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Mi Comentario: La Contracorriente de Rochy, de Julio César y de tod@s

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La cantante Rochy y el Doctor en Ciencias Julio César González durante su estancia en Santa Clara.

Texto y foto: Ricardo R. González

Una comida a la italiana en casa de Rochy Ameneiro pactó la complicidad que dio luz a un proyecto singular entre una cantante y un académico. Para algunos, un nexo extraño y hasta incoherente, para otros la bienvenida interrelación que daría paso a una idea en que el concepto de cultura adquiere su más amplia dimensión.

Poco a poco comenzaron a fluir las dichas entre la artista y el doctor en Ciencias Históricas Julio César González Pagés, asesor de dicha experiencia, en tiempos en que este archipiélago se apresta a celebrar el centenario del feminismo visto como un movimiento que hurga y reivindica los derechos de la mujer en el afán de hacerlas plenas dentro de un mundo convulso, de cánones,  trabas, y estereotipos infelices arrastrados de generación en generación.

Esa es una de las esencias de «Contracorriente», feliz iniciativa que trata de situar al feminismo con su justa valía. ¿es acaso deshonra? ¿snob? ¿ modismo?, ¿publicidad banal de los medios de comunicación? ¿corriente ligth?

Nada de eso. Hay que ser muy pero que muy feminista para eliminar esas imágenes sexistas aparecidas en los videos clips de la contemporaneidad, o en las imágenes o pósters que, de manera errada, venden a las cubanas ante los ojos del mundo asociadas a las voluptuosas caderas existentes en esta parte del trópico.

Es enseñar que en Cuba, en la del siglo XXI, hay miles de mujeres que no se venden por «verdes» —léase dólares, euros o el resto de las monedas— ni tampoco es la tierra en que todas anhelan un «extranger» para mejorar sus horizontes.

Así «Contracorriente» inició sus primeros pasos en La Habana hasta que un día decidieron abandonar los contornos capitalinos con tal de salpicar las locaciones cubanas que se extienden más allá del renombrado túnel habanero.

El Instituto Cubano de la Música y la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) abrazaron el proyecto que comenzó a caminar por la isla, a tocar puertas para luchar contra todo indicio de violencia de género, y a tratar de hacer la vida más plena en tiempos en que falta identidad del feminismo en Cuba, y generalmente se ve, desde el prisma internacional, como un movimiento de mujeres que no tienen nada que aportar.

A dicha visión se suma la particularidad cubana en un país que ha mantenido casi intacta sus raíces machistas a través de las eras.

Por ello «Contracorriente» resulta un empeño abarcador que no queda en la epidermis de un diálogo sustentado en el pretexto de las canciones. Sí, hay bellas canciones interpretadas por Rochy, mas propicia fructíferos encuentros con mujeres y hombres que, desde cada provincia, hicieron o hacen la historia sin tener en muchos casos el verdadero reconocimiento.

Es nutrirse de cátedras vivientes. Conversar —y recordar— a nuestras insignes, algunas hasta olvidadas e insistir en su grandeza, en ese legado que les permitió ocupar un lugar en su tiempo, pero es también llamar la atención ante monumentos importantes de féminas que están olvidados o semiolvidados, o proponer la tarja, la estatua, el distintivo en la casa natal para aquellas grandes que ni siquiera lo poseen.

Es la cita con mujeres imprescindibles, fundadoras de la FMC, con protagonistas del surco, del magisterio, de un ingenio azucarero, o de la importante labradora que desde cada madrugada deja limpia las calles de nuestras comunidades para recibir el nuevo día. Un tributo integral a las que no pueden pensar jamás que sus aportes fueron agua pasada porque sería negar la continuidad de este ajiaco criollo enriquecedor e inigualable.

Y si bien hay espacio y remembranzas para el pasado se sitúa al presente como un revitalizador momento que encuentra sus riquezas entre la gente que lo configura, y en quienes le impregnan un distingo único y real ante los ojos del mundo.

Si bien «Contracorriente» enseña que el color violeta identifica al feminismo también aboga por el rescate de las tradiciones, y anuncia tres tomos a publicarse con historias de cubanas contemporáneas de todas las provincias desde su tiempo y para su tiempo, con esas que han sabido enriquecer el acervo de un país.

La gira continúa por Cuba, y concluirá el próximo 9 de marzo en el Gran Teatro de La Habana, fecha en que «Contracorriente» arribará a su primer aniversario.   

A mi entender el gran mérito del proyecto, amén del NO rotundo a todo indicio de violencia, radica en su empeño por procurar un ser humano más pleno, reflexivo, que ame sus costumbres, idiosincrasias, y defienda su identidad desde ese pedacito de Cuba en que le ha tocado vivir.

Un proyecto que presenta entrada libre, y se aleja de lo selecto o de las nóminas restringidas. Al contrario, aviva la mente, toca corazones, despierta inquietudes, y suma a quienes lo deseen con el aporte de esos manantiales de ideas presentes entre tod@s

Diría más, constituye una gran ventana abierta para aprender y hacer historia, para saber que tenemos el compromiso de alcanzar esa espiritualidad que nos haga más cultos y plenos, sin olvidar la conquista del futuro a fin de que ese mundo mejor sea verdaderamente posible.

Por eso, y por mucho más, bienvenida aquella comida a la italiana que, en casa de Rochy, abrió las puertas a la creatividad para que saliera volando en busca de prometedores destinos.  

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