pero era un anhelo de la población disfrutar de su nuevo parque y ello requirió un esfuerzo extraordinario por parte de la Empresa de Producción Local de Materiales de la Construcción (PLOMAC), las brigadas de Servicios Comunales, los proyectistas, los trabajadores por cuenta propia, y el Fondo de Bienes Culturales en la salvaguarda de los valores patrimoniales junto con la alianza partidista y gubernamental.

Riguito —como lo identifica su pueblo— recorre cada rincón de ese símbolo de la Villa de los Laureles. Piensa que le falta el completamiento de una especie de ranchón aledaño, con su correspondiente delimitación, para ofertar almuerzos para la familia y acoger a los visitantes, que resulte funcional a fiestas de quinceañeras, sin descartar la presencia de algunos equipos destinados al esparcimiento infantil.

Propósitos que vuelan en la imaginación a fin de hacerse reales, y que el Parque se convierta en un complejo recreativo al margen de las edades.

«Cuando reinicie el curso escolar pensamos incluir acciones culturales con la proyección de películas para los niños, debates de libros, métodos para cuidar más el entorno y otras modalidades educativas a las que asistan las escuelas de la cabecera territorial y también las enclavadas en las comunidades más alejadas en función de convertir el lugar en la plaza principal de Placetas», precisa Rodríguez Real.

Mientras conversa recuerda aquel día en que le propusieron probarse en la conducción de los destinos de Servicios Comunales. Nunca pensó estar al frente de este sector, no sabía si podía medir fuerzas y en cierta medida le hizo perder el sueño, mas devenía compromiso ante su pueblo.

Ahora su visión difiere mucho de aquellos inicios. Está consciente que la recogida de desechos sólidos es un reto constante que muchas veces perturba; no obstante, existen otras esferas que hacen muy noble el oficio como el caso de la floristería y la atención necrológica «un duro momento para cualquier familia que requiere un trato humano en extremo sensible. Ahora me doy cuenta que nací para esto».

— Respecto al parque todo cambio conduce a críticas extremas, unas en bien y otras que se alejan del beneficio…

— Las hubo. No faltaron los contratiempos y confieso que he tomado decisiones muy arriesgadas, pero siempre tengo presente los señalamientos, los valoro y aprendo de ellos, sobre todo de los positivos para nutrirme y avanzar en el trabajo.

«Muchos de los que censuraron la obra y la consideraron irrealizable cambiaron su manera de pensar al ver la remodelación total de la jardinería como acento de la belleza, el conjunto de luminarias que enriquecen el entorno, aunque la poda de algunos árboles fue al comienzo un blanco de cuestionamientos que ya fueron solucionados, sobre todo los del área central».

— ¿Y el dilema de la glorieta?

— No resultó grato eliminar la anterior. Décadas de identificación con ella en medio de una tradición, pero nada de lo realizado ha sido a capricho personal ni de un grupo limitado de personas. A partir de las quejas hemos seguido las valoraciones públicas.

«Aun no me creo que existan más de 50 000 losas de granito de óptima calidad situadas en esta plaza, de una cifra superior a los 58 bancos instalados, y las consideraciones populares que lo valoran como el parque más bonito de Cuba y de la provincia sin estar completamente terminado. Desde el exterior se reciben criterios de placeteños deseosos de venir para apreciar su parque, de compartir sus añoranzas, o de residentes en otras provincias que han visto fotos y quieren vivir la realidad».

Si de compromisos personales se trata Riguito alude a Jorge Luis Broche Lorenzo cuando estuvo al frente del Partido en este territorio como uno de los promotores incansables, y muy en especial a alguien que menciona en cada una de sus conversaciones: Alfredo Pérez Rojas, el entonces presidente de la Asamblea Municipal que el detestable Covid-19 puso término a su existencia. «Me apoyó, sobremanera en el empeño y le dedicó una gran parte de su vida a pesar de los vientos y las mareas».

Cada una de sus palabras lleva una fuerza, un sentido de bienestar colectivo, de hacer mucho más por la existencia humana. «El parque Casallas ha sido la obra que la siento muy mía, el regalo para el pueblo, ese que es nuestro, de Placetas, y de todos».

PIE DE FOTOS

1.- Muchos detalles deberán incorporarse al parque Casallas a fin de que resulte la principal plaza de Placetas.

2.- «Esta es la obra que la siento muy mía, pero es de muchos y de todos» confiesa Rigoberto Rodríguez Real, director de Comunales en la Villa de los Laureles.

3.- En el centro la glorieta y los 58 bancos instalados que pueden acoger a 1 200 personas sentadas.

4.- El conjunto de luminarias recrean el entorno. 

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