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Texto y foto Ricardo R. González

Rosa María Ameneiro recibe el 2012 por la puerta ancha. Anda inmersa en su gira nacional Contra-corriente, que ya avanza por el centro del archipiélago, mientras teje su nueva producción discográfica con fieles amigos convertidos en cómplices que la apoyan en sus «Mentiras sanas».

Ese será el título, y para ello existen las buenas credenciales autorales de David Torrens, Kelvis Ochoa, y Raúl Torres, entre otros, «porque nos unen muchos lazos y, además, somos amigos en lo personal, confiesa la intérprete al afirmar que aparecen entre «esos que nunca pueden faltar.»

Y entre las conjeturas del futuro disco, y un NO rotundo a todo tipo de violencia, unido al empeño de configurar un ser humano más pleno, reflexivo, que ame sus costumbres, tradiciones, y defienda su identidad vuelan los presupuestos primordiales de su Contra-corriente, un proyecto que nació hace más de un año, con el apoyo del Doctor Julio César González Pagés, y que un buen día de los más recientes decidió abandonar los aires capitalinos a fin de salpicar las locaciones cubanas que se extienden más allá del renombrado túnel habanero.

Rochy argumenta que aún no ha dejado de defender las canciones de su CD anterior «Dudas», y la entiendo porque los discos son como esos hijos que se conciben, se asiste al nacimiento, y se toman de la mano aunque crezcan y rebasen la adultez.

Cuando en 2007 delineó ese proyecto, bajo el sello Colibrí, tenía esa especie de incertidumbre que acompaña a los artistas. Precisamente las dudas de que si la fórmula propiciaría los anhelos deseados, o simplemente el producto artístico, de tanto esfuerzo, se derrumbaría como la Torre de Babel.

Y no era para menos ante el rigor selectivo de un fonograma que concluyó con diez temas. De uno de ellos, compuesto por Carlos Varela, tomó el nombre la propuesta que se completó, además, con las musas de Amaury Pérez, William Vivanco, Boris Larramendi, Pepe del Valle, Ihosvany Caballero (Vanito), y del villaclareño Diego Gutiérrez, a partir de la versión que hace Rochy, muy a su manera, del conocido «Sabor salado».

Muchos se alarmaron al ver incluida una composición del legendario Juan Formell.

Ella asumió la opción del talla extra o a la medida, el todo o nada, y escogió «Tal vez», pieza que había sido estrenada años atrás por Omara Portuondo, pero que Ameneiro supo hacer suya, y lograr una manera de hacerla sentir diferente.

— ¿Un reto?

— Al poco tiempo de grabada me encontré con Omara, y me dijo jocosamente «te la aprendiste por mí». Fue un privilegio divino, pues ese tema me dio la suerte de acercarme al maestro Formell, a quien he admirado muchísimo durante toda la vida, y a la vez me propició la enorme satisfacción de que mi versión le impactara al público.

«Que le guste al autor resulta para mí una felicidad, y si a ello se suma el beneplácito del respetable pienso que alcanzamos aquellos sueños para sentirme agradecida».

El vídeo de este tema, con la guía de Léster Hamlet, y el de «Sabor salado»,   bajo la concepción artística de Leonardo Pérez, completan los extras de la oferta.

— Entonces, más que «Dudas» resultó un disco de plenitud…

Al parecer se despejaron, y en bien. Diría que valió la pena.