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«Con 2 que se quieran» Juan Formell (Parte I)

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Juan Formell: “Ser un Van Van es…”

Amaury. Muy buenas noches. Estamos en Con 2 que se quieran. Ahora aquí, en 5ta y 32, en el barrio de Miramar, en los maravillosos estudios Abdala.

Hoy nos acompaña, voy a presentarlo con pocas palabras, porque decir música cubana, es decir, mi amigo querido, Juan Formell.

Formell. Encantado.

Amaury. ¡Qué alegría tan grande que al fin hayas podido venir!

Formell. ¡Me tenías preocupado! Yo dije: Yo no estoy en el grupo selecto.

Amaury. ¿Cómo tú no vas a estar en el grupo, muchacho? Si tú, tú eres…

Formell. Es una broma, es una broma, pero de verdad, bueno, yo te admiro mucho a ti, así que.

Amaury. Nosotros nos queremos mucho y en algunas… porque muchas veces la gente en los foros de Cubadebate y eso dice: Amaury solo lleva a sus amigos y yo digo: Bueno pero es bonito tener amigos ¿no? y tener amigos célebres como tú.

En el caso tuyo, Juanito, para empezar la conversación esta, se da un caso bastante particular dentro de la historia de la música cubana.

Te admira el público. El público no solo te admira sino que te quiere. Te adoran los bailadores, te respetan los críticos, te adoran tus colegas. ¿Siempre fue así? Sería la pregunta.

Formell. Yo, mi única aspiración…yo soy músico de vocación, mi padre era músico y a mí me fascinaba ver a mi papá sentado en el piano escribiendo música. Era un copista excelente, copiaba la música que parecía letra de imprenta.

En mi casa se hacía música por mi padre, todo el tiempo. A veces ensayaba con algunos músicos en la casa. Fue muy amigo de Lecuona, de gente así, tan importante, de Bebo Valdés. Y entonces, bueno, a mí ya te digo, la música me viene, pero yo lo que aspiraba era a tocar el bajo. Me encanta ese instrumento, porque yo creo que el bajo es como la columna vertebral de una agrupación musical.

Bueno, empecé a chapotear ahí con una guitarra un poco… Mi padre no quería que fuera músico porque había pasado mucho trabajo, y así, andando las cosas, bueno, yo llegué a terminar el Bachillerato, por ahí, me quedé por ahí. Y estudié un poco de inglés, me gradué de profesor de inglés, y hacía traducciones. Pero en definitiva el instrumento me mataba. Estudié con el maestro Orestes Urfé y con gente muy importante de aquella época.

Amaury. La eminencia.

Formell. Sí, entonces, bueno, nada, yo quería nada más ser bajista. La vida me fue llevando a otra cosa.

Amaury. Sí, lo que pasa, es que uno se pone a pensar y yo no conozco a nadie, incluso, a gente que no sabe bailar, yo le digo: Juan Formell y los Van Van y todo el mundo dice: a sus pies.

Formell. Sí.

Amaury. Ocurre una cosa rara. Nunca leí una mala crítica.

Formell. Ni yo.

Amaury. A lo largo de la historia. Con respecto a la orquesta, con respecto a una canción tuya, con respecto a tu trabajo y la gente del gremio, los músicos, todo el mundo dice: Juan Formell, Premio Nacional de la Música.

Formell. Sí.

Amaury. Quiere decir que a veces cuando se dicen esos Premios Nacionales de la Música, uno piensa que se lo van a dar a músicos llamados culto y no piensa en músicos populares. Y es que tu caso es bastante raro,  todo el mundo, todos te quieren, todos te admiran.

Formell. Mira, no hace mucho me invitaron al Palacio de la Rumba. Una cosa que está ahí, frente al parque Trillo, en el antiguo cine Strand y de momento, mi mujer actual, me dice: Oye, ¿pero qué tú tienes que ver con la rumba?

Oye De La Habana a Matanzas, oye tal número, oye tal, o sea, un poco que yo me fui metiendo. Yo tengo, bueno, nací en el barrio de Cayo Hueso, pero además, me tocó vivir la época esa de Elvis Presley, de él y el rock, La Aragón, Arsenio (Rodríguez).

Amaury. La mezcla.

