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Por Ricardo R. González

La cantante cubana María Elena Pena ya se encuentra en Colombia para ratificar las razones de por qué es bien llamada «La Dama del Bolero».

La vocalista forma parte del espectáculo Noche Cubana del Bolero, previsto para el viernes 18, que presenta el Club Colombia de Cali,       y que demuestra el arraigo de la música cubana en ese hermano país.

María Elena integra una embajada artística conformada, además, por Yaima Sáez, Leo Vera, Santiago García, Ernesto Roel, y el guitarrista Tony Lazcano, bajo la producción del señor Luis Fernando Mejia.

Aunque el distingo principal de la presentación descansará en el bolero habrá otras posibilidades para recrear la amplia gama de la música cubana mediante diversos géneros.

La intérprete de «Plazos Traicioneros», «Allí», y de otros clásicos espera la salida de su próximo Cd titulado «Pena del Alma» contentivo de 13 temas matizados de grandes sorpresas.

Será una especie de acuarela musical que abarca desde la música tradicional hasta sones, guajiras, guarachas, un acercamiento al danzón, y una salsa ligera.

«La producción —subraya la intérprete— corrió a cargo de Eduardo Sardiñas, que es, a la vez, uno de los arreglistas, pero hay músicos invitados de la talla de Pancho Amat y Efraín Ríos Vega.

Incluyo dos temas de María Teresa Vera, a manera de fusión, que estoy maravillada con el producto final, y por supuesto que no faltarán las composiciones de Miguel Matamoros, con una versión de Juramento, ni las de Luis Marquetti, uno de mis compositores de primera línea».

En esta oportunidad María Elena rinde tributo a dos grandes del pentagrama cubano: Barbarito Diez y Roberto Sánchez.

«Creo—dijo— era una deuda que tenía con estos dos íconos de siempre, al igual que con alguien más contemporáneo como Alfredo Martínez, cantautor y compañero del entonces programa televisivo Buenas Tardes, de quien hago Bolero de amor. El resto de los autores son Pedro Romero, Pedro Luis Coto, Bárbara Zamora (cantante de Anacaona), Raúl Paz, José Valladares, y Silvio Rodríguez.

«Quise aprovechar el talento existente en las provincias, y seleccioné a los autores matanceros Lucio Valdés y Reinaldo Ríos. Será un disco para recordar. Estoy sumamente complacida con el saldo general, y con el privilegio de que, por primera vez, se unieran Pancho Amat y Efraín Ríos para dar vida de conjunto al tres, mientras la guitarra fue ejecutada por el propio Sardiñas».

Sin dudas buenas motivaciones para disfrutar de un trabajo de excelencia como lo fue su anterior fonograma denominado «Entre bolero y café».

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