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Casos y cosas de farmacias

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En dependencia de la entrada de fármacos, la unidad pudiera establecer una venta racional del producto controlado. Ello no significa que se le impida al enfermo adquirir su tratamiento completo en el resto del mes.

Por Ricardo R. González
Foto: Carlos Rodríguez Torres

El mundo de los medicamentos es complejo. Altas y bajas mareas estremecen ese cachumbambé que, semana tras semana, despeja o incrementa las incógnitas de las disponibilidades motivado por diversas coyunturas.

Esa larga cadena de certificados, tarjetas controles (tarjetones), recetas, suministros, y capital humano, demanda aclaraciones, y para ello las licenciadas Mailín Beltrán Delgado, jefa del Departamento de Farmacia, y Aidily Suárez Montero, funcionaria de la subdirección técnico-comercial en la Empresa de Farmacias y Ópticas en Villa Clara, se detienen en la validez de las recetas, cuyo tiempo de vigencia queda establecido por 30 días.

Sin embargo, existen excepciones en el caso de los antibióticos cuyas directrices precisan solo siete días a partir de la fecha de expedición.

— ¿Cuáles son estos antiinfecciosos?

— Incluye a la Amoxicilina, Ampicilina, Azitromicina, las pomadas antibióticas, y el Cloranfenicol y la Gentamicina, en colirios, entre otros.

— Las recetas emitidas en un municipio ¿Resultan válidas en otros?

— Todos los facultativos pueden prescribir para cualquier farmacia habilitada en la provincia.

— Detengámonos en los certificados médicos emitidos ante fármacos controlados ¿Qué requisitos cumplimentarán?

— Cada espacio del modelo debe estar lleno, que tenga también el cuño del galeno y la afección diagnosticada. Incluirá, además, el número del carné de identidad del paciente o de la Historia Clínica, pues a veces se consigna como ambulatoria, y no es lo aprobado.

— ¿Un certificado emitido en una institución hospitalaria (atención secundaria) para medicamentos por tarjeta control impone que la persona lo presente en su consultorio médico?

— En ningún momento. El documento se registra en el hospital, y el paciente lo lleva a su farmacia. Si es por primera vez abren el expediente, y si es continuidad proceden a la renovación.

— Pero hay afecciones que deben consignar la actual clasificación en el certificado por parte del médico ¿Cuáles son estas?

— El asma bronquial, la hipertensión arterial (HTA) y la diabetes mellitus (DM). En los asmáticos reflejar si el caso es leve, moderado, severo o intermitente.

«Para la DM si se trata de un insulinodependiente o no, y los hipertensos si responden al grado I (con cifras tensionales entre 140-159, la máxima (sistólica), y de 90 a 99, la mínima (diastólica), o grado II, si la máxima oscila entre 160 o más, y la mínima sobrepasa los 100.»

— Si un certificado de HTA no presenta este dato ¿Se puede «virar» al portador en la farmacia?

— Un error. Para ello existe de Libreta de Incidencias en cada unidad que registra cada detalle a fin de evaluarse en el Comité Fármacoterapeutico de las áreas de salud a fin de capacitar, orientar y enseñar al facultativo en qué se equivocó y así evitar reiteraciones, pero en estos casos nunca podemos retornar al paciente.

— ¿Y no existen excepciones?

— Son válidas para aquellos medicamentos con una dosificación específica, y que el farmacéutico necesita conocer para vender el producto. Tal es el caso del PPG, que existe de 5,10 y 20 mg, la Citromicina (250 y 100 mg), Atenolol (0,5, 0,25 mg), Pilocarpina (0,5, 1,0 mg) entre otros, que necesitan consignar la dosis en el certificado.
Solo ante estas situaciones es que el dependiente puede no aceptarlo.

— No siempre el medicamento controlado entra cada semana a los establecimientos de la red. En ocasiones las disponibilidades son mínimas, y no alcanza para todos ¿Existen facultades para que el farmacéutico regule la venta del producto por debajo de lo asignado al enfermo?

— Cada semana conocemos las disponibilidades mediante la reunión de conciliación con los distribuidores. Aquí se define si el suministro está estable, o si se encuentra por debajo de la demanda. Ante dicha situación hay que regular el expendio.

«En ello conspira, además, la presentación del producto. El Atenolol, por ejemplo, llega en frascos plásticos de 30 tabletas. Nadie puede extraer 15 unidades y favorecer a otro paciente. En esta opción hay que vender e frasco completo hasta donde alcance, pero existen otros que llegan en tirillas, y puede ser que una persona requiera seis tirillas en el mes y se le vendan de un primer momento una cantidad inferior. Así, al menos dos pacientes resuelven de manera transitoria, aunque reconocemos que no es lo ideal.»

— A raíz de esto hay muchas dudas ¿Significa que durante el mes se le impedirá a la persona recibir el ciclo completo que le pertenece?

— No. Sabemos que causa malestares, pero el paciente debe estar pendiente cada semana del pedido. Si entra el fármaco y lo alcanza hay que completar la cantidad del medicamento que no ha sido adquirida, siempre durante el mes.

— ¿Cuántos fármacos se mantienen en estos momentos sujetos al llamado tarjetón?

— Unos 83 destinados al tratamiento de HTA, DM. glaucoma, asma bronquial, cardiopatías isquémicas, determinadas afecciones endocrinas y neurológicas, por citar algunas.

— ¿Cuál es el panorama respecto a las faltas?

— Una situación compleja en cada semana. El cuadro básico de medicamentos registrados en Villa Clara asciende a 762 renglones, y al cierre de enero 26, existían 61 faltas provinciales, 205 faltas en almacenes, 248 con baja cobertura, 35 faltas en la red de farmacias situadas en hospitales, y 26 en las comunitarias.
«O sea más del 50 % oscila entre faltas o bajas coberturas que impiden satisfacer la totalidad de los requerimientos en cada unidad.

— Respecto a la localización de los fármacos ¿Un deber por parte del farmacéutico?

— Constituye una obligación. Si el renglón no está en déficit total el dependiente debe llamar a otros establecimientos y localizarlo. En cada centro de nuestra red existe un teléfono, y aun si el fármaco está en falta debe ofrecer una explicación de las causas.
«Tampoco es decir «eso no hay», y dar la espalda.»
«Una vez localizado, ya es competencia de la persona acudir a comprarlo a la unidad donde existe.»

— En medicamentos por tarjeta control ¿Se puede adquirir en otra unidad que no sea la que pertenece el paciente?

— Se hace necesario localizarlo en la farmacia de base, y establecer la coordinación necesaria debido a que cada dependencia tiene la cifra de los requerimientos por renglón y el número de controlados por fármaco.
«Las solicitudes se hacen al almacén según estos datos. De acuerdo a las disponibilidades sitúan una cantidad mayor para estos mismos casos o aquellos que puedan incorporarse en el resto de la semana o durante el mes. Por eso, si hay posibilidades se vende el producto a personas registradas en otras farmacias con previa coordinación.

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