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soyquiensoy (Ricardo R. González)

«Con 2 que se quieran» (Isabel Santos. Parte II)

«Con 2 que se quieran» (Isabel Santos. Parte II)

Isabel Santos. Yo siempre a Juan Carlos lo veo como un niño. Juan Carlos es un hombre mayor-niño.

Amaury Pérez. Nunca he pensado que es mayor.

Isabel Santos. Ya todos tenemos años. Si yo tengo años ¿cómo no va a tenerlos Juan Carlos? Pero siempre he visto a Juan Carlos como un niño que se ríe de todo. Él me ve y se ríe y fue una relación muy linda, fue mi primer director de cine.

Amaury Pérez. Fernando Pérez.

Isabel Santos. Creo que es con quien más he llorado. Tiene la película que más premios me ha dado también, aunque mi primer premio internacional fue con “Se permuta”, con Juan Carlos.

Amaury Pérez. Pero con Fernando trabajaste dos veces, trabajaste en “Clandestinos” y en “La vida es silbar”.

Isabel Santos. Fernando es como un cura, susurra (baja la voz).

Amaury Pérez. Es que Fernando es una persona decente y eso está escaseando. Humberto Solás.

Isabel Santos. Mi amigo, mi gran amigo que no está.

Amaury Pérez. Siempre pensaste que podías contar con él para más películas, ¿no dio tiempo?

Isabel Santos. Sí, teníamos una relación muy linda. Nos llamábamos todos los días, salíamos, nos hacíamos mucho café, muchas confesiones. Iba a su casa, me leía los guiones y había como que muchos sueños para hacer cosas.

Amaury Pérez. Ya esas cosas no las vas a hacer, pero siempre vas a poder contar con él.

Ahora quiero que me hables de tus amores adolescentes. Tienes que haber tenido amores adolescentes, aunque tú eres una mujer tímida. La gente piensa que las actrices son como veleidosas, yo sé que tú no lo eres, pero tienes que haber tenido un noviecito en la escuela…

Isabel Santos. Sí, tenía un noviecito, que además, somos amigos ahora, pero su papá era como un tipo, muy enamorado y mi mamá decía: “hijo de gato caza ratón”. Entonces dijo, no, no. Además éramos noviecitos de esos que tú no sabes si eres novia o tú lo sabes, pero él no lo sabe. ¡Vaya, cosas así!

Amaury Pérez. Pero el primer beso no fue así.

Isabel Santos. ¡Sí, cómo no!

Amaury Pérez. El primer beso de amor.

Isabel Santos. Bueno, ya en un momento, nos escondimos ahí y nos dimos un besito. Un besito de piquito. En aquel momento, quizás lo que sentía, ese hormigueo, esa cosa que tú sientes, ese beso quizás tan tierno, tan…sí, yo lo veo como mi primer beso.

Amaury Pérez. Ahora, mientras hablabas de besos, estuve pensando en la cantidad de besos que te das en las películas con algunos que son tus amigos, o por lo menos han sido compañeros tuyos durante mucho tiempo. Pienso en la cantidad de besos que te has dado con Luis Alberto García, por ejemplo y quería caer en “La vida es silbar”, porque considero que uno de los desnudos más brutales que se ha hecho en el cine, es el que tú haces con Luisito en “La vida es silbar”. Desde el plano donde estás acostada en la cama y él llega a la punta de tus senos, y después él está de espalda, tú te levantas de la cama, un desnudo frontal. ¿Cómo se hacen esas cosas? ¿Cuánta gente está en la escena?

Isabel Santos. No se queda mucha gente. Creo que tienes que competir, es como que te ves, estás sentado en una silla y te estás viendo. Así es como lo veo yo. No soy yo quien se desnuda. Siempre he tenido que poner esa barrera. No es Isabel quien se desnuda, es este personaje y entonces empiezas a competir contigo misma.

Es como saltar, como Sotomayor: más alto y más alto y más alto, y te tienes que despojar, y es como arrancarte el alma. Es como dar patadas en el piso y lanzarte y decir… ¡Qué sé yo cuántas cosas hago para poder hacer un desnudo!

Amaury Pérez. Pero las mujeres tienen familia. Tú tendrías una pareja en ese momento, ya estaba tu hijo nacido, ya sé, era chiquito, pero, un día tu hijo crecerá y va a ver a su mamá desnuda. ¿Esas cosas no te preocupaban en ese momento de ninguna forma?

Isabel Santos. No, con mi hijo nunca me preocupó porque con la primera persona que vi “La vida es silbar”, en el laboratorio, fue con él. En el cine, cuando tengo una premier y hago algún desnudo, o cuando voy a ver la primera copia, que me invitan– que nunca me gusta ver mis películas más de una vez, las veo, las guardo y no las veo más — me voy rodando así, como que un poco más y parezco una serpiente, y él me vio que me iba arrastrando y me dijo: ¡mamá, mamá, no te preocupes que te ves muy linda!

