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Ingeniero Remigio Pérez Molina, al frente de los 36 trabajadores de la entidad.

Por Ricardo R. González

Foto: Manuel de Feria

La Organización Básica Eléctrica, Acueducto de Matanzas, Comunales de la capital cubana, o Aguas Habana son algunos de los clientes que reconocen la calidad de la entidad villaclareña, pero también firmas internacionales que trabajan en Cuba, o representantes de proyectos de colaboración con otros países, y si bien el ingeniero Remigio Pérez Molina fundamenta la razón de ser del colectivo que dirige precisa que «ante una escuela u hospital afectado a causa de motores eléctricos no existen barreras en la solución de los problemas.»

Nada de magia, y sin imaginar que todo es coser y cantar. Aquí también faltan materias primas, sienten las asfixias del bloqueo, hay que procurar innovaciones y sustituir importaciones.

Son trabajadores que no piden ropas, tampoco zapatos ni soportes materiales para dar más, solo condiciones de trabajo que allá en los tiempos difíciles de los 90 y los años siguientes alternaron con la superación y algunos convenios de firmas foráneas que reconocen el detalle cualitativo de las producciones.

Por suerte, los innovadores ocupan posiciones mayoritarias, y entre los perfiles de aportes aparece los componentes de grupos electrógenos que fueron adquiridos sin óptima calidad. Un trabajador del Taller le hizo 11 mejoras cuya prueba de fuego se consolidó en la provincia tras el paso de los últimos huracanes.

Así marcha ese día a día que a veces pone tenso y lleva a reajustar decisiones, ante dolores de cabeza por el déficit de colectores y alambres, pero con la agudeza de creadores que navegan por las necesarias aguas en busca de soluciones.

(Espere Las eurekas de Sitiecito, un amplio reportaje en los próximos días).