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El evento de Ramón: ¿Tropa de locos?

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Cada mes de octubre acontece en el campismo río Seibabo el Evento de Ramón, ¿cómo lograr que tantos artistas concurran en un solo lugar? ¿Resulta el paisaje una manifestación de arte menor?

El evento de Ramón es algo típico del municipio de Manicaragua. Una especie de taller de artes plásticas que trata de fomentar el cuidado del ecosistema, una gran familia de artistas que por la última etapa del año resalta una manifestación que para muchos ha perdido valor.

Félix Ramón Fuentes Fuentes, pintor y creador de la cita artística, comenzó a estudiar artes plásticas con 32 años de edad, mas no pierde la ambición de la juventud.

—¿De dónde parte el Evento de Ramón?

—El evento tienen sus raíces por Caibarién cuando un grupo de artistas tratamos de aportar nuestro granito de arena para que con las grandes construcciones que se desarrollaban en la Cayería Norte no se afectara el ecosistema, por causas ajenas a la voluntad de todos no funcionó y se me ocurre entonces por allá por el 1999, que ya parece un año tan lejano, que podíamos hacer un evento en zonas de montaña, yo soy de Jibacoa y ese tipo de paisaje comparado con el del mar resulta mucho más complejo. La montaña es muy imbricada, parece que te viene encima y era también un tributo a los pobladores de la zona.

—¿Y por qué el paisaje?

—La temática siempre es el paisaje, que por años ha sido visto como una vertiente comercializable del arte, para muchos es la cosita bonita, esquematizada, que se hace para llamar la atención del turista, y por supuesto para vender. Se hablan de un arte más conceptual, más libre y el paisaje es puramente representativo, pero la obra de arte habla por sí sola, lo que vale es el talento.

«Nuestro objetivo es que se vea el paisaje desde otra óptica, como una verdadera obra de arte y para eso Río Seibabo nos aporta una materia prima excelente, el paisaje del lugar, las vistas que aunque vengas año tras año nunca son iguales permiten que cada pintor haga lo suyo sin temor a reiterarse. De igual forma tratamos de vincularnos con la jornada por el día de la cultura cubana, el homenaje a Camilo y Che que también se hace por esta época y la liberación del poblado de Güinía, así que no es casualidad que el evento se desarrolle en octubre, todo lo tenemos bien pensado aunque muchas personas piensen que somos un grupo de locos que no sabe lo que hace.»

Cada año Ramón y su tropa dedican el resultado de los lienzos a un acontecimiento determinado, en esta ocasión y teniendo en cuenta la presencia de artistas colombianos, mexicanos, salvadoreños y canadienses los paisajes creados constituyen un paso más hacia la unidad latinoamericana.

«Queremos que conozcan lo más bonito de Cuba, lo que nos diferencia y a la vez nos une con el paisaje de la selva del Amazonas o de la cordillera de los Andes»

—Pero el evento no queda solo en el arte del pintar

—También tenemos obras de teatro, presentaciones de trovadores, conferencias teóricas y este año hasta discutimos cuestiones relacionadas con el video arte.

«En Río Seibabo concurren cada año pintores de la academia, críticos e instructores de arte, curadores, promotores culturales, al final somos un gran taller de creación y eso es muy bueno, los estudios artísticos a nivel mundial son costosos y de difícil acceso, incluso nuestras propias escuelas especializadas resultan rigurosas en el momento de escoger a sus estudiantes, lo más seguro es que tenga que ser así, pero el evento da la posibilidad a muchos de aprender de arte fuera de los espacios institucionales, de que los campesinos del lugar puedan ver cómo se desarrolla una manifestación determinada que generalmente es elitista y pertenece a las galerías, ese es quizás el mayor mérito que pueda tener el evento, aparte de preservar los valores del paisaje de montaña.»

En este octubre 32 plásticos llegaron a Río Seibabo con 100 bastidores, las inclemencias del tiempo provocaron que los primeros días solo surgieran paisajes grises, para pintar resulta imprescindible la luz, pero ya el lunes 29 existían más de 80 obras.

—¿Cuál es el destino de los cuadros?

—Todos vamos a exponer el 23 de diciembre en la galería Hurón Azul de Manicaragua y a partir de enero se hará una selección de las obras para llevar una muestra a Canadá, el resto quedarán, como siempre, en cualquier rincón de Bermejo, Pico Blanco o Jibacoa.

—¿No crees que luego de 13 años el evento pueda caer en la monotonía?

—Cada año tratamos de cambiar, queremos que un grupo de artistas pinten de manera artística una de las cabañas, será como una forma de clausura para el evento porque dentro de la estructura del campismo pasamos sin dejar huellas, así podremos lograr que el resto de los visitantes de Río Seibabo se vinculen también con el paisaje. Por otro lado estamos tratando de rescatar la escultura y la cerámica, pero eso es más bien un sueño

—¿Cuál es el mejor momento del campismo para pintar?

—Para mí el amanecer

—¿El sonido?

—El del río

—¿El lugar?

—Donde quiera hay muchísimo verde.

(Con información de Daniela Hernández Rojas. Foto: cortesía de Campismo Popular)

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