Estaba educado para eso también. Quizás con las parejas, con la familia también. A mi mamá al principio eso le chocaba muchísimo, pero mi familia es muy respetuosa con mi trabajo.

Amaury Pérez. Pero tú mamá no es de esos casos que sale la hija actriz desnuda y…(Amaury se cubre la cara)

Isabel Santos. Es que mi mamá no ve mis películas, ni ve lo que yo hago.

Amaury Pérez. ¿Cómo es que no ve tus películas? ¿Y si la ponen por televisión? ¿Tampoco?

Isabel Santos. Tampoco. Mi papá y mi hermano sí, pero mi madre no. A veces está una telenovela y mi papá le dice: ¡Mira, salió Isabel! Ella abre la puerta y dice: ¡Ay, mira, qué bonita, o qué gorda, o qué esto, o qué lo otro! Cierra la puerta y se vuelve a acostar a dormir. No es una persona que siga mi trabajo. Para ella es normal que yo actúe.

Amaury Pérez. ¿Qué pasó cuando quisiste entrar al ISA (Instituto Superior de Arte)?

Isabel Santos. Me desaprobaron por la ortografía.

Amaury Pérez. Pero, a ver, ¿cuántas faltas de ortografía hay que tener para que lo desaprueben a uno si va a hacer un examen de actuación? Es como si, desaprobaran a Zaida del Río porque tiene mala ortografía, no es el caso, pero…

Isabel Santos. En el examen me agarraron unas cuantas faltas y ya, me suspendieron y tenía cinco en todo lo demás. Pero si yo llego a pasar el ISA, quizás no hubiera podido hacer todo lo que hice en el cine. Tenía que estudiar otras asignaturas que se daban en la Escuela Nacional de Arte, que cuando aquello era una escuela magnífica con grandes profesores, así que me alegro.

Amaury Pérez. ¿Pero todavía tienes tiempo para entrar al ISA?

Isabel Santos. No, ya no.

Amaury Pérez. ¿Y de corregir las faltas de ortografía?

Isabel Santos. Soy muy cuidadosa ahora, trato siempre de revisar.

Amaury Pérez. Isabel, uno tiene compañeros de trabajo y en el tiempo que estás filmando una película, están juntos desde que preparan el trabajo de mesa hasta que filman. Quiero pensar en Beatriz Valdés, en Luisito, en Broselianda Hernández. ¿Cuándo esos compañeros de trabajo se convierten en amigos? O ¿se pueden convertir en amigos esos compañeros de trabajo?

Isabel Santos. Sí. Uno siempre tiene amigos del medio. Mis amigos son las actrices y los actores que no compiten. Competir de la manera fea, porque todo ser humano es competidor.

Amaury Pérez. No rivalizan.

Isabel Santos. Nos llamamos mucho y nos escribimos, nos damos cariño. De la amistad tú no puedes decir: ¡Hoy empezó la amistad!

Amaury Pérez. Te lo preguntaba porque en una entrevista que le hicimos para este mismo programa a Carlos Jr, el gran bailarín del Royal Ballet, él me decía que Maya Plisétskaya, la gran bailarina rusa le dijo: “si quieres buscar amigos, búscatelo fuera del ballet”. ¿Eso no ocurre en el mundo de la actuación?

Isabel Santos. Tengo más amigos que no son actores. Son quizás músicos, pintores, o gente que tiene otras especialidades.

Amaury Pérez. ¿Pero no suscribes el punto de vista de Maya Plisétskaya?

Isabel Santos. No.

Amaury Pérez. Ahora que estamos hablando de compañeros que se pueden volver amigos, tu actual compañero está aquí con nosotros, es el realizador de este programa. ¿Cómo manejan la relación matrimonial y la relación profesional? Él es un gran director de fotografía. ¿Cómo manejan eso profesionalmente y cómo manejan la casa? Porque sé que eres una gran cocinera, que te gusta raspar la casa, ser la que pinta la casa…

Isabel Santos. Respetándonos muchísimo, desde el principio. Tu trabajo es tu trabajo y el mío es mío. Él es capaz de que a mí me den un guión y si yo no he abierto el guión, él no lo lee.

Me dice: ¿de qué trata la película? y aunque el guión esté ahí, si no le digo que lo lea, no lo hace.

Amaury Pérez. Él no es de los que se pondría bravo si le das un beso a…

Isabel Santos. No, no.

Amaury Pérez. ¿Absolutamente no o tú crees que no?

Isabel Santos. Mira, pienso que no porque no hay crisis en nuestra relación por eso. Me siento muy cómoda con mi pareja.

