20110812132845-alicia-2.jpg

Amaury. (risas) Y además ahora puede, ¿usted está haciendo ejercicios? Porque la veo delgada, en realidad la veo delgada.

Alicia. He engordado, en estos últimos días he engordado, he comido mucho.

Amaury. ¿Verdad?, pero ¿usted hace ejercicios?

Alicia. Me he pasado de dieta.

Amaury. Ah, bueno.

Alicia. Yo no tengo dieta, pero me cuido un poco. Me debía cuidar un poquito más todavía. Yo estaba más delgada.

Amaury. Yo la veo espléndida, señora. Realmente, ya usted sabe que yo soy un fan irrenunciable, un devoto perpetuo, pero yo la veo preciosa y quiero decirlo en cámara, después, como hablaremos de Pedro más adelante, no quiero que se ponga celoso (risas de Alicia), pero usted sabe que es mi amor imposible. Lo ha sido siempre. Ahora, usted me habló en aquella época, hace 14 años, que tenía un gallo blanco, que cantaba por las mañanas y que le alegraba la vida cuando cantaba.

Alicia. Me han encantado los animales toda la vida y en estos momentos ya hay una cría, en aquella época era una cría grande de pollos blancos ponedores, que eran maravillosos. Se me han acabado, pero ahora los tengo criollos, de todos colores, tengo un gallo colorado que es una maravilla, y me encanta cuando canta. A mí me gusta oírlo cantar por la mañana. Yo oigo un gallo cantar y entonces me sonrío automáticamente, porque me parece que le está cantando a la vida. El gallo canta porque ya se despertó, porque es la vida, porque está el día, porque empieza a vivir. ¡Qué cosa tan linda, qué belleza!  A mí oírlos cantar a los gallos no me molesta, me gusta muchísimo, así que en mi casa siempre hay que tener gallos.

Amaury. (risas) Pero usted ahora, me va a permitir, hay un  tema del que nosotros no hablamos hace 14 años.

Alicia. ¿Cuál?

Amaury. Y es que usted está a punto de cumplir 35 años de matrimonio con un hombre querido y admirado, escritor, crítico de danza, director del Museo de la Danza, director de la revista Cuba en el ballet y quisiera entonces que usted me hablara de Pedro Simón.

Alicia. ¿Qué yo le hable a usted de Pedro?

Amaury. Sí, que me hable usted de su amor por él, de su relación, en la medida de lo posible, sin ser indiscreto.

Alicia. No, yo le puedo decir que si yo no lo amase, o si no lo quisiese, ya no estaría con él.

Amaury. Yo me imagino, usted es una persona de convicciones muy fuertes.

Alicia. Sí. Yo creo que uno no le puede hacer perder el tiempo a nadie.

Amaury. Ni permitir que nadie le haga perder el tiempo a uno.

Alicia. Y a una persona, menos. Por lo menos…, yo sé que vivimos en esta tierrita por lo menos una vida, pero hay que vivirla linda, con trabajo, haciendo cosas, creando. Teniendo futuro, futuro en todo sentido. Pero, yo creo en el espacio.

Amaury. Eso me dijo.

Alicia. Sí, yo creo en el espacio, que hay vida en el espacio, en otros lugares. No sé cómo es la forma de vida, pero la hay. Porque me parece increíble, vanidoso, terrible, pensar que nada más que en este mundo, en esta tierrita pequeñita es donde único hay vida. ¿Por qué? ¿Qué tenemos? ¿Por qué vamos a ser nosotros los únicos? ¿Por qué?, miren para arriba y verán ¿cuántos planetas, cuántos universos hay?

Amaury. Bueno, ya hay gente que ha tenido contacto con extraterrestres.

Alicia. Eso he oído.

Amaury. Usted no. ¿Usted no?

Alicia. Yo no. Es una lástima, porque estoy loca porque hagan contacto conmigo (risas de Amaury). Yo sí quiero que lo hagan, yo no les tengo miedo ni nada. Ni les voy a tirar un tiro ni nada.

Amaury. Usted los enseña a bailar ballet.

Alicia. Ah, yo los enseño a bailar ballet. No, si yo espero que tengan algo para que me hagan así, plum, y me den la edad que yo quisiera tener para volver a bailar.

Amaury. Pero usted ha sustituido eso, porque está haciendo coreografías.

Alicia. Estoy haciendo coreografías.

Amaury. Y ahora me han dicho que está a punto de estrenar unas cuántas.

Alicia. Sí.

Amaury. Porque ya no es que Alicia va a estrenar una coreografía. Alicia va a estrenar varias coreografías. Es una vida constantemente en movimiento.

Alicia. Sí.

Amaury. Alguien me dijo: En una operación suya de los ojos, la primera, que usted estaba recuperándose y alguien me contaba, que usted marcaba todos los pasos con las manos mientras se recuperaba. ¿Cómo era eso, cómo es que usted recordaba los pasos con las manos?