Formell. Después los Beatles, o sea, una mezcla de cosas. Me gusta mucho la música brasilera, oía mucha música brasilera, y así es, todo eso te va conformando y vas tirándole a todas las bolas, porque eso se llama así, digo, yo quiero. Mira, ayer descubrí, ni me acordaba, de ese disco mismo De La Habana a Matanzas, hay un danzón que se llama Aguardiente. Y digo: Voy a hacer un danzón, ¿por qué no? Claro, ya uno va a especializarse en realidad en lo que yo empecé a trabajar mucho, que fue el songo, la timba, toda esa historia. O sea, crear una nueva música bailable cubana, independientemente de que el son es el son y es el común denominador, pero en sí es una nueva música bailable, no es la misma.

Amaury. Los Van Van suenan diferente.

Formell. Suena diferente, es otra cosa.

Amaury. Sobre todo el tándem ese, bajo, paila, tumba.

Formell. Sí, sí, es la base, es la base.

Amaury. Es la base, además, es bien impresionante, digo, se lo digo a los que no van a los bailes, porque hay gente que no van a los bailes. Yo he estado en algunos bailes y cuando eso arranca, uno siente, porque además, yo bailo bien mal…

Formell. Sí, yo también (risas)…

Amaury. Oye, Juanito, ahora tú hablaste de tu fascinación por el instrumento, por el bajo, pero eso tiene que haber salido, aparte de tu padre, de tus andanzas en el barrio ¿Cómo era tu vida de niño? Porque eso es una vida de la que no se sabe mucho.

Formell. Mira, ya te digo. Yo nací en el barrio de Cayo Hueso, que es uno de los barrios más importantes que tiene una ciudad.

Amaury. De los más importantes.

Formell. De la capital. Eso estaba muy cerca de la Universidad. Yo vi todas aquellas manifestaciones que hacían los estudiantes cuando bajaban la Escalinata. Yo era un niño, ¿no?, pero tengo memoria de eso, de esa época.

Yo nací en el callejón de Hamel y ahí mismo estaba el callejón de Espada. Ahí se reunían Ángel Díaz, César Portillo, o sea, había un ambiente musical, pero, como yo era muy niño, en realidad tendría unos 10 años, por ahí, todavía no participaba, pero sí me influenciaba ese ambiente. Además un barrio riquísimo, para patinar, para no sé qué cosa, o sea, yo pasé una niñez muy bonita, muy bonita. Jugando pelota. En fin, esa fue mi niñez allí.

Después mi padre compró una casita allá en La Lisa, que ya ahí sí empecé a estudiar música un poquito más en serio.

Amaury. ¿Y cómo era la disciplina?

Formell. Uhhh, mi padre era de meter galleta, muchacho (risas) y además, muy autosuficiente. Mi padre tenía muchos conocimientos, era una gente con una cantidad de conocimientos…, entonces yo me ponía a solfear una lección y cuando no entonaba, ya yo empezaba a llorar porque sabía que lo que me venía para arriba era de madre.

Yo decía: Es muy difícil esto, ya tiene tres sostenido la armadura de clave y me decía: tres sostenidos, vamos a solfearlo en todas las claves, vamos a solfearlo en todos los tonos y yo, ¡papá!, y eso terminaba a golpes. Pero le agradezco muchísimo, en realidad.

Amaury. Es que la letra con golpe entra…. (risas)

Formell. No, porque es ese rigor de estudio que en la actualidad no lo hay -que parece muy duro, demasiado duro diríamos, ¿no?, de darle un cocotazo a un muchacho- pero me entraban las notas así, a cocotazo  y a disciplina, levantarme a las seis de la mañana a estudiar el bajo y en fin, eso tiene que ser así. La música es de mucha práctica, de mucha dedicación, desde que empiezas, no es después, ni nada de eso, bueno, después hay que continuar, por supuesto, ampliando tus conocimientos, pero  la cosa práctica…oye, ¿tú te imaginas esos muchachos que están, 4 ó 6 horas estudiando el piano? Eso es, si te pones a analizar eso es aburrido…

Amaury. Y los otros muchachos jugando en el parque.

Formell. Y los muchachos jugando en el parque. Eso es aburrido en realidad y es una dedicación, y cuando te metes en ese mundo, ya eres un niño que empiezas a dejar de jugar como habitualmente juegan los demás niños.

Amaury. Sí, no es como dice la gente con una lata y un palo. No es tan fácil. (risas)

Formell. No es así, no es así.

Amaury. Para llegar a ser Tata Güines, tampoco es con una lata y un palo.

