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Un hit y a la gloria. Pero no, por apenas un inatrapable Enrique Díaz no entra el firmamento del béisbol cubano. 26 años le ha costado escribir su historia. Desde hoy, desde mañana o tal vez dentro de una semana será el pelotero cubano con más inatrapables, y lo será por mucho tiempo, pues nadie inquieta en su espejo retrovisor.

Sobrepasará a un grande: Antonio Pacheco, uno de los jugadores más completos que jamás veremos, con una técnica depurada y exquisita en el cajón de bateo. Pero el mérito de Enriquito no radica en ser mejor que el Capitán santiaguero -de hecho, en mi opinión no lo es-, sino en jugar y jugar, durante tanto tiempo, con tanta entrega y tanta voluntad.

“Se ha empleado en cuerpo y alma, siempre en busca de la perfección, exigiéndose el máximo en cada lance”, asegura el otrora estelar torpedero citadino Rolando Verde.

En el diamante le va la vida, que son sus hijos, sus padres, su familia, por y para quienes juega, porque en la pelota el placer no necesariamente llega por integrar una selección nacional o ser campeón mundial, premios que también hubiera agradecido, sobre todo el primero, solo que coincidió con muchos jugadores de extrema calidad en el segundo cojín.

Sin embargo, más allá del anhelo de vestirse con el traje de las cuatro letras, Enriquito ha logrado topes individuales que lo sitúan como uno de los mejores primeros bates de la historia, función que ha cumplido a cabalidad, ya fuera con Metropolitanos o Industriales.

Se ubica líder absoluto en carreras anotadas (1 623) y comparecencias al plato (9 583), y segundo en boletos recibidos (1 413), además de sus conocidos reinados en triples (98) y bases robadas (724). A todos estos, más temprano que tarde se debe añadir la cumbre en solitario en el apartado de hits, una vez que alcance los 2 357…

Cuando lo haga, cumplirá una meta, tal vez la única que le queda como jugador, pero seguramente seguirá allí, como hombre proa, generando el caos cada vez que entre en circulación, porque todavía tiene madera para crear carreras a base de velocidad.

Incluso, todavía, y con 43 abriles, no lo han podido capturar durante este campeonato en seis intentos de robo y tiene su porcentaje de embasado por 394.

Sobre su persona, Juan Padilla afirmó: “Representa la perseverancia y la voluntad, tiene gen de batallador, y aunque esté en el banco nunca dejará de empujar a sus compañeros”.

(Con información de CubaDebate)