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Ana García Cabrera, al frente del Grupo Asesor de Desarrollo Local en el municipio

Por Ricardo R. González

Foto: Ramón Barreras Valdés

Placetas no es el edén ni tampoco un paraíso terrenal; sin embargo, su buena gente sueña y crea por ese afán de regocijar la vida y hacerla más plena en bien de todos. Pregúntele a Emilio Chávez Estévez, el guajiro que desde La Vallita ha revitalizado la agricultura, y sabe de distintivos de excelencias como premio a sus labranzas. El hombre que hurga y encuentra los secretos de las especies para luego compartirlos porque comprende que el patrimonio del conocimiento debe despojarse de cláusulas exclusivas.

Ya él encontró el camino que lo lleva a acortar el ciclo productivo del mamey colorado sin que pierda sus legítimas propiedades. Y qué decir de Segisberto Santos Milián quien un día subió a un avión y llegó a la tierra del sol naciente para, sin sombrero o con el, ofrecer sus experiencias en el cultivo del arroz y aprender de los productores japoneses. Hoy sus métodos llegan hasta muchas formas productivas de la demarcación o se extienden por otros lares de nuestra geografía.

Son saldos de algo que la Villa de los Laureles resulta precursora, pues cuando nadie hablaba de Desarrollo Local o parecía proveniente de otra galaxia, ya aquí desbrozaban las sendas y se mostraban nociones a aquellos municipios y provincias que lo tomaron como vía al futuro.

Después todos quisieron beber de la savia, y Ana García Cabrera, al frente del Grupo Asesor de Desarrollo Local en el municipio, subraya que entre las líneas que incluye este tipo de desarrollo figura el rubro energético con el empleo del biogás encaminado al programa porcino, sin descuidar los detalles inherentes a la contaminación ambiental.

Un buen ejemplo lo exhibe la CCS Niceto Pérez con proyectos que incluyen a unos 40 productores vinculados a la producción animal con el correspondiente ahorro de energía al poderse desconectar esas familias de la red energética nacional.

El municipio cifra esperanzas en los llamados secadores solares, en tanto forma parte de un estudio nacional, avalado por CUBAENERGÍA, dirigido al análisis del comportamiento energético, sus potencialidades, dificultades, y las acciones que se pudieran incorporar en torno a la energía renovable.

BAJANDO DE LA NUBE

Sin omitir trabas, limitantes de materias primas y carencias los lugareños saben que su idiosincrasia no se puede deslindar de cualquier arista vinculada al desarrollo local como método renovador en el plano social, productivo, ambiental y energético.

Allí están las transformaciones experimentadas en los consejos populares de Guaracabulla, que marca el propio centro de Cuba, en Plazoleta—Las Minas, y en Benito Juárez. Unos rurales, otros urbanos, pero con pasos encaminados al beneficio comunitario.

Al principio muchos no creyeron, pensaron en palabritas bonitas esparcidas por el aire, mas la realidad demostró que el aporte de todos revitaliza la existencia. El rescate de tradiciones, de valores culturales, históricos y sociales, la participación colectiva en la protección y conservación del Medio Ambiente, y lo incuestionable de que una mano debe sumarse a la otra para aportar soluciones colectivas muy bien lo demuestran.

Gran parte de los que formaron grupos marginados o automarginados han reencauzado el cauce de sus vidas, y el problema cardinal de la falta de agua en el «Benito Juárez» parece encontrar, poco a poco, otro matiz con un microacueducto de moderna tecnología que transita por otra de sus fases constructivas con el concurso de los residentes en la zona.

Las iniciativas municipales fomentarán otro detalle cuya tradición es autóctona en materia de muebles, artesanía y talabartería, a la vez que se piensa en una fábrica de leche en polvo destinada a completar el ciclo productivo del reconocido complejo lácteo existente en la localidad.

Una aspiración que dispone de importante financiamiento a favor de un incremento productivo y reducción de importaciones. Mientras tanto, avanza el rescate del complejo deportivo ubicado a la salida del territorio cabecera ante la desproporción no contar con playas o ríos cercanos, mientras las acciones de remodelación se aprecian sobre las ruinas del hotel Las Tullerías que tendrá otros fines, aunque preservando sus detalles arquitectónico y el valor histórico que encierra.