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Ciego de Ávila, durante toda la campaña, se apoyó en hombres diferentes, y el cuerpo de dirección supo sacar lo mejor de cada uno según su momento, sin desgastar las piezas ni establecer preferencias con ningún pelotero

Al preguntarle a Ro­ger Machado por los nombres claves en la victoria de los Tigres avileños en la 54 Serie Nacional de Béisbol, sin dudar destacó a todo el equipo, porque “cada uno aportó su granito de arena para ganar”.
Puede parecer una frase manida, pero la pura realidad es que Ciego de Ávila, durante toda la campaña, se apoyó en hombres diferentes, y el cuerpo de dirección supo sacar lo mejor de cada uno según su momento, sin desgastar las piezas ni establecer preferencias con ningún pelotero.

“La prueba más clara de la importancia de todos los jugadores en el equipo es que establecimos dos alineaciones, una contra derechos y otra frente a zurdos, ambas muy efectivas, lo cual demuestra la profundidad del equipo. Además, cada uno tuvo su oportunidad, desde los veteranos hasta los más jóvenes, como Luis Robert Moirán, Yunier Cano o Humberto Morales, quien se consolidó de tercer bate”, expresó a Granma Mayito Vega, uno de los entrenadores del plantel y mano de­recha de Machado.

PUNTO DE QUIEBRE


Los Tigres clasificaron con lo justo a la segunda ronda, ubicados en el sexto lugar, pero más cerca del octavo que de la cima. No obstante, en la selección de los refuerzos, el alto mando avileño se pertrechó hasta los dientes y apostó por hombres de experiencia, adaptados a soportar la presión y rendir con estadios llenos.
No miró mucho los números Machado al solicitar a Ariel Borrero, Andy Zamora, Alaín Sánchez o Leorisbel Sánchez, quienes reportaron un discreto rendimiento en la primera etapa, aunque con la casaca de los Tigres co­rrigieron el tiro y esbozaron una línea ascendente.
“Tuvimos una de las mejores selecciones en los refuerzos, y eso nos ayudó a elevar el nivel en la segunda fase, hasta convertirnos en uno de los conjuntos más fuertes”, recalcó Ma­yito Vega.    

LA COLONIA NARANJA

Cuando Roger Machado escogió los siete nuevos miembros de su escuadra, cuatro villaclareños figuraban en la relación, tres de ellos con mucha carretera en la postemporada, instancia en la que se habían consolidado como piezas claves de los éxitos naranjas en los últimos años.
Borrero, Yeniet Pérez y Zamora, este último en sustitución de Giorvis Duvergel, eran las apuestas del mentor avileño, y no lo hicieron quedar mal, sobre todo en los partidos decisivos de la lid, en los cuales sacaron la casta con batazos cruciales, mientras Alaín Sánchez aportaba una sólida apertura y un salvamento en la final.
“Después de los resultados de la primera etapa pensé que me podían seleccionar de refuerzo. Uno nunca se imagina qué equipo lo puede llamar, pero me alegré cuando Roger Machado mencionó mi nombre. Con los Ti­gres me fue muy bien, estoy contento por darle el campeonato a la afición”, destacó Ye­niet Pérez, segundo jonronero (3) de la postemporada.
Borrero, por su parte, experimentó un giro radical en su rendimiento con los Tigres, pues con los naranjas quedó muy por debajo de sus estándares en average y remolques.
“No creo haber estado tan mal con Villa Clara, solo que muchas conexiones fuertes salían de frente. Ya en Ciego empezaron a caer de lado, y eso fue muy importante, me permitió impulsar las carreras que el equipo necesitaba”, subrayó el inicialista, consolidado co­mo líder histórico en jits e impulsadas en la historia de los play off.

UN GALLO DE PELEA

Pero si hablamos de estrellas de la corona avileña, no se puede obviar a los ases de la rotación: Yander Guevara e Ismel Jiménez. Entre ambos obtuvieron seis de las ocho victorias en la postemporada, en el caso de Gue­vara con cuatro salidas fabulosas.
El espirituano Jiménez no se quedó atrás, y después de su apertura negativa contra los Alazanes granmenses en semifinal, comenzó a dibujar un pitcheo extraordinario, demostrando que puede responder bajo presión y en juegos importantes.
“Los hombres se miden por las veces que se levantan, no por las que se caen. Hace poco tiempo no logré buenos resultados, salí del equipo Cuba, pero Roger Machado depositó su confianza, y me supe levantar. Entrené el doble y me enfoqué en no defraudarlo”, añadió Ismel, quien pareció trabajar con algunas molestias en uno de sus tobillos.
“No tengo ninguna lesión, cuando se me vio el rostro de dolor era por no poder hacer las cosas perfectas. Sabía la importancia que te­nía para Ciego mis aperturas, y también en el orden personal me exigí mucho. Además, te soy sincero, en mi caso, si tengo alguna molestia mientras lanzo y me tocan la bola, aunque los jugadores me pidan que no corra, uno re­a­c­ciona y siempre sale a buscar el out”, re­calcó el espirituano.
De su brazo y del esfuerzo colectivo salió el triunfo de los Tigres avileños, quienes rugieron por todo lo alto en el clásico beisbolero cu­bano, cuya historia nunca podrá obviar la tremenda actuación de los Piratas de Isla de la Juventud, digno rival y subcampeón.

Estado final de los equipos

1. Ciego de Ávila, 2. Isla de la Ju­ventud, 3. Matanzas, 4. Granma, 5. Pi­nar del Río, 6. Industriales, 7. Artemisa, 8. Holguín, 9. Sancti Spíritus, 10. Las Tunas, 11. Santiago de Cuba, 12. Villa Clara, 13. Guantánamo, 14. Maya­be­que, 15. Cienfuegos, 16. Camagüey.

(Con información de Aliet Arzola Lima)

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