Alicia. Porque yo bailo y yo puedo bailar, y bailar y hacer esto, los gestos (hace los pasos con los dedos de las manos) y el entrechat y todo lo que me da la gana, hasta cierto punto, pero eso lo hago entre bailarines que me van entendiendo. Cuando yo hago coreografías yo les explico, y entonces les digo. Además, usted sabe que todos los pasos tienen nombres.

Amaury. Sí, sí. Que son bellos los nombres, además.

Alicia. Por lo regular yo digo: este es el escenario, yo soy la parte de atrás, ustedes son la parte de alante, estos son los costados. Todo el mundo en una mesa y ellos se me ponen alrededor. Y entonces, con el salero y el no sé qué, entra por aquí, el otro, entra un tenedor, una… y los bailarines son tremendas cucharas, tenedores, cuchillos, todo lo que pueda encontrar.

Amaury. (risas) ¡Ay, Alicia!

Alicia. Pero así hacemos y así les explicamos y ellos van escribiendo. Por lo regular están Ana María, Javier Sánchez, está Svieta y todos ellos,  copia y copia y me cogen la música y la cuentan y me le dan vuelta ¿entiende? Y después van y montan. También muchas veces cuando yo digo que hagan este movimiento así, con los brazos: a ver, repítelo. Me toman película. Tam, tam, tam, y entonces, al hacer yo el movimiento (hace el movimiento), ellos me van tomando película.

Amaury. Yo creo que hasta yo bailaría si usted me monta una coreografía de ese tipo, de esa manera (ambos ríen).

Alicia. Yo no podría cantar aunque usted me enseñe. Ojala yo pudiese cantar.

Amaury. Y ojala yo hubiera podido bailar. Hubiéramos bailado juntos seguramente. Yo nunca la hubiera dejado caer. Nunca hubiera estado mirando para la muchacha del público.

Alicia. Pues, no.

Amaury. Se lo juro. Ahora, Alicia.

Alicia. Usted sabe, él ya murió.

Amaury. Sí.

Alicia. Pero él nunca más miró a ninguna muchacha mientras bailaba.

Amaury. (risas) No se atrevió, no se atrevió. ¿Es verdad, Alicia, que (René) Portocarrero, una vez le quiso regalar unas flores y como no encontró las flores, las pintó?

Alicia. Exacto, eso fue precioso, precioso…, unas flores. Llega y me dice: no encontré flores, por lo tanto te las pinté. Yo le dije: ¡Ay, qué felicidad que no encontró flores! Así esto es eterno.

Amaury. Pero también las flores en el corazón de uno…

Alicia. Precioso, no, pero precioso. Él era.., tenía cosas muy lindas, muy exquisitas.

Amaury. Alicia, ¿qué ha sentido usted? Yo pensaba: sobre usted han escrito, bueno, (Juan) Marinello, Cintio (Vitier), Fina (García Marruz), Eliseo (Diego), Dulce María Loynaz…, Es que todos los escritores y los más jóvenes, yo recuerdo todos los poemas que le han escrito: Nancy Morejón, Miguel Barnet, Pablo Armando (Fernández), es que todos…, ¿qué siente uno cuando tantas personas, a quien yo sé que usted también quiere y respeta, la homenajean de esa manera?… Alejo Carpentier.

Alicia. Bueno, es como… uno siente… ¿pero qué tengo que hacer ahora? Porque tengo que hacer algo mejor yo. Yo tengo que superarme, yo tengo que hacer algo mejor, yo tengo que hacer algo bien, yo tengo… Entonces uno no ve lo que ha hecho, sino, uno se pone a mirar qué es lo que tiene que hacer, los pasos que tiene que seguir de ahora en adelante, no lo que ya hizo, ante cosas tan bellas que dicen aquellas personalidades tan importantes y tan lindas.

Amaury. Y que además muchos de ellos, bueno, yo creo, por lo menos de los que le nombré, llegaron a ser sus amigos.

Alicia. Amigos.

Amaury. No solamente eran sus admiradores.

Alicia. Bueno la palabra amigo es muy grande.

Amaury. Es muy grande, es verdad. También la palabra amor es muy grande.

Alicia. Pero es más ligero.

Amaury. ¿Sí?

Alicia. Amigo…, no, eso es muy profundo.

Amaury. ¿Usted cree que la incondicionalidad es absolutamente indispensable en un amigo? Ser incondicional.

Alicia. Un amigo es más grande que todo.

Amaury. ¿Usted cree que ahora se es un poco irresponsable a la hora de decir amigo?

Alicia. No, y besos, todo el mundo se está besando hoy en día.

Amaury. Ah, sí, todo el mundo se besa, pero eso es bonito ¿no?

Hablemos de Laura, de su hija y de sus nietos y sus bisnietos.

Alicia. Bisnietas, dos.

Amaury. Bisnietas. Me ha dicho alguien -y usted me dirá si es verdad o no-, alguien me comentó que los fines de semana son para ellos. Que usted se los dedica a ellos ¿es cierto?

