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Ángel García: “Antolín es un pedazo de este país”

Amaury. Muy buenas noches, estamos en “Con 2 que se quieran”, como siempre me gusta decir, en el corazón de Centro Habana, en Prado y Trocadero, en el barrio de Lezama, en los legendarios Estudios de Sonido del ICAIC.

Hoy nos acompaña un amigo entrañable, uno de los humoristas más populares y extraordinarios que yo he conocido, Ángel García, bienvenido.

Ángel. Y gracias.

Amaury. Bueno, la primera pregunta es muy sencilla ¿Dónde nació Ángel García y dónde nació Antolín?

Ángel. Yo creo que nacieron en Manacas. Ángel García es de Manacas, Antolín es de Manacas. Antolín es lo que era Ángel antes. Este que está aquí, que me parezco mucho por el tono de la voz, etc., es Antolín y mi papá es Antolín.

Antolín sale de Manacas, de esa zona del centro del país, ahí hay muchos Antolines, muchos, para llenar 10 camiones; en Cuba hay muchos Antolines con toda esta onda que tiene… Cuando estoy mucho tiempo sin ir a Manacas, un poco que me pierdo.

A cada rato voy a Manacas y es como ir a la universidad. Yo no fui a la universidad, la universidad mía está en Manacas para la onda del personaje.

Amaury. Ese es el caso de Antolín, pero en el caso de Angelito, cómo fue su nacimiento, tu mamá, tu papá, ¿cuántos hermanos son ustedes?

Ángel. Somos tres hermanos y una hermana, es decir, que somos cuatro (risas), disculpa porque quise ser culto.

Amaury. No, sé tú.

Ángel. Sí, claro. De ahí, de Manacas, criado ahí. No fui muy inteligente en la escuela, primero llegué hasta noveno grado nada más, pero noveno grado con 19 años. No, no, no, estamos hablando de verdad aunque a la gente le dé risa lo que digo.

Después terminé el 12 grado, con la onda esta, después que pasé el Servicio, porque vaya en 9no tuvieron que llevarme para el servicio por la edad que tenía, ya era recluta en 9no.

Y ya después terminé la Facultad y ahí empezó Ángel García lo de la Pía, así, a disfrazarme de mujer en el Manaquense y así.

Amaury. Pero tú tenías un grupo al principio.

Ángel. Sí, Los Píos.

Amaury. Los Píos.

Ángel. Empecé con Los Píos en Santa Clara, que la audición me la hizo Chaflán. Yo he tenido suerte que los que han chocado conmigo para darme un voto de confianza, no sé: Enrique Núñez, Chaflán, Alberto Luberta… He chocado con los duros en el género mío, para bien de mi trabajo.

Y en Santa Clara, en el año 86, 87, no recuerdo bien, Chaflán me hizo una audición. Yo era soldador de día y tractorista y por la noche trabajaba en el cabaret de Santa Clara, en el Cubanacán, de martes a domingo. 138 pesos al mes, era tractorista, pero tenía dos chamacos, no podía dejar aquello.

Ya después vino el divorcio, porque tú caes en esto y no es que te pierdas, sino que imagínate tú, empezaba a ver otras cosas y…

Amaury. Porque te casaste ¿con qué edad?

Ángel. No, yo me casé como de veinte años por ahí, pero ya empecé en esto con veinte y pico largo, empecé ya purito, ya después me enamoré, porque yo me enamoro, yo me he casado cuatro veces.

Yo soy un tipo que soy machista por un lado, pero no soy tan machista. Yo mientras esté enamorado estoy bien, ya cuando no, ya me pierdo.

Amaury. Y Angelito, ven acá, y de niño, ¿tú eras tan simpático?

Ángel. Sí, siempre. Eso viene de mi papá. Mi papá se pone al lado mío y a mí me quitan, porque es una gente muy, muy ocurrente para este tipo de humor de poco público, es muy ocurrente.

Yo cuando hago un programa, yo llamo a mi papá siempre. ¿Cómo quedó? Quedó mata’o, y es verdad que quedó mata’o

Amaury. ¿Y tu mamá?

