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Por Ricardo R. González
Foto: Ramón Barreras Valdés

Rigoberto Román Rodríguez García, al frente de PAMAR: « Para que un hombre lo entregue todo debe estar bien atendido y sentirse estimulado».

                                                                           — I —

Ha pasado la noche mecida entre los secretos de la oscuridad y las teorías populares en torno a las corrientes marinas. Ya amanece, y cada pescador tributa los buenos días, a sabiendas que el mar aguarda para entregar sus riquezas.

Así un día y otro, un mes y otro, un año y otro, ante un oficio nada fácil y no exento de encrucijadas. Bien lo saben quienes se dedican a la captura de la langosta que, a zambullidas y a pulmón limpio, descienden cinco o seis brazas a fin de extraerlas para sumarlas a los fondos exportables cubanos.

Un mercado que exige cada vez mayor talla de la reina del mundo submarino, pero que asegura de 15 mil a 16 mil dólares, aunque la tonelada de cola puede llegar a los 32 mil pesos en moneda dura. Todo ello sin descuidar los detalles de la preservación, y sus períodos de veda.

Pero no quedan atrás aquellos vinculados a la extracción de esponjas, uno de los rubros básicos de la provincia, en instantes en que el lote de hembras resulta altamente cotizado. O los que desde sus embarcaciones emprenden la captura de variadas especies, y quienes hacen historia detrás de los cobos, un renglón apreciado por los foráneos.

Como si fuera poco está la pesca de las llamadas variedades deportivas ejemplificadas en las de escamas, sin incluir a la langosta y el cobo.

Un panorama que transcurre entre los encantos y misterios del mar; sin embargo, también desde tierra hay hombres y mujeres que tejen lo cotidiano de esta historia, y conforman el quehacer de la Unidad Empresarial de Base (UEB) PAMAR, ubicada en la zona corralillense de La Panchita.

                                                                           — II —

Hace siete años que Rigoberto Román Rodríguez García comanda los destinos de la entidad, mas conoce hasta el ápice de la pesca al dedicarle a ella casi dos décadas de su existencia.

Le regocija decir que no tienen deudas con los compromisos, pues hasta julio sobrecumplían el plan total de cada renglón, al tiempo que crecen las capturas comparadas con idéntica etapa del año precedente.

«Es el esfuerzo —admite— de 151 trabajadores; de ellos, 86 vinculados de lleno al mar, entre los que sobresale la expedición del Tiburón para la captura de variedades de escamas, que cumplió su plan anual desde mayo, así como la del Plástico 05, y la única embarcación destinada a los cobos que también aparece entre las punteras».

En el caso de las deportivas el saldo se incrementa, en 6.5 t respecto al año anterior.
Para el directivo los resultados obedecen a la posibilidad de contar con los recursos imprescindibles, sumado a la asignación de petróleo que ha llegado puntual en este período. Ello permite trabajar desde los primeros días del mes, lo que constituye algo vital en la marcha de la tarea.

«Existe mayor organización del combustible por parte de los pescadores que se evidencia en el respaldo productivo. Hoy logran con 12 mil o13 mil litros lo que antes requería de 18 a 22 mil gracias al trabajo sistemático».

Si algo distintivo caracteriza a la unidad es su taller de mantenimiento y reparaciones debido a la falta de piezas o roturas que exigen dinámicas respuestas. Muchas soluciones aparecen por el propio desprendimiento personal de quienes desde allí hacen su bregar cotidiano.

No por gusto PAMAR resultó la mejor entidad en el evento ramal de innovadores, perteneciente a la Empresa del ramo, que propició tres premios relevantes, uno destacado y dos menciones, entre los ocho trabajos presentados. El fruto de 32 innovadores que han generalizado sus acciones desde las necesidades de los propios pescadores hasta los requerimientos de las oficinas.

«Gracias a la acción de ellos laboran nuestras embarcaciones, si se tiene en cuenta que los barcos permanecen de 10 a 15 días en el mar en dependencia de su capacidad», afirma Rodríguez García.

Pero no todo en el establecimiento de Corralillo es coser y cantar. Comparado con otros períodos han recibido artes de pesca, y medios de protección, pero resultan aun insuficientes, al tiempo que faltan recursos para enfrentar el proceso dirigido a la langosta, lo que implica la búsqueda de alternativas que no pueden esperar a que bajen del cielo.

En medio de útiles labranzas y avatares en PAMAR es de primer orden la atención al hombre, pues al decir de su director para que un obrero lo entregue todo debe estar bien atendido.

— Y es Ud de quienes rectifican y tiene en cuenta los criterios colectivos?

— Aprendo a diario y lucho porque todo salga bien. Lo más duro recae a la hora de aplicar una sanción, aunque no constituye una visión unilateral porque quien no escucha fracasa. Tratamos de ser lo más justo posible, y si nos equivocamos para ello existe la rectificación.

La etiqueta de PAMAR la sustenta su gente laboriosa, esa que desde tierra garantiza la retaguardia, o la que surca los mares acompañada por el misterio de noches apacibles en complicidad con sus estrellas, o del remolino repentino a causa de la feroz y sorprendente Naturaleza.

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