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Mario Gutiérrez Díaz (Mayito), director del Quinteto Criollo.

Como un acto de justicia y merecido reconocimiento —amén de su trayectoria artística conocida por la defensa a ultranza de la música cubana, sobre todo la llamada guajira—, el Quinteto Criollo recibió el premio CubaDisco 2012 en la categoría de Música Popular Tradicional, con el disco Quinteto Criollo. La Trova de siempre, grabado en los estudios Eusebio Delfín, de Cienfuegos, en 2010.

Este fue el primer álbum totalmente propio de la agrupación villaclareña durante 15 años de existencia, el cual vieron hecho realidad luego de una larga espera.

Mario Gutiérrez Díaz (Mayito), director del Quinteto, conversó sobre este y otros temas. 

—¿Por qué el Quinteto Criollo tuvo que esperar 15 años para grabar su primer disco?

— La respuesta no la tengo. Había que preguntarle a instituciones como el Ministerio de Cultura y el Instituto Cubano de la Música (ICM). Contradictoriamente, un grupo con un aval musical, que ha participado en importantes eventos del país como la Jornada Cucalambeana, en Las Tunas; el Festival Amorosa Guajira, en Camagüey; cinco giras internacionales, y más de 40 programas del espacio televisivo Palmas y Cañas, no tenía un CD.

«Al disco tuvieron que empujarlo algunas personas que consideran nuestro trabajo, quienes se preguntaban por qué el Quinteto aún no tenía un álbum y cuándo lo iba tener. Gracias a ellos, lo logramos».

— Pero ustedes han participado en otros discos…

—Sí. En el 2007 participamos en el álbum Soy la décima guajira (EGREM), producido por Barbarito Torres y Sonia Pérez Casola, en el cual acompañamos a poetas de todo el país. Sin ser inmodesto, hay un dato interesante con este disco, pues se hizo una encuesta entre todos los repentistas para saber cuál agrupación preferían como acompañante, y muchos votaron por el Quinteto Criollo. Eso se debe a nuestro trabajo profundo y sincero con la música campesina.

«Recientemente hicimos un disco de tonadas, en octubre de 2011, también con el sello de la EGREM —con DVD y making off incluido—, destinado fundamentalmente a las escuelas-talleres de repentismo del país. Acompañamos a Tomasita Quiala, Fidel Moreira, Ernestina Trimiño, Conchita Torres y Maurilio Heras.

«Defendí la idea de que nosotros grabaríamos de manera acústica, como siempre hemos hecho lo campesino y demás géneros tradicionales, y el resultado fue muy elogiado. Esa música debe hacerse con mucho amor, de lo contario no sale».

Tus consideraciones sobre la situación actual de la música campesina.

— Un género que no ha tenido buena salud en los últimos años. Incluso, hay una merma en la calidad de algunas agrupaciones que la cultiva por la inestabilidad de sus integrantes. La constante entrada y salida de los músicos que buscan otras agrupaciones con más popularidad y que salen al exterior, etc., afecta mucho. Me encontré un saxofonista en Panamá que era del grupo de Celina González, y ahora toca merengue allá.

«La música campesina prácticamente no graba, no viaja, no hace videos clip…, porque ha sido muy subvalorada. En La Habana solo quedan Palmas y Cañas, Campo Alegre, y Los Melódicos, dirigido por Tony Alonso. No obstante, aún existen gente que la defiende y cultiva».

— Volviendo al premio. Además del galardón en la categoría de Música Popular Tradicional, también obtuvieron otro un tanto inesperado…

— La Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (ALBA) entregó un premio y cinco menciones dentro del marco del CubaDisco. Esas menciones recayeron en México, Ecuador y Brasil, y dos en Cuba. Estas últimas las obtuvieron el maestro Chucho Valdés y nosotros.

«Era la primera vez que el ALBA entregaba esos reconocimientos. Cuando entramos a la Casa del Alba, nos felicitaron varias personalidades como Ciro Benemelis, presidente del CubaDisco, y la productora Cary Diez.

«Por otra parte, participamos en la clausura del Campeonato Mundial de Pies Forzados, para acompañar a los poetas. Allí tuvimos un momento para interpretar temas de nuestro repertorio. Hicimos un son montuno, una guajira y presentamos a una joven tonadista llamada Sheila Bosa Ruiz, de 14 años de edad, quien es un prospecto del canto y la tonada en nuestra provincia».

—¿Qué se debe hacer para que otra agrupación con un aval y calidad como el Quinteto Criollo no esté tanto tiempo sin grabar un disco?

—Que haya equidad y justicia en ese sentido. Debe hacerse un levantamiento por todo el país y focalizar a los talentos y sacarlos a la luz.

«Pienso en el camagüeyano Juan Antonio Vera Gómez, quizás una de las voces más lindas en la tonada y canto, y no tiene nada grabado; en Arlety Medina, una joven tonadista, de Yaguajay, Sancti Spíritus; en el laudista Yassel Giralt, de Santa Clara, excelente músico. En fin, son jóvenes que les gustan, defienden y aman la música campesina. Nadie se la impone, y necesitan apoyo. Darles espacio en la televisión, en la radio».

—Y sobre el premio…

—El más importante de nuestra carrera artística. El disco marca el fin de una etapa de trabajo y el comienzo de otra actual, en la que mantenemos los mismos presupuestos: la defensa de la música cubana. Ahora hemos introducido el tres cubano, lo que enriquece la sonoridad de la agrupación.

«Este premio nos impulsa a trabajar más, cada meta alcanzada es un punto de partida. A pesar de la baja que hemos tenido en los ingresos por la desaparición de algunas peñas y espacios en municipios, mantenemos la idea de defender la música campesina y el Quinteto Criollo».

(Con información y foto de Francisnet Díaz Rondón. Periódico Vanguardia)