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Por Ricardo R. González

Ilustración: Alfredo Martirena

Nadie pone en tela de juicio que el sector de la Salud en Villa Clara muestra sus luces, pero sería iluso pensar que constituye un paraíso inmaculado e intocable porque no en pocas ocasiones la población recibe el servicio con la calidad y la atención requeridas.

Aquellos movimientos de Unidades Modelo, Colectivo Moral y Del Pueblo y para el Pueblo me parecen una melodía del pasado, aunque como en todo existen buenas excepciones, pero esos procesos insistían en lograr la satisfacción plena de la población que muchas veces no encuentra respuestas eficientes.

Una de las tantas reiteraciones es el de la no permanencia de algunos médicos y enfermeras de la familia en sus consultorios. Llevo años escribiendo de lo mismo, y las acciones, aunque traten de perfeccionarlo, carecen de acotejos definitivos. Persisten lugares donde la burocracia envuelve, y para lograr la firma de una dieta, la confección de modelos, o un trámite específico se requiere llegar a la luna a fin de alcanzarlo, mientras el llamado terreno, a veces no realizado, «justifica» la ausencia de los expertos en el sitio.

Detalles contradictorios si se tiene en cuenta que el propio Ministro del ramo, doctor Roberto Morales Ojeda, ha reiterado que hasta el 80 % de las problemáticas de Salud deben resolverse en la atención primaria, con énfasis en el radio de la comunidad.

De los 2 791 planteamientos recogidos en el último proceso de Rendición de Cuenta el 37,4 % fue dirigido al funcionamiento y estado de los consultorios del galeno de la familia. Muchos de ellos sin óptimas condiciones, en habitáculos improvisados o carentes de privacidad, y aunque algunos inconvenientes han sido resueltos; aún prevalecen respuestas sin soluciones o insatisfactorias para la población.

En ello también conspira la no convivencia del equipo de Salud entre sus vecinos, y baste decir que la provincia dispone de 53 viviendas de las llamadas casas-consultorios ocupadas por personal ajeno a las funciones asistenciales.

En otro giro merecen un aparte las consultas de proyección comunitaria que no siempre cumplen lo dispuesto.

Pensemos en aquellos residentes en sitios intrincados que deben trasladarse a la cabecera de su municipio a recibir la interconsulta, y qué haría usted si al margen de dificultades de transportación, la hora en que deben levantarse, las incomodidades del viaje, le digan que la cita está suspendida porque no concurrió el especialista.

Soy de quienes piensan que las instituciones hospitalarias requieren de tratamiento priorizado para evitar que el paso del tiempo, la falta de mantenimiento, las indolencias humanas, y las variadas indisciplinas sociales, les provoquen un colapso que impidan su funcionabilidad.

Hay un poco de todo. Desde filtraciones de una planta a otra, servicios sanitarios inservibles, vectores convertidos en huéspedes permanentes de las mesitas habilitadas en las salas, mobiliario en pésimas condiciones, colchones que piden a gritos su reemplazo, comidas que llegan frías, medicamentos en falta, en fin… Unas provocadas por cuestiones de infraestructura, otras por descuidos, indisciplinas humanas, o por disímiles causas, pero latientes.

Es cierto que los grandes proyectos requieren de dinero que muchas veces ni existe, mas los cálculos y las mentes ágiles, bajo la oportuna planificación, deben funcionar como ese Bing Ben que marca el tiempo exacto en el lejano Londres.

Y si bien las carencias materiales golpean hay otras que brotan del alma y lastran mucho más. No siempre las personas reciben un trato correcto ni una respuesta orientadora. Existen trabajadores del sector en sus diferentes categorías ocupacionales con actitudes impropias. Y asistir a un centro de Salud tiene marcadas razones porque está en juego el bienestar de cada quien.

Tampoco el servicio de ambulancias exhibe buen rostro por las causas que sean, en tanto la situación de los hogares de ancianos, e instalaciones dedicadas a la tercera edad, así como de los insumos para la atención a enfermos encamados merecen una mirada detenida y aparte.

Según dictamen de la comisión de Salud, Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente presentado a la reciente Sesión Ordinaria de la Asamblea Provincial del Poder Popular entre las principales deficiencias del ramo, aparece la situación higiénico-epidemiológica con la presencia del Aedes aegypti, pero en esto la respuesta tiene que ser multifactorial y con peso decisivo en las conductas individuales a fin de cerrar puertas al mosquito.

La Salud tiene manchas. Es triste que nuestras vidrieras se empañen, y no muestren el brillo requerido. Hay condiciones objetivas que impiden pasos agigantados, pero otras dependen de realidades humanas que se desarrollan a medias o no existen.

Es cierto que también hace falta el estímulo y la atención a quienes juegan un rol protagónico, más en materia de sanidad la vida pide alicientes, y no desdichas e infortunios. 

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