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Por Ricardo R. González

Foto: Manuel de Feria.

«La incidencia de hipertensión en la adultez es significativa, y la mortalidad por afecciones cardíacas de origen hipertensivo sigue siendo alta», sustenta el doctor Guillermo Pérez Fernández.

Cuando el doctor Guillermo Alberto Pérez Fernández, especialista de II grado en Cardiología y máster en urgencias en el hospital universitario Celestino Hernández Robau, de Santa Clara, decidió realizar la pesquisa y seguimiento a estudiantes de algunas secundarias básicas de la capital villaclareña en torno a la hipertensión arterial (HTA) no imaginó encontrarse con múltiples sorpresas.

La investigación fue iniciada en 2001, y una de estas ocurrió al constatar que de los 3 mil 007 estudiados la prevalencia de la HTA arrojó del 3 al 5,8 % de los alumnos incluidos en la muestra, cuyas edades oscilaban entre los 12 y 15 años.

Algo que preocupa a Pérez Fernández recae en la llamada prehipertensión, como antesala al debut del padecimiento y asociada al riesgo vascular.

«Las puertas —dijo— están abiertas, y esta prevalencia alcanzó el 20,5 % en nuestro estudio, por lo que resulta extremadamente alta, máxime cuando en las primeras etapas de la vida la afección transcurre de manera asintomática».

El galeno precisó que más del 95 % de los infartados en nuestro medio son hipertensos, e insistió en todo lo que pudiera ahorrar el país si se adoptan medidas desde edades tempranas que eviten, en muchos casos, llegar a la cirugía cardiaca y al empleo de recursos caracterizados por su alto costo.

Insistió en el daño que provocan las comidas de la modernidad: Pizzas, mantecaditos, frituras, «y es preocupante el uso de la manteca recalentada por resultar sumamente dañina al ir directo a las arterias e incidir en las obstrucciones».

Pero en la medida que ha pasado el tiempo, y la era de las tecnologías de la comunicación ocupan espacio preponderante, se ha percatado de la influencia directa de los ordenadores y los videojuegos como detalles a tener en cuenta.

«Están haciendo bastante daño», precisa sin dar chance a la duda. «Tantas horas delante de las computadoras, que muchas veces se acompañan con alimentos, inducen a un marcado sedentarismo que influye, directamente, en la posible aparición de la HTA.

«En dos o tres días, meses, o años pudieran resultar hipertensos, y lo más significativo es que la percepción del médico y la acción de tomar la presión arterial al adolescente en su consultorio puede indicar el camino con una visión acertada del método clínico».

El doctor Pérez Fernández alerta que los hábitos de vida de la población urbana de adolescentes no son muy buenos, pues no siempre la familia inculca y educa con patrones saludables en cuanto a estilos de vida.

«Falta enseñar desde edades tempranas e insistir en un enfoque de salud organizado desde la edad pediátrica, a tenor de que en estas primeras etapas de la vida el padecimiento transcurre asintomático, pero siempre hay indicadores como la obesidad, el sobrepeso y otros que llaman la atención».

Por ello, Pérez Fernández insiste en acciones compartidas por parte del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), el de Educación (MINED), la familia y toda la sociedad a fin de detener situaciones en la adultez que pudieron captarse desde la adolescencia.

«Una muestra de los pacientes que integraron nuestra pesquisa fueron seguidos para ver el desenvolvimiento de la enfermedad, y por ello pensamos retomar este estudio en las propias escuelas».