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Por Ricardo R. González

Foto: Carlos Rodríguez Torres

La calidad de la miel extraída por los apicultores villaclareños hace que una parte del mundo europeo fije sus ojos en un producto de sello excepcional con buena dosis de ciencia aplicada y transferencias tecnológicas.

Lo afirma Alexander Castro Aguilar, director de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Apícola de la provincia, quien subraya las potencialidades al figurar entre los cuatro territorios del país que acopia mayores cantidades.

Ya se exporta la miel, la cera, y se comienzan las acciones con el propóleo, junto con la jalea real y el polen, sobre los que no existen muchas experiencias, a fin de iniciar la búsqueda de valores agregados.

«Otro renglón importante, sometido a estudios de mercado, lo constituye la reproducción de abejas reina que despierta el interés foráneo», precisa el médico veterinario de profesión.

Las producciones melíferas cubanas suman años de probada validaciones en la palestra internacional en correspondencia con las normativas internacionales que exigen el cumplimiento de diversos parámetros físico—químicos y de un sistema de gestión integrado de calidad.

Por su posición en el trópico las mieles del país poseen un rango especial que también resulta apreciado en otras naciones fuera de la Unión Europea.

En el campo de la sustitución de importaciones Villa Clara dispone de una fábrica de cera estampada (laminarios) que simulan a un panal. Estas se introducen en la colmena y deviene nuevas casillas como posibilidad disponible en escasos territorios cubanos.

También existe una carpintería propia, sin descartar otras entidades que facilitan recursos, para elaborar los componentes de las colmenas como estrategia trazada en el país, sin escapar de las limitantes energéticas que inciden sobre los planes.

«Recientemente la provincia entró en el movimiento de productores ecológicos, una fortaleza que ofrece valor agregado a la miel debido al distingo superior de calidad decisivo en la demanda», fundamenta Castro Aguilar.

La base productiva, integrada por 90 apicultores en todo el territorio, con predominio en el sector cooperativo y campesino, aplica los resultados de la ciencia a diario, y se hacen estudios en centros de investigaciones y con la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas que han propiciado trabajos conjuntos hasta llegar a congresos de la rama de carácter internacional.

El reto principal en la actualidad radica en no descuidar los indicadores cualitativos ante un mercado cada vez más exigente en que la t de miel fluctúa entre los 3 mil euros en dependencia del momento y las coyunturas prevalecientes.

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