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soyquiensoy (Ricardo R. González)

Cien años del Titanic

Cien años del Titanic

El 14 de abril se cumplen cien años del hundimiento del Titanic, considerado el mayor accidente marítimo del mundo ocurrido en tiempo de paz. A un siglo de su primer y único viaje existen muchas historias que aún despiertan la curiosidad de millones de personas en todo el mundo.

Entre las iniciativas anunciadas para recordar a las más de 1500 víctimas del fatídico naufragio, se conoció que la agencia de viajes británica Miles Morgan Travel organizó un crucero que partió el pasado domingo desde la ciudad de Southampton y con 1309 pasajeros a bordo intentará seguir la misma ruta del Titanic.

En el Balmoral, nombre del trasatlántico, viajan pasajeros de 28 naciones. Entre ellos están descendientes de las víctimas del Titanic. La idea es llegar el mismo día 14 al punto donde ocurrió el hundimiento en la madrugada del día 15 de abril de 1912. Después se continuará viaje hasta Halifax, en Canadá, donde están enterradas muchas de las víctimas.

Los organizadores declararon que durante la travesía se ofrecerán conferencias sobre su historia, además de recrear la vida en el lujoso transatlántico. También se conoció que desde Nueva York partió otro buque que se reunirá con el barco británico el día 15 en el lugar donde fueron hallados sus restos.

De igual forma, fueron anunciadas exposiciones de fotografías exclusivas, la reedición de la cinta de James Cameron de 1997 en 3D, la apertura de salas de museos, actos en recordación de la fecha y la subasta de más de 200 000 objetos recuperados del famoso trasatlántico, que a las 23:40 horas del domingo 14 de abril en ruta desde Southampton a Nueva York chocó con un iceberg frente a la costa de Terranova y se sumergió totalmente en dos horas y cuarenta minutos en las profundidades del Atlántico.

El Titanic y sus clases sociales

Historiadores y estudiosos ven en el hundimiento del Titanic un claro ejemplo de lo que acontecería en Europa dos años después. Desde finales del siglo XIX y hasta la Primera Guerra Mundial en 1914, el Viejo Continente vivió grandes transformaciones económicas y sociales.

Las principales ciudades europeas comenzaron a experimentar un significativo aumento de la población debido al éxodo rural. Las invenciones del automóvil, el avión, la lámpara eléctrica o el cinematógrafo contribuyeron a modificar la imagen que la propia sociedad tenía de sí misma y la brecha entre las clases sociales daría paso a lo que después sería la lucha de clases.

En concordancia con las leyes de inmigración norteamericana, el trasatlántico fue diseñado para alojar pasajeros según su procedencia social, en primera, segunda y tercera clases.

Los grandes lujos y las mejores vistas estaban por supuesto en la clase «alta», mientras los pobres de tercera estaban separados en la parte más baja del barco. El mayor número de víctimas fue justamente de los que viajaban en tercera.

Se afirma que a bordo del Titanic viajaban cientos de emigrantes que intentaban cambiar su destino en los Estados Unidos o Canadá. Miles de familias vieron partir en los puertos de Southampton (Inglaterra), Cherburgo (Francia) y Queenstown (Irlanda) a sus seres queridos con la esperanza de un futuro mejor en América.

Muchos no llegaron, pero aquellos que sí tuvieron la dicha de llegar a Nueva York en el buque Carpathia, tuvieron que enfrentarse de una forma brutal a las leyes de inmigración norteamericanas.

Por gestiones de los abogados de la compañía naviera White Start Line y con apoyo del gobierno norteamericano, se impovisó un sistema especial de registro con el fin de facilitar la admisión de los pasajeros que aún estaban aturdidos por la tragedia.

Sin embargo, el proceso de inspección no fue igual para todos los sobrevivientes. Mientras los de primera y segunda fueron interrogados a bordo del Carpathia o en el puerto antes de subirse a sus coches privados, los de tercera clase fueron trasladados a la isla de Ellis, donde se les interrogó durante horas y fueron sometidos a estrictos controles antes de permitirles la entrada a los Estados Unidos, sin importar el estado en que se encontraban después del accidente.

Las teorías sobre el naufragio

Mucho se ha especulado sobre las posibles causas del hundimiento del Titanic. La prensa de la época vendió al trasatlántico como el barco más lujoso, confortable y seguro de todos, aunque los hechos demostrarían todo lo contrario.