Amaury Pérez. ¿Lo quieres mucho?

Isabel Santos. Es pasar de los 40 y encontrate con alguien y decir: ¿dónde estabas tú? Si yo pudiera el tiempo…

Amaury Pérez. ¿Si pudieras echar el tiempo atrás te hubiera gustado conocerlo de primero y llegar con él ahora?

Isabel Santos. Sí.

Amaury Pérez. Estuviste mucho tiempo en México, nos vimos allá varias veces y hay muchas anécdotas que no son filmables, pero en las largas noches en que a veces compartimos, hasta la madrugada en el apartamento donde tú vivías allí, siempre quise preguntarte. ¿Por qué, siendo México un lugar que ofrece tantas oportunidades a los actores cubanos –hay muchos que trabajan allí –, ¿por qué no insististe en hacer algo esos años? ¿Tenías nostalgia de Cuba?

Isabel Santos. Por eso vivo aquí en Cuba, por eso no me he ido. Necesito cosas que quizás para la gente son insignificantes.

Además no me interesa el tipo de telenovelas que se hacen. Económicamente, quizás sí, pero de la manera en que ellos lo hacen, no. Yo no puedo trabajar con un “garbanzo” en el oído.

Amaury Pérez. ¿Qué cosa es un garbanzo?… ¡ah!, ¿una apuntador donde te van diciendo el texto al oído?

Isabel Santos. Te van diciendo el texto. Hay maneras — y son respetables–, hay actores que lo hacen y lo hacen muy bien. No lo busqué. En un principio se habló para hacer cine pero después no y fue pasando el tiempo.

Amaury Pérez. Pero pasaron varios años. ¿Cuántos fueron?

Isabel Santos. Casi cuatro años.

Amaury Pérez. De todas maneras tú salías de aquí siendo una mujer exitosa, una actriz exitosa. ¿No te daba miedo, entre tus tantos miedos, empezar como una desconocida?

Isabel Santos. Yo sabía que me estaba perdiendo cosas. Cuando llegué me lo sentí. Es como que, “bueno, no está, no la llamo”. Me he pasado mucho tiempo sin hacer cosas interesantes, los dos primeros años después de llegar.

Amaury Pérez. ¿Crees que el éxito puede llegar a paralizar a una persona? Decir, tengo todo el éxito del mundo y ahora, ¿cómo sigo a buscar el próximo éxito?

Isabel Santos. Te tienes que olvidar de ese éxito. Sí te paraliza, te puede paralizar, pero tienes que ser consciente de que si te quedas prendido de eso, te quedas ahí. Es volver a saltar y empezar de cero, como cuando tú haces una canción, que es un exitazo, pero un día te sientas y te olvidaste de esa canción.

Amaury Pérez. Hay canciones que a tí te gustan mucho. Hay canciones con las que tú te preparas y te relajas antes de los rodajes. ¿Dime unas cuántas, las que te acuerdes?

Isabel Santos. Creo que la música y las canciones tienen que ver con los personajes, tienen que ver con el momento. Hay cosas que tú no puedes oír porque lloras, “Vuela pena”, que es tuya, es una de mis canciones preferidas y sí, Habáname, de Carlitos (Varela), cosas de Liuba (María Hevia), algo que canta Omara (Portuondo). Tengo mis días para oír a Elena Burke. Depende de como amanezca y los personajes también. Siento que hay una música interior, o sea, para mí “Barrio Cuba” era “El Cigala”, aquí nadie lo conocía y un día alguien me regala el disco, –que era quemado además–, lo empecé a poner y dije: ¡esto es!

Y también cosas de Descemer (Bueno), en aquel momento el disco de los boleros.

Amaury Pérez. Es que tiene boleros preciosos.

Isabel Santos. Boleros preciosos. Era la música de mi personaje.

Amaury Pérez. ¿Y qué ocurre a tu edad? Ya no puedes hacer la hija, la damita joven en una película o en una telenovela televisiva, — que no has hecho muchas–, pero las has hecho. Pero tampoco puedes hacer la abuela, a no ser que te caractericen y te maquillen, ¿qué les ocurre a las actrices cuando llegan a esa edad, a esos cuarenta y tantos, cerca de los 50 años? ¿Hay muchos papeles?

Isabel Santos. No se escribe casi para la edad de una actriz como la mía, o sea, es más el tiempo que estás sentada en tu casa. Entonces, por eso me pongo a pintar, a raspar paredes y hacer otras cosas. No, no hay casi personajes.

Amaury Pérez. Sé que has tenido grandes protagónicos, en un momento determinado prácticamente todas las grandes películas del cine cubano las hacías tú. Y ahora, por ejemplo, en “La casa vieja”, de Lester Hamlet, inspirada en la obra de Abelardo Estorino, haces un pequeño papel.

