Blogia
soyquiensoy (Ricardo R. González)

Descubriendo a Petra

Descubriendo a Petra

Es la única mujer que dirige un central azucarero en Villa Clara, y una de las tres invitadas por la provincia al Congreso de la FMC en la capital cubana.

Por Ricardo R. González

Foto: Ramón Barreras Valdés

Un pequeño folleto distribuido casi a punto de definir su vida universitaria fue lo que inclinó a Petra Hernández Fernández al universo de la ingeniería química. Hasta ese momento no había decidido el rumbo de su futuro, y al hojear lo que para ella constituyó su «alma salvadora», no le quedó dudas de que su mundo estaba dentro de una industria azucarera.

Quizás varias veces se acercó al centralito de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas donde recibió su diploma de graduada en julio de 1985, y confiesa que desde la primera visita a un ingenio ese olor a guarapo la impactó tanto que hoy puede considerarse una mujer impregnada en lo dulce del producto.

Pequeña de estatura, pero de decisiones firmes. De las que mira de frente, y reconoce errores que asume. Enérgica de naturaleza, sobre todo en la disciplina «porque de lo contrario no existen resultados».

La conocí unas horas antes de partir hacia el 9no. Congreso de la FMC en calidad de invitaba. Revisaba cada detalle de los preparativos para celebrar el Día Internacional de la Mujer en su unidad azucarera Carlos Baliño, la única que produce azúcar orgánica en el país.

Mas, la historia de esta mujer se escribe desde sus inicios laborales en el entonces Hermanos Amejeiras, de Placetas.

«Allí comencé en el laboratorio analizando las muestras durante la zafra. Vivía en Santa Clara, y daba los viajes diarios. Incluso el embarazo de mi hijo lo hice en medio de estas travesías que iniciaban a partir de las 4:00 de la madrugada para poder llegar a tiempo».

— ¿Nunca se cansó?    

— Cualquiera diría que respondo para engrandecerme, pero no. Allí estuve desde 1985 hasta 1989 sin sentir el agobio debido a que mis aspiraciones estudiantiles comenzaban el camino de lo real.

— De Placetas da un giro en extremo y llega a otro municipio ¿Qué la hizo cambiar?

— A mi esposo, también vinculado a los trajines azucareros, le asignaron responsabilidades en Quemado de Güines, y de manera provisional, yo me traslado a la refinería Quintín Banderas de Corralillo, como técnica de azúcar crudo. Vivíamos cerca del complejo, y estuvimos algo más de dos décadas por allá.

Después vendrían las funciones al frente del laboratorio, y la de reserva del jefe de fábrica. En medio de todo, un período de colaboración por seis meses en un central venezolano.

«Al retorno se me pide que prosiga como responsable de producción, luego en atención a las inversiones, hasta que llega mi designación para el «Carlos Baliño».

— Ese día en que le propusieron asumir la dirección ¿qué pasó por su mente?

— Era una meta muy alta, casi realizar un salto con varas en extremo elevadas, mas no imposible, aunque sí una tarea dura por las responsabilidades que emana. A ello súmale las tensiones derivadas de una zafra, o de un solo día de molienda, las adversidades y contratiempos que se puedan presentar, a la vez de decisiones que no admiten vacilaciones y pudieran resultar drásticas.

— Petra Hernández no era conocida en estos predios, y es un central en el que prevalecen hombres ¿cómo enfrentó ese primer día?

— Llegué aquí en 2012. El camino que conduce desde la entrada a la fábrica se me hizo más largo que nunca. Fue compleja mi primera aparición, incluso desde la presentación, y surgieron múltiples expectativas, entre ellas la de si una mujer sería capaz de «dominar» todo esto.

— Pero Ud. no parece la Doña Bárbara configurada por Rómulo Gallegos…

— Tuve que autoreflexionar y decirme: «Petra hacia delante». Con mi labor del día a día se labra el camino.

Si algo la abruma es la vida de oficina. Ella tiene que salir, recorrer cada departamento, conocer in situ la realidad, conversar con sus obreros, en fin… nutrirse de la espiritualidad humana.

«La vida desde abajo te da una grandeza enorme. En cada jornada aprendes una lección, y a veces de quien menos lo imaginas. Eso me llevó a crear una receptividad, y a sentirme mejor ser humano.

— En estos momentos ¿cómo se asimila esa interrelación hombre-mujer dirigente?

Mejor que aquel primer día en que llegue aquí. Lo he logrado interactuando mucho con el trabajador, con el operario, con las mujeres que desempeñan oficios no tradicionales…

En una sociedad todavía marcada por vestigios machitas se  siente respetada por los hombres?

Si, aun por el más machista de ellos. Exijo respeto como preámbulo ante todo, y he visto cambios vertiginosos en algunos.

— Afirman que para un directivo tener éxito en sus funciones no puede perder de vita el tratamiento diferenciado…

— Constituye algo vital. Estás en el deber de conocer muy bien a las personas, y eso lo da el contacto diario. Hay obreros, integrantes del Consejo de Dirección, y técnicos que poseen sus particularidades, y un buen jefe debe conocerlas y respetarlas, aunque tenga mil problemas en su cabeza junto a otros asuntos productivos priorizados.

«Hay que acercarse para saber de un familiar enfermo, alertar ante un cambio de actitud que se note frente al cumplimiento laboral, pues eso es seña de que existe algo que provoca esa situación. En definitiva hay que situarse en el plano humano de la gente porque no es Petra Hernández la cumplidora de los planes. Eso obedece a todo un colectivo.

— Respecto a las estrategias medioambientales en qué posición se incluye, entre quienes las subvaloran y consideran que lo principal resulta hacer azúcar, o entre aquellos que les dan un valor a considerar

— Todavía nos faltan condiciones óptimas, pero están en los proyectos de inversiones porque resulta un objetivo que no se puede deslindar ni que ocupe segundos planos.

— ¿Cuál constituye la diferencia esencial entre el azúcar orgánica y la convencional?

— Viene desde que se siembra la caña hasta el final del proceso. En ninguna de sus etapas se aplican químicos fertilizantes. Luego en el proceso de extracción del azúcar solamente utilizamos la lechada de cal como agente clarificante, y es un producto totalmente libre de tóxicos y de alta cotización en el mundo.

— Si hablamos de mercados ¿hacia dónde se dirigen las producciones del «Carlos Baliño»

— Europa constituye el principal destino, y añadiría a Japón. En todos los casos avalado por una calidad suprema y de satisfacción para el cliente.

— Aun así, a finales de febrero la industria culminó el procesamiento de azúcar orgánica ¿qué factores influyeron en el incumplimiento del plan?

— Hubo un comportamiento atípico de la caña en Villa Clara por situaciones climáticas: Llovió mucho en una etapa, y los fríos no se comportaron como hubiésemos querido, entre otros factores. En la actualidad desarrollamos la segunda etapa de producción de azúcar convencional dirigida, también, a la exportación.  

Algo que se percibe en el ingenio es la cultura del detalle. Todo pintado, una limpieza extrema en sus áreas, ¿es porque la directiva principal la ejerce una mujer o lo tomo como algo que acompaña a sus trabajadores?

— Aquí hay un trabajo iniciado, incluso con los pisos. Lo he continuado, y estamos insistiendo en realizar esa premisa de que un central azucarero deviene fábrica de alimentos, y las exigencias son cada vez más estrictas en el mundo de la competitividad, aunque, por supuesto, siempre existe un toque femenino que se impone.

— ¿Cómo es entonces un día en la vida de Petra Hernández?

— Bastante complejo. Comienza sobre las 4:45 de la madrugada. Llego muy temprano porque iniciamos, de domingo a domingo, con una audioconferencia a las 6:00 en punto a fin de chequear los principales indicadores de molida, los niveles de azúcar producida, las incidencias durante la jornada anterior, y después proseguimos con las entregas de turnos.

«Pasa la mañana, la tarde y parte de la noche hasta que quede bien organizada la forma que molerá el central durante la jornada nocturna, y es entonces que llego a la casa entre 8:30 o 9:00 de la noche».

— ¿Y piensa que su consistencia es de acero?

— Para una mujer resulta duro. Me apoya mi familia, mi esposo, mi cuñada, dos señoras que cuidan a mi mamá que presenta un estado delicado de salud, pero tengo la satisfacción de contar con dos hijos que si bien no siguieron el camino de su mamá ya son graduados universitarios. El varón como informático, y la hembra es bióloga.

— Ante tantas responsabilidades ¿duerme con sobresaltos?

— Me he acostumbrado. Duermo bien, aunque siempre tengo presente que me van a llamar para consultarme algo o informarme de algún contratiempo. Ha ocurrido durante la madrugada y he salido de inmediato para allá, en tanto, otras veces he pasado toda la noche en la trinchera de labor.

— Si le pidiera un autorretrato ¿de qué manera lo conformaría?

— Si acaso tengo virtudes pondría la de ser muy sincera, miro fijo, no temo a decir verdades, y ello me ha costado muchos problemas, pero la experiencia demuestra que hay que medirse y esperar el justo momento para exponerlas, y en cuanto a defectos reconozco un temple impulsivo que también me ha ocasionado divergencias. .

— ¿Ha enfrentado decisiones violentas frente a hombres?

— Sí, pero terminan bien. Han sido varias veces, porque cuando uno tiene la razón lleva argumentos muy sólidos. Hay instantes que imponen ser enérgico, otros hay que «pasar la mano», y en otros exigir mucha disciplina.

— Incluso con los representantes de niveles superiores…

— Tampoco me han faltado encontronazos.

— Cuando se le conoce da la impresión de una mujer seria ¿Me equivoco?

— Lo soy; sin embargo muchos se sorprenden al verme bailar en una fiesta. Algunos hasta murmuran: «han puesto a una y han quitado a otra».

— Fuera del central ¿cuáles son sus predilecciones?

— La música, sobre todo de la Década. Me gusta leer mucho a pesar del poco tiempo, y lamento no hacerlo más.

— En una era de resquebrajamiento de valores ¿qué ha hecho a fin de que el ser humano se sienta más pleno y llene su espiritualidad en el centro de trabajo?

— Humanizar es exaltar virtudes. Aquí se labora a base de respeto, con el reconocimiento de los hombres hacia sus compañeras. Prueba de ello resulta la jornada dedicada al 8 de Marzo que comienza desde los pelotones y se extiende al resto del colectivo.

— A sus distinciones y reconocimientos suma la de ser invitada al 9no. Congreso de la FMC…

— Un honor. Me resultaba un poco difícil desprenderme del central ante un momento complejo de la zafra en la provincia en cuanto al cumplimiento del plan, sin apartar las coyunturas familiares. No había compartido eventos de este tipo, y en los diferentes encuentros previos con las delegadas he constatado experiencias que realzan a la mujer cubana. Desde una joven de 18 años que dirige un bloque en Santa Clara hasta la más encumbrada profesional.

»De las expectativas, por los propios temas a tratar hay cuestiones medulares relacionadas con el funcionamiento, la atención al anciano, y el papel decisivo de las mujeres en contraste con detalles que obstaculizan su buen desempeño.

— Cuando se publique esta entrevista Petra estará sentada en el Palacio de las Convenciones; sin embargo, su pensamiento estará, también, por esta porción dominicana…

— De seguro, y habrá llamadas para saber cómo marcha la unidad azucarera y las novedades de estos días.

— Si le dejaran pedir un deseo ¿cuál preferiría?

— De sentirme como una mujer normal en los quehaceres hogareños. Muchas veces no lo puedo hacer, aunque disfruto cuando tomando un café, porque no lo tengo en casa, voy a un punto de venta, y alguien se acerca y me dice: «Usted es la directora del Baliño, el único que produce azúcar orgánica en Cuba»… En verdad, llena de un regocijo inestimable. Soy de cuna sencilla, y eso me llega al corazón.

También puede ver este material en:

http://ricardosoy.wordpress.com

https://twitter.com/cibergonza

0 comentarios