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El no dejar de batallar, la unidad, y la guía de José Luis Rodríguez Pantoja, llevaron a los Piratas hasta la final

Cuando el jubilo de los más de 84 000 habitantes que viven al sur del municipio de Batabanó, en una bella y pequeña isla, estalló tras el último out en Matanzas, recordé aquella sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular de agosto del 2010, donde se aprobaron las dos nuevas provincias de Artemisa y Mayabeque.

En esa mañana de hace cinco años uno de los temas que afloró en la sesión plenaria fue el del béisbol, pues la siempre recordada voz de Héctor Rodríguez, comentarista deportivo y entonces diputado, se escuchó para expresar en el auditorio legislativo, que Artemisa se llevaría todos los buenos lanzadores de la antigua provincia de La Habana y que a Mayabeque le costaría muchísimo trabajo sostenerse en los campeonatos nacionales.

Fue entonces que, convocado por el sugerente tema de la pelota, el General de Ejército Raúl Castro, le comentó a Héctor: “que aprendan a pitchear, mira el ejemplo de la Isla de la Juventud, un territorio pequeño y siempre da pelea…”. Justamente no dejar de batallar por apremiante que fueran las circunstancias, llevaron a la Isla de la Juventud a ese ejemplo que hoy es paradigma en el país.

José Luis Rodríguez Pantoja, el mentor de los Piratas finalistas, es un hombre que pasa los nueve innings de pie, batiendo palmas, como si fuera un pelotero más o un fervoroso aficionado que no se cansa de apoyar a su equipo. Consulta y colegia con su cuerpo de dirección y con el capitán del equipo, Michel Enríquez, cada decisión. Es un hombre modesto, de pocas palabras y hoy uno de los más felices sobre la Mayor de las Antillas.

Eran ya las nueve de la mañana que siguió a la apoteosis del histórico triunfo sobre Matanzas que catapultó a los isleños a su a su primera final en los anales de las Series Nacionales. Sin embargo…

“La emoción no baja, no pudimos conciliar el sueño, apenas hemos dormido uno minutos, pero hay que pasar este otro extrainning, merecido por demás, para enfocarnos en el siguiente paso”, nos dijo el timonel de los pineros.

—¿Creíste, creyeron los jugadores que lo que están viviendo podía suceder?

—No dejamos de pensarlo ni un instante, si los peloteros no se hubieran creído que podían, no solo no salía la victoria, sino que las cosas que se hicieron en el terreno jamás las hubiéramos alcanzado. Respetamos mucho al rival, lo reconocíamos en su condición de mejor equipo del campeonato y eso nos permitió entenderlo y vencerlo.

—Ciego de Ávila fue el colectivo más ganador de la segunda etapa de la campaña y acaba de destrozar a la más temible ofensiva cubana. La Isla venció al mejor equipo de la temporada regular ¿Si tuvieras que dar un favorito cuál sería?

—Nosotros no estamos para dar un criterio de ese tipo, sino para llevar al campo lo mejor de nuestros planteles. Considero a Ciego de Ávila el conjunto más completo de todos los que intervinieron en la segunda vuelta y lo ha demostrado. No le falta nada, tiene un pitcheo profundo, un bateo de mucha versatilidad y fuerza y creo que posee la mejor defensa del certamen.

—¿Y la Isla que tiene?

—Muchos deseos de jugar, de que su pueblo disfrute cada lance, cada batazo y cuando eso sucede estás muy cerca de lograr la victoria. Frente a los avileños vamos por más, también con humildad y respeto, pero enfocados en el triunfo.

—¿Será la misma estrategia?

—Sí, que no se nos abra el marcador para cerrar con una lomita invencible, que da mucha seguridad al equipo. Vamos en busca de una división de honores al José R. Cepero y luego avanzar en nuestro patio del Cristóbal Labra. Sí, el abridor del viernes en el primer partido de la final será el zurdo Ulfrido García. No, ahora no te puedo decir el segundo, habría que ver cómo salimos en ese debut y después decidir.

—¿Cuál es la principal cualidad de tu equipo?

“La unidad, no solo es el principal atributo, sino la fortaleza de este conjunto”.

—Entonces ¿crees y creen en otro triunfo con el cual asaltarían la historia del béisbol cubano?

—Ya hemos hecho esa historia y en lo que creemos es en dar un buen espectáculo para el pueblo pinero, que ha sido una afición incondicional y también para toda Cuba, pues nos llegan mensajes de aliento desde cualquier punto de nuestro país. Gane quien gane, si lo hacemos bien, si la gente nos disfruta, no habremos defraudado y nos recordarán, más que por ser campeones, por no cejar en el intento.

(Con información de Oscar Sánchez Serra. Periódico Granma. Foto: Ricardo López Hevia)

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