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Murió a los 74 años. Fue una de las grandes vedettes de la calle Corrientes y también actuó en películas taquilleras. Formó una inolvidable dupla con su hermana, Gogó.

Nacida en Santiago del Estero hace 74 años, Ethel Rojo fue una de las grandes vedettes de la Argentina. Murió ayer a las 7.30, después de haber estado internada desde la primera semana de junio en la Fundación Favaloro, a causa de una insuficiencia renal, producto de un mieloma múltiple que la aquejó en los últimos años. El viernes, los médicos decidieron inducir un coma farmacológico.

“Estaba débil, tenía anemia, la última quimioterapia le hizo mucho daño neurológico, y ya no le podían dar más”, explicó Gogó Rojo, su hermana, vedette como ella, con quien conformó una dupla muy popular y reconocida en el género de la revista y la picaresca durante varias décadas. En declaraciones radiales, Gogó explicó que, en las últimas instancias, los médicos decidieron no impartir ningún cuidado que pudiera perjudicarla más. “El corazón y Dios dirán”, sintetizó.

Ethel empezó a bailar desde muy chica. A los 3 años, la hija mayor de un sastre español y un ama de casa ya andaba haciendo de las suyas, sin demasiados límites. “Hacía lo que quería, era muy mimada, mis padres me dieron mucha libertad, pero eso de alguna manera también me generó algunos miedos”, contó muchos años más tarde.

Debutó en el cine con Pobre pero honrado , en 1955. La película, protagonizada por Pepe Iglesias y Beatriz Taibo, llevaba el guión de quien sería el alma pater de la revista argentina: Carlos A. Petit. En los años sesenta se destacó en Esa pícara pelirroja , Escala en Tenerife y Tres de la Cruz Roja (que filmó en España), pero su gran popularidad llegó con el cine picaresco de los ‘70. Junto a Alberto Olmedo, Jorge Porcel y su hermana Gogó logró uno de los grandes éxitos de público de la década en Hay que romper la rutina (1974), tanto que el mismo equipo se repitió al año siguiente con Maridos de vacaciones . Otros dos títulos que rompieron las taquillas, en su momento, fueron La noche viene movida (1980, junto a Javier Portales y Tristán) y Mingo y Aníbal contra los fantasmas (1985, con Juan Carlos Altavista y Juan Carlos Calabró). En 2008 tuvo una última incursión en el cine, en un género totalmente distinto, cuando filmó junto a Leonor Manso una coproducción argentino-española titulada Luisa , ambientada durante caída del gobierno de De la Rúa.

También en 2008 -año clave para Rojo- volvió a su primera y gran pasión, la revista, con el espectáculo Por amor al Maipo : Ethel tenía 17 años cuando debutó en el teatro Maipo. “Era una chiquilina que recién empezaba. En ese momento, el teatro era de Zully Moreno y de Luis César Amadori. Ellos me contrataron como bailarina rasa”, recordaba. Pasó por todo el escalafón que se acostumbraba entonces: desde corista hasta “vedette juvenil” y luego primera vedette, pero, según contaba, todo el recorrido fue muy rápido por sus dotes de bailarina. El cuerpo, claro, la ayudaba. Ahí adquirió su famosa cabellera, roja como su apellido: “Un día, Zully Moreno me llama a la oficina y me dice: si te ponés el pelo rojo, te regalo una peluca . En aquella época, una peluca de pelo natural costaba lo mismo que un departamento; eran carísimas. Luego, el pelo rojo fue para mí un sello, y eso se lo debo a Zully”.

Pero cuando ya se había convertido en una chica promisoria, en los años ‘60 Ethel decidió irse a probar suerte en Europa. Volvió casi una década después, convertida en primera figura. Eran los tiempos de Nélida Lobato, Susana Brunetti, Tato Bores, Ambar La Fox... En el ‘73, y ya con su propia compañía, fue figura principal en Maipo Superstar , junto a su hermana y a Dringue Farías. En esos años transitó los escenarios de ese teatro tanto como los del Nacional, el Astros y el Estrellas, acumulando títulos a cual más exitoso. Trabajó casi hasta el final: Pimpinela, la familia (2010) y Fortuna 2 (2011) fueron los últimos shows teatrales que la tuvieron entre sus filas. En los últimos años también tuvo tiempo para la política: en 2005 fue candidata a diputada nacional por el menemista Frente Popular.

De bajo perfil respecto de su vida sentimental, Ethel se casó en 2008 con el productor de televisión Gerardo González -hermano de la actriz Marta González- después de 26 años de relación amorosa. Ella no había tenido hijos, aunque en algún momento los había querido. “Estuve casada en primeras nupcias durante 18 años, con un médico, y no quedé embarazada. Tampoco había las posibilidades científicas que existen hoy”, explicaba. Durante su pareja con el empresario Héctor Ricardo García, que duró una década, se propusieron adoptar, pero con los años y las trabas burocráticas, también desistió de esa idea. “Pienso que una mujer no necesita ser madre para realizarse -reflexionaba ya en tiempos más cercanos-. Mucha gente no tiene hijos y es feliz, y está en este mundo para otras cosas”.

Desde su última convalecencia, días antes de entrar en el coma, Ethel agradeció “profundamente a toda esta gente que se ha preocupado por mí, que ha tenido la delicadeza de hacer una oración por mí”. Poco antes había pedido que se la recordara “como una persona que trató de hacer lo mejor que pudo en la vida”.

(Con información de El Clarín)