Ahora, la primera vez que yo recuerdo haberte visto, incluso puedo recordar, yo tengo memoria fotográfica y puedo recordar que tenías un pulóver de rayas rojas. ¡Mira tú las cosas que yo recuerdo!

Formell. Yo me acuerdo que fue en Prado, que nos vimos una vez que conversamos.

Amaury. Esa fue la primera vez que tú y yo conversamos, sí, ya sí. Pero la primera vez que te vi fue en el Amadeo Roldán,  estaba Elena Burke estrenando Lo material y tú estabas creo que acompañándola.

Formell. Sí, algo de eso, sí.

Amaury. Eso fue. Ahora, tú nunca abandonaste esas canciones, tus boleros, las canciones que toda tu vida la has hecho., pero ¿cuándo es que tú ya te metes en el mundo de la música popular, con Revé o antes tú habías estado en otro lado?

Formell. No, no. Hay un músico muy importante cubano que no vive en Cuba en la actualidad.

Amaury. Sí, pero existe, ¿cómo se llama?

Formell. Sí, sí, Juanito Márquez.

Amaury. ¡Ah!, Juanito Márquez, no, espérate, ese es un genio.

Formell. Yo era el bajista de la orquesta del (Hotel) Habana Libre  y los arreglos eran de Juanito Márquez.

Amaury. Debe haber sido difícil.

Formell. Ya yo, inclusive, consultaba con él,  pero me entró aquel bichito de hacer arreglos musicales y una composición, y bueno, pues nada, yo con Juanito ahí empecé a aprender. Manejaba muy bien Juanito Márquez la orquesta. Él le había hecho arreglos a la Riverside, a los Hermanos Avilés. La música bailable la manejaba muy bien.

Cuando yo salgo de ahí, entro en la orquesta Revé, que no era mi mundo. Yo había tocado con orquestas jazz band y había tocado jazz inclusive, ese estilo de música y bueno, de momento me vi en la orquesta Revé y dije: ¿bueno y aquí qué hago?  Y en lugar de yo adaptarme a aquel formato, que era la charanga -a mí me gustaba La Aragón, por supuesto, porque La Aragón era una cosa fuera de serie, pero la orquesta Revé aquella no, aquella era una orquesta de segunda, no era una orquesta de puntería todavía-, bueno, pues ahí empecé a hacer los arreglos yo, y las composiciones mías, y esto hizo así, bum, levantó la orquesta y dije: ¡espérate, yo tengo en la bola para esto! (risas) Sí, porque uno descubre eso de decir, bueno ¿para que tú tienes en la bola? Bueno, yo tocaba muy bien el bajo, pero más que eso, la composición y los arreglos, eso es lo que decidió en mi vida en convertirme en una personalidad de esta música bailable.

Empecé a experimentar, a experimentar… salí de la Orquesta Revé, cree los Van Van. A partir de ahí, ya tú sabes, empecé todo.

Amaury. Sí, pero ahí me voy a quedar, en cómo formamos los Van Van. Porque yo me imagino, que el nombre Van Van, por supuesto, tenga que ver con la zafra de los 10 millones. Me imagino yo.

Formell. Tiene que ver y no tiene que ver.

Amaury. Ahí está, ¿por qué no tiene que ver?

Formell. Porque en realidad no se hizo en favor de la zafra. La zafra estaba en su pleno apogeo. Había una cantidad de slogan desde por la mañana hasta por la noche, en la televisión, en la radio, o sea, el nombre se usaba mucho…

Amaury. Sí, ¡de que van, van!

Formell. ¡De que van, van! ¡Oye, eso va y de que va, van van! Y a la hora ya de ponerle un nombre, empezaron los mismos músicos: Oye, los no sé qué, de no sé qué cosa. Yo les dije: coño, eso es muy largo, caballeros, tiene que ser un nombre más efectivo que sea pam, pam, una cosa así y bueno ¿por qué no Van Van? Así, exactamente, como una cosa tonta, pero no fue como se dice. Oye, ni fue por encargo como se ha estado manipulando por ahí: ¡Oye, Fidel mandó a hacer la orquesta!

Amaury. No, no.

Formell. No, no, nada de eso pasó, eso es mentira.

Amaury. Fidel quería que fueran los 10 millones, no que se hiciera una orquesta.

Formell. Una orquesta, ni nada de eso, surgió así espontáneamente  y punto.

Amaury. ¿En qué movimiento tú te colocarías al principio, más cerca del jazz, más cerca del filing, más cerca de la rumba, más cerca del son?

