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Texto y fotos Ricardo R. González

Una aeronave se desliza por los casi 3,8 km de pista del aeropuerto internacional Abel Santamaría, de Santa Clara. Los procederes de taxeo están listos en una de las plataformas cercanas a la instalación mientras el resto del personal se dispone a cumplir sus funciones en los diversos departamentos; sin embargo, la protección medioambiental no constituye asunto secundario y se sitúa entre aquellos principales existentes en su cartera.

Tania Pérez Contino, jefa del departamento de Desarrollo, Calidad y Negocios en el aeródromo, domina el tema y explica con sólidos argumentos cada uno de los detalles, por ello afirma que «la preservación de la Capa de Ozono no constituye un hecho aislado, ya que forma parte de un todo relacionado con la protección del medio ambiente, tanto en el aeropuerto como en su zona circundante».

Ello valió para que la institución alcanzara un reconocimiento nacional y a la vez provincial en el recién pasado día de protección de este escudo salvador, y como parte del sistema medioambiental que tienen certificado ejecutaron múltiples acciones que van más allá de una fecha específica y resulta un capítulo de la cotidianidad.

«Otra de ellas —explica— es el trabajo realizado con el incinerador destinado al tratamiento de sustancias tóxicas. Mediante inversiones y el estudio efectuado por la empresa Gamma conocimos el grado de emisiones reales y la necesidad de aplicar un conjunto de mejoras que posibilitara la menor exposición de megatoxinas al ambiente».

Este dispositivo quema a 900 grados y de acuerdo con normas cubanas y foráneas admite todos los desechos generados a partir de la limpieza de las aeronaves y de los salones de la terminal ante el flujo de turistas y viajeros que entran a Santa Clara.

Las miradas de protección a la Natura van más allá. Por ello sustituyeron los equipos de climatización que utilizaban sustancias agotadoras de la Capa de Ozono, a tenor de que los aeropuertos resultan sitios necesariamente climatizados que de no utilizarse un gas protector los niveles de contaminación resultarían en extremos considerables.

En la instalación aeroportuaria ningún paso se realiza a la deriva porque existe un sistema de certificación de gestión medioambiental que permite la sostenibilidad de un proceso portador de una parte en Cuba, a partir de las normativas del país, y otras establecidas por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) para este tipo de acción.

«Tenemos dos clientes fundamentales: las aeronaves (del llamado lado aire) y los pasajeros (en tierra) por lo que también trabajamos con los desechos sólidos, líquidos e incluso con los ruidos, entre otros, ofreciendo un tratamiento diferenciado a dos tipos de clientes que recibimos al unísono: los aviones y los pasajeros», precisa Pérez Contino.

El espectro abarca, además, desde el reabastecimiento de combustibles con sumo cuidado para mitigar los posibles derrames de hidrocarburos dentro de las plataformas y el tratamiento de los residuales líquidos que incluye las acciones en una laguna local en la que vierte no solo el aeropuerto si no otras entidades cercanas.

«No constituye una laguna de oxidación. Tampoco tiene aguas contaminadas y cada año se procede a los exámenes ambientales para comprobar que no muestren afectaciones. Son acciones ejecutadas por el propio aeropuerto, independientemente de otras instituciones que también la utilizan».

Una noticia favorable se incorpora al panorama medioambiental al conocerse que, de conjunto con GeoCuba, están enfrascados en un estudio para concluir el mapa de ruido de toda la zona aeroportuaria que incluye mediciones de amplio espectro desde la localidad de Marrero hasta las proximidades de Encrucijada, como áreas próximas sometidas a los aterrizajes y despegues de las aeronaves.

Estas evaluaciones arrojarán las posibles afectaciones del ruido al entorno, además de emprender labores educativas con las aerolíneas a partir de las turbinas de los aviones en específico.

«Diferentes aeropuertos en el mundo han puesto restricciones en este tema, pero aun no estamos en condiciones de aplicarlas», finalizó Tania Pérez.

PIE DE FOTOS

1.- La protección medioambiental incluye todas las secciones del aeropuerto incluida su pista.

2.- Tania Pérez Contino, jefa del departamento de Desarrollo, Calidad y Negocios en el aeródromo.

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