Ángel. También, pero el viejo mío para el humor es muy, muy… no te lo dice con las palabras, quizás que si estuvo bien actuado, que si sobre actuado, pero te dice…, al grano.

Bueno, para seguir la historia, empecé ahí en Santa Clara, llega un momento en que no podía seguir con aquello, y entonces Enrique Valladares, un mulato que era antes director de Tropicana, me hizo una audición para pertenecer al Centro Provincial de la Música en Santa Clara. Y ahí empecé en los centros nocturnos.

Amaury: ¿Pero con Los Píos?

Ángel. Con Los Píos, hasta el año, bueno, como en el 91 decidimos venir a La Habana.

Amaury. Ese fue el tránsito para La Habana.

Ángel. Y ya, empezamos en La Habana. Yo empecé en el Capri con Nelson Peña, después ahí me quedé en el Capri. Después vino aquello de Ajiaco.

Amaury. ¿Tú no tenías casa aquí, o sí tenias casa?

Ángel. No, alquilado, yo estuve 10 años alquilado. Sí, si, yo me la vi dura, la gente cree que esto es jamón. Yo estando en Sabadazo ganaba 138 pesos al mes porque no era evaluado. Estaba en la onda esta de la entrada al sector y, ahora repito, estuve 10 años alquilado.

En el Capri hago Ajiaco y entonces (Pedraza) Ginori que dirigía “En la viva”, donde estaba Consuelo también y que se trasmitía los jueves…

Amaury. Creo que eran los jueves, sí.

Ángel. Los jueves, se trasmitía “En la viva” y entonces empecé e hice una gira nacional después.

Amaury. Eso era televisión en vivo, ¿no?

Ángel. En vivo, en vivo. A mí Pedraza Ginori no me dejaba decir ni la R en los coros. Porque yo me pongo ahora a hacer el que canto, yo no canto ni nada de eso, porque es el personaje que se pone a hacer esas cosas… pero Ginori mantenía  el micrófono mío cerrado, ni coro ni nada. Decía: si tú abres la boca, te vas. Ginori ha sido el director que más me ha exigido a mí. Ginori decía: si tú dices una S por una R, la puerta es aquella.

Amaury. Pero tú se lo agradeces.

Ángel. ¡Claro! cómo que no. Ginori te daba el guión y dos minutos antes de tú salir al aire que era en vivo, te quitaba el guión y tenías que decirle todo el guión de memoria.

Amaury. ¿Y se ensayaba? ¿Cómo se ensaya el humor por ejemplo?

Ángel. A mí no me gusta ensayar mucho. Cuando hay un buen guión sí, pero es que hay muy pocos guionistas en Cuba de humor; hay mucho facilismo en el guión del humor.

Yo soy una gente que a mí me escriben, pero yo ya me imagino lo que viene, si no tiene bomba yo no, yo le digo, mira, no me lo aprendí, para no decirle que no sirve. Ya no, ya a esta altura uno está viejito ya, te digo, no, eso no, eso no va conmigo.

Pero el humor sí, lleva ensayo y de ahí viene la espontaneidad y ahí tú puedes improvisar.

Amaury. Lo que llaman “morcillas”, ¿no?

Ángel. Anjá. Mira, ese es el fuerte mío, la morcilla, sí, sí, sí. Yo en eso de batirme a hablar de vasos de agua, vamos a hablar de vasos de agua. Es como el que improvisa en las décimas y estas cosas. En esta onda del humor, yo soy bueno en eso.

Amaury. ¿Por qué tú dices que tú no cantas, que el que canta es Antolín?

Ángel. Porque yo así, como estoy hablando ahora, como Ángel, yo no me atrevería a cantar. Yo soy desafinado, quizás tenga la medida, pero el personaje Antolín -esto viene ya de los grandes comediantes que había en este país que utilizaban el personaje- Antolín es una gente que él dice que es gerente y es gerente. Él dice que es cantante y es cantante. Porque el personaje me da la cobertura  para poder meterme en ese mundo. En serio nunca lo haría.