Alicia. No.

Amaury. Cuando está de viaje no, por supuesto.

Alicia. No, no, pero yo las veo, cuando puedo, cuando están aquí, porque una está en los Estados Unidos. La otra ya está aquí con Laurita. Ahora está en Camagüey, con la otra abuela, que es Camila. Y la otra, Carmen. Las quiero mucho y son mis nietas. Ellas me dicen “bis”.

Amaury. ¿Qué le parece el trabajo que ha hecho su hija Laura al frente de su compañía?

Alicia. Ella trabaja muchísimo y se empeña mucho en ese trabajo y trata de hacerlo por su lado. Ella no quiere ser la hija de mamá o de papá, o que digan… Ella quiere hacer algo por ella. Ella quiere ser independiente. Que sea independiente. Desde luego que tiene a mamá al lado ¿sabe? En cualquier momento ella sabe que tiene a mamá.

Amaury. Claro, la hija de mamá. Usted siempre será su mamá y ella siempre será su hija.

Alicia. Sí, cómo no.

Amaury. ¿Qué sueños le faltan por cumplir, Alicia?

Alicia. Yo estoy empezando a bailar ¿qué le parece?

Amaury. No, yo estoy… mire, usted es… usted es un hechizo. Usted es una fuerza de la naturaleza. Nadie se puede comparar con usted, el que se compare con usted está loco, o sea, puede seguirla como ejemplo, pero esa fuerza, ese deseo de vivir, esas ganas de seguir adelante, ese estar siempre presente, mire, usted me perdona, y que me perdonen los televidentes, si quieren pensar que estoy adulando. Sí, estoy adulando a Alicia Alonso y me siento muy honrado también de eso. Por eso le preguntaba: ¿Qué sueño le falta por cumplir a Alicia?

Alicia. ¡Ay, tantos! Yo quisiera hacer más ballets. Tengo la idea de otros ballets, otras historias grandes, muy grandes. Quisiera visitar otros países, me faltan algunos. Tengo muchos deseos de ir al África, no he estado en África. He estado en el mundo entero y no he estado en África. Y quiero seguir viendo cómo avanza todo. Quiero seguir viviendo, quiero ser parte de la vida, quiero ser parte de la vida, de esta tierra, ahora.

Amaury. El otro día yo pensaba, yo estaba en Cienfuegos. Yo hago siempre una pregunta, casi siempre, vinculada con Cuba, con el amor a Cuba; y me preguntaron, en una entrevista en Cienfuegos, como yo la hago en el programa, me dijeron: Amaury ¿y para ti qué es Cuba?, la misma pregunta que yo hago y entre las cosas que dije, fue: Cuba es Alicia Alonso. Yo pudiera decir: amo a Cuba y es como amar a Alicia Alonso. Amo a Alicia Alonso y es como amar a Cuba.

Alicia. ¡Ay, por favor! Eso es bellísimo, pero eso es demasiado, es demasiado ¿Usted se da cuenta lo grande que es Cuba?

Amaury. Y también me doy cuenta lo grande que es usted.

Alicia. Se acabó la entrevista, se acabó, ya.

Amaury. (risas) Está bien. Se acabó la entrevista. La voy a terminar con una canción. ¿Se acuerda que le hice una canción?

Alicia. Sí.

Amaury. Bueno, yo quiero entonces terminar la entrevista regalándole esa canción. Aquí tengo mi guitarra, la he traído, se la voy a cantar, ¿se acuerda que se llama Quisiera ser el viento?

Alicia. Quisiera ser el viento.

Amaury. Pedro ya se la sabe, me han dicho. A ver si se la canta.

Alicia. ¿Pedro?, ¿Pedro Simón?

Amaury. Sí, Pedro se la sabe.

Alicia. A él le encanta.

(Amaury le canta Quisiera ser el viento)

QUISIERA SER EL VIENTO

Quisiera ser el viento

que su espacio reclama

quisiera ser el viento

cuando se le derrama

quisiera ser el viento

cuando se encima y canta.

Quisiera ser el viento

que a su paso declama

quisiera ser el viento

que le fascina y habla

quisiera ser el viento,

podría ser la llama …

… Podría ser la luna

podría ser el agua

podría ser la lluvia

que la mece y la abraza

podría ser la espuma

podría ser la danza

pero quiero ser viento

para arrullarla.

Quisiera ser el viento

que la compulsa y alza

quisiera ser el viento

para desamarrarla

quisiera ser el viento,

podría ser la jaula …

Podría ser la luna

podría ser el agua

podría ser la lluvia

que la mece y la abraza

podría ser la espuma

podría ser la danza

pero quiero ser viento

para arrullarla

pero quiero ser viento

y enamorarla.

Amaury. Felicidades Alicia, muchas felicidades. Le beso las manos. Llego hasta usted. Muchas gracias, señora mía.

Alicia. ¡Ay, qué lindo ha estado eso! ¡Qué lindo!