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Machado reconoce la fortaleza de Ciego de Ávila. Foto: Ricardo López Hevia

Es uno de los instantes más significativos de mi carrera junto al título olímpico de Atenas 2004, el segundo lugar del Clásico Mundial en el 2006, declaró el manager avileño Roger Machado

Casi seis horas después de ganar la semifinal a los Alazanes granmenses, la afición avileña andaba festejando por las arterias de la tierra de la piña, completamente volcada con la actuación de los Ti­gres, y también celebrando el cumpleaños del mentor Roger Machado.

“Cuando terminó el juego y todo el público se quedó en el estadio para cantarme felicidades es un momento que nunca olvidaré. Es uno de los instantes más significativos de mi carrera junto al título olímpico de Atenas 2004, el segundo lugar del Clásico Mundial en el 2006 y el recibimiento de esa misma afición cuando regresé de mi operación en la mano”, reconoció Machado.

Todos los factores se conjugaron para beneplácito del otrora estelar receptor, con siete años al mando de los Tigres y resultados positivos, incluido un título en el 2012. Ahora han comenzado a labrar el camino rumbo a la corona tras superar a los granmenses, entre los mayores animadores del campeonato por su ofensiva desaforada y de largo metraje.

“No fue fácil, pero el pitcheo se comportó a la altura, los lanzadores cumplieron su rol, salvo en el primer juego, con dos lechadas fren­te al equipo más poderoso de la temporada, cuestión que sí me sorprendió”, señaló el es­tratega, consciente de que los Alazanes solo ha­bían recibido tres lechadas en toda la contienda, y ninguna en la segunda fase.

Pero esa artillería pesada no es precisamente sinónimo de victoria, se necesita profundidad en el pitcheo para aspirar a discutir la corona, y los orientales solo respiraban cuando Lázaro Blanco se encaramaba en la lomita.

“Tenía confianza en el triunfo, sobre todo si se cumplía el objetivo de limitar su ofensiva, aunque también era importante producir, y nuestro bateo fue crucial a la hora buena. Además, la defensa tuvo un desempeño estable y sacó muchos outs importantes en jugadas complicadas”, añadió Machado.

—Los refuerzos también han sido claves en el accionar…

—Cumplieron un papel muy importante, todos, no se puede demeritar a ninguno, ni siquiera a Orlando Lavandera, que anda en un slump, ni a Alaín Sánchez, a quien no utilizamos en la semifinal, pero seguro tendrá peso en la discusión del título. Ismel Jiménez ha estado inmenso, justo lo que esperaba de él, se encuentra en condiciones de regresar al equipo Cuba; y Ariel Borrero se ha convertido en un líder por su experiencia y oportunidad.

—¿Le ha sorprendido el año de Hum­berto Morales y Osvaldo Vázquez?

—Mis peloteros son los protagonistas, no me sorprenden sus resultados, porque se han esforzado mucho, con un gran apoyo de las autoridades. Morales y Vázquez se han consolidado, y se debe a su preparación y al trabajo tan serio que han desarrollado con los entrenadores. Al zurdo lo tenemos como un bateador importante, tercer madero, ha ganado en confianza y poco a poco debe ascender aún más; y el receptor ha crecido en su labor defensiva, tiene una fuerza impresionante y ha producido en momentos difíciles, sin dudas una bujía dentro del equipo.

—La final, otra prueba de fuego…

—Entre Matanzas e Isla de la Juventud, cualquiera que ganara merecía discutir la corona, y yo no escojo rival, estamos preparados para el que viniera. No creo que haya favoritos, todos tenemos el mismo objetivo: buscar el campeonato.

Ahora nuestro contrario es muy duro y lucharemos en igualdad de condiciones, el que mejor lo haga en el terreno se llevará el gato al agua.

(Con información de Aliet Arzola Lima. Periódico Granma)

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