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RINCÓN NARANJO.--La caficultora villaclareña dispondrá este año, luego de su certificación, de tres bancos de semillas mejoradas, resultado científico de la Estación Experimental de Café en Rincón Naranjo, centro especializado en la obtención de variedades avanzadas destinadas a ampliar las potencialidades productivas de las plantaciones.

Antes que finalice diciembre, dijo José A. Lacerra Espino, curador de la colección de cultivares, las propuestas de esas fincas radicadas en áreas  estatales y del usufructuario privado Manuel González Betancourt, serán visitadas y evaluadas por especialistas en Sanidad Vegetal en aras de legitimar el estado fitosanitario de sembradíos que, en lo perspectivo, garantizarán parte de las semillas de las campañas de vivero que se organicen en la serranía de Guamuhaya.

Esos cultivares, apuntó Lacera Espino, Máster en Ciencias Agronómicas, son una derivación de atinadas investigaciones surgidas tras la observación de  variedades tradicionales que colapsaron sus formas típicas debido a mutaciones y segregaciones provocadas por mezclas mecánicas e interacciones con la naturaleza.

Con el mejoramiento genético unos 13 cultivares de las variedades Caturra, Catuai y Villalobos, recibieron pruebas de descendencia, color de grano, nudos cortos, de maduraciones tempranas o tardías, y se consiguieron especies que producen hasta un 70% más que las antecesoras y mantienen caracteres agronómicos estables.

A partir de 1982 la Estación de Rincón Naranjo inició actividades de mejoramiento genético en la caficultora tradicional, y una década después las semillas se comenzaron a propagar, como plantaciones establecidas, en la serranía central cubana, indicó.

Ahora existe una forma más controlada de selección y producción de semillas regeneradas, las cales se adquieren en bancos especializados, bajo una estricta disciplina científica y sanitaria. Tal es el caso de la serie J, comercialmente conocida como «Jibacoa», con más de 13 variedades diferentes, sustentó.

También trabajan en el «uso eficiente de un híbrido vigoroso, resistente al azotes de plagas y enfermedades que tiene entre sus progenitores materiales de Robusta con descendientes del Híbrido de Timor, considerado entre los cruces más generalizados en el mundo», destacó Lacerra Espino.

En todo ascenso genético «no existe lo ideal, porque no es técnicamente posible»; de ahí que se parta de la diversidad como clave productiva destinada a la elevación de la calidad organoléptica del grano arábico destinado a las comercializaciones en mercados foráneos.

Muy extendido resulta entre los cosecheros de la serranía villaclareña la incorporación del híbrido «Lafernol» --iniciales de los curadores José A. Lacerra Espino, Medardo Ferrer Vivas y Noel Bermúdez Díaz--, con amplias características productivas y resistente a plagas y enfermedades.

Esos esquemas de perfección genética tienen constante permanencia, debido, sobre todo, a que las variedades tradicionales pierden sus atributos originales por razones objetivas, incluso por el deficiente manejo de los sembrados. Obtener una variedad demora 15 o 20 años, y esos programas son decisivos para la reposición de las propiedades únicas de una plantación.

(Con información de Luis Machado Ordetx. Periódico Vanguardia)