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Alumnos de los diferentes niveles de enseñanza rinden tributo al líder de la Revolución Cubana en sus matutinos especiales.

Por Ricardo R. González

Las Cuatro Esquinas, consideradas el corazón manicaragüense, no exhiben por estos días su alegría peculiar. Es cierto que admiten el tránsito cotidiano, pero hay rostros tristes, mientras el silencio se apodera del espacio.

Muy cerca está la Galería de Arte que acoge uno de los puntos seleccionados en el municipio para rendir tributo al líder histórico de la Revolución Cubana.

Flores, versos, mensajes de estudiantes que prometen continuar la obra inspirados en el ejemplo de Fidel se incorporan al sitio que también acoge pinturas realizadas al hombre de estos siglos bajo la mirada de los artistas locales.

Más para allá abre sus puertas el Museo de la localidad esta vez convertido en área de tributo y de honra, donde hombres y mujeres acuden y ratifican el juramento para cumplir el concepto de Revolución, promulgado por el estadista cubano aquel Primero de Mayo del año 2000.

Hasta allí también llega la gente de pueblo, los niños de hoy y la esperanza del mañana, la anciana que se detiene ante la imagen de aquel guerrillero inspirador y no oculta sus lágrimas.

O el impedido físico inmerso en un momento histórico de su Patria, y que sabe que, al margen de obstáculos, hay un corazón que impulsa y dice: allí está tu deber.

Muchas anécdotas protagonizan los hijos de esta tierra. Como el de aquella señora residente en un poblado, y que no podía bajar hasta el puesto habilitado para realizar su Juramento. Ella pidió que sería imperdonable dejar de hacerlo, y hasta su domicilio llegaron los buenos hijos de la localidad para que la cubana cumpliera su deseo.

Y por cualquier lugar sorprenden las iniciativas creadoras de quienes expresan sentimientos heridos. Matutinos en las escuelas, fotos de Fidel en establecimientos laborales, la insignia de la Patria para reafirmar la identidad, y una fachada peculiar que muestra el homenaje a Fidel Castro Ruz desde el propio día en que se conoció la fatídica noticia. Allí está el ejemplo en el número 39 de la calle Nicolás Fleites.

Es cierto que hay tristeza, pero extraordinaria voluntad de proseguir sin retrocesos porque Manicaragua es Fidel.

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