Y sin embargo, he tenido buenas propuestas. Hace como 8 ó 9 años, Chucho Valdés una vez se me acercó y me dijo que él quería hacer un disco conmigo. Yo pensé que era bonche de Chucho Valdés: maestro, yo no canto. Me dijo: si yo voy a buscar uno que cante, busco a Plácido Domingo, yo quiero explotar a Antolín. Entonces él me hablaba de Leopoldo Fernández, que hacía cosas con la Aragón, etc., etc. Y yo he ido a todas las disqueras aquí, a todas les dejé un disco mío, miren, esta es una idea de Chucho.

Inclusive una vez estuve en la EGREM y ahí no me creían que Chucho quería grabar un disco conmigo. Llamaron a Chucho y Chucho les dijo: sí, yo estoy dispuesto a hacerlo, pero todo se ha quedado así, es una cosa que yo la tengo. Ojala un día lo pueda hacer.

Amaury. Bueno, pero de la mano de Chucho cantan hasta los que no cantan.

Ángel. Chucho me dijo, me voy a poner en función de Antolín, con Pancho Amat en el tres; Luberta iba a escribir el guión, una cosa que me parece que iba a funcionar, porque el hecho ese nada más de Chucho-Antolín, la gente dirá ¿y esto qué cosa es?

Amaury. ¿Y por qué La Pía se te ha quedado un poquito relegada?

Ángel. Porque llevo ya casi cinco años en Palmas y Cañas y la Pía no es para Palmas y Cañas. Ahora en el verano en el programa este que…

Amaury. ¿Y por qué no una guajira? La Pía puede ser una guajira también.

Ángel. Sí, yo tengo un personaje de guajira que se llama Lela.

Amaury. Ah, esa yo no la conozco.

Ángel. No, en teatro sí, es un palo, está dura, sí, sí, sí. Pero no me he puesto para eso. Pudiera funcionar la Pía en Palmas y Cañas o la guajira en Palmas y Cañas. Como que es tan poco tiempo y la gente es fan a Antolín, dejo la Pía para otros espacios, para teatro o si algún día hago otra cosa en televisión, que se preste la onda, porque la Pía es muy salsosa…

Amaury. Es preocupante la Pía muchas veces. Por lo menos cuando la Pía se ha metido conmigo…

Ángel. La Pía es la que cree que es fina con la brutalidad de Antolín, porque es lo mismo, la brutalidad de toda esa gente, soy yo mismo. Y yo exploto eso en la escena.

Amaury. Pero tú no eres bruto.

Ángel. Yo no, pero los personajes sí.

Amaury. Tú eres bien listo y Antolín también.

Ángel. Es bueno que tú digas eso. (Risas)

Amaury. Muy listo, peligrosamente listo, a tí hay que cogerte miedo. Oye, tú eres muy, muy popular. Y no sólo popular, mi mamá, Consuelito, decía que cualquiera puede llegar a la popularidad, pero no cualquiera puede llegar a ser querido, tú eres una persona que eres muy popular y que eres muy querido.

Ángel. Tú me quieres mucho.

Amaury. ¿Cómo tú manejas esa popularidad? ¿Cómo la puedes manejar a la hora de hacer un trámite burocrático, cuando estás en una cola? ¿Cómo se maneja eso?

Ángel. Es difícil y soy la persona más tímida que hay. Los que me han visto a mí en las colas de las Cadecas y en las colas de cualquier lugar, yo soy incapaz de entrar así, no, no puedo, me muero, yo me muero, yo soy la persona más penosa que hay, eso de entra, muchacho, tú eres Antolín, no, no… Mira, si a mí me hacen pis, yo me desmayo. Es muy difícil.

Amaury.  Pero es que todo el mundo se mete contigo, todo el mundo está esperando siempre una respuesta ingeniosa.

Ángel. Sí, pero yo no soy de los de estar en la calle, ji, ji, ji. Eso es para el escenario. A veces meto tres o cuatro chistes de carretilla, pero no me nace hacerlo. Cuando voy a resolver este tipo de cosas, pido permiso,  ¿usted cree que me pueda atender? A veces te molestas con los mediocres, con los “mikis” -porque estamos llenos de “mikis”- y tú a veces vas a ver a un ministro y te atiende con tremendo cariño, con tremendo respeto, no sé… y vas a ver a cualquiera y parece que vas a ver a un presidente, ahí sí ya cojo el monte; ahí sí me acuerdo que soy Antolín y no sé, pero eso me pone mal.

