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La foto corresponde a María Milagros y su mamá Yunisleidy durante su estancia en el Hospital Ginecobstétrico, de Santa Clara, días antes de recibir el egreso

Por Ricardo R. González

Foto: Carlos Rodríguez Torres

La recién nacida de más bajo peso en toda la historia de la Neonatología villaclareña, María Milagros Urbay Robles, recibió el agasajo de sus vecinos en el municipio villaclareño de Caibarién luego de abandonar el hospital universitario ginecobstétrico Mariana Grajales, de la capital provincial, donde permaneció desde su llegada al mundo, el pasado 8 de octubre.

Todavía parece un sueño para su progenitora Yunisleidy Robles Guevara, quien con solo 18 años enfrenta los avatares de la crianza de su pequeña de la que no albergaba esperanza alguna al nacer con solo una libra y siete onzas de peso (650 gramos), y una talla que apenas rebasaba los 30 cm.

Ahora el peso corporal de la menor se aproxima a las cinco libras, y no presenta contratiempo alguno, según las investigaciones realizadas durante su estancia hospitalaria y al momento del egreso.

La pequeña nació con solo 28 semanas en vientre luego de que su madre presentara un embarazo normal hasta ese momento en que comenzaron unas punzaditas agudizadas en la medida que transcurrían las horas.

Ante la realidad estuvo ingresada en el Hogar Materno de su localidad. Después fue trasladada a Remedios, y por último a Santa Clara.

«Ingresé el lunes 3 de octubre en el Hogar Materno y ya el sábado 8 había nacido María Milagros por parto natural.», declaró su mamá

que tras el arribo a la institución hospitalaria santaclareña manifestó los signos de un parto inminente

Una vez recibido el egreso se realizará el seguimiento en su área de salud, y a través de la consulta multidisciplinaria de Neurodesarrollo en la que intervienen fisioterapeutas, neurólogos, sicólogos, y otros profesionales para detectar, de manera precoz, posibles afecciones auditivas, visuales, o de otra índole. 

Lo cierto es que María Milagros comienza a descubrir su mundo ya rodeada por el calor y los mimos inevitables de los suyos.