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Juan Carlos Aguiar Alfonso, al frente del colectivo.

 Por Ricardo R. González e Idalia Vázquez Zerquera

Ahora que el calor incita a disfrutar las delicias de la playa, desde la Base de Campismo corralillense El Santo llega la invitación a un brindis por la alegría en medio del desafiante verano.

La instalación respira vitalidad luego de recibir los toques necesarios con la pintura y reparación de sus componentes, sin descuidar el mantenimiento de las áreas verdes a fin de enfrentar esta temporada estival.

Para Juan Carlos Aguiar Alfonso, al frente del colectivo, existe un solo propósito: que los vacacionistas disfruten su estancia, y se lleven el deseo de retornar.

«En la actualidad —subraya— 44 obreros conforman la fuerza fija en la plantilla, mientras otros 24 resultan contratados con la finalidad de asumir la etapa de mayor concentración de vacacionistas».

Un largo camino en el que no han faltado los retos pues los propios trabajadores ejecutaron todo el proceso de reacondicionamiento en busca de esa imagen agradable.

Si hace dos años la cafetería estaba inactiva ya constituye uno de los lunares pasados al quedar remozada y encontrarse en plenas faenas, mientras el déficit de agua no resulta un agobio al recibir su solución.

Un recorrido por la Base denota el ir y venir de los campistas o las largas estancias en el billar, en la partidita de dominó, y en el incesante movimiento de las raquetas que desplazan la pelota de una esquina a otra para dar vida al pin pon.

Por otras áreas aparece el establecimiento para la venta en divisas, y el programa recreacional incorpora nuevas modalidades como los paseos a caballos junto a las opciones de voleibol y baloncesto gracias a la reparación de las canchas.

Si algo reconforta a Aguiar Alfonso y a su colectivo es saber que las 112 cabañas disponibles ya tienen sus inquilinos durante todo el verano por estancias de siete días.

Turistas que proceden no solo de los diferentes municipios villaclareños, sino también de otros de la hermana provincia matancera, con énfasis en las demarcaciones de Colón y Los Arabos.

Un sistema de encuestas mantiene la interrelación para conocer impresiones de los veraneantes, tanto de los detalles buenos, como de aquellos llamados a enmendar.

Por lo general priman las satisfacciones, aunque desearían que el menú incluyera ofertas, a base de carne de cerdo y pescados, en busca de la diversidad de platos que satisfagan al paladar.

Y cuando el verano diga adiós, estas bases de campismo no descansan, pues las puertas siguen abiertas durante todo el año en busca de ese sol, quizás menos intenso, pero con sobrada luz para iluminar a todos. 

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