Formell. Tenía mucha influencia, Amaury, de los Beatles, y de lo que yo traía, de ya te digo del mundo ese de la música rock. Elvis Presley me influenció mucho, pero había otros, Little Richard, Fast Domino, los Beverly Brother… Yo oía mucha música de ese tipo, en una emisora que se llamaba Radio Kramer que me influenció mucho. Pero claro, yo empecé a mezclar. O sea, cuando ya entro en Van Van ya yo vengo ya con una idea muy, muy marcada de lo que yo quería hacer. Era mezclar esa música, que diríamos actualmente puede ser música pop, más pop que jazz, y empecé a mezclar eso con el son cubano y esto es Van Van.

Amaury. Pero, ¿es Van Van desde el principio así?, ¿tú sentías que fue así?

Formell. Sí, desde el principio ya fue así. La orquesta Revé no. La orquesta Revé fue casual. Se me ocurrió un tema y bueno, déjame a hacerlo. Tenía muchas limitaciones la orquesta Revé también, no era totalmente los músicos que yo quería. No tenía a Changuito, por ejemplo, tenía a Pupi, pero no tenía a Changuito.

Entonces empecé yo a crear con Van Van lo que yo sí ya quería. Había tocado un resorte ahí y dije: esto va a funcionar. Y bueno, me salió bien.

Amaury. Bueno, hay un tema que se ha tratado mucho en documentales y todo eso, pero en televisión así, para tantos millones de personas que ven el programa, por suerte, no se ha tratado.

¿Cómo reaccionó, con el carácter que tenía, el queridísimo y respetadísimo maestro Revé, cuando tú le dijiste, no solo me voy sino que además me voy a llevar a Pupi?

Formell. No, eso provocó una reunión grandísima. Aquello fue una historia.

Amaury. Como se reunía uno en aquella época.

Formell. Eso fue una historia, una historia. Él se lo sintió, le dolió, pero no estaba preparado para esto que pasó con la orquesta. ¡Qué va! Porque era, ¡imagínate!, el Amadeo Roldán lleno, con Elena Burque y aquello era demasiado. Yo no aspiraba quizás al honor aquel y empezamos a tener diferencias de criterios, hasta que yo, mira; a mí me gustaba inclusive tener un buen director, así, gente que me dirigiera, yo no ser el director. Pero nos separamos de Revé y conmigo, pues se fue la gente: Pupi, el otro y el otro, oye nos vamos contigo. Hasta que por fin nos dieron la razón. Éramos un grupo de muchachos jóvenes, muy jóvenes, yo tenía veinte tantos, ¡imagínate!

Amaury. ¿Y los cambios? Yo veo los Van Van  y veo los cambios y siempre, ¡fíjate qué curioso!, los cambios siempre han sido para mejor. Aunque normalmente uno se desconcierta un poco porque hay algunas figuras que son icónicas en los Van Van y tú dices: Se va Pedrito, por ejemplo, se va Pupi y tú dices: Bueno ¿qué va a hacer Juanito? O sea, y sin embargo, entra gente nueva y siguen los Van Van.

Formell. Mira, eso, Amaury, tú que eres compositor, eso lo solucionaba yo componiendo. En realidad yo no sé cómo todo me salió bien, porque de verdad, tú dices ya a diez años…

Mira, yo tengo una anécdota, a diez años de haberse creado los Van Van, que estaba conmigo José Luis Cortés, El Tosco. El Tosco se había ido para Irakere. Había como una cosa incierta y un bachecito ahí y yo hice un disco que para mi criterio es un disco muy bueno. Ese que trae De La Habana a Matanzas, que trae el danzón ese que yo te digo, Tú tranquilo… Hay una cantidad de números buenísimos ahí. Pero no pasa nada con ese disco, nada. Metí los trombones en aquel momento…

Amaury. Es el momento que entran los trombones.

Formell. En ese momento cambia lo que es el Consejo Nacional de Cultura a Ministerio de Cultura y ya con el Ministerio de Cultura, Julio García Espinosa me dijo una frase, que no me la dijo ni por malo, ni por… me dijo la verdad. Me dijo: Juanito, el problema es que hay que hacer algo para compulsar esto. Le digo: Oye, ya llevo diez años metiendo palo y una cantidad de números que yo había compuesto. Y me dijo: pero  la vida es así. E hice El Buey cansa´o.

O sea, cambió totalmente todo el panorama, era otra orquesta y así…entró Israel, aquel muchacho…

Amaury. ¡Cómo no!, Israel Cantor.

