Facebook Twitter Google +1     Admin

Gonzalo Roig (Cuba)

20120722111457-gonzalo-e..jpg

Por Ricardo R. González (*)

A su prodigiosa musa pertenece la zarzuela Cecilia Valdés que bastaría para hacerlo inmortal en el amplio mosaico del pentagrama cubano en el que Gonzalo Roig descolló como compositor, directos de orquesta y de banda.

Nació en La Habana el 20 de julio de 1890, y desde muy pequeño inicio el camino de los estudios musicales hasta llegar a estudios superiores de música en el Conservatorio Carnicer.

En 1907 integró la nómina de un trío que tocaba en el cinematógrafo Monte Carlo donde inicia su trayectoria profesional. En ese año compuso su primera canción titulada La voz del infortunio con partituras para canto y piano.

Posteriormente incursiona en el violín como parte de la programación del teatro Martí, y en su afán de descubrir más el mundo de los instrumentos musicales emprendió la ejecutoria del contrabajo sin contar con profesor.

El tenor Mariano Meléndez estrenó su otra obra antológica Quiéreme mucho en La Habana, y en 1917 emprendió una gira por México que lo devolvió a Cuba en el propio año.

Un lustro después fundó, junto a Ernesto Lecuona, y otros renombrados músicos, la Orquesta Sinfónica de La Habana, de la que asumió la dirección a la vez que se desempeñó como extraordinario promotor de la música cubana al dar a conocer, por primera vez, el valioso patrimonio de los creadores del archipiélago.

Roig está considerado como el pionero del sinfonismo en Cuba, y en 1927 fue nombrado titular de la Escuela y de la Banda Municipal de Música de La Habana, responsabilidad que ocupó hasta su deceso el 13 de junio de 1970.

En estos años hizo innumerables arreglos instrumentales a partir de las composiciones de autores del patio y foráneos, lo que propició una nueva sonoridad en la Banda. Y en ello incorpora otro elemento de valor al poder acompañar a cantantes lo que no había ocurrido con anterioridad en el país.

No puede excluirse de sus memorias la fundación de la Orquesta de Ignacio Cervantes en 1929, como tampoco la invitación que recibiera por la Unión Panamericana para dirigir unos conciertos en los Estados Unidos donde protagonizó un importante periplo al frente de bandas norteamericanas. Así logró el reconocimiento de los innumerables matices presentes en nuestra rítmica.

Entrada la década de los a64os 30 organizó una compañía teatral vernácula en el teatro Martí extendida durante cinco años hasta que en 1932 estrenó la referida Cecilia Valdés considerada en el orbe como la zarzuela más representativa de la lírica cubana de todos los tiempos.
A él correspondió, además, la fundación de la Ópera Nacional en 1938, y en este año musicalizó el filme Sucedió en La Habana, presentado al siguiente año.

Su vida estuvo vinculada a las labores sindicales en favor de la cultura. Para ello promovió diversas asociaciones como la Unión Nacional de Autores de Cuba, al tiempo que escribió notorios ensayos y artículos en torno a una de las riquezas indiscutibles de Cuba: la música.

(*) Nota de Editor: Los trabajos publicados en temas (Artistas) han sido elaborados por este autor, a partir de informaciones de base, sin que consignen la totalidad de detalles, hechos, y personalidades que influyeron en el desarrollo artístico.

Comentarios > Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario



No será mostrado.





Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris
Plantilla basada en el tema iDream de Templates Next