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El Madrid de Mourinho afronta su primera epidemia de lesiones. Las bajas de Arbeloa, Coentrão, Marcelo y Khedira, lastimados con sus selecciones a lo largo de la última semana, han desencadenado una pequeña crisis en un equipo que desde 2009 no sufría este tipo de lastre. El entrenador portugués deberá recurrir a la creatividad para sobrellevar la situación, principalmente a la hora de reformar la línea de defensa y el medio campo que la protege, y medirse hoy al Celta (18.00 horas, C+ Liga) y el miércoles al Borussia Dortmund en Champions. Para reparar las brechas, cuenta con una de las plantillas más ricas de la historia del fútbol.

Sin los dos laterales zurdos -Marcelo y Coentrão-, y sin el lateral derecho titular -Arbeloa-, los extremos de la zaga presentan el problema más grave. Mourinho cuenta con Nacho, central diestro que ejerce de capitán del Castilla y que puede desempeñarse por los dos costados; con Essien, un volante que ha lucido su ímpetu corriendo la banda del Chelsea; con Ramos, cuya coordinación le permite perfilarse en cualquier demarcación; con Albiol, experto marcador que alguna vez ha jugado en los laterales; y con Di María, el único zurdo que le queda sano con condiciones para ponerse en el lateral izquierdo.

En Valdebebas no faltan las herramientas y Mourinho aseguró ayer que todo está solucionado. Que superó el dilema sin angustiarse. En un momento, en la noche del miércoles pasado, tras la disputa de los partidos internacionales. “Cuando han terminado los partidos de las selecciones ya tenía en mi cabeza quién iba a jugar”, confesó ayer. “No he estado sin dormir en estos días, pensando cómo resolverlo. La decisión ha sido rápida y ya está tomada”.

“Tenemos opciones”, prosiguió. “Sin ser laterales izquierdos o derechos tenemos gente que se tiene que adaptar. No digo que pueden. Digo que deben adaptarse. Los que no están, estarán fuera durante mucho tiempo y por eso no es correcto que dramaticemos la situación. He pensado en Nacho pero he pensado también en otros”.

Durante décadas se han estudiado las causas de las epidemias de lesiones en los equipos de fútbol, casi siempre con resultados desalentadores. La escasa evidencia científica apunta, para lo bueno y lo malo, a los preparadores físicos y a los entrenadores. Desde que Mourinho se hizo cargo de la dirección técnica madridista, él y su preparador físico, Rui Faria, han conseguido evitar más de dos lesiones simultáneas. Los ha ayudado la calidad atlética y la juventud de la plantilla que manejan. A excepción de una rotura fibrilar de Di María el pasado invierno, y de una hernia discal de Higuaín en 2010, al equipo no lo han castigado las lesiones graves. Más allá de un esguince de Khedira y una contractura de Cristiano, el grupo ha visitado poco las enfermerías. Los problemas articulares serios han sido inexistentes. Casi tanto como los musculares. Los casos más difíciles de curar, la rotura muscular de Sahin y la lesión de rodilla de Kaká, se produjeron fuera del ámbito del Madrid. El alemán se rompió jugando con el Borussia, antes de llegar a España. A Kaká se le fracturó el menisco en el Mundial de Sudáfrica.

“Yo siempre tengo que ver las soluciones para los problemas”, dijo el técnico, que lamentó haber entregado a sus hombres a pleno para recibirlos mermados diez días después. “No es fácil de aceptar esta situación. Cuando la gente se fue con sus selecciones se fueron todos a tope. Sin ningún problema. Y después perdimos uno, otro, otro y otro…”.

Tras eludir cualquier responsabilidad en relación con la epidemia, Mourinho señaló sin nombrarlos a los técnicos de las selecciones implicadas: Vicente del Bosque por España, Mano Menezes por Brasil, Joaquim Löw por Alemania, y Paulo Bento por Portugal. Acto seguido, el mánager confesó que teme que el peligro no haya pasado.

“No sería una sorpresa para mí que perdamos otro jugador en los próximos días”, dijo. “Podría ocurrir contra el Celta, el Borussia, o el Mallorca dentro de una semana”.

Según la teoría que esgrime el técnico, los viajes con la selección someten a los futbolistas a trastornos biológicos traumáticos cuyas consecuencias tienen largo aliento. En esta línea, es de esperar que algún futbolista sufra daños en la próxima semana cuyo origen debe cifrarse en lo que hizo en los últimos días.

(Con información de El País)