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Los eclipses, por su poca frecuencia y la facilidad de observarlos desde amplias regiones del planeta, son algunos de los fenómenos astronómicos que causan más expectación. Todos los eclipses implican una alineación entre tres astros, pero los puede haber de distintos tipos. En los eclipses de Luna es nuestro satélite natural el que se sitúa tras la sombra de la Tierra y queda total o parcialmente oscurecido por el planeta.Solamente cuando la Luna atraviesa por completo el círculo de la sombra terrestre hablamos de un eclipse total de Luna.

Estos fenómenos son muy interesantes y espectaculares por la coloración rojiza que adquiere la Luna, ensombrecida pero aún así tenuemente iluminada por la luz solar que se filtra y refracta en la atmósfera terrestre. Lo que ocurrirá el próximo lunes 7 de agosto, sin embargo, es que la Luna entrará sólo parcialmente en la sombra terrestre.

Al darse un alineamiento casi exacto entre el Sol, la Tierra y la Luna, los eclipses como el que veremos el próximo lunes coinciden siempre con el momento de la Luna llena. En este caso, la Luna comenzará a entrar en la penumbra terrestre cerca de las 17:50 h (hora local peninsular) y en la sombra a las 19:22 h.

El inicio, por lo tanto, será invisible para nosotros al quedar la Luna todavía bajo el horizonte. Pero justo tras la puesta de Sol deberíamos ver la Luna aparecer por el horizonte opuesto, al este, todavía con un pequeño mordisco debido al eclipse parcial. El último contacto con la sombra lo tendrá a las 21:18 h, y desde ahí la penumbra se irá desvaneciendo de la Luna hasta dar fin al eclipse a las 22:50 h. Ocurriendo en estas fechas vacacionales y a primera hora de la noche, esta es una efeméride astronómica que no podemos perdernos y que nos puede servir para calentar motores para el eclipse total de Sol del 21 de agosto , el último de este año y uno de los más esperados del siglo.

El tercero de los cuatro eclipses de 2017

El 2017 está siendo un año muy interesante y diverso por lo que se refiere a eclipses. Ya en febrero tuvimos dos de estos fenómenos: un eclipse penumbral de Luna visible desde buena parte de América, Europa y África; y un eclipse anular de Sol, en este caso solamente visible desde parte de América del Sur y África.

Al coincidir con la Luna cerca del perigeo (el punto más alejado de la Tierra a lo largo de su órbita), en los eclipses anulares como el del pasado 26 de febrero la Luna llega a ocultar sólo la parte centrar del disco solar, dándole al fenómeno un aspecto de anillo de fuego.

Después del eclipse parcial de luna del próximo día 7, sólo nos quedará esperar un par de semanas más, justamente media órbita lunar, para presenciar el único eclipse total de Sol de este año. Lo que podrá verse desde buena parte de los Estados Unidos este 21 de agosto, cuando la sombra de la Luna provocará que se haga totalmente de noche durante unos minutos, es sin duda uno de los mayores espectáculos de la naturaleza y una de las efemérides más esperadas de los últimos años.

(Con información de La Vanguardia)

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