20130824182847-romeo-y-julieta-carlos-acos.gifTamara junto al cubano Carlos Acosta.

La afamada Tamara Rojo baila hoy en Cuba y muchos amantes locales del ballet pensarán: ojalá sea en los teatros.

Esta gloria española ensaya por estos días en la sede del Ballet Nacional de Cuba algunos fragmentos de su próximo estreno, El Corsario, en versión de la coreógrafa estadounidense Anne-Marie Holmes.

Hace apenas un año y en la plenitud artística, Rojo aceptó el reto de dirigir la segunda compañía de mayor relevancia en Gran Bretaña, el English National Ballet (ENB) y a los múltiples roles de su repertorio incorporó el de directora.

Su elección de para el puesto fue una apuesta total a la capacidad intelectual de la Máster en Artes Escénicas y licenciada en Danza en la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid), un intento de dar vida a la compañía inglesa en el peor momento financiero de su historia.

La única forma en la que puedo garantizar la supervivencia de ENB es hacerla una compañía distinta al Royal, con características propias, coreografías creadas para ella y un nivel de excelencia, aseguró en diálogo con Prensa Latina.

De ahí la idea de representar Corsario, una obra que ninguna otra compañía en Gran Bretaña tiene en repertorio.

La Rojo bailarina arroja luz sobre múltiples vidas de la literatura como la Margarita de Alejandro Dumas, la Julieta de William Shakespeare, la Manon del Abate Prévost y la Kitry de Miguel de Cervantes en Don Quijote.

Esa es la razón fundamental por la que yo quiero bailar y el día que me retire es a lo que más echaré de menos: poder desaparecer en otras vidas, confesó la artista de cuerpo menudo y risa fácil.

Cualquier encarnación suya en el teatro puede ser a la vez deslumbrante y reveladora, mientras su técnica merece los calificativos de mayor jerarquía, y los tiene, Rojo es Premio Benois de la Danza, Príncipe de Asturias y Laurence Olivier, numerosos críticos la sitúan en el Olimpo de su tiempo.

A la directora le brillan los ojos cuando habla de las próximas propuestas del ENB: la reposición de Cascanueces y un programa titulado Lest We Forget (Para que no olvidemos), en conmemoración del centenario de la I Guerra Mundial, compuesto por cuatro nuevas creaciones de grandes coreógrafos.

Rojo también volverá a bailar Romeo y Julieta en Londres junto a un partenaire muy recurrente en su carrera, el cubano Carlos Acosta, principal del Royal Ballet, la compañía a la que ambos dieron mucha gloria durante más de una década.

Todos esos planes la incitaron a retornar a La Habana en pleno período de vacaciones del ENB, en busca de ensayos y de una preparación física que reforzara la solidez de su técnica.

La preparación es esencial porque cada vez se les pide más a los bailarines, que salten a mayor altura, que hagan técnicas muy diferentes, en la actualidad no sirve ser un buen bailarín clásico nada más, debes poder hacer creaciones de cualquier estilo, aseveró.

La energía de esta mujer oculta muy bien sus 39 años de edad y el caudal de ideas que articula en cuestiones de segundos, sobre cualquier tema, inducen un presagio o certeza: vemos todavía el preludio de su gran carrera artística.

(Con información de PL)

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