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!Unidos!

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Por Ricardo R. González

Foto: Ramón Barreras Valdés

Mayo trae lluvias y flores, pero también inicia con una fiesta. De esas que, al menos en el caimán de Las Antillas, nos hace camaradas por un mismo camino.

La de este día primero no fue diferente. Desde el más alto pedestal el Che volvió a contemplarnos en su Santa Clara. Feliz porque muchos llevaron resultados. Inconforme, porque sabe que, a pesar de las mareas, desde el torno, el aula, o la trinchera podemos ser todavía más útiles.

Ante él y su Destacamento de Refuerzo pasó su pueblo como tributo anticipado a la madre común de los cubanos: a esa Patria que resiste vendavales y tormentas, a la que sola o en convivencia se erige y anda al compás de la humanidad.

Fueron dos horas, quizás más… Durante las que avanzó mi pueblo. Envuelto entre pancartas y consignas, con la policromía de hombres y mujeres que hacen por la vida compartida con hermanos de otras latitudes que asistieron a fin de constatar nuestras proezas, de permearse de una jornada de gloria, de esas que pocas se aprecian ya en el universo para no decir que ninguna.

Y también avanzaron los niños, bien en sus cochecitos o sobre los hombres de papá. Esos pequeños gigantes que inspiran y comprometen a un futuro mejor, a pesar de las angustias provocadas por un aferrado bloqueo ¿Habrá razones para desgarrar tanto a la infancia?

Por suerte, ninguno de ellos pertenece a los más de mil millones heridos por la pobreza, o de los tantos que deambulan por el mundo en busca del sustento aventurero y de las miguitas de ternura ausentes ante la falta de caricias.

Sí. Primero de Mayo. Verbo de compromiso, respuesta contundente a presiones norteñas incipientes o arraigadas, sugerencia al autorretrato de cómo ser mejores… Con un alba en la que despierta Latinoamérica y rompe las cadenas de sueños trasnochados.

Todo obrero que desfiló por la Plaza respira aires de seguridad. Ninguno pertenece a la Chrysler quebrada o a la aerolínea reemplazada por un pulpo absorbente.

Mayo es el quinto mes del año ¿Coincidencia, verdad? Porque Cinco cubanos ausentes presentes estuvieron en todos los sitios del archipiélago. René, Fernando, Ramón, Gerardo y Antonio no pudieron avanzar por nuestras avenidas. El Imperio lo impide, mas en verdad… sí, desfilaron multiplicados entre sus hermanos de convicciones.

La mañana corrió permeada de las jugarretas de un sol que declinó ante la fuerza de un torrente humano. Ese que se impuso a esos minúsculos tormentos naturales.

Aquel cordón humano, aparentemente interminable tuvo su fin. Poco a poco el silencio volvió a reinar en la Plaza. La historia se nutrió de vivencias proletarias con la complicidad de los ejecutores.

El Che sigue mirando hacia el sur. Y el Destacamento de Refuerzo confirma que la nueva era pare corazones y enciende los hornos junto a Fidel, Raúl y la continuidad.

Villa Clara volvía a vibrar en sus calles. Palmas, tocororos, estrella, bandera, himno soberano se unieron para vestir una fiesta con total cubanía.

Fue Primero de Mayo, la hora compartida por todos, !unidos!.  

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