No quiero que tú me digas que una gran actriz hace pequeños y grandes papeles. Te pregunto, ¿qué significa para una actriz importante, que no te llamen para papeles protagónicos y lo hagan para papeles pequeños? Como ser humano digo.

Isabel Santos. Sí, sí me llaman a veces para papeles pequeños y si sé que le puedo sacar y convertir ese papel pequeño, en que cuando la gente entre al cine, salga hablando de mi escena, de mi personaje, entonces lo acepto, si no, no.

Y sí, es duro no protagonizar una película, pero con el tiempo, me doy cuenta que los años me están cayendo por eso, porque hay como cierta paz.

Sabes que no vas a hacer la damita. Pero hay algo en los ojos: ¡has vivido¡ Ni ocultar la edad, no creo en eso de: ¡Ay, no digas que tienes 48 años! Lo digo y lo repito y no me acompleja.

Uno tiene que saber vivir esas etapas y si tuvo 15, decir: ¡Mira, los tuve tan bien puestos! Ir quemando etapas. Sé que va a llegar a esta edad un personaje, pero tienes que esperar, si no, te retiras. Siempre te duele. Perder la juventud duele, perder cosas duele, los años… Uno tiene espejo, uno se mira, eso te da, no duele, te da como un no sé qué.

Amaury Pérez. Debían prohibir los espejos a partir de los 45, ¿parece ser una buena idea? Decretarlo.

Isabel Santos. Sí. Pero más que los años es cómo te han pasado cosas. Entonces puedes asumir un personaje así. Entras a esa película de otra manera, eres más comprensiva. Miras al director diferente y a ese personaje le das un vuelo que quizás con veinte no le dabas, porque tenías el protagónico.

Amaury Pérez. Viendo, “Se permuta”, para prepararme para esto, tampoco lo saco del aire, tenías la voz un poquito más cristalina, pero ahora tienes una voz, ronca, una voz profunda. ¿Por qué? ¿Fumas?

Isabel Santos. Fumo muchísimo y quiero dejarlo. Así que al que conozca una pastilla, una inyección, algo, por favor, que me llame.

Amaury Pérez. ¿Por qué no has hecho teatro?

Isabel Santos. Respeto muchísimo a las personas que hacen teatro, pero me aburro, al tercer ensayo, me aburro muchísimo.

Amaury Pérez. Pero las actrices de teatro dicen que pueden intercambiar cosas, incluso con el mismo texto, sentir cosas diferentes cada noche, que es la única manera de poder hacer, como hacen en Broadway por ejemplo, que pueden hacer cien, doscientas, quinientas, mil presentaciones de lo mismo. ¿Te sientes incapaz de repetir lo mismo cada noche?

Isabel Santos. Sí, cada noche.

Amaury Pérez. Has hecho documentales, el del Che es fantástico, es mi opinión. Has pensado en que el día que no te ofrezcan más papeles. –ojala que no ocurra, pero si ocurriera que no te ofrecieran más papeles, ¿la dirección de cine sería una posibilidad para ti? ¿Te gustaría?

Isabel Santos. No, es una pretensión muy… Respeto mucho a los directores de cine. Sí me gustaría trabajar con los actores, me encanta el trabajo con los actores, pero no sé. Uno nunca puede decir no, porque mientras más viejo te pones, pues más atrevido quizás eres, pero no lo veo como un camino, hasta ahora no.

Amaury Pérez. Voy a irme a la última pregunta. Posiblemente la única pregunta compleja. ¿Tú le has tenido miedo a vivir fuera de Cuba?

Isabel Santos. No. Me quedan pocos amigos, casi todos mis amigos pues no viven en Cuba. Creo que no es por un problema de miedo. Afuera siempre me siento como que agregada, como que vivo con la suegra. Me siento tranquila aquí, no vivo agregada, pero por miedo no.

Amaury Pérez. Puedo suponer entonces que tampoco le tienes miedo a vivir dentro de Cuba.

Isabel Santos. Soy dura a la hora de decir las cosas, lo mal hecho me indigna muchísimo. Quisiera que existieran más espacios, que no se fueran tantos amigos del medio por problemas económicos, y tenerlos, y contar con ellos, pero no me da miedo. El miedo sería encerrarme y yo me niego y a irme también me niego. Vivimos en un país difícil.

Amaury Pérez. Y es el nuestro.

Isabel Santos. A veces te halan otros, otras cosas, fuera, quizás el trabajo, la familia, los amigos. Pero es mi decisión y los amigos me la respetan.

Amaury Pérez. Bueno, gracias por haberlo decidido, si no, no hubiéramos tenido esta entrevista. Un beso para ti, te quiero mucho.

Isabel Santos. Gracias.

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