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El futuro de Casillas

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Ancelotti ha decido que su portero titular es Diego López y de esta forma pone punto final al debate sobre quién ocupará la portería del Real Madrid. La elección del técnico italiano era lo único que estábamos esperando porque la incertidumbre provoca desasosiego y polémica.

A Casillas le faltan 11 centímetros, los que tiene de más Diego, para ser del agrado de Carlo. Esa es la altura de dos guardametas favoritos del entrenador: Dida y Cech (1,96 metros). La indefinición verbal y pública en las dos primeras semanas de campeonato no era de recibo.

Escuchar al entrenador del Real Madrid pronunciar frases como: “Mi decisión no es definitiva”, “Mañana decidiré” o “No hablo de nombres, hablo de la portería del Real Madrid” me lleva a pensar que puede haber algo más que una simple decisión deportiva. Ancelotti ha vivido en una delicada tesitura, la repercusión de cada decisión podía afectar en lo deportivo, en el entorno y en la salud del vestuario. Si hay una posición en el campo que tiene permanencia es la del portero, su elección no obedece a un estado de forma física, que también, se trata de una figura que aglutina otros valores de gran trascendencia para el técnico y sus compañeros.

El portero es un cargo de confianza, es el fijo del equipo. Ahora Casillas ya sabe que no tiene la confianza de Ancelotti para hacer lo que siempre ha hecho. Su presente en el Real Madrid es el banquillo, su futuro solo tiene dos caminos: esperar la oportunidad (complicado ser el portero de la Copa) o cambiar de equipo. La decisión no es fácil para el de Móstoles porque no está acostumbrado a los cambios y es posible que también le falte el apoyo de su entorno para buscar una nueva estación de destino.

Casillas está sufriendo un trastorno psicológico deportivo, la experiencia que vive le provoca un aumento elevado de excitación psíquica que imposibilita el equilibrio personal. Iker ha recibido un golpe inesperado, pensó que después de la experiencia Mourinho todo volvería a la normalidad.

Hasta la llegada de Ancelotti su problema era un enfrentamiento personal con un técnico portugués que no aceptaba más liderazgo que el suyo y que en la maldad le acusó de filtrar las interioridades del vestuario. Ahora ya no se trata de una situación puntual, de cuestiones personales o de la venganza de un entrenador. Ancelotti ha escogido portero y él no es el elegido.
La próxima paternidad, el costumbrismo de haber hecho toda su carrera en Madrid, los recuerdos de su trascendente aportación al equipo de su vida y a la selección deben pesar como una losa en las variables que Casillas tiene que barajar para seguir unido al fútbol fuera de su hábitat natural. No se trata de un jugador más, ni está en el final de su carrera deportiva, es un símbolo que por una lesión casual (patada de Arbeloa en enero) se ha quedado fuera de los focos del estadio y de la portería. Supongo que también rondará por su cabeza la duda razonable de ser el protagonista de una venganza en los despachos. Nunca fue santo de devoción del presidente, ni de todos aquellos que le acusaban de ser un poder fáctico en el club. Es humano y normal que Iker quiera estar en la Copa del Mundo de 2014 en Brasil para defender lo que conquisto en Sudáfrica con sus compañeros y para ello necesita jugar. La primera consecuencia de ser suplente en el Madrid es que el seleccionador, Vicente del Bosque, tiene que mover ficha en el próximo partido oficial frente a Finlandia y Víctor Valdés también desplazará a Casillas de la titularidad.

La apuesta por Diego López de Ancelotti es firme y decidida y si cumple los patrones llevados a cabo en anteriores equipos, Casillas jugaría la Copa del Rey. El pasado año, el entrenador italiano alineó a Salvatore Sirigu como portero titular del PSG en liga y Champions, mientras que Douchez (portero suplente) jugó la copa francesa hasta la eliminación en cuartos de final. En su época en el Chelsea actuó de la misma manera con Peter Cech e Hilario, pero cuando llegan los partidos importantes, el que juega es su favorito, sea cual sea la competición.

La meritocracia de Mourinho ha dejado al portero en la peor situación posible. Aquel 22 de diciembre en Málaga, día en que Adán fue titular del Real Madrid, empezó el vía crucis del “chico de oro”. Ahora Casillas tiene que tomar una decisión y parece muy evidente que como dicen los árabes: “Soy lo que soy y donde no me quieren no estoy”. La invitación a marcharse tiene acuse de recibo.

(Con información de Eurosport.com)

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