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«Entre los retos de 2012 no se descarta la posibilidad de obtener otro medicamento para la esfera humana, agrícola o veterinaria, sin abandonar los ya logrados», precisa la doctora Zenaida Rodríguez Negrín, directora del CBQ.

Por Ricardo R, González

Fotos: Ramón Barreras Valdés

Un día el intelecto y la perseverancia salieron de paseo y pactaron su cofradía. Apenas iniciaba diciembre de 1990 cuando el Centro de Bioactivos Químicos (CBQ), adscrito a la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, inició su camino en el afán de lograr un complejo inspirado en las investigaciones, el desarrollo, la producción y comercialización de renglones con acción biológica dirigidos a la esfera humana, veterinaria, y agrícola.

Sin embargo, su nacimiento ocurrió en la última década del siglo pasado con las asfixias provocadas por tiempos muy difíciles. Algunos pensaron que aquel empeño tenía sus días contados, mas ese intelecto, acompañado de la siempre perseverancia, resistió las mareas a pesar de los embates.

La historia les dio la razón, y sus 118 trabajadores actuales mantienen neuronas activas en función de soluciones como premisa fundamental. Y es que no hay distingo porque desde la doctora Zenaida Rodríguez Negrín, directora del complejo, hasta el último trabajador de la plantilla resulta indispensable en el afán de hacer ciencia integrada.

Así despidieron el 2011 con un marcado incremento productivo al agregar una nueva gama basada en el desarrollo de los ingredientes farmacéuticos biofuncionales.

Estos refuerzan componentes deficitarios o carenciales en el organismo humano como vitaminas, proteínas, antioxidantes, y otros elementos esenciales encaminados a la prevención y tratamiento de enfermedades crónicas no trasmisibles o degenerativas, y a mejorar la calidad de vida de la población.

Ya se han entregado cuatro renglones al Instituto Nacional de Nutrición e Higiene de los Alimentos para ser registrados en Cuba con vistas a mejorar la calidad de vida.

También se utilizan en el campo de la cosmetología, por lo que la entidad vendió materias primas, elaboradas en dos laboratorios locales certificados, a la firma Suchel-Camacho con vistas a su empleo en productos que aparecen bajo la marca OKUMBA, como otra de las exclusividades del CBQ.  

LAS SENDAS DEL ÉXITO

Muchos confiaron, pero no pocos manifestaron escepticismo ante las primeras referencias del G-1, un principio activo a partir de la caña de azúcar del que Cuba es líder gracias al aporte villaclareño. De este se originaron tres productos: el Vitrofural, un esterilizante químico de amplio espectro para la producción de vitroplantas generalizado en 1999, el Dermofural, medicamento incluido en el cuadro básico de fármacos cubanos como crema dermatológica de uso humano, cuyas materias primas las utiliza el Laboratorio de Medicamentos Roberto Escudero, de la capital cubana, y el Furvinol, otro ungüento oftálmico comercializado por LABIOFAM, registrado en 1993, y empleado en la veterinaria para el tratamiento de enfermedades infecciosas en nueve tipos de animales.

Y el camino les ha traído numerosos impactos. Uno de los tantos se enmarca en el finalizado 2011 con el nivel de consumo nacional y la exportación del Vitrofural, solicitado por 21 consorcios de Chile, México, Perú, Ecuador y Brasil al resultar el único de su tipo existente en el mundo.

El desarrollo de los servicios científico— técnicos figura también en la mira del colectivo al desplegar casi una veintena de técnicas dirigidas a los ensayos ecotoxicológicos que precisan el grado de contaminación de los suelos y el agua, de conjunto con el Centro de Estudios Ambientales de Cienfuegos.

Ello determinará las irregularidades que impiden el crecimiento saludable de las plantas, y la mortalidad de las especies marinas que cuenta ya con técnicas certificadas.

La institución, apoyada en la línea investigativa y en la realización de 19 proyectos, obtuvo más de 341 mil 370 pesos en moneda convertible, a la vez que mantienen las prioridades hacia aquellos productos que iniciaron el camino y resultan vitales en la historia, a partir del G-1.

Decir CBQ es traspasar fronteras porque sobresalen los vínculos con universidades de diversas locaciones españolas, así como belgas, italianas y portuguesas, entre otras, y a la vez con instituciones hospitalarias del territorio y del país para la aplicación del Dermofural en pacientes con ITS—SIDA, y en aquejados del llamado pie diabético infestado registrados en el hospital Arnaldo Milián Castro, de Villa Clara. Este último en espera de respuestas por parte del Centro Control Calidad de Medicamentos (CECMED).

Entre probetas, empeños, laboratorios, computadoras, microscopios, reactivos y sueños transita el CBQ con su aval cargado de reconocimientos y distinciones. Por eso, valió la pena que aquel día de 1990 el intelecto y la perseverancia salieran de paseo a pactar su cofradía porque sus orfebres, con neuronas siempre inquietas, están unidos bajo el precepto de quien quiera hacer busca soluciones.

Es la premisa del CBQ, y la que augura salud en 2012 para saltar obstáculos cuando abraza la Ciencia.