La falta de botes salvavidas, la ausencia de binoculares en el puente de mando, las deficiencias del operador de radio, el tamaño del timón del barco, la errónea decisión del oficial al mando al dar marcha atrás, han sido durante años las hipótesis que se han manejado. Sin embargo, recientemente, en un artículo divulgado por la revista Physics World, se asegura que una cadena de circunstancias contribuyó al hundimiento del Titanic.

«Ninguna causa aislada envió el Titanic al fondo del Atlántico Norte; más bien fue atrapado en una tormenta perfecta de circunstancias que conspiraron hacia su destino», afima el escritor científico Richard Corfield.

El británico basa su teoría sobre el hundimiento en dos posibles causas principales, la primera relacionada con los materiales que se utilizaron para la construcción. Estudios realizados por los metalúrgicos Tim Foecke y Jennifer Hooper McCarty demostraron que los remaches que daban cohesión a las piezas del casco no eran uniformes en composición o calidad y no se habían insertado de una manera uniforme, lo que significa que la región del casco del Titanic que chocó con el iceberg era mucho más débil que el cuerpo principal.

La otra teoría está relacionada con el clima del Caribe. Corfield explica que cuando el clima es más cálido de lo normal en el Caribe, la corriente del Golfo se cruza con la fría de Labrador en el Atlántico Norte, permitiendo que los icebergs se alineen en forma de barrera de hielo.

En esa primavera boreal de 1912, el clima fue inusualmente caluroso, por lo que la corriente del Golfo fue muy intensa. El Titanic golpeó el iceberg a la derecha de la intersección de la corriente del Golfo y la corriente de Labrador.

Los mitos del Titanic

Con el decursar del tiempo y gracias a la magia del cine, son muchos los mitos que se han creado en torno al Titanic. Uno de ellos, y quizás el más elocuente, es el hecho de que muchos aseguraban que el trasatlántico era insumergible.

Historiadores aseguran que contrario a la interpretación popular, la compañía naviera White Star Line nunca hizo una declaración contundente de que el Titanic fuera insumergible, y que nadie habló de la insumergibilidad del barco hasta después del evento.

En realidad, el Titanic no fue una gran noticia antes de hundirse porque su buque gemelo, el Olympic, le robó el protagonismo en su viaje inaugural desde Southampton a Nueva York en 1911. Tenía el mismo capitán que el Titanic, recorrió el mismo camino y tenían las mismas instalaciones de seguridad.

El otro mito está relacionado con la creencia de que la canción «Más cerca, mi Dios, a ti» fue la última melodía interpretada por los músicos que permanecieron en cubierta. No obstante, eso no ha sido comprobado aún. Los siete músicos murieron aquella noche.

Paul Louden-Brown, de la Sociedad Histórica del Titanic y que trabajó como consultor en la película de James Cameron, aseguró a la BBC en una entrevista exclusiva que la escena de los músicos en la cinta de 1958 A Night to Remember era tan maravillosa, que Cameron decidió repetirla en su filme.

Las historias que rodean a J. Bruce Ismay, el presidente de la compañía que construyó el Titanic, son muchas, pero casi todos se centran en las denuncias acerca de su supuesta cobardía al escapar del barco que se hunde, mientras que los demás pasajeros, especialmente mujeres y niños, fueron abandonados a su suerte.

Todos los guiones de cine y televisión lo retratan como un cobarde que intimidó al capitán para que condujera más rápido el barco y después salvó su propio pellejo al saltar al primer lugar disponible en un bote salvavidas.

Al parecer todo se debió a que Ismay y William Randolp Hearst, el magnate de los diarios en los Estados Unidos, habían tenido un altercado cuando Ismay no cooperó con la prensa en relación a un accidente en un barco de la compañía. Después del hundimiento del trasatlántico, el empresario fue condenado en Estados Unidos y Hearst orquestó una campaña muy dura contra él.

En realidad, se conoce que el oficial a cargo de las investigaciones relacionadas con el hundimiento en 1912, aseguró que Ismay había ayudado a muchos otros pasajeros antes de encontrar un lugar para sí mismo en el último bote salvavidas que salió del lado de estribor.

Entre las afirmaciones más repetidas está también el hecho de que el Titanic era el buque más grande de su época, sin embargo, el Olympic tenía las mismas dimensiones; por lo tanto, es correcto decir que eran los más grandes de su época (hasta 1913, cuando fue botado el SS Vaterland). Es falso también que fuera el más veloz. El Titanic era superado por el Mauretania en 1 nudo.

(Con información de Yuniet Escobar Ortega, especial de Cubasi)

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