Por Ricardo R. González

Informes como estos impactan y sacuden la conciencia, aunque sean lejanos a nuestro archipiélago, pero a mi modo de ver, tanto la fauna como la flora constituyen patrimonios de la humanidad.

Resulta que la guacamaya roja (Ara macao) está extinta en un 95 % dentro del área que ocupaba en México; de hecho, se calcula que sólo quedan 250 ejemplares en libertad.

En ello influyen causas multifactoriales. Se conoce que dicha ave está diseminada desde el propio territorio mexicano hasta Argentina; sin embargo, la destrucción de los bosques húmedos tropicales marcados por desastres naturales o por la acción indiscriminada del hombre con esas hachas incesantes que los talan y destruyen.

A ello se suma la captura de la especie para su correspondiente comercialización como parte del tráfico de animales silvestres apoyado en una extraordinaria belleza que exhibe colores brillantes al compartir tonalidades de rojo, verde, amarillo y azul.

La pérdida sorprendente de la guacamaya roja o escarlata se hace sentir también en Guatemala, Honduras, El Salvador y Colombia donde las nóminas de existencia disminuyen considerablemente.

De acuerdo con reportes de asociaciones protectoras de animales estas capturas indiscriminadas ocupan la segunda causa influyente en el detrimento de la biodiversidad, y para tratar de contrarrestar los impactos México viene desarrollando programas desde hace años. Así han liberado ejemplares con el propósito de repoblar un hábitat del que desaparecieron hace más de cinco décadas.

Los proyectos incluyen la adaptación al nuevo entorno para asumir los peligros selváticos, incluso llevan implícitos el intento de crearles una especie de aversión al ser humano a fin de mantenerlos a salvo de la caza indiscriminada, cuya acción vandálica impone el precio de 3000 dólares en el mercado clandestino.

Las guacamayas llegan a vivir hasta 75 años, y vale la experiencia de este programa que antes de ponerlas en libertad en el área escogida permanecen buena parte del tiempo en el interior de una enorme jaula rodeada de frondosa vegetación y donde apenas tienen contacto con los visitantes al sitio donde se encuentran.

Desde el Parque ecológico Xcaret, situado en las proximidades del balneario mexicano de Cancún, serán liberadas unas 250 en un lapso de cinco años al estar considerado el mayor centro de cría y reproducción de guacamayas, con cerca de 1000 ejemplares hasta el momento.

Si bien resulta excelente propuesta habrá que insistir en las irreverentes conductas humanas que, de proseguir así, prohibirán que el vuelo multicolor de un ave surque el cielo y nos regale sus encantos.

Impidamos que la guacamaya roja forme parte del pasado, de una página que la atesore como reliquia en un libro, o de una foto de coleccionistas que, a lo mejor con el tiempo, pudiera regalarle sus encantos a las nuevas generaciones.

CARACTERÍSTICAS DE LA GUACAMAYA ROJA

— De acuerdo al país o región donde habitan también se le llama guaca, papagayo y lapa roja; en inglés se llama scarlet macaw que significa literalmente «guacamaya escarlata».

— Viven en selvas tropicales de tierras bajas y sabanas. También en bosques húmedos, y a menudo cercano a ríos.

— Son animales herbívoros y frugívoros. Básicamente su dieta depende de las plantas, frutas y también las semillas; sin embargo, en ciertas ocasiones beben hasta néctar.

— Entre las mayores amenazas figuran la deforestación. Según estimados en los últimos 40 años se ha perdido el 90% de las selvas en México y con ellas el hábitat de la guacamaya roja.

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