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Sacrilegio se titula el disco con el cual Ernán López-Nussa obtuvo el Gran Premio Cubadisco 2014. Así también denominó su gira por el centro del país, que lo trajo este jueves al teatro La Caridad, de Santa Clara, donde arrancó aplausos entre los amantes del género en nuestra provincia.

López -Nussa constituye una cátedra en la pianística cubana actual. Su obra siempre ha transcurrido entre el jazz y su rigurosa formación académica. Se encuentra inmerso en la tendencia actual de llevar la música popular al concierto, y lo logra con alto vuelo estético, aunque no resulta nada fácil, según comenta, por el rigor y la concentración que conlleva vincular «ambos sentimientos».

Comenzó con una sonata al más puro estilo barroco, que derivó en una recreación jazzística. Ejecutó la contradanza de Ignacio Cervantes, y así sucesivamente recreó una gama de temas desde el danzón de nuevo ritmo o el vals, entre otros géneros clásicos de la música popular.

«Siempre he navegado entre estas dos disciplinas, la música académica y la popular. Desde temprana edad descubrí el jazz y me percaté de que su mayor desarrollo era la improvisación. Por eso siempre he jugado con las obras, aunque a los profesores no les agradaba mucho. Ahora no tengo a nadie que me prohíba hacerlo, pero queda ese sacrilegio, esa intervención a la música clásica, la cual trato de hacer con el mayor respeto».

Durante su presentación se hizo acompañar por dos destacados músicos de la escena cubana contemporánea: Gastón Joya, una de las grandes sensaciones del contrabajo actual, y el villaclareño Enrique Plá, maestro y veterano de la percusión, exintegrante de la emblemática banda Iraquere. Uno de los aciertos notables fue el destaque que tuvieron estos músicos para mostrar su virtuosismo en escena sin opacarse mutuamente.

López-Nussa dedicó el concierto especialmente a la figura de Samuel Feijóo. Sobre aquellos tiempos en los que el Sensible Zarapico visitaba su casa recordó:

«Su hija Adamelia era aún pequeña. Recuerdo que aparecía de imprevisto, no anunciaba sus visitas. Se quedaba charlando hasta altas horas de la noche con mi padre, y yo me quedaba pegado a la conversación. Era muy simpático, crítico severo. Es uno de los intelectuales más grandes que he conocido. De su forma de imbricar lo culto y lo popular nace este Sacrilegio. Fue irreverente, verdadero, criollo, de esa gente que se extraña mucho. Quien lo conoció, lo tendrá siempre dentro porque fue inigualable».

Antes de partir hacia Sancti Spíritus, López Nussa comentó la necesidad que tiene el teatro La Caridad de un piano; y agregó que Santa Clara posee uno de los públicos más receptivos del país. Sintió la avidez y el cariño de la que tituló «ciudad vanguardia en las artes».

(Con información de Laura Rodríguez Fuentes. Foto: Carolina Vilches Monzón. Periódico Vanguardia)

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