Amaury. Pero cuanto tú te sientes mal, me imagino que algún día te sientes mal, vas a un hospital o vas a un hospital con algunos de tus hijos. Por cierto, ¿cuántos hijos tienes?

Ángel. Tengo tres. Uno grandón que ya tiene 26; uno que tiene 24, que es al que le gusta la música, que he tenido líos con mi familia porque a él le gusta cantar. Yo vuelvo al tema que estaba de las colas y eso, no vayas a pensar que yo soy tan brutico.

Amaury. No, no, chico, yo no pienso que tú eres bruto. (Risas)

Ángel. Y en medio del programa te digo que, gracias por invitarme a este espacio tuyo. Y al chama mío, al segundo, le gusta mucho la música, le gusta hacer reguetón. Y yo le dije un día: mira, el reguetón cualquiera lo hace, no cualquiera lo hace bien. Eso que tú estás haciendo lo puede hacer cualquiera. Porque mi familia, que tuhijo, porque el hijo de fulano es cantante y no canta nada y está ahí. No, pero yo no soy así.

Si tú tienes calidad, cuando tú creas que ya tú estás preparado, yo te voy a conseguir quién te haga una audición, pero porque tú seas el hijo de Antolín yo no te puedo invitar a un programa porque… prepárate, lucha, porque eso viene solo. Tú eres jovencito, las cosas buenas vienen solas, no porque yo te lleve a un programa va y lo que hago es desgraciarte. Y dicen; ¿Y Antolín de dónde sacó a este? Es mejor que esté bien preparado, que luche, digo, me parece a mí que…

Amaury. Tú eres entonces un padre muy riguroso con tus hijos.

Ángel. Sí, sí, sí.

Amaury. ¿No eres complaciente?

Ángel. No, no, yo soy muy bueno con los hijos míos, parece que,… bueno. Pero no soy tan…

Amaury. ¿Y eres cariñoso?

Ángel. Soy normal, hola, hola, pero les doy mis besos. Me llaman y para lo que sea, pero no puedo decir ahora aquí que soy un tipo cariñoso, que hago un poema, que regalo una flor. No, no, yo no soy así.

Amaury. Yo estaba siendo específico con los muchachos.

Ángel. No, yo soy estelar con ellos, lo que no soy ese hombre cariñoso, quizás ese padre que todos los días llama: Papito un besito, mi, mi, mi. No soy así. Yo soy machista, yo no puedo decir ahora aquí porque este es un programa.

Yo soy machista. Yo si me divorcié contigo, me divorcié contigo ya, lo mío son los muchachos.

Amaury. Pero no eres como aquel amigo nuestro…

Ángel. No, eso de salir a comer los cuatro juntos y eso. No, yo, conmigo no va eso. De que mira, la esposa, que te invita el marido de la madre de tus hijos. No, yo no estoy preparado para eso. (Risas) Va y me hago el enfermo. No, yo hoy no puedo. Ahí viene la tocadera de zapatos por abajo, no, no. (Risas)

Amaury. Cuándo tú te sientes mal, por ejemplo, vas a un hospital; me duele aquí o me duele allá. Y la enfermera o el doctor que está de guardia, ¿lo que quieren es atender a Antolín?

Ángel. Sí, es muy difícil. No sé, no sé, no sé pasar esa frontera de je, je. Me siento mal y me siento mal, porque soy yo, no puedo ser de otra forma. Y así me han aceptado, soy natural así. Es muy difícil, porque la gente no sabe nada y esperan de ti…

Amaury. No, llegaste enfermo y no tienes ganas de hacer un chiste y la gente está esperando que tú, enfermo incluso, sintiéndote mal, hagas un chiste.

Bueno, hablemos de los libretos. Hay una persona que es muy importante en tu vida, hablemos un poquito de Alberto Luberta.

