Por Ricardo R. González

El impacto propiciado por las Casas de Orientación a la Mujer y la Familia (COMF) en busca de soluciones o sugerencias a las problemáticas comunitarias resultó decisivo para que Villa Clara figure entre las tres provincias destacadas en el país.

Si de líneas principales se trata resaltan la atención diferenciada ante la violencia intrafamiliar, los rezagos machistas, la tramitación de pensiones alimentarias de menores que aun no la poseen, así como el apoyo, a los grupos de adolescentes, a quienes pertenecen a la tercera edad, a los discapacitados, y a mujeres que padecen de cáncer de mamas.

No falta la orientación individual por conflictos familiares, las recomendaciones oportunas para evitar el mal manejo del divorcio, o los métodos dirigidos a enfrentar la conducta de los hijos ante la sociedad, sin descartar las maneras de incentivar el afecto familiar, el tratamiento a las disfunciones sexuales, y los problemas no resueltos en torno a la paternidad.     

De acuerdo con el criterio de Mayelín Díaz Rodríguez, integrante del secretariado provincial de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), mantener el trabajo constituye un reto devenido compromiso, debido a que la primera COMF fue fundada en Santa Clara, en 1990, por Vilma Espín Guillois, la eterna presidenta de la organización, para luego generalizarse en todo el archipiélago.

Subraya Díaz Rodríguez que dichas dependencias arribarán a su aniversario 24 el próximo 8 de septiembre, y en el caso del territorio los antecedentes datan de las experiencias acumuladas por la Cátedra Mujer y Desarrollo, de la Universidad Pedagógica Félix Varela. 

Villa Clara dispone en la actualidad de 15 entidades de este tipo, entre las 174 existentes en Cuba, y resulta significativo el aporte voluntario de sus colaboradores con sobresaliente participación de Tribunales, Salud y Educación, por citar algunos organismos.

Más de mil graduados salen cada año de sus cursos de adiestramiento que favorecen, en muchos casos, a amas de casa y jóvenes desvinculados del estudio y del trabajo, así como las acciones de superación dirigidas a los cuentapropistas.

Se reclama multiplicar el trabajo de las COMF pues no todos los municipios logran los resultados esperados ni la divulgación necesaria, a tenor de que muchas personas desconocen el caudal de posibilidades que brinda esta iniciativa bajo los auspicios de la FMC.

Unos 3 mil 550 colaboradores voluntarios brindan su aporte a las COMF en todo el país; de ellos, 362 son del territorio, sin incluir los más de 300 que laboran directamente en las diferentes comunidades.

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