Formell. Israel Cantor, que ya falleció.

Amaury. Fallecido, desgraciadamente, una voz tremenda.

Formell. No, tremenda voz. Se va Israel y entonces le empiezo a dar más protagonismo a Pedrito Calvo y así… Armandito Cuervo también se fue.

Amaury. Verdad que sí, Armandito.

Formell.  Armandito Cuervo, que ya falleció también. Entonces, bueno, cuando entra Mayito, yo me acuerdo que fuimos para Azúcar, en Cancún…

Amaury. ¿Mayito venía del Moncada, no?

Formell. Venía del Moncada tocando el bajo. Lo traigo, lo pongo ahí a cantar los números del otro Mayito, el flaco.

Amaury. Sí, del flaco alto.

Formell. Del flaco alto, y entonces cuando estábamos en Cancún, en Azúcar, le hago La foto en la prensa.  Le dije: Ya te coloqué ya, y ya salimos del bache. Y me dice él: ¿de qué bache, de qué tú estás hablando? Le digo: Ya salimos del bache. Porque yo sabía que íbamos a salir así otra vez. O sea, a base de composiciones, es que en realidad todo eso yo lo he ido llevando y lo he ido sorteando.

Ya te confieso que en la actualidad, me ha sido más difícil, uno se agota, no es mentira.

Amaury. Ah, pero tú estás entero, Juanito, no digas eso.

Formell. No, no, de verdad, uno se agota ya en muchos sentidos y bueno, por suerte, así mismo como Pupi lo hizo -Pupy es un gran compositor de esta música-, yo tengo a Cucurucho al lado ahora, al pianista, que es buenísimo componiendo.

Amaury.  Los Van Van están tremendos.

Formell. Samuel está componiendo muy bien. Claro, yo sigo haciendo alguna cosita, hago un número, dos números, pero ellos llevan casi todo el peso, o sea, por eso es que Van Van se ha mantenido. La gente dice: oye, pero ¿hasta dónde, hasta cuándo?

Amaury. ¿Hasta cuándo? (risas)

Formell. Esto es a base de componer, de tener todo esto. Tengo buenos arreglistas. Les digo: ¡bueno, espérate, tranquilo! Estamos en talla, sí, como dice el Tosco.

Amaury. Ahora, pero fíjate, yo quiero hablar de tus sentimientos cuando no estás en el 1, cuando Van Van no ha estado en el uno, cuando ha pasado alguna orquesta y se ha ido adelante.

Formell. Eso es como pincharte. Cuando tú te siente que estás dentro del grupo de los mejores, pero no eres el 1, como dices tú, te lo sientes y te obliga a hacer así y a dar un vuelco, porque sé que todavía puedo hacerlo.

Amaury. Pero a mí me parece que el cambio más drástico -fíjate que tú me has hablado de muchos cambios-, el cambio que yo me quedé sin aire cuando me lo dijeron: se fue Changuito y entró Samuelito. Samuelito ha resultado un genio, pero yo creo que ese fue un momento duro de los Van Van.

Formell. Lo que pasa es que Samuel… a mí no me gusta hacer las cosas a la fuerza ni tampoco porque sea mi hijo, ni porque nada. Yo no soy así. Samuel tocaba con Isaac Delgado y yo decía: ¡bueno espérate, este muchacho tiene en la bola para..! Cuando lo oí tocando, dije: tiene en la bola, tiene en la bola…

Samuel ¿qué le pasa?, que vio a Changuito desde chiquitico tocando y como estudió percusión, pues él tiene muchas cosas de Chanquito. Tiene ya su propio estilo, pero tiene muchas cosas, tiene la base de Changuito, fíjate en esto, sin que Changuito se haya sentado a: te voy a dar clases. No, no es eso, es mirándolo nada más.

Ahí, yo lo llevaba a los bailes, se sentaba ahí, chiquitico, y mirando, y mirando, y mirando, y mirando, el día que se la solté en la mano…claro, pasó trabajo al principio como también tú dices, pero enseguida se fue ajustando, se fue ajustando. Se dio cuenta dónde estaba el truco. Nos sentamos a hablar y le dije: mira, es así, esto es así. Yo dirijo la orquesta con Changuito, o sea, es simplemente una mirada entre Changuito y yo. Eso le costó trabajo, porque se entretenía, estaba mirando para otro lado. Y entonces yo le decía: es conmigo.

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