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Por Ricardo R. González

Ahora que Villa Clara resulta la anfitriona de las celebraciones por la Semana Mundial de la Lactancia Materna en Cuba vale recordar los beneficios de este acto que, por encima de todo, acrecienta las relaciones filiales entre madres e hijos.

No es llover sobre mojado. Simplemente está demostrado por la ciencia que constituye el mecanismo idóneo para aportar a los infantes aquellos nutrientes indispensables que garantizan un crecimiento y desarrollo saludables.

Más de 170 países en el Orbe se acogen a esta jornada que recomienda la lactancia exclusiva durante los primeros seis meses de nacido para luego incorporar otros alimentos apropiados de acuerdo con la edad como los purés de frutas y verduras, sin renunciar al hábito de lactar.

Los expertos recomiendan que esta acción pudiera extenderse en el tiempo, pues resulta el alimento ideal encaminado a la prevención de las malnutriciones.

Posee, además, las cantidades adecuadas de carbohidratos, proteínas y grasa, y si se aplicara de manera correcta hasta los dos años de nacido salvaría la vida de unos 800 000 infantes.    

Es triste saber que, a nivel mundial, menos del 40 % de los niños de seis meses reciben el alimento de manera exclusiva como acción llamada a comenzar en la primera hora del nacimiento y a libre demanda.

En Cuba, a pesar de las estrategias promocionales y de los requisitos exigidos para que un hospital mantenga la condición Amigo del niño y de la madre no siempre se cumple. En muchos casos las progenitoras olvidan el grado de inocuidad de la leche, y que contiene aquellos anticuerpos capaces de impedir la aparición de afecciones frecuentes como los episodios diarreicos y las neumonías consideradas dos causas principales de decesos a escala mundial.

Según investigaciones los adolescentes y adultos amamantados desde pequeños presentan menos tendencia al sobrepeso o la obesidad, a la vez que resta las posibilidades de padecer diabetes tipo II descrita como la no dependiente de insulina.

Para algunos pudiera parecer un producto mágico. No hay nada de eso, lo cierto es que hasta reduce el riesgo de sufrir alergias, sin descartar los procesos infecciosos del oído medio y las dolencias estomacales.

Como ningún otro nutriente fortalece y desarrolla el sistema inmunitario inmaduro, en tanto responde mejor ante vacunas imprescindibles vinculadas a la poliomielitis, el tétano, y la difteria, e incluso algunos aseveran que se ha asociado a un rendimiento mayor en los exámenes de desarrollo cognitivo.

¿Mitos? Sí existen, y muchos carecen de fundamento como el de considerar que los factores hereditarios influyen en la baja producción de leche. Tampoco resulta correcto que el hecho de dar el pecho a libre demanda genere criaturas dependientes y que incidan en los trastornos de pareja, sin olvidar aquellas mujeres que adjudican deformidades estéticas.

Totalmente erróneo es considerar que el éxito de la lactancia depende del tipo de parto, de la forma de los pezones y del tamaño de los pechos.

En este sentido los galenos confirman que los de dimensiones pequeñas amamantan tan bien como los grandes, aunque los muy excedidos pudieran provocar algunas dificultades al inicio que se eliminan con la acertada orientación facultativa.

Lograr la adecuada lactancia guarda relación con el nivel de información recibido por la madre, en la propia confianza que posea, y en la forma eficiente de la colocación del bebé para degustar el alimento.

A mi modo de ver si bien resulta oportuno dedicar la primera semana de agosto de cada año a este instinto maternal nos parece que el hecho debe rebasar lo puramente simbólico y extenderlo al resto del calendario, No olvide nunca que lactar es vida.

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