La cantante y actriz Massiel, con la liga de Juan Marsé en el teatro Español en 2012. (Foto: Bernardo Pérez)

“Yo estaba como un alma en pena recorriendo el Royal Albert Hall con mi traje de Courrèges cuando viene muy nervioso Ramón Arcusa del Dúo Dinámico y me dice ‘Nena, vamos, que hay que cantar’. ‘¿Cómo, que hay que cantar?’ le respondo, ‘si ya he cantado’. Y me contesta: ‘Sí, es que hemos ganado”. Estos días Massiel ha tenido que poner en orden y memoria muchos de sus recuerdos de aquella noche del 6 de abril en el Royal Albert Hall de Londres cuando ganó el Festival de Eurovisión cantando La, la, la el tema que el dúo Dinámico había creado y en un principio destinado a Joan Manuel Serrat.

La renuncia del cantautor a participar si no se le permite cantar en catalán produce su destitución fulminante por parte de Televisión Española que le acusa de politizar el festival. La decisión de Serrat ha venido precedida por un estado de crispación social que la escritora Maria Aurèlia Campany describe como un “Affaire Dreyfus a la catalana” en alusión al célebre caso del militar francés que puso en vilo la Francia de principios del siglo XX.

“Recuerdo que estaba en México y llegué sin dormir a Madrid”, comenta Massiel sobre su elección para sustituir a Serrat en el Festival. La discográfica Zafiro, editora tanto de Serrat como de Massiel, y TVE acuerdan que sea la cantante la representante española de recambio para la próxima cita musical en el Royal Albert Hall. La promoción del tema ha estado a cargo de Serrat que ha recorrido las diferentes televisiones europeas a lo largo de las últimas semanas con algunos de los directivos de la televisión. “Se supone que la canción estaba cortada un poco a la medida de Serrat, pero a mí no me pegaba nada, solo echando una ojeada rápida a los temas que había cantado hasta entonces, Rosas en el mar, Aleluya, Di que no, pero creo que a Serrat tampoco le pegaba mucho, ¿no? Seguramente la otra canción que presentó, El titiritero estaba más en su linea”.

“Recuerdo que escuché los arreglos, muy bonitos, que había hecho el compositor y arreglista Bert Kaempfert, el mismo de Extraños en la noche, la canción de Frank Sinatra, pero enseguida nos dimos cuenta de que yo necesitaba más ritmo, a diferencia del tono más cansino de Serrat cuando la interpretaba”. “Es curioso- recuerda Massiel- pero durante los ensayos de la canción, el Dúo Dinámico no me daba muchos ánimos y decían que igual hubiera estado mejor que la representante hubiera sido una cantante más comercial como Karina y no una cantante tipo intelectual como yo”.

El triunfo de Massiel la noche del 6 de abril en el Royal Albert Hall de Londres desata una ola de triunfalismo y revancha por parte la prensa franquista después de la negativa de Serrat y el fantasma separatista. Massiel a punto está de suceder a la mismísima Agustina de Aragón en el panteón de las heroínas españolas a juzgar por algunos de los titulares. “Yo acepté participar en el Festival porque en aquel momento era una gran oportunidad para cualquier cantante, como se había visto, con los triunfos de Sandie Shadow, France Gall, y otras cantantes, y era la manera más rápida de alcanzar una proyección internacional”. “Después, cuando pasa el primer impacto, después del triunfo, es cuando me salgo, me cabreo porque ponen mi nombre en un telegrama dirigido al Jefe del Estado, cuando me siento manipulada, y trato de salir de todo ese engranaje, realizo unas declaraciones en la revista Triunfo y tiene como consecuencia, un veto televisivo que se prolonga durante un año”. “Imagínate que a la pareja Amaia y Alfred después de ganar el festival les prohibieran, pues eso sucedió”.

“Para mí el triunfo en el Festival de Eurovisión ha acabado siendo un estigma, porque parece que solo se me recuerda por esa canción, y se olvidan de una trayectoria profesional cantando a Bertold Brecht, presentando a Astor Piazzola en España, formando parte de aquella nueva canción que a mitad de los años sesenta revolucionó la música española, de los Aute, del mismo Serrat”. “Pero también tengo que reconocer, y como no agradecer, que me hizo entrar en el corazón de muchos españoles, y que ahora con todo el fenómeno de las redes sociales, ha conseguido que esté vigente, que lo descubra mucha gente que no lo conocía”. Y dice que continúa siguiendo el Festival de Eurovisión. “Es el mayor espectáculo televisivo que se produce en Europa”. Y recuerda aquel famoso vestido de Courrèges que se hizo acompañada de la fotógrafa Juana Biarnés en París poco antes de partir hacia a Londres, aquella minifalda que vistió de modernidad la España en blanco y negro de los años sesenta. Y un pequeño secreto. “Al finalizar la canción levanté los brazos como se lo había visto a hacer a Josephine Baker, la gran estrella del Music-hall, y creo que me dio suerte, ¿no?”. Desde luego que sí.

(Con información de Carles Gámez)

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