Ángel. Bueno, Alberto Luberta para Antolín es todo. Alberto Luberta fue el que bautizó a Antolín como Antolín. Eso fue hace muchos años, en el portal de Radio Progreso. Yo cuando aquello estaba pegado con la Pía hasta el techo. Y yo le dije: Luberta, quiero hacer un guajiro. Me dijo, no se puede parecer a Miravalles. Si se parece a Miravalles no pierdas el tiempo; ni me hagas los guajiros pinareños que hace todo el mundo. “Oye, no me digas”… eso ya no, eso es Miravalles y muchos guajiros se hacen aquí así.

Y yo le dije: no, es así y le hablé un pedacito como Antolín. Me dijo, bueno, ven mañana a verme. Al otro día ya me tenía un monólogo con el Nombre de Antolín el Pichón y por qué se llamaba Antolín el Pichón. Y Luberta, yo hablo mucho de él, y yo siempre digo: hablar con Luberta 10 minutos es agarrar un background de horas de trabajo.

Porque tú le dices; maestro que tú crees de esto, ya tú le llevas la idea y él te dice: esto debe ser así, así. Es un clásico del humor vernáculo. Es una gente a quien yo le agradezco mucho. A él y a Chaflán. Chaflán era una gente… Chaflán no se reía con nada, cuando Chaflán me hizo la audición a mí que yo terminé de trabajar, dije: no le gusté al hombre. Y le dije, maestro, qué, qué le pareció. Y me dijo: no, muy bien, muy bien. No, yo no vine aquí para reírme. Así, ta, ta. Pero eso es muy bueno, eso es lo bueno.

Amaury. Pero después, ¿alguien te evaluó? Aquella cosa que se usaba de evaluar.

Ángel. Sí, cómo que no.

Amaury. ¿Quién era el jurado de esa evaluación?

Ángel. El primero mío fue Chaflán que me recomendó Pedro de la Hoz.

Amaury. Ah, mira.

Ángel. Sí, Pedro de la Hoz me echó tierra a mí, una vez me hizo polvo, sí, yo me berreé con él, pero después con el tiempo, sí, si yo aquel día si lo agarraba lo pelaba. Pero después con el tiempo…

Amaury. Pero Pedro es buena gente.

Ángel. Sí, sí, somos amigos. Pero en aquel momento yo no entendía eso. Imagínate desde un tractor, llegar a La Habana a una crítica dura, me metí una semana sin salir, si yo lo agarraba… (risas) pero tenía razón en todo lo que decía, porque no fue una crítica…, para mí era hiriente, pero la verdad era que yo lo estaba haciendo todo mal.

Es mi amigo, pero me puse mal, me puse mal. Sí, yo pasé por todas esas evaluaciones, audiciones, artículo 25, toda la onda esa que pasó todo el mundo.

Amaury. Oye, tú dices que te has divorciado ¿cuántas veces, tres o cuatro?

Ángel. No, yo me he casado cuatro veces.

Amaury. Oye, tú dices que te has divorciado ¿cuántas veces, tres o cuatro? ¿Estás casado ahora mismo?

Ángel. No, yo me he casado 4 veces. Ahora estoy casado, me va muy bien y estoy enamorado. Porque yo sí me enamoro, ¡oh!, yo me pierdo. Me da hasta por hacer poemas, puedo llevarte diez o doce para que hagas algún numerito.

Amaury. Un disco, con diez o doce hago un disco. (risas) Oye Angelito, ¿cómo fue la anécdota del primer divorcio?

Ángel. Oh, fue dura. Imagínate que yo era tractorista en Manacas, y ya tenía dos chamacos y en aquella época yo tenía que decirle a mi papá: me voy a divorciar. ¿Y por qué te vas a divorciar? Y cuando aquello estaba de moda una canción de Rocío Jurado, aquella que decía: Se nos rompió el amor… (risas)

Amaury. …De tanto usarlo. (risas)

Ángel. (risas) Yo le digo al viejo mío, yo me preparé una semana para darle la noticia de por qué me iba a divorciar. No, porque ya no me gusta, me enamoré, esto que lo otro, lo de uno, pero había que decírselo al puro, que venía todos los días con una cantina llena de leche para los muchachos. Bueno, mi mamá se fue para casa de mi hermano, “ay, yo me voy de aquí”, con ataque, porque en el campo es ataque y pal piso. Eso es perreta y tiradera para arriba de la cama. (risas)

Oye, cuando yo le dije a mi papá: papi, ¿tú no has oído la canción esa de Rocío Jurado?, Se nos rompió el amor… a mí me pasó eso, porque ya yo estoy… mira muchacho, lo que me dijo ese guajiro, vaya pal c… Se me rompió el amor. (risas)

Se me rompió el amor, era lo que estaba de moda, yo era loco a toda esa gente. Lupita de Alessio, yo tenía todos los casetes de Lupita de Alessio. (risas)

Amaury. ¿Y tu papá era cariñoso contigo?

Ángel. Sí, sí, sí, pero en la misma onda. Yo soy cariñoso, pero lo que no soy es pegajoso. La gente le dice a la mujer: oye, qué pesado es tu esposo, pero es que yo soy así, no me nace ser de otra forma.

Amaury. No, pero el día que tú me contaste que tu papá te daba unos cocotazos cuando se ponía bravo.

Ángel. Sí, sí, sí, no, muchacho, pero cuando bajaba la mano, Pío, piérdete.

Amaury. Oye, tú sabes que hay una cantidad de cosas, de clasificaciones, debo de concentrarme en esto: del humor verde, el humor negro, el humor blanco, etc. ¿tú compartes todo eso o…?

Ángel. Sí están todos esos tipos de humor. El humor que hago yo es el vernáculo, el transparente. Yo trato de no meterme con nadie. Hay gente que utiliza el público y le queda bien, a mí no me lo aceptan.

A mí en Cuba no me aceptan que yo me meta con la gente. A mí en Cuba no me aceptan la mala palabra; a mí en Cuba no me aceptan muchas cosas por la imagen tan fuerte de Antolín. Aparte, a mí no me hace falta ir a ningún recurso de esos para hacer reir, yo hago reir con mi onda.

Amaury. ¿Qué diferencia hay cuando vas al interior a hacer humor, cuando lo haces en la capital y cuando lo haces en el extranjero?

Ángel. Yo hago el mismo. ¿Qué pasa?, en el extranjero quién va a ver a Antolín en el extranjero, lo mismo en Canadá, que en México, no sé, que en España, son los cubanos que conocen a Antolín. Son los 300, 400 cubanos esos que están ahí, que te van a ver.

Ya cuando es música, que es otra onda, es otro lenguaje, la gente del sonido, la música, van otras gentes, pero a mí me van a ver los cubanos, son los mismos cubanos que están aquí. Y sí, te quieren ver por nostalgia, porque quieren ver cosas de Cuba, ya uno lleva tiempo en esto. Yo hago lo mismo en el Heredia, en el teatro, que en la televisión. Como que es transparente lo puede ver cualquiera, no es ofensivo ni nada. Quizás en el cabaret suba un poquito la parada.

Amaury. Y la diferencia entre La Habana y el interior.

Ángel. No, pa’ mí es la misma, es lo mismo. ¿Qué habanero no tiene un pariente en el campo, como dice Adalberto?

Amaury. Sí, claro.

Ángel. Es así y son épocas de la onda esa de la manhatan, esas cosas que la vivieron todos los cubanos.

Amaury. Pero yo pensaba en la trascendencia de tu arte a nivel internacional pensando en Cantinflas. O sea, Cantinflas es el prototipo del mexicano disparatero.

Ángel. No, pero cuando van a verme, un ejemplo, cuando los mexicanos van a verme, disfrutan mi trabajo, yo te digo que mayormente son cubanos… cuando hay un cubano que te recomienda, como casi siempre la promoción es pobre, cuando uno va, que uno es de pocos recursos, la promoción es por celulares, mensajito y cosas de esas.

Ya con una promoción seria sí. Ah, en Venezuela me han visto miles de venezolanos y funciona, y es cuando más cubano soy, fíjate, cuando hago más cosas de aquí, cuando más estoy en el surco, es cuando más funciona. Todo este lío de las guarachas y todo eso, cambio algunos códigos, algunas palabritas.

Amaury. ¿Las combinas cuando estás en los espectáculos por ahí, combinas las canciones? Yo recuerdo un chiste que tú hacías que vinculabas una canción mía con una de Pablo…

Ángel. Sí, sí, ese era un poema que hacía la Pía.