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La semana pasada, el observatorio espacial Herschel dejó de funcionar. Durante casi cuatro años permitió la observación de objetos extremadamente fríos y lejanos, como las nebulosas de polvo y gas en las que se forman las estrellas y varios sistemas de planetas.

Para obtener imágenes como las que se muestran en esta galería, Herschel, que contaba con un espejo de 3,5 metros de diámetro, el mayor jamás desplegado en el espacio, tuvo que convertirse en uno de los lugares más gélidos del Cosmos.

Gracias a 2.300 litros de helio, permaneció refrigerado hasta casi -273 grados, muy cerca del cero absoluto. Cuando el helio se agotó, también lo hizo su misión.

Ahora, queda mucho tiempo para analizar la ingente cantidad de información que envió durante más de 25.000 horas de observación este observatorio espacial que costó 1.100 millones de euros.

(Con información de Yahoo Noticias)

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