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Otro clásico. El F.C. Barcelona derrota una vez más al Real Madrid en su feudo. Siempre son encuentros trepidantes los protagonizados por estos dos equipos, y el partido de ida de cuartos de final de la Copa del Rey no fue una excepción. Cristiano abrió la lata para los suyos con una acción de videojuego. Recibió un balón de Benzema, esprintó hacia la meta rival, se deshizo de Piqué y con un disparo raso entre las piernas de Pinto envió el esférico al fondo de las redes.

El Barça tuvo varias ocasiones para igualar el resultado. Un cabezazo al larguero de Alexis Sánchez, dos paradones de Casillas, uno a Messi y otro a Iniesta, además de una salida espectacular de cabeza del meta merengue, más la falta de pegada azulgrana en la última línea, mantuvieron a los de casa con ventaja en la primera parte. Los primeros 45 minutos se fueron “volando”. Mourinho echó su equipo atrás y le funcionó en la primera parte.

Pero en el segundo tiempo la situación cambió. Puyol cabeceo al fondo de las redes madridistas un córner apenas comenzaba la segunda parte. Pepe le dejó libre de marca y el capitán del Barça no perdonó. El juego se fue trabando. Los visitantes lo intentaban mientras que los locales se diluían en la cancha. Higuaín no dio señales de vida, y el mediocampo blanco no generaba acción alguna. La única del Madrid en el segundo tiempo salió de los pies de Altintop, que tras un quiebro a Iniesta centró a la cabeza de Benzema. El balón se estrelló en el palo y ahí murió el Madrid.

Los de Guardiola fueron tomando el control, hasta que Messi, receptor de todo tipo de agresiones con o sin balón, levantó el esférico por encima de la defensa madridista y Eric Abidal recibió para subir el segundo al marcador tras pegarle con el exterior en su duelo con Casillas. El francés marcó como si de un delantero se tratase. Fin de la historia. Control absoluto por parte del Barcelona. Desesperación del Madrid y las habituales patadas de impotencia. En el Camp Nou veremos otra historia, porque Mourinho no puede trancarse en casa de su rival. Necesita una victoria, y el 0-1 no le basta.

Pero tras el clásico, son varias las preguntas que me asaltan. Primero, ¿cómo el Real Madrid sale en su propio campo con un planteamiento tan defensivo? Esperaron atrás y confiaron en los contragolpes, como si fuesen un equipo pequeño. No es el Getafe, o el Mallorca, sino el Real Madrid, considerado como el mejor club del siglo XX, y por ende, con más historia. ¿No sientes sus hinchas un orgullo herido al jugar de forma tan cobarde al Barcelona? Tal parece que la necesidad de resultados frente al eterno rival les ha hecho olvidarse de su identidad. Además, este planteamiento solo les funcionó en la Final de la Copa del Rey de la temporada anterior, Mourinho debería pensar en cambiar de estrategia o acudir nuevamente al talonario de Fiorentino, porque al parecer, estos galácticos no pueden con los azulgranas.

Respeto y reconocimiento. Eso fue lo demostrado por Joseph Guardiola hacia José Manuel Pinto. El guardameta suplente siempre ha jugado la Copa del Rey, y estos partidos contra el máximo rival no fueron la excepción, al igual que el año pasado. ¿Pero fue esta la decisión correcta, desde un punto de vista futbolístico? No lo sé, yo no habría arriesgado tanto. Valdés es el titular, y ante el máximo rival hay que jugar con los mejores. Aun así, fue un gran gesto del técnico.

Nunca he estado de acuerdo, ni lo estaré, con la posibilidad de que los árbitros revisen un video o vean la repetición de una jugada para tomar una decisión. Cuando eso ocurra, el fútbol perderá mucho, pues el error humano de los colegiados es un condimento esencial en este deporte. Pero (sí, el pero cliché), las conductas antideportivas deberían ser sancionadas. Y eso va tanto para las agresiones como para aquellos que fingen. Pepe pisó la mano de Messi, al tercer intento, cuando el partido estaba detenido.

Si el árbitro no lo ve, mala suerte, pero la Federación debería dejarlo unos cuantos partidos sin jugar. ¿Exageraste una falta del rival y te salió bien la jugada? ¡Felicidades! No tiene efecto en el encuentro, pero preparate para pasar una larga temporada sin jugar. Si los jugadores tras recibir la falta se lanzan al suelo, su problema; pero cuando no te tocan, y por ti el juego se detiene, como hizo Pepe, baluarte del juego sucio del Madrid, deberías pasar unos días sancionados. Y no es solo con el defensa portugués; muchos jugadores del Barça se merecen un Goya por sus actuaciones, pero lo del luso en esta ocasión fue demasiado.

¿La FIFA tomará cartas en lo que respecta a acciones antideportivas? Nigel De Jong salió impune de aquella entrada con los tacos por delante en la final del pasado mundial. Si el colegiado decidió perdonarlo en el encuentro, ¿las autoridades deben hacer lo mismo? Una cosa es no desbalancear un partido, y otra no castigar semejante infracción.

¿Está Cristiano gafado? Señores, el portugués marcó un golazo. Más de un culé tembló. Si CR7 se comportaba así todo el encuentro, habría que temer por la meta de Pinto. Pero en una segunda galopada, se quedó sin gasolina y erró un pase que pudo significar otro para el Madrid. Al parecer, tuvo algún problema muscular. O se dio por satisfecho con el tanto; aunque no lo creo, el conoce su deuda con el Bernabeu.

Del Barça es mejor no hablar. Están en otro nivel. ¿Cómo es posible que venzan siempre al Madrid y luego un club inferior en cuanto a nombres, les plante cara e incluso les derrote? El campeonato de la regularidad se pierde contra equipos pequeños. Si los de Guardiola no se ponen las pilas, serán un claro ejemplo. Parece increíble que los Messi, Xavi, Inesta (que se gastó un partidazo) y compañía se queden sin ideas frente a rivales… ¿o será cierto eso de “no hay rival pequeño”? Tal parece.

Y por último, tras disfrutar de este clásico, ¿no es el fútbol el deporte más hermoso del mundo?

(Con información de Javier Montenegro Naranjo